3 de noviembre de 2000

"NO SOMOS PERSONAS, SOMOS UN PRODUCTO"
Blanca Lewin, actriz

Son las cinco de la tarde de un jueves. Un grupo de jóvenes vestidos de negro y otros con ropas multicolores habla en voz baja en la esquina de Antonio Varas y Providencia. Caminan hacia Pedro de Valdivia, donde ya se encuentran otros 500 manifestantes con lienzos de la Funa. Van a denunciar al ex médico de la DINA Werner Zanghellini. La policía intenta hablar con un interlocutor de la Funa. Pero lo que encuentra son muchas voces.

Los carabineros optan por detener a un grupo, el resto se escabulle como agua por los rincones y se recompone más allá. Entre este abanico de juventud, de lienzos y pelos rojos, se encuentra la actriz Blanca Lewin. Camina junto a quienes tocan tambores y se mueven desordenada y bulliciosamente en busca de la casa del médico acusado de torturador: "Creo que esto debería tener un carácter artísticamente más agresivo, porque ¡si hasta Lavín usa batucada y zancos!", comenta la joven actriz y comunicadora radial.

Blanca Lewin, de 26 años, es delgada, bella, chillona y risueña. Un buen espejo de la juventud de clase media, creció en dictadura junto con el miedo y la adrenalina. Veía lo que sucedía por televisión y recuerda los caceroleos, a sus 12 años, como "el miedo excitante de las protestas". A ella le gustaba ver "el helicóptero que pasaba con la luz", y uno de sus tesoros y transgresiones de adolescencia era coleccionar panfletos en su diario de vida.

Esta actriz abierta a las opiniones libres, críticas y muy personales proviene de una familia de Izquierda. Por estos días acaba de finalizar la presentación de la obra "Juana de Arco" en el teatro de la Universidad Católica y también promociona la película "Angel negro". Tuvo una larga experiencia radial en la radio Rock and Pop con el programa "El plan maestro", en el que "para generar cercanía con la gente" llamaba a sus auditores como "compañeros y compañeras". Ahora se prepara para actuar en un proyecto cinematográfico y, luego de la exitosa "Romané", participará en la próxima teleserie de Televisión Nacional. También escribe una columna llamada Ciudad Blanca en el sitio web Ciudad Virtual (cv.cl), en Internet, e incursiona en el canal musical por cable Vía X.

¿Se ha cumplido el compromiso de Ricardo Lagos con la cultura, o ha defraudado a los actores?

"No creo que los haya defraudado. Hay demasiados problemas por solucionar en el país y uno, como actor, no puede ser egoísta. Los artistas debemos pedir mucho menos a los gobiernos. En todo caso, siento que sí ha habido un compromiso, una intención de abrir espacios públicos a la cultura, lo que se ha manifestado en valiosas fiestas como la del Parque Forestal, además de otros eventos a lo largo del país. En Chile, con el Fondart, los artistas siempre están a la espera de ganar la lotería, y eso no puede ser. Uno no puede esperar ganarse un premio. El Fondart es un concurso en el que normalmente hay más posibilidades de perder que de ganar. Creo que hay que buscar la manera de autogestionar proyectos. Una forma de hacerlo es buscar recursos en el sector privado. Pero como a los privados no les interesa el arte ni la cultura, lo que sí podría hacer el gobierno es fomentar que ese sector entienda que la cultura también puede ser un producto comercial, porque en el fondo eso es lo único que le interesa. Los privados no van a cooperar por bolitas de dulce".

¿Hay un aporte a la cultura en la producción de teleseries nacionales?

"No veo la teleserie como un producto cultural, aunque puede serlo en la medida en que muestre otras cosas del país. En ese sentido, Vicente Sabatini lo ha hecho bien, a pesar que para mi gusto las teleseries podrían ser mucho más culturales y de mejor calidad. Pero de acuerdo con los recursos con que se trabaja, está bien que se muestren distintas regiones de Chile, diversas etnias y minorías, así como diferentes períodos históricos. Eso me parece valioso, es cultural y educativo. Pero, uno esperaría que la televisión cumpliera su función con un nivel más alto. Como actor, se tiende a mirar las teleseries brasileñas, como las de la red O?Globo. Allí se hacen 17 teleseries al año, y en TVN dos. En las teleseries brasileñas hay más recursos, lo que permite mejorar muchas cosas. Nosotros grabamos una teleserie en siete meses, en Brasil lo hacen en un año".

La actriz Blanca Lewin participa en el sindicato de actores, donde se ha dado un intenso debate sobre temas legales y laborales. Se han hecho fuertes críticas al funcionamiento de los canales de televisión, en especial al Canal 13. Blanca Lewin también se muestra crítica sobre lo que pasa en ese canal, principalmente respecto de su decisión de no incluir una teleserie nacional en el segundo semestre de este año. Frente a eso, dice: "El sindicato de actores, como organización, es bien poco lo que puede hacer, porque las negociaciones de los actores son individuales. Es súper triste lo que pasó en el 13, porque allí históricamente se ha culpado a los actores de los errores que se cometen. Entonces, los castigan a ellos, y eso me parece tremendo porque las personas que verdaderamente hacen las cosas mal, siguen igual. Esto es negativo para los actores. El canal 13 y el equipo de producción han tenido buenos resultados en el rating en esta temporada, pero lo que a nosotros nos importa es que haya trabajo para todos. Si se cierra un mercado en Canal 13 significa que los demás quedamos con menos beneficios. Ni siquiera se nos reajusta el IPC, no podemos regodearnos con nada. Y si no te gusta, te vai, total hay veinte actores del mismo nivel que tú, que venden igual que tú. Así es el mercado, no somos personas, somos un producto".

¿Y qué te parece la decisión de suprimir la producción nacional para incorporar material envasado, como "Betty, la fea"?

"Pésimo. Pero la televisión -te repito- se rige por leyes del mercado. El Canal 13 está muy mal, pero con esa onda ?cartucha? va a ser muy difícil que logre cambiar su situación. Es terrible que nuevamente se empiecen a comprar productos extranjeros. Es como decir que en Chile no se puede hacer nada bueno".

En otros tiempos los artistas tenían una opinión respecto de lo que pasaba en el país. Hoy no la tienen o la expresan muy poco. ¿Es un problema de los artistas o del sistema en que se mueven?

"Creo que los artistas se siguen expresando. Lo que pasa es que ahora todo es amarillo. Antes las cosas eran blancas o negras. Todo era mucho más radical, la realidad que vivíamos era más fuerte. Era más claro hacia dónde apuntaba uno o de dónde era. Ahora las cosas son más tibias, son ?más o menos?. Los actores tienen opinión, pero como la mayoría apoyó la campaña de Ricardo Lagos hay una especie de compromiso de llevar ?todo bien con Lagos?. Yo misma, en la segunda vuelta, participé en lo que se llamó ?artistas por la democracia?. Se juntaron muchos que no habían votado por Lagos en la primera vuelta, pero en la segunda sí porque él los representaba más que Lavín. La mayoría de la gente joven que trabaja en los medios tiene una opción de disidencia. Pero es una disidencia que se manifiesta en cosas como: ?no pesco la política?, lo que también es ?chanta? (aburrido, trancado N de PF)".

El encuentro de Blanca Lewin con PF fue en las cercanías del teatro de la Universidad Católica, donde ella protagonizó a Juana de Arco. Blanca llegó con unos lentes de sol inmensos que impedían ver sus largas pestañas y vivaces ojos. Ella vivió desde niña en la comuna de Ñuñoa y ahora, adulta e independiente, vive muy cerca de sus padres. Recuerda su paso por la Escuela de Teatro de la Universidad Católica: "Yo entré en el año ?93 a la universidad, cuando hacía rato que estábamos en democracia. Ese año fue súper bonito, porque se realizó el Festival Mundial de las Naciones, que fue como un despertar de la cultura. Santiago estaba lleno de actividades. Pero una escuela universitaria, como la mía, era como una burbuja. Aunque yo fui a algunas manifestaciones, como aquella contra las explosiones atómicas en Muroroa, ya no era lo mismo que en dictadura. Cuando estaba en el colegio -un colegio de clase media arribista-, todo era mucho más intenso. Si bien era muy chica para participar en política, era una de las ?politiqueras? del curso. En mi colegio se celebraba año por medio una semana de actividades pastorales, que era casi clandestina. Era una semana de puros foros. En mi casa se escuchaban todo el día las radios Cooperativa y Chilena. Estábamos bien informados. Yo tenía 12 años en el 86 y coleccionaba panfletos. Me acuerdo que una vez estaban allanando en mi barrio y mi papá quería que yo quemara mi diario de vida porque ahí guardaba esos panfletos. En este sentido, creo que en el colegio viví un compromiso político mucho mayor. Pero también porque en el país había un compromiso mucho mayor".

¿Qué opinas de la actividad de La Funa, en la que participaste?

"Fue como una fiesta. Creo que es muy bueno que se hagan funas. En el fondo, es la única justicia que podemos alcanzar. Pero pienso que sería mejor si fueran más agresivas, y no hablo de agresión física, sino de un impacto artístico y estético mayor, más importante".

Tú te dirigías en tu programa radial a los "compañeros y compañeras". ¿Había alguna intención al rescatar ese concepto?

"No había ninguna intención al tratar así a los auditores. La palabra ?compañero? está dentro de mi vocabulario. En el tiempo de los ?compañeros? yo no nombraba a nadie como compañero y compañera. Hoy funciona como una acepción casi irónica, y simplemente para generar cercanía con la gente. Es mi forma de referirme a quienes quiero. Mis auditores se transformaron en gente a la que yo quería, y no conocía sus nombres. Una vez recibí un e-mail que hablaba de los compañeros que se murieron. ¡Y filo! Si alguien encuentra que esta acepción es solamente política, a mí no me importa. Es divertido que también tenga ese significado".

Hace unos días finalizó la presentación de la obra "Juana de Arco", ¿qué rescatas de ese personaje?

"Básicamente Juana es una persona que se la juega hasta el final por lo que cree. Hoy nadie hace eso. Actualmente uno escucha y dice ?no, si yo sí?, pero es mentira. El personaje aparece vigente en esta época. Bueno, esto es cliché. Pero en una sociedad en que estamos faltos de líderes, de figuras que crean en algo y que hagan que otras personas también crean, es importante destacar a gente como Juana de Arco. Es una manera de no olvidar que uno debería ser más consecuente con lo que cree y dice".

¿Piensas que a las nuevas generaciones les falta creérsela y jugársela más?

"Creo que aunque hay jóvenes transgresores, también es cierto que está de moda ser transgresor. Hasta qué punto es transgresión real, no lo sé. Ser transgresor es como ser cool (in, de moda), ¿o no?"



LUIS KLENER HERNANDEZ

anterior
siguiente