11 de agosto de 2000

Una mirada a Chile del economista Osvaldo Sunkel
El triste paisaje del medio ambiente



OSVALDO Sunkel, director del Centro de Análisis de Políticas Públicas de la Universidad de Chile.
Si bien existen diversos estudios y análisis de la desmedrada situación de los recursos naturales en nuestro territorio, el mérito del ?Informe País: Estado del Medio Ambiente en Chile-1999? es que se trata de un documento con crédito ?oficial?. Y en este sentido es el trabajo más amplio y completo que se ha realizado hasta ahora. Fue solicitado por el Consejo de Ministros de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) a la Universidad de Chile a fines de 1998, cuando la entidad era presidida por Rodrigo Egaña. La idea era tener una evaluación del estado del medio ambiente en la década de los ?90 de carácter independiente, académico y ?lo más objetivo posible?. El encargo recayó en el Centro de Análisis de Políticas Públicas (CAPP) de la Universidad de Chile, que dirige el economista Osvaldo Sunkel, y precisamente en el área de desarrollo sustentable, que es el departamento que él coordina. Como se trataba de hacer participar a la comunidad académica nacional, el CAPP convocó a un comité asesor compuesto por trece personalidades destacadas en esta área, como Ximena Abogabir (Casa de la Paz), Guillermo Geisse (CIPMA), Francisco Orrego (Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales), Oscar Parra (Universidad de Concepción) y Manfred Max-Neef (Universidad Austral). La tarea fue realizada por un grupo de especialistas seleccionados de varias universidades y el ?borrador? se puso durante quince días en internet para recoger opiniones de quienes quisieran darla, aparte de los expertos de instituciones de gobierno. Con todo esto, el CAPP elaboró el documento final de más de 400 páginas, que recopila prácticamente toda la información existente en el país. Se abordaron ocho áreas temáticas: aire, recursos hídricos, bosques, diversidad biológica, suelos, recursos del mar y del borde costero, recursos mineros e hidrocarburos, y asentamientos humanos. En todas ellas se reconocen situaciones críticas. En un capítulo aparte se analiza la gestión ambiental, sus políticas e instrumentos.
?Nos abstuvimos, hasta donde fuera posible, de emitir opiniones, aunque en cada uno de los temas se sacan conclusiones y se entrega un análisis de perspectivas sobre lo que se puede esperar?, explica Osvaldo Sunkel. En esta entrevista, sin embargo, el director del CAPP fue un poco más allá en materia de opinión, aunque siempre con mesura y buscando balancear los pro y contra. A su juicio, lo peor es la presión sobre los recursos naturales y su deterioro, especialmente del mar y los suelos.
¿Hay o no una política ambiental en Chile? Y si es así, ¿cómo la evaluaron en este estudio?
?Sí la hay, desde luego. El balance está muy mezclado con elementos positivos y negativos, en principio porque los temas son numerosos y cada uno de ellos tiene expresiones diferentes en las distintas partes del país. El paisaje es variado y complejo. De todas maneras, me atrevería a resaltar un par de cosas. La primera, que el período comprendido desde fines de la década de los 80 hasta fines de los 90 es excepcional en la historia de Chile por lo espectacular de su crecimiento económico. Que durante quince años el país haya crecido al 6 ó 7 por ciento anual implicó cambios muy importantes en la composición de la actividad socioeconómica. Se incorporaron actividades nuevas relacionadas con áreas en las cuales hay elementos negativos para el medio ambiente, sobre todo las vinculadas a la industria petroquímica y al uso de combustibles que generan mucha contaminación, en parte por la gran expansión del transporte y del parque automotriz. De manera que por tasa e intensidad del crecimiento, por cambios en la composición tecnológica de éste y por aumento de la actividad humana, en estos 10 ó 15 años se ha incrementado enormemente la presión sobre el medio ambiente. Y es en la década de los ?90 cuando se empieza a reaccionar frente a esto, aunque muchos de los fenómenos de contaminación y de deterioro de los recursos vienen de muy atrás. En 1994, durante el gobierno del presidente Patricio Aylwin se promulga la Ley de Bases del Medio Ambiente (Nº 19.300), mediante la cual se crea la CONAMA, un hito muy positivo porque el gobierno adquiere instrumentos para actuar. Así, empiezan a hacerse evaluaciones de impacto ambiental de los nuevos proyectos de importancia, se establecen normas, se identifican fuentes de emisión y zonas de saturación en algunas áreas del país, como Talcahuano. Todo eso es muy positivo, aunque también tiene muchas deficiencias. Por ejemplo, la CONAMA elaboró una política ambiental, pero no ha sido traducida en un instrumento jurídico que le dé validez. Otra deficiencia importante es que las COREMAS (Comisiones Regionales del Medio Ambiente) tienen conflictos entre sus comisiones técnicas asesoras y su consejo político, integrado principalmente por autoridades. Y generalmente éstos se resuelven por la vía de la imposición de la decisión política por sobre la técnica?.

REMAR CONTRA
LA CORRIENTE

¿Este gobierno se preocupará de esas deficiencias y propiciará cambios que reimpulsen políticas de protección medioambiental?
?Soy moderadamente optimista, porque veo que frente a la gravedad de algunos problemas el gobierno del presidente Ricardo Lagos ha tomado una actitud más incisiva en relación, sobre todo, con la administración anterior. El solo hecho que haya designado a una persona que viene del mundo ambientalista en la dirección de la CONAMA es una señal muy poderosa de que el tema tiene mayor prioridad. Sin duda, eso también ha creado problemas y cierta resistencia, particularmente en el sector privado empresarial. Pero el respaldo que el presidente le ha dado a Adriana Hoffmann en varias ocasiones es una señal importante. Personalmente, creo que otra apuesta significativa es la implementación de las vías exclusivas, una alternativa que no se había explorado antes y que, a mi juicio, ha tenido resultados bastante positivos. Es una muestra de que la contaminación del aire de Santiago, que hay que tomar muy en serio, requiere cambiar hábitos y dar nuevas prioridades al transporte público por sobre el uso del automovil para movilizarse a los lugares de trabajo. Estas señales, muy positivas, probablemente haya que profundizarlas mucho más?.
A partir del diagnóstico realizado por el CAPP, ¿qué soluciones reales tiene la contaminación atmosférica de la capital? Hasta ahora, los planes de descontaminación sólo contienen parches.
?Desde mi punto de vista, es un problema muy complicado. Hay que tomar en cuenta que Santiago tiene una configuración geográfica, climática y metereológica que hace que vivamos en una especie de olla de presión. En algunos meses del año y en ciertos momentos, como en estos días, se crean condiciones que impiden la ventilación. Sin embargo, la ciudad continúa creciendo en tamaño, población y actividades. Y mientras siga así, inevitablemente van a continuar sucediéndose episodios críticos en los meses de invierno, porque cada vez habrá más emisiones de contaminantes. Mucho de lo que se está haciendo es positivo, y absolutamente indispensable, pero equivale a remar contra la corriente. El problema de fondo es que la ciudad no debiera seguir creciendo, muchas de sus actividades se deberían descentralizar. En definitiva, no hay solución posible si Santiago continúa expandiéndose?.
¿Habría que crear incentivos para que operara un desplazamiento de población y de actividad económica hacia las regiones?
?Exactamente. Pero, cuidado, hay que ver hacia dónde, porque en el resto del valle central hacia el sur, hasta Temuco, las ciudades también están teniendo problemas muy serios, porque están inmersas en la misma lógica. Esto debe ser considerado seriamente en perspectivas de largo plazo del desarrollo del país?.

LA PESCA OCIOSA

Dentro de los numerosos y graves problemas relacionados con el medio ambiente, ¿cuáles son de más urgente solución?
?En este estudio se demuestra con claridad que ha habido considerables progresos en los temas relacionados con contaminación. Por fin -porque era un escándalo- comenzaron a realizarse inversiones en plantas de tratamiento de aguas servidas. Al comienzo de la década, más del 80% de la población se encontraba abastecida de agua potable, lo que es un gran avance, pero a la vez eso se traduce en una mayor generación de aguas servidas. También hay avances en la descontaminación del aire, incluso en Santiago...?
¿A pesar de lo que estamos viviendo?
?Lo que pasa es que ha habido más restricciones por preemergencias y alertas, debido a que han cambiado las formas de medición, y especialmente porque en el último año se introdujo la predicción. Hoy se reducen actividades y transportes en previsión de que mañana esté peor, para evitar episodios críticos. No obstante, en los últimos años ha habido un mejoramiento, al menos en materia de partículas. También hay avances en la industria, particularmente minera, donde se han hecho grandes inversiones en los sectores público y privado para reducir la contaminación del aire generada por esa actividad. En varias ciudades podemos ver progresos en el tratamiento de la basura. La situación es más complicada para los recursos naturales. Lo más grave es el caso de la pesca, porque casi todas las actividades vinculadas con especies marinas están en regímenes de plena explotación -lo cual significa que ésta no puede acentuarse más- y algunas están francamente en crisis, como la extracción del jurel, merluza austral y varios moluscos. Hay vedas, cuotas y restricciones, porque se abusó de estos recursos y ahora estamos sufriendo caídas de captura, de producción y de tratamiento. Por consiguiente, hay desempleo y capacidad ociosa de barcos y plantas procesadoras. Es un problema grave, que tomará tiempo solucionar, porque hay que dejar que el ecosistema se recomponga y vuelvan a desarrollarse las poblaciones de peces?.

LOS POBRES
PAGAN EL PATO

El estudio también muestra que los suelos se encuentran en un estado deplorable.
?Esa es otra área poco conocida, en general, pero muy crítica. Por una parte, una alta proporción de los suelos de Chile está siendo erosionada y sometida a procesos de desertificación que afectan intensamente su capacidad productiva. Y por otra, el crecimiento urbano se está comiendo algunas de las mejores tierras del país por ausencia de planificación y ordenamiento territorial urbano. El bosque nativo está siendo excesivamente explotado en algunas regiones donde ha sido sustituido por cultivos. También ha disminuido por la extracción de leña o a causa del tratamiento industrial para la exportación. El desgaste de los suelos, y de los recursos en general, está muy relacionado con la pobreza. Buena parte de lo que llamamos ?pobreza dura? está representada por los pirquineros, por ejemplo, que trabajan en pequeñas minas ya sobreexplotadas y en condiciones muy riesgosas; por campesinos de las zonas de minifundio y pescadores artesanales que dependen de la captura costera. Cuando el recurso del cual ellos viven -o deberían- está muy deteriorado y prácticamente agotado, hay que adoptar políticas de desarrollo regional para trasladarlos a otras actividades, luego de entregarles la capacitación que se requiere. Ya se nos acabaron los hidrocarburos, agotamos el petróleo. Procesos similares se pueden dar en otros recursos relacionados con los suelos?.
Estos, además de escasos y erosionados, están también muy contaminados con agroquímicos, como plaguicidas y fertilizantes, ¿no?
?Exacto. En muchos cultivos de exportación hay sobreutilización y mal uso de los agroquímicos, lo que no sólo afecta al suelo y los cauces de los ríos, sino la salud de la gente que trabaja allí. Además, limita las exportaciones, porque ahora en Estados Unidos, Europa y Japón se investiga cuidadosamente lo que llega desde Chile para ver si tiene residuos tóxicos, si en el proceso de producción se utilizaron agroquímicos que pueden ser dañinos o si los recursos que se usan deberían estar protegidos. Varios países europeos anunciaron que no comprarán productos provenientes del bosque de lenga magallánico, porque ése es un patrimonio de la humanidad que no debiera explotarse. O sea, el contexto internacional introduce limitaciones importantes que en el caso de la minería se están tomando muy en cuenta. Buena parte de lo positivo que se ha hecho en ese sector se debe a que las empresas saben que no pueden competir en el mercado internacional si no certifican que los procedimientos utilizados son inocuos para la salud. Indudablemente que los países desarrollados también usan estos argumentos para encubrir posturas proteccionistas. Hay que distinguir lo verdadero de una utilización maliciosa de esto?.
Como economista, ¿estima que este panorama de agotamiento o escasez de recursos naturales podría frenar el crecimiento futuro de algunas actividades, como la pesca, la fruticultura e, incluso, la minería?
?Es perfectamente posible, si es que no se introducen tecnologías, procedimientos y formas de utilizar los recursos naturales que conduzcan hacia un desarrollo sustentable. Esto quiere decir que hay que diversificar la estructura exportadora del país. En el caso de la industria pesquera está clarísimo que de la harina de pescado -el procesamiento más primitivo y elemental- hay que avanzar hacia la elaboración de productos industriales, como conservas y congelados. La acuicultura (cultivo de peces) es un avance considerable respecto de la extracción primaria, aunque la salmonicultura también ocasiona problemas de contaminación en lagos y playas. Al menos no amenaza la supervivencia del recurso como sucede con la harina de pescado, sobre todo con la actitud de empresas extranjeras que llegan a un lugar, explotan el recurso hasta agotarlo y luego se van a otra parte. Así están agotando los recursos pesqueros del mundo, lo que es catastrófico. En el caso de los suelos, es imprescindible avanzar mucho más en la introducción de tecnologías que permiten utilizar los suelos sin degradarlos, sin acentuar la erosión que conduce a la desertificación. Esos procedimientos existen. En la fruticultura están los cultivos orgánicos y el control biológico contra las plagas, lo que elimina el uso de agroquímicos. Sin embargo, creo que para que eso sea posible se requieren políticas?.
¿No basta la buena voluntad?
?No, aunque en algunos aspectos la ha habido. Pero se necesita mayor información, y más investigación científica y tecnológica. Una deficiencia enorme en nuestro país es que, a pesar de tener una biodiversidad bastante rica, con ecosistemas relativamente únicos en el mundo, no conocemos ni siquiera la mitad de las especies que hay, tanto vegetales como animales. Y no las conocemos, porque no hay recursos para la investigación?.

LA PELEA
POR EL AGUA

¿Aparte de contaminada, el agua es uno de los recursos que serán más y más escasos en el futuro?
?Desde luego, actualmente hay restricción de recursos hídricos en el norte, donde la minería utiliza mucha agua y a menudo compite por ésta con el consumo humano, la agricultura y la industria. Es necesario que la minería recurra a la desalinización del agua del mar, lo que implica aumento de costos, pero en algunos casos se está implementando. En la Región Metropolitana se prevé un aumento de la demanda en los distintos usos -doméstico, industrial y agrícola- que dentro de muy poco comenzará a provocar conflictos. Eso obligará a hacer grandes inversiones para traer agua a los ríos Maipo y Mapocho desde otras cuencas. Pero junto a la escasez hay períodos de abundancia que nos someten a aluviones e inundaciones, algo propio de la naturaleza de nuestra geografía que nunca se ha previsto adecuadamente y que también revela insuficiencia de inversiones para canalizar las aguas lluvias. Además, a largo plazo, si efectivamente hay un proceso de calentamiento global del planeta, como pareciera, lo más probable es que tengamos menos agua en nuestro gran reservatorio, que es la cordillera?.
¿La sobrexplotación de los recursos naturales y la ausencia de planificación son inherentes al sistema neoliberal, a la falta de intervención y regulación del Estado en áreas estratégicas para el desarrollo del país?
?Mi respuesta no puede ser categórica. En algunos aspectos, la privatización, la desregulación y la creación de leyes -como el Código de Aguas que privatizó ese recurso- tienen efectos negativos. Pero esto es algo generalizado en todos los modelos que ponen el acento casi exclusivamente en el crecimiento económico y el consumo. Hace veinte años, cuando empecé a trabajar en estos temas, se discutía que la contaminación y otros efectos negativos para el medio ambiente eran consecuencia del sistema capitalista. Después del colapso de los países socialistas vimos que la situación ambiental era tremendamente negativa en esas naciones. Por lo tanto, creo que no es una cuestión ideológica vinculada a tal o cual sistema. Cuando todo era abundancia y las ciudades eran pocas y pequeñas, daba lo mismo cortar un árbol. Ahora vivimos una nueva época que exige reubicarse culturalmente y relacionarse en forma mucho más cuidadosa con este entorno biogeofísico?
PATRICIA BRAVO



RECUADRO
La Tierra se convierte en desierto
Reflejado por los compositores en sus canciones y por los artistas del pincel en sus pinturas, el proceso de desertificación de la Tierra dejó de ser una preocupación de pocos para convertirse en un problema de interés mundial.
A la representación de un exterior natural rico en biodiversidad, sucedieron los lienzos que hoy reflejan una vegetación deteriorada, un suelo improductivo y una población angustiada.
Se trata, simplemente, de uno de los más graves problemas medioambientales que enfrenta la humanidad: la desertificación, que es resultado de la ignorancia y de los errores del propio hombre, la variabilidad climática y los fenómenos naturales.
Mientras siglos atrás las tierras deterioradas se recuperaban después de extensos períodos de sequía, en la actualidad, según los expertos, éstas tienden a perder con gran facilidad su productividad biológica y económica, como consecuencia de la deforestación, el sobrecultivo, el pastoreo y las formas de riego inadecuadas. Tales prácticas, aseguran, obedecen a causas económicas y sociales, a lo que se unen la ignorancia de la humanidad, las guerras y la sequía.
En su afán de obtener grandes ganancias, muchos individuos sobreexplotan los terrenos sin considerar los intereses de los otros y las consecuencias que podrían traer, a largo plazo, tales irresponsables decisiones.
Las primeras víctimas de la actividad humana son la propia tierra -que se vuelve infértil- y los cultivos naturales, además del hombre, que debe cargar con el peso de su propia ignorancia, aunque casi siempre los más afectados son, precisamente, los menos responsables de tal tragedia.
Sumergido en la agonía de tener que decidir entre una vida llena de privaciones en áreas improductivas o una existencia aun más miserable en un asentamiento urbano, apartado de lo que es suyo, las personas se sienten en total infortunio. Pero no hablamos de unos miles de hombres, sino de más de mil millones de seres humanos a quienes la falta de opciones en ocasiones les obliga a sobreexplotar la tierra.
Casi todos los países se enfrentan en mayor o menor grado a la desertificación o la degradación de la tierra firme, un fenómeno que alcanza su nivel de deterioro más alto en la India, el Medio Oriente y Africa, esta última con el 65 por ciento de su superficie árida. Sin embargo, no es un problema exclusivo de los países en desarrollo, pues también afecta ciertas zonas de España, Italia y Estados Unidos.
La desertificación vuelve el suelo menos productivo. Las adversidades del clima, como los fuertes vientos e intensas lluvias, pueden arrastrar la capa superficial de la tierra y debilitar su composición bioquímica. A su vez, la vegetación se deteriora, disminuye la calidad del agua y aumenta la sedimentación en ríos y lagos. Son frecuentes las nubes de polvo que contaminan el aire y provocan en el hombre infecciones oculares y enfermedades respiratorias.
Investigaciones del Banco Mundial muestran que las pérdidas causadas por este fenómeno en todo el mundo podrían estar cerca de los 42 mil millones de dólares. Esa cifra que no contabiliza otros gastos, como los ocasionados por el éxodo de la población hacia otras áreas menos amenazadas por ese proceso y la disminución de la producción agrícola.
Precisamente, aumentar la producción agrícola mundial es uno de los más difíciles retos que tiene el hombre en el tercer milenio, pues en los próximos años será necesario triplicar la obtención de alimentos para sustentar a una población, que ya sobrepasó los seis mil millones de habitantes.
Desde 1994, las Naciones Unidas celebran cada 17 de junio el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una idea surgida durante una reunión sobre el tema, celebrada aquel año. La Convención de la ONU de lucha contra la desertificación se divide en cuatro Programas Regionales de Acción diseñados para enfrentar los problemas específicos de cada área.
A diferencia de anteriores programas dirigidos y ejecutados sólo por expertos, la ONU promueve la participación local en los proyectos nacionales y de carácter regional, al considerarla esencial en la búsqueda de un desarrollo sostenible.
A su vez, fomenta el intercambio de datos e información científica a nivel internacional, así como el uso de las nuevas tecnologías y las comunicaciones modernas que podrían contribuir a luchar contra la desertificación. Pese a que es difícil calcular la cantidad exacta de dinero que haría falta para hacer frente a ese proceso, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que serán necesarios entre 10 mil y 22 mil millones de dólares por año.
Y, sobre todo, políticas gubernamentales acordes con los tiempos que vivimos, en los que el medio ambiente y el hombre van de la mano en busca de la sobrevivencia

MARIELA PEREZ V.

Seguro que no es tal

Radiografía de nuestros recursos

Agua en vías de extinción
? El crecimiento de la demanda podría generar una grave crisis en el futuro cercano, en especial desde Santiago al norte.
? La privatización de los derechos de aguas y de la generación eléctrica ha generado conflictos que influyen en el óptimo uso del recurso.
? Hay contaminación producida por disposición inadecuada de residuos domiciliarios, industriales y mineros.
? Se impone una revisión del Código de Aguas, promover en la población el cuidado del agua y mayor investigación acerca del ciclo hidrológico.

Mares vacíos
? Sólo la merluza común escapa a la condición de sobrexplotada que afecta al resto de las especies extraídas con fines comerciales.
? Caída de los desembarques, que en el caso del jurel disminuyó en 60% en 1998.
? La Ley de Pesca y Acuicultura necesita ser revisada para redifinir regímenes de manejo e incorporar el principio precautorio y la visión del ecosistema.
? Contaminación costera por actividades portuarias, pesqueras, acuícolas, industriales turísticas y asentamientos humanos.

Suelos degradados
? Pérdida de suelos agrícolas por expansión urbana, especialmente en Santiago y Rancagua.
? Contaminación por pesticidas cuya magnitud no se ha dimensionado.
? Salinización de los suelos, en especial en la III Región debido al riego por goteo.
? A diferencia de otras regiones del mundo, la desertificación es producida por el hombre (agricultura y ganadería).

Aire enrarecido
? Los factores que originan la contaminación atmosférica de Santiago no han variado significativamente en las últimas dos décadas.
? Aumento del ozono en la capital constituye una seria amenaza para la salud de la población.
? Altos niveles de contaminación por monóxido de carbono en Temuco.
? En Arica, Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Temuco y Rancagua se debería monitorear el plomo.

Bosques agónicos
? Destrucción del bosque nativo, que afecta el desarrollo de las comunidades rurales. En la VII y VIII Región éste ocupa una superficie menor que las plantaciones (pino y eucalipto). La principal causa es la sustitución, seguida a distancia por uso para leña e incendios forestales.
? Falta una política forestal explícita.
? La legislación forestal requiere urgentes modificaciones que permitan su cumplimiento.

¿Diversidad biológica?
? La mayor parte de la biota nacional no ha sido catalogada aún, por lo que se desconoce la real magnitud de la pérdida de biodiversidad por efectos de la reducción de áreas silvestres, transformación de hábitats, explotación, alteraciones hídricas, pérdidas de suelos, etc.
? El Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas por el Estado no cubre todos los ecosistemas del país y algunas áreas protegidas han sufrido cambios significativos.

Chile mineral
? Agotamiento de los hidrocarburos (petróleo).
? Contaminación alrededor de las minas y en cursos de aguas. Este impacto es insuficientemente conocido.
? Hay todavía abundantes reservas de cobre, a pesar que las exportaciones han aumentado casi tres veces desde 1980.
? El yodo, el litio y el cobre eran los productos mineros chilenos con mayor participación a nivel de la producción mundial en 1998.

Ciudades voraces
? Sistema urbano altamente concentrado y dependiente de Santiago.
? La contaminación y congestión también afecta a Temuco, Antofagasta, Copiapó, Rancagua y Curicó.
? Es posible que la sobreexplotación de ciertos recursos termine deprimiendo la actividad económica en ciertas regiones que dependen de ellos, aumentando la emigración hacia las ciudades.

Fuente: ?Informe País: Estado del Medio Ambiente en Chile-1999?, Universidad de Chile.
Radiografía de nuestros recursos
Agua en vías de extinción
? El crecimiento de la demanda podría generar una grave crisis en el futuro cercano, en especial desde Santiago al norte.
? La privatización de los derechos de aguas y de la generación eléctrica ha generado conflictos que influyen en el óptimo uso del recurso.
? Hay contaminación producida por disposición inadecuada de residuos domiciliarios, industriales y mineros.
? Se impone una revisión del Código de Aguas, promover en la población el cuidado del agua y mayor investigación acerca del ciclo hidrológico.

Mares vacíos
? Sólo la merluza común escapa a la condición de sobrexplotada que afecta al resto de las especies extraídas con fines comerciales.
? Caída de los desembarques, que en el caso del jurel disminuyó en 60% en 1998.
? La Ley de Pesca y Acuicultura necesita ser revisada para redifinir regímenes de manejo e incorporar el principio precautorio y la visión del ecosistema.
? Contaminación costera por actividades portuarias, pesqueras, acuícolas, industriales turísticas y asentamientos humanos.

Suelos degradados
? Pérdida de suelos agrícolas por expansión urbana, especialmente en Santiago y Rancagua.
? Contaminación por pesticidas cuya magnitud no se ha dimensionado.
? Salinización de los suelos, en especial en la III Región debido al riego por goteo.
? A diferencia de otras regiones del mundo, la desertificación es producida por el hombre (agricultura y ganadería).

Aire enrarecido
? Los factores que originan la contaminación atmosférica de Santiago no han variado significativamente en las últimas dos décadas.
? Aumento del ozono en la capital constituye una seria amenaza para la salud de la población.
? Altos niveles de contaminación por monóxido de carbono en Temuco.
? En Arica, Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Temuco y Rancagua se debería monitorear el plomo.

Bosques agónicos
? Destrucción del bosque nativo, que afecta el desarrollo de las comunidades rurales. En la VII y VIII Región éste ocupa una superficie menor que las plantaciones (pino y eucalipto). La principal causa es la sustitución, seguida a distancia por uso para leña e incendios forestales.
? Falta una política forestal explícita.
? La legislación forestal requiere urgentes modificaciones que permitan su cumplimiento.

¿Diversidad biológica?
? La mayor parte de la biota nacional no ha sido catalogada aún, por lo que se desconoce la real magnitud de la pérdida de biodiversidad por efectos de la reducción de áreas silvestres, transformación de hábitats, explotación, alteraciones hídricas, pérdidas de suelos, etc.
? El Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas por el Estado no cubre todos los ecosistemas del país y algunas áreas protegidas han sufrido cambios significativos.

Chile mineral
? Agotamiento de los hidrocarburos (petróleo).
? Contaminación alrededor de las minas y en cursos de aguas. Este impacto es insuficientemente conocido.
? Hay todavía abundantes reservas de cobre, a pesar que las exportaciones han aumentado casi tres veces desde 1980.
? El yodo, el litio y el cobre eran los productos mineros chilenos con mayor participación a nivel de la producción mundial en 1998.

Ciudades voraces
? Sistema urbano altamente concentrado y dependiente de Santiago.
? La contaminación y congestión también afecta a Temuco, Antofagasta, Copiapó, Rancagua y Curicó.
? Es posible que la sobreexplotación de ciertos recursos termine deprimiendo la actividad económica en ciertas regiones que dependen de ellos, aumentando la emigración hacia las ciudades.

Fuente: ?Informe País: Estado del Medio Ambiente en Chile-1999?, Universidad de Chile.

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