31 de agosto de 2001
| José Carrasco Tapia (Pepone) |
| 15 AÑOS ESPERANDO JUSTICIA |
JOSE Carrasco Tapia abraza a su madre al quedar en libertad en marzo de 1976. Luego iría al exilio y volvería al país para asumir su puesto en la lucha contra la dictadura militar.Escabroso y torpedeado ha sido el proceso judicial para dilucidar y establecer las responsabilidades del brutal asesinato del periodista José Humberto Carrasco Tapia. El próximo 8 de septiembre se cumplirán 15 años de aquella madrugada en que fue sacado de su casa para ser acribillado frente a un solitario murallón, a un costado del cementerio Parque del Recuerdo en la Avda. Américo Vespucio de Santiago. Y recién ahora, después de 15 años, se comienza a vislumbrar lo que podría ser el final de una investigación demasiado larga. Tanto el abogado querellante, Nelson Caucoto, como los familiares directos de las cuatro personas asesinadas el 8 y 9 de septiembre de 1986, como represalia por el atentado del FPMR contra Pinochet en el Cajón del Maipo, coinciden en que el caso está aclarado y sólo faltan algunas diligencias policiales para que el juez Hugo Dolmestch dicte fallo definitivo. El proceso pasó a sus manos para asimilarlo con la causa que investiga la Operación Albania, el asesinato de doce militantes del FPMR entre el 16 y 17 de junio de 1987, prácticamente resuelto por quien actuó como ministro en visita, Milton Juica. Está comprobado que ambas masacres fueron ejecutadas por un mismo comando de la CNI bajo las órdenes de Alvaro Corbalán Castilla, quien ya está cumpliendo condena a cadena perpetua por el asesinato del carpintero Juan Alegría Mundaca, y próximamente también será sentenciado por el homicidio del dirigente de los empleados fiscales, Tucapel Jiménez. Hay evidencias que al menos algunos integrantes de este grupo asesino habrían participado con posterioridad en el crimen del dirigente del MIR, Jecar Neghme.
En todo caso, la jueza Dobra Lusic, de la Corte de Apelaciones de San Miguel, quien tuvo a su cargo el proceso por las víctimas de septiembre de 1986, traspasó la causa al ministro Dolmestch prácticamente cerrada. Sobre la base de las pruebas acumuladas en 13 años de investigación, la ministra Lusic dictó una resolución el 30 de noviembre de 1999 donde quedó establecido que los secuestros y homicidios de José Carrasco Tapia, Gastón Vidaurrázaga Manríquez, Felipe Rivera Gajardo y Abraham Muskatblit Eidelstein fueron un acto de venganza por el atentado contra la comitiva de Pinochet, donde murieron cinco de sus escoltas. En estos crímenes participó un grupo de entre 11 a 15 agentes de la CNI, de los cuales sometió a proceso como coautores al actual mayor de ejército en retiro, Alvaro Corbalán Castilla, entonces comandante de la División Antisubversiva Metropolitana "Bernardo OHiggins" de la CNI; coronel de carabineros Iván Quiroz Ruiz (alias "capitán José Velasco"), agente y segundo jefe de la misma división; coronel de ejército Pedro Guzmán Olivares ("capitán Téllez"), jefe de la unidad operativa encargada de reprimir al Partido Comunista y al FPMR; teniente coronel Krantz Bauer Donoso ("Oscar Hernández"), al mando de la unidad operativa encargada de reprimir a los integrantes del MIR; capitán retirado Jorge Vargas Bories ("Jorge Polanco"), jefe de la unidad que actuaba bajo órdenes directas de Alvaro Corbalán; y los agentes Víctor Muñoz Orellana ("Ricardo Marinovic", "Cordillera") y Hernán Vásquez Villegas ("Pedro Pablo", "Pablito"). Cinco de estos agentes también están procesados por la Operación Albania.
Posteriormente también fueron sometidos a proceso el capitán de ejército (r) Luis Sanhueza Ross, el ex detective Gonzalo Maas, el agente Antonio Barra y el carabinero Juan Pastene. En este último caso, la tercera sala de la Corte de Apelaciones de San Miguel revocó la medida "por falta de méritos".
UN HOMBRE CARISMATICO
ALUMNO del Instituto Nacional, José Carrasco aparece con sus compañeros y profesores en 1961. De arriba a abajo es el tercero de izquierda a derecha en la segunda fila.José Carrasco Tapia, al que amigos y compañeros llamaban Pepone, tenía 43 años al momento de su muerte, era miembro del comité central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), al que había ingresado muy joven, y se había ganado el reconocimiento y respeto como hombre y profesional de la prensa, fuera y dentro del país. Era editor internacional de la revista "Análisis"; corresponsal de los diarios "Uno más uno", de México, y "Diario", de Caracas, y colaborador del semanario "El Periodista", de Buenos Aires, además de consejero metropolitano del Colegio de Periodistas. Fue miembro del consejo de redacción de "Punto Final" hasta el golpe militar.
También integraba el Movimiento Democrático Popular (MDP), en representación del MIR, agrupación política que actuaba en los espacios públicos ganados a la dictadura para revertir la situación de opresión.
Era un hombre alegre, dinámico, vivaz, de inteligencia aguda y chispeante sentido del humor. Se hacía de amigos con facilidad. Hizo sus estudios secundarios en el Instituto Nacional y se tituló en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.
Gran parte de su vida estuvo marcada por la acción política. Fue detenido el 6 de diciembre de 1974 y permaneció hasta marzo de 1976 en distintos campos de concentración, como Cuatro Alamos y Puchuncaví. De ahí partió al exilio en México y Venezuela. De su matrimonio con la periodista Olivia Mora tuvo dos hijos, Iván y Luciano, con quienes pudo compartir una relación intensa mientras vivió en Venezuela y durante los últimos años en Chile, adonde regresó en 1984. En México, algunos colegas del diario "Uno más uno" habían tratado de disuadirlo. "Pepe sonrió ante los argumentos y prevenciones que desgranamos no tanto para convencerlo de que desistiera de su decisión, sino más bien para tranquilizar nuestro propio ánimo, y se limitó a solicitar la vacante de corresponsalía del periódico mexicano en Santiago de Chile", recordaría más tarde el periodista argentino Oscar González en una columna en homenaje a José Carrasco publicada en "El Periodista".
En una entrevista que Pepone dio al periodista Nicolás Lucar, de Prensa Latina, un día antes de ser asesinado, declaró: "Amamos la paz y amamos la vida, pero más que nada amamos la justicia y amamos la libertad. Y por la justicia y la libertad estamos dispuestos a dar la vida si es necesario". Temerario, no se amilanó con la represión y las amenazas de muerte. Precisamente, a causa de una amenaza que recibió el 5 de agosto de 1986 Pepe debió partir a Buenos Aires para tomar distancia. Pero regresó a los pocos días.
Dos años antes, en un comunicado oficial de la Intendencia de la VIII Región se le había acusado de "realizar actividades políticas", lo que se interpretó como una invitación a atentar contra su vida. En esa oportunidad, la Asociación de Corresponsales Extranjeros en México envió un télex el 10 de agosto de 1984 al gobierno chileno solicitando garantías para José Carrasco en el ejercicio de su desempeño profesional. El 9 de septiembre de ese año, Alfonso Márquez de la Plata, quien ostentaba el cargo de ministro secretario general de Gobierno, envió una respuesta reconociendo que existía una investigación bajo secreto de sumario contra el periodista a cargo del fiscal militar Pedro Marisio, la que "por instrucción de la Corte Suprema" pasó a manos del fiscal Alejandro Abuter Campos, designado por el Tercer Juzgado Militar de Concepción. En una carta posterior al asesinato, fechada el 3 de octubre de 1986 y dirigida al juez titular del 21º Juzgado del Crimen, la misma asociación de corresponsales extranjeros señaló que "nunca se le informó al profesional sobre ese proceso ni se le llamó a declarar. Hasta la fecha no se conoce cuál fue la sentencia y el fallo emitido por el juez militar Pedro Marisio que llevó en los tribunales militares el sumario secreto".
MADRUGADA DE MUERTE
LOS funerales de José Carrasco Tapia (Pepone) en el Cementerio General.A la semana de haber partido a Buenos Aires, Pepe Carrasco estaba de vuelta desoyendo las recomendaciones de amigos cercanos. Su esposa, Silvia Vera, se encontraba enferma y, para peor, "Análisis" enfrentaba una nueva clausura dentro de una escalada represiva en masa contra la prensa de oposición. Sobre este tema escribió un último artículo de denuncia para la revista "El Periodista", de Buenos Aires, publicado después de su asesinato con el título "Censura a la prensa independiente". A dos días de regresar a Santiago, en la tarde del domingo 7 de septiembre la comitiva de Pinochet fue emboscada por el FPMR en el Cajón de Maipo. El país quedó bajo estado de sitio y en Santiago se implantó el toque de queda. En ese escenario, la unidad de la CNI dirigida por Corbalán consumó su venganza.
Cerca de las 5 de la madrugada del lunes 8, dos hombres a cara descubierta irrumpieron en el departamento de la familia Carrasco en Santa Filomena Nº11, barrio Bellavista. Ante la impotencia de su compañera y de su hijo mayor, Iván, entonces de 16 años, dos agentes sacaron al periodista y lo subieron a un furgón, que partió seguido por otro vehículo. Sólo había alcanzado a ponerse pantalones e iba descalzo. En vano, Iván comenzó a correr detrás. Años después pudo identificar a los captores de su padre: Jorge Vargas Bories y Krantz Bauer Donoso, quien comandaba al anterior.
El cuerpo de Pepe Carrasco fue encontrado varias horas después, con trece impactos de bala, junto al paredón del cementerio en Américo Vespucio. Vecinos del sector sintieron los balazos alrededor de las 5.20. Horas antes habían sido asesinados de igual forma Felipe Segundo Rivera Gajardo, electricista de 45 años, funcionario de la Tesorería General de la República y miembro del PC, quien vivía en la población Sara Gajardo (Cerro Navia), y Gastón Fernando Vidaurrázaga Manríquez, de 29 años, profesor, artista plástico y militante del MIR. Hijo de María Yolanda Manríquez Sepúlveda, jueza titular del 11º Juzgado Civil de Mayor Cuantía de Santiago, vivía en San Bernardo, junto a su esposa y su hija de 3 años. Al día siguiente, en la madrugada del martes 9, el contador y publicista Abraham Muskatblit, de 40 años, PC, fue arrancado de su casa en Puente Alto. Su esposa reconoció a uno de sus captores: era Miguel Estay Reyno, "El Fanta".
Según Francisco Javier Cuadra, ministro secretario general de Gobierno de la época, la masacre había sido una clásica "purga entre movimientos subversivos". El Colegio de Periodistas presentó una querella en el 21º Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía contra los responsables del homicidio calificado de José Carrasco.
LARGO SILENCIO JUDICIAL
El primer ministro en visita a cargo del caso fue Aquiles Rojas, que ya falleció. Según el abogado Nelson Caucoto, la investigación tuvo avances hasta 1991, cuando Jorge Vargas Bories fue identificado como uno de los autores. Este sujeto fue procesado, pero salió muy pronto en libertad "por falta de méritos", de acuerdo con un pronunciamiento de la Corte Suprema. La defensa argumentó en su favor que la identificación no era válida, porque la foto del inculpado había sido publicada en la prensa poco antes de la rueda de reconocimiento. De hecho, hubo una filtración a la prensa que más tarde se interpretó como una maniobra de la inteligencia militar, precisamente para invalidar el procedimiento. Este revés indujo al juez Aquiles Rojas a decretar una prohibición de informar que se prolongó hasta 1996. Fueron cinco años de silencio, el más largo de la historia judicial chilena, y de total estancamiento de la investigación. El ministro en visita suplente, Juan Manuel Escandón -por enfermedad del ministro Rojas-, fue quien levantó la prohibición. Entonces, familiares de las víctimas solicitaron un ministro de fuero, designación que recayó en la magistrada Dobra Lusic, quien en varias ocasiones rechazó peticiones de la justicia militar para inhabilitarse en la causa.
La investigación avanzó a pie firme con la ayuda de los ex agentes de la CNI procesados en crímenes no cubiertos por la Ley de Amnistía que comenzaron a confesar su participación en estos delitos, lo que implicó a sus mandos superiores. La ministra Lusic dictó una encargatoria de reo por encubridor contra el ex general Humberto Gordon, ex director de la CNI y miembro de la Junta Militar. Su muerte, el 15 de junio del 2000, dejó muchas interrogantes y lo libró de ser condenado por los cuatro asesinatos de septiembre de 1986, así como en los homicidios de Tucapel Jiménez y de la Operación Albania.
Se aclaró que en estos crímenes actuó la Unidad Antiterrorista (UAT), creada al interior de la CNI en virtud del Decreto Ley Nº 44 del 22 de agosto de 1980, documento que se mantuvo en secreto hasta el año pasado. Ese DL, que se filtró poco antes de la muerte de Gordon, compromete directamente a Augusto Pinochet, pues establece que la UAT sólo podía entrar en acción por decisión expresa de quien ostentaba el título de presidente de la República. Por su contenido y la oportunidad en que salió a luz, se barajó la tesis que la revelación fue obra del propio Humberto Gordon para descargar en su jefe máximo la responsabilidad de los cargos que lo tenían entre la espada y la pared. Otra hipótesis es que la filtración vino del ex director de Investigaciones, Fernando Paredes, quien también podía verse involucrado en estos asesinatos.
"VIVIRAS PARA SIEMPRE"
La memoria de José Carrasco Tapia sigue viviendo. Un preuniversitario para jóvenes de escasos recursos lleva su nombre. Funciona hace varios años en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile gracias al trabajo voluntario de alumnos y profesores. En el Instituto Nacional lo recuerda una placa en homenaje a los ex alumnos caídos durante la dictadura. En el extranjero se han instituido premios de periodismo con su nombre. Si bien todos los años se efectúa una romería hasta el lugar donde fue encontrado el cuerpo de Pepone, en la que participan el Colegio de Periodistas, dirigentes de organizaciones sociales, corresponsales extranjeros y amigos, este sitio se ha convertido en sitio de peregrinación permanente para la gente común y corriente. En este mes de septiembre, a quince años de su muerte, se ha programado una serie de actividades en homenaje a José Carrasco, tanto en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile como en el Colegio de Periodistas. El viernes 7 de septiembre, a las 19 horas, esta organización gremial invita a un acto en su honor que se realizará en el Teatro Camilo Henríquez (Amunátegui 31). Luego, el sábado 8, sus colegas y amigos efectuarán una romería que partirá a las 10.30 horas desde la sede del Colegio de Periodistas (se dispondrá de un microbús) para culminar a las 11.30 con un responso en el lugar donde Carrasco fue asesinado, al costado del cementerio Parque del Recuerdo. Allí, donde dice: "Vivirás para siempre con nosotros"
PATRICIA BRAVO
Noticias de dolor y muerte
Muchos fueron los profesionales de la prensa que se hicieron parte de las luchas populares y revolucionarias de los años 60 y comienzos de los 70. La mayoría continuó después resistiendo a la dictadura y denunciando sus crímenes. No es casual, entonces, que la represión se haya dejado caer con tanta fuerza en este gremio. José Carrasco Tapia fue uno de los 25 periodistas víctimas de alevosos asesinatos y desapariciones perpetrados durante la dictadura de Augusto Pinochet, aparte de otros tantos que fueron encarcelados y torturados. La primera noticia de muerte la protagonizó el prestigioso periodista Augusto Olivares, de vasta trayectoria gremial y profesional, quien se suicidó en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, poco antes que el presidente Salvador Allende. Siguiendo el hilo de las historias reconstruidas en el libro "Morir es la noticia" (Ernesto Carmona Editor), después del asesinato de Pepone, hubo 13 desaparecidos y antes, otros más. La mayoría eran jóvenes y soñadores apasionados.
La redacción de "Punto Final" no sólo perdió a Augusto Olivares, sino a otros de sus más valiosos y queridos colaboradores: Máximo Gedda Ortiz, también periodista y dirigente sindical de Televisión Nacional, fue arrestado el 16 de julio de 1974, cuando tenía 26 años. Lo último que se sabe de él es que fue salvajemente torturado en Villa Grimaldi. Tres años después, el 7 de diciembre de 1977, Augusto Carmona Acevedo, de 38 años, fue baleado por la espalda por agentes de la DINA al llegar a su casa. Había integrado el consejo de redacción de PF, dirigió la toma del Canal 9 de TV (entonces de la Universidad de Chile), donde también fue jefe de prensa, y era un hombre muy apreciado por su gran calidez humana.
En los primeros tiempos posteriores al golpe militar fue asesinado en Calama, por la Caravana de la Muerte, Carlos Berger Guralnick, de 30 años, director de la radio El Loa de Chuquicamata. También fueron detenidos y desaparecidos Diana Aarón Svigiliski, de 24 años, reportera de Canal 13 y revista "Onda"; Mario Calderón Tapia, 31 años, periodista de "La Unión", de Valparaíso, cuyo nombre apareció en la negra lista de los 119 (Operación Colombo); Daniel Castro López, 68 años, corresponsal del diario "Clarín", en Temuco; Luis Durán Rivas, de 28 años, editor de la revista "Chilenuevo" (Ministerio de Economía) también incluido entre los 119; José Pérez Hermosilla (32), colaborador de "Ultima Hora" y "La Nación"; José Miguel Rivas Rachitoff (35), periodista de dilatada trayectoria profesional; Sergio Troncoso León (31), reportero del "Nuevo Central" de Chillán y corresponsal de "Vea" y "Puro Chile"; José Yáñez Olave (29), periodista de "La Provincia" y "El Heraldo" de Linares; Jaime Aldoney Vargas (30), periodista de radio Limache, y Guillermo Gálvez Rivadeneira (50). Los restos de dos periodistas detenidos en septiembre de 1973 fueron encontrados en años recientes en el Cementerio General: Sergio Contreras, de 40 años, quien trabajaba en la Intendencia de Santiago, y Ernesto Traubmann Riegelhaupt, 49 años, colaborador de la agencia CTK y de Enami.
Entre otros periodistas, estudiantes y trabajadores de la comunicación asesinados en extrañas circunstancias, en el norte del país murieron Carlos Dewet Bascuñán, 28 años, director del semanario "El Andino", del mineral El Salvador, cuyo cadáver fue hallado en la precordillera dos meses después de su detención; Alfonso Gamboa, de 37 años, director de radio Atacama de Copiapó, y Nenhad Teodorovic Sertic, de 25 años, estudiante de periodismo de la Universidad del Norte