24 de marzo 2000

Los archivos fatales de Antonio Arguedas

Historia Viva


ANTONIO Arguedas Mendieta: el hombre que hizo llegar a Cuba -vía PF- el Diario del Che en Bolivia.
Aquí están todos los nombres de los involucrados con el narcotráfico en Bolivia, y eso lo saben muchos. Por eso soy un hombre peligroso". Estas declaraciones premonitorias fueron hechas por Antonio Arguedas cuando hace pocos meses empezó una campaña en su contra, por parte de la policía boliviana. Se trató de vincularlo con una serie de atentados con bombas, ocurridos el año pasado en esta ciudad -que no hicieron mayor daño y que sobre la autoría de sus ejecutores la policía nunca exhibió pruebas serias- que constituyeron el pretexto para meter en la cárcel a tres individuos que supuestamente integraban un grupo terrorista de derecha encabezado por Arguedas. Desde entonces pasó a la clandestinidad, "escribiendo sus memorias", según le manifestó a Marcos Domic, actual secretario del Partido Comunista de Bolivia (PCB), destinatario, paradójicamente, de dos de los atentados referidos. Tanto Domic, como Antonio Peredo Leigue(1), conocían a Arguedas desde 1951, cuando ellos eran militantes del PCB.

A fin de febrero pasado, a la edad de 72 años, Antonio Arguedas murió, según la versión policial, a consecuencia de la explosión de una bomba que, supuestamente, él llevaba y que le destrozó el abdomen. Familiares y analistas políticos han manifestado sus dudas sobre esa versión, ya que "Antonio Arguedas tenía muchas razones para vivir y ninguna para matarse".

La vida, y la muerte, de Antonio Arguedas estuvo plagada de acciones y actitudes contradictorias y controvertidas. Fue un personaje que durante su agitada y nebulosa vida siempre navegó entre un perfil bajo y la explosión noticiosa. El mundo político tuvo pruebas contundentes de ello, cuando siendo ministro del Interior del gobierno del general René Barrientos hizo llegar a Fidel Castro una copia del Diario de Ernesto Che Guevara, donde el jefe guerrillero anotara cotidianamente su actividad revolucionaria en territorio boliviano.

¿Cuál fue la trayectoria y la actividad, en los últimos treinta años, de este controvertido personaje? Luego de su espectacular huida de Bolivia hacia Santiago de Chile, donde tomó contacto con dirigentes de la Izquierda chilena -entre ellos con periodistas de 'Punto Final'- viajó a Inglaterra, no aceptando allí el asilo político que le ofreciera la embajadora cubana. Luego se trasladó a los Estados Unidos, donde, según él mismo tuvo reuniones con la CIA, la agencia de inteligencia norteamericana. Era conocido públicamente -y él no lo negaba- que desde 1966, siendo diputado del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y amigo del general René Barrientos, Arguedas era agente de la CIA. Siendo subsecretario del Ministerio del Interior fue sometido a la prueba del detector de mentiras y de pentotal en Lima y de inmediato tuvo la venia de la CIA para ocupar el Ministerio del Interior, cargo en que se mantuvo hasta su huida a Chile.

Desde los Estados Unidos en 1969 se trasladó a Bolivia donde se declaró marxista y agente de la CIA. Le iniciaron un juicio por la entrega de la copia del Diario del Che, pero luego el expediente se perdió en medio de los acontecimientos políticos de aquellos meses, entre ellos la muerte del presidente Barrientos. A principios de 1970 mientras transitaba por el centro de La Paz, fue acribillado a balazos y estuvo a punto de morir. Fue en esas circunstancias que, temiendo por su vida, llamó a su amigo Víctor Zannier -que ya le había colaborado en el traslado a Chile del Diario del Che- y le indicó el lugar donde tenía guardados en su domicilio las manos del Che y su mascarilla mortuoria y le dio indicaciones de cómo hacerlas llegar a Cuba, lo que finalmente se realizó.

Recuperado de las heridas, se asiló en la embajada de México y desde allí pasó a La Habana donde, según Antonio Peredo, quien se encontraba en Cuba en esos momentos, fue recibido con gran solemnidad. En Cuba permaneció durante nueve años, y según diversas versiones, entre ellas la de Antonio Peredo con quien tuvo algunos encuentros, fue visto como un hombre disciplinado y estudioso, que se pasaba diez horas al día consultando y tomando apuntes en bibliotecas. Al punto que alguien opinó: "Este chico se está preparando para ser presidente de Bolivia".

En efecto, se equivocan quienes piensen que Antonio Arguedas era "un loquito tirabombas", un aventurero enfermo por lograr notoriedad. Evidentemente su personalidad versátil y controvertida tenía sed de poder y de gloria. Empero toda su vida estuvo regida por una actividad disciplinada en el trabajo y el estudio. Se sabe que no tomaba ni fumaba; que practicó el andinismo, se destacaba en el tiro de pistola en la Academia de Policía, y en natación. Estudió para radio operador e ingresó en la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) donde hizo una sólida amistad con René Barrientos. Ambos pilotearon el avión militar que trajo desde Buenos Aires al Dr. Víctor Paz Estenssoro luego de la revolución de abril de 1952. Lector atento, posteriormente fue un brillante estudiante de derecho, profesión que ejercía en los últimos años.

En 1963, fue elegido diputado por el MNR y luego del golpe de Estado del general Barrientos (noviembre de 1964) tuvo a su cargo, como hombre de confianza, el Ministerio del Interior, donde la iconografía oficial lo destaca como símbolo del poder junto al general René Barrientos.

Cuando se estaba gestando la apertura democrática en Bolivia, luego del derrocamiento del general Hugo Banzer (1978), y se efectuaron tres elecciones nacionales, en el año 1979, Antonio Arguedas vuelve a Bolivia. Por su propia cuenta o como agente de la CIA. A partir de entonces se dedica a recopilar información sobre la estructura y funcionamiento de las mafias del narcotráfico, organizando el archivo más completo en ese entonces de esa actividad. Es así que él y su equipo logran constituirse en el grupo de inteligencia más efectivo que tuviera Bolivia. Es cuando el gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1985/1989) crea el Consejo Nacional de Lucha contra el Narcotráfico (CONALID) donde Arguedas y su grupo son convocados a trabajar sin paga y sin asesoramiento, aparentemente, de la embajada norteamericana. Luego la política antidrogas que pretendía el presidente Victor Paz se orientó por otros caminos. Pero Arguedas continuó su labor prolija, tesonera y sin pausas ¿Lo hacía para sí o por encargo de la CIA? Es lo que quizás nunca se sepa.

Lo cierto es que en esa tarea logró documentar la participación de los personajes más diversos de la política, las finanzas, los empresarios y los círculos de poder involucrados en el negocio y el tráfico de la droga en Bolivia. En esa labor se encontraba cuando intentó dar el golpe maestro, en el año 1986, contra lo que se denominaba la "Conexión Líbano", constituida por dinastías familiares que cimentaron sus fortunas con el negocio de la cocaína. Organizó entonces el secuestro del empresario de origen libanés, Antonio Curi Curi, una tarea que él consideró fundamental para completar la misión que él o alguien le había encomendado. Aquí, evidentemente se produjo una fuerte tensión entre grupos narcotraficantes. Fue así que el 23 de mayo de 1986 Arguedas fue detenido por el secuestro del empresario Antonio Curi Curi y estuvo preso durante tres años hasta el l6 de octubre de 1989. Posteriormente estuvo dedicado a actividades públicas ejerciendo su profesión de abogado. No obstante, como le comentó a Antonio Peredo en esos años ofreció dar a conocer los nombres de los principales implicados en el narcotráfico, siempre que los entregaran a la justicia norteamericana. Esto indicaría que Arguedas no confiaba en la justicia boliviana. O porque seguía siendo fiel a su antiguo trabajo para la CIA.

Posteriormente se le acusó de estar implicado en otro secuestro, que la policía tipificó como una acción delincuencial destinada a obtener dinero. A partir de entonces Arguedas pasó a la clandestinidad. En los últimos meses del año pasado (entre el 20 de noviembre y el 16 de diciembre) se produjeron seis atentados en los lugares más insospechados y que evidentemente tenían un origen confuso que nunca fue aclarado por la policía. Nuevamente se responsabilizó a Antonio Arguedas de varias muertes. En estos días la jueza que entendía de estos casos debía dictar sentencia. Pero el principal acusado no pudo llegar a la cita.

Inmediatamente que fuera identificado el cadáver, la policía allanó su domicilio y según su versión se encontró con un verdadero arsenal: pistolas, revólveres, implementos para la fabricación de bombas, etc. Al mismo tiempo otro cuerpo policial retiraba de su casa la computadora, archivos de disket, y decenas de carpetas amarillas y negras, sobres de papel manila, documentos, que constituían los archivos que Arguedas había recopilado durante muchos años.

En el ambiente político, periodístico y familiar quedó flotando la duda sobre los verdaderos autores de la muerte violenta del ex ministro del Interior. El actual titular del cargo, Walter Guiteras, se negó a dar información, saliendo del paso ante las preguntas de la prensa con un "estamos investigando"

 

WASHINGTON ESTELLANO

En La Paz, Bolivia

 

(1) Antonio Peredo, hermano de Inti y Coco que participaron en la guerrilla del Che, tuvo oportunidad de frecuentar a Arguedas. Según él mismo en el año 1967, cuando era perseguido por la policía boliviana, Arguedas, como ministro del Interior, le facilitó la ida a Chile. Y posteriormente tanto en Chile, en Cuba como en Bolivia conversó con Arguedas.

 

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