Concentración de la propiedad de los medios

Los amos de la prensa

No es fácil para los ciudadanos conocer por dentro a las grandes empresas nacionales o internacionales. Este actuar casi secreto caracteriza el funcionamiento de los grandes medios de comunicación en nuestro país. Eso explica que cueste mucho construir su mapa interno, recorrer sus centros de poder y describir a quiénes están detrás, con nombres y apellidos.
Intentar develar ese mundo semioculto surge como algo necesario ya que la libertad de expresión, un derecho de todo ciudadano, se ejerce también a través del acceso a la prensa escrita, radial o televisiva. De esta manera se interviene en el debate público y los medios se convierten en mecanismos de opinión y fiscalización. Y es más imperioso aún si se cree que los medios de comunicación deben garantizar el pluralismo y la diversidad sociocultural, valores propios de una verdadera democracia.

Por esto adquieren vigencia las tres sencillas preguntas que se plantearon Guillermo Sunkel y Esteban Geoffroy, en "Concentración Económica de los Medios de Comunicación en Chile", libro recién lanzado por LOM Ediciones (126 páginas, cinco capítulos).

1. ¿Cuáles son los actuales niveles de concentración de los medios de comunicación?
2. ¿Cuáles son las tendencias que se vislumbran?
3. ¿Cuáles son las implicancias en la libertad de expresión, el pluralismo y la diversidad?

"Sostenemos -fundamentan los autores- que por ser los medios de comunicación social quienes materializan la libertad de expresión, sus condiciones de funcionamiento difieren de otras actividades empresariales que no inciden directamente en el goce y ejercicio de un derecho fundamental".Con su investigación, estos académicos de la Universidad de Chile hacen un aporte documentado al diagnóstico de la desigual relación existente entre propiedad de los medios de comunicación, democracia y libertad de expresión.

GUILLERMO Sunkel: la libertad de expresión está siendo estrangulada.




DIFICIL FUTURO

No son buenas las perspectivas para la libertad de expresión en Chile, según el estudio de Guillermo Sunkel y Esteban Geoffroy. Este recoge y analiza gran cantidad de información relativa a la estructura de propiedad de los medios (diarios, radios y televisión) y su participación en los mercados de audiencia y publicitario. A juicio de ellos, la libertad de expresión está en riesgo debido a una tendencia que fortalece la concentración de la propiedad de los medios de comunicación en oligopolios, es decir, en el control del mercado por un grupo pequeño de empresas. Es el caso actual de los diarios y televisión. La radio, en tanto, vive un proceso de transición desde la diseminación en un gran número de pequeñas empresas a una mayor concentración.
Sin embargo, los investigadores suman a esta descripción una hipótesis que resulta más grave. Luego de reconocer que el proceso de concentración de los medios de comunicación es un fenómeno mundial, agregan que en Chile va acompañado de "un marcado monopolio ideológico", que tiende a anular la diversidad política y cultural. Creen que esta conducta, que incluyen entre varias "peculiaridades" de la experiencia chilena, se debe a que el empresariado nacional es "homogéneo ideológicamente" además de estar "educado en una matriz económica neoliberal y en un conservadurismo valórico". El ejercicio del "monopolio ideológico" es para los autores una realidad evidente en los diarios y la advierten cada vez más fuerte en la televisión, incluso en la radio. En estos dos últimos medios el proceso de concentración de la propiedad y de control del mercado publicitario y de audiencia, lo observan muy ligado a la presencia de grupos económicos extranjeros cuya estrategia de desarrollo es la "industria de la entretención". Un enfoque que por la vía de programación también "relega a los márgenes la diversidad cultural y política".

Sunkel y Geoffroy incluyen en este mismo saco no sólo a los propietarios de los medios sino al conjunto de los avisadores. "La tendencia a la concentración de los ingresos publicitarios en unos cuantos medios de prensa, radio y TV no muestra señales de cambio", aseguran los investigadores. "La apuesta (de los avisadores) son los medios que le garanticen el acceso a determinadas audiencias y que, además sintonicen -o por lo menos no hagan ruido- a sus coordenadas ideológicas", dicen Sunkel y Geoffroy. "Si la publicidad es la principal fuente de financiamiento de los medios y si los avisadores operan dentro de la racionalidad mencionada, es difícil que se produzca un cambio a favor del pluralismo y la diversidad",concluyen.
Sunkel y Geoffroy piensan que este proceso de concentración de la propiedad de los medios no ha sido fruto de la libre competencia, como se quiere hacer creer. Le atribuyen al Estado un contradictorio "rol constituyente en los mercados de comunicación", jugado tanto en época de dictadura como en democracia, a través de medidas administrativas y políticas. Denuncian, por ejemplo, que la dictadura militar clausuró la prensa de Izquierda, luego del golpe, favoreciendo el desarrollo de las empresas El Mercurio S.A.P. y Copesa, los dos conglomerados oligopólicos que hoy lideran ese mercado.
  ESTEBAN Geoffroy: la concentración de la propiedad de los medios de comunicación.

Hasta 1973, cada partido relevante poseía un diario o revista que ejercían influencia política significativa, aunque no predominaban como producto del mercado. Además de Clarín, existían El Siglo y Principios (PC); el diario Ultima Hora y la revista Arauco (PS); La Tarde y Política y Espíritu (DC). En 1965 se suma la revista Punto Final, independiente de Izquierda, y en los 70 la revista Chile Hoy, y los diarios Puro Chile (PC) y La Prensa (DC). Incluso la derecha publicó nuevos diarios y revistas en esa etapa.
En ese mismo período la Izquierda también manejó radios de amplia cobertura, cuyas señales fueron clausuradas: Radio Portales, Radio Corporación (PS), Radio Magallanes (PC), Radio Nacional (MIR), Radio Candelaria (Mapu) y Radio Luis Emilio Recabarren (CUT). Era un amplio espectro de medios que garantizaba la libertad de expresión de diversos grupos sociales, aunque en condiciones muy desiguales, debido a que no tenían acceso a financiamiento publicitario. Luego del golpe, el núcleo oligopólico quedó sin competencia y sólo a fines de los 80 surgió cierta prensa alternativa: los diarios La Epoca y Fortín Mapocho; y las revistas Cauce, Análisis, Apsi y Hoy.

SIGUE LA DISCRIMINACION

Lo paradójico es que en la década de los 90, en democracia, esos medios desaparecen, entre otras cosas, por la discriminación de los avisadores y agencias publicitarias. Esto motiva una reflexión crítica a los autores del libro, ya que piensan que el Estado democrático no asumió la defensa de esos medios. Critican que el gobierno haya diseñado una política de "no intervención" en las comunicaciones, que prolongó la herencia dejada por la dictadura en este tema, conducta que favoreció nuevamente a El Mercurio S.A.P. y Copesa.
Incluso en el seno de la Concertación no son pocos los intelectuales que "niegan que la concentración de medios en grandes grupos económicos limite la libertad de expresión, debido a que hay diversidad en ellos", recuerdan los autores. En cambio, otros sectores exigen al gobierno regulación en la concentración de la propiedad ya que "el mercado no ha garantizado la libertad de expresión".
Un ejemplo reciente es la conducta de los oligopolios de la prensa para enfrentar la competencia, al obstaculizar la circulación de El Metropolitano y del diario gratuito MTG introducido por un consorcio sueco, que posteriormente debió cambiar de nombre. Un poco distinta fue la postura del Estado respecto de la televisión abierta. En este caso no sólo estimuló la apertura de este medio al sector particular en los últimos años del régimen militar, adjudicando "concesiones exclusivamente a grandes empresarios", preparando el terreno para la llegada de los canales privados. Después, en democracia, el Estado exigió una política de autofinanciamiento a la televisión pública y universitaria que convirtió a esas empresas en "dependientes de los avisadores". Por esto, los investigadores piensan que "si bien TVN ha sido exitosa en su gestión empresarial (...) está atrapada a un concepto de representación limitado a la esfera político-institucional, especialmente a un nivel cupular, lo que le impide conectarse con la diversidad sociocultural del país".
En este mismo terreno se afirma que la subordinación de los medios al poder económico trae como consecuencia la pérdida de importancia de los medios que no pueden entrar en la competencia económica. Y que este factor puede ser la válvula que abre paso a la participación de empresarios ajenos al campo de las comunicaciones en la propiedad de los medios, como los casos de Ricardo Claro, en Mega, y los accionistas de Copesa. Esta subordinación, además, "hace vulnerable al medio a intereses económicos ajenos al campo de las comunicaciones y lo transforma en un simple negocio".
Tal vez este conflictivo panorama hizo que los investigadores recordaran un estudio de Loreto Rebolledo: "Percepción de los sectores populares sobre la libertad de expresión". Dicho informe concluye que los medios no son canales de expresión de la ciudadanía y que las personas valoran a la radio como el medio más pluralista.
Tal vez tengan razón, ya que este medio radial tiene menos grado de concentración en la propiedad y en el mercado de audiencia en comparación con la prensa escrita y televisión. Al menos hasta ahora. Otro factor que en perspectiva también atenta contra la libertad de expresión es el "alto grado de centralización del sistema de comunicaciones chileno, ejercido desde la Región Metropolitana", que ahoga la experiencia local y zonal. En el informe de Sunkel y Geoffroy se señala que el grado máximo de centralización se da en la televisión, con las empresas oligopólicas dominando el mercado publicitario y de audiencias en todo el país. Una variante paradójica es la que predomina en el norte: en esa zona hay una buena lectoría de diarios locales, pero de la cadena El Mercurio. En cambio, en el sur existe una alta demanda de diarios locales nacidos en las regiones (El Sur, Crónica, La Prensa Austral y El Magallanes).
Respecto al medio radial, la investigación destaca el cambio tecnológico que se experimentó al reemplazar el enlace por onda corta por el sistema de microondas, lo que permitió una mayor y más eficiente cobertura nacional; y el desarrollo masivo de la FM en los 80. Respecto de la radio regional, el estudio comenta que pese al proceso de internacionalización de la propiedad radial, las emisoras locales mantienen una importante presencia en casi todas las regiones.
Para tomar el pulso a la situación que viven los medios de nuestro país en relación al acceso a la información y a la libertad de expresión, Sunkel y Geoffroy citan un fragmento de un informe publicado en Alemania que establecía un criterio para medir si este derecho estaba o no en peligro. Ese texto estipulaba que es peligroso para la libertad de prensa "cuando una compañía tiene una participación de un 20% de la circulación de los diarios o revistas en un mercado". Al mismo tiempo, consideraba perjudicial la situación si una empresa controla más del 40% de la circulación de diarios o revistas.
De acuerdo a este criterio, Chile vive una situación perjudicial para la libertad de prensa escrita tanto en Santiago como en regiones, ya que una sola empresa controla más del 40% de los lectores. Y habría una situación peligrosa para este derecho fundamental en la radio, de Santiago y regiones, ya que una empresa controla más del 20% de la audiencia.
"Podemos afirmar que en nuestro país la libertad de expresión y el pluralismo se encuentran comprometidos lo cual pone en cuestión uno de los pilares de la democracia", concluyen Guillermo Sunkel y Esteban Geoffroy
L.P.I.


Dictadores de la información

El libro "Concentración Económica de los Medios de Comunicación en Chile" se centró en la prensa diaria, la radio y televisión abierta. Sus autores utilizaron un método basado en la "opción de tiempo" (foto del estado de los medios en 1998) y en la "opción geográfica". Esta consistió en analizar la realidad de los medios en seis regiones, además de la Metropolitana.

LOS DIARIOS

o 7 diarios nacionales (El Mercurio, Las Ultimas Noticias, La Tercera, La Cuarta, La Nación, Estrategia, El Diario)
o 2 zonales (La Hora y La Segunda)
o 29 locales (de seis regiones seleccionadas)

Grupo El Mercurio. Opera a través de cuatro empresas de la familia Edwards.
o El Mercurio S.A.P. (El Mercurio, LUN y La Segunda)
En El Mercurio S.A.P. son accionistas: Comercial Canelo S.A. y Cia. Ltda. (74.9%); Comercial Canelo S.A. (25%); y A. Edwards (0.09%), todas empresas de Edwards.
o Sociedad Periodística El Norte S.A. (siete diarios)
o El Mercurio de Valparaíso S.A.P. (tres diarios)
o Sociedad Periodística Araucaria S.A. (cuatro diarios)
Además posee dos empresas de distribución y una imprenta:
o Distribuidora de Publicaciones CLC
o Distribuidora de Publicaciones ATM
o Imprenta Almendral

Grupo Copesa. El accionista principal es Alvaro Saieh.
o Diarios La Tercera, La Cuarta y La Hora, y revista Qué Pasa
o Distribución y Servicios Meta S.A. (Ediciones Chiloé y Copesa)

Empresa Periodística La Nación. Propietarios: Estado (69.3%), Inversiones Colliguay (29.5%) y otros (1.2%)
o Diario La Nación, Diario Oficial (concesión monopólica) y servicios de impresión.
Filiales: El Nortino (Iquique), Vía Directa (distribución de publicaciones) y Anfitrión S.A. (base de datos del Diario Oficial).

LAS RADIOS

Extranjeras (cobertura nacional):
o Consorcio Radial de Chile (CRC) del grupo Radial Caracol de Bogotá: Radioactiva, Amistad, Caracol.
o Iberoamericana Radio Chile, del grupo Iberoamerican Holding: Pudahuel, FM Hit (ex Concierto), Futuro, Horizonte, Rock & Pop, Corazón, Music One, FM Dos (ex Andrés Bello) y Aurora.
Representante del holding Ibero American Media Partners, capitales estadounidenses (grupos Hicks, Muse, Taste & Furst) y venezolanos (grupo Cisneros).

Chilenas (cobertura nacional):
o Grupo Ricardo Bezanilla: Romántica, Tiempo, Infinita.
o Grupo César Molfino: El Conquistador, Manquehue.
o Grupo Urus Domic: Nina.
o Radio Comunicaciones y Radio Publicidad: Sintonía, Cien, Metropolitana.

Regionales (cobertura zonal):
o Sociedad Bío-Bío Comunicaciones, grupo Nibaldo Mosciatti: Bío Bío, El Carbón, Punto 7 y Gabriela.
También posee el Canal 9 de Concepción.
o Radios con respaldo institucional: Cooperativa (DC), Chilena (Iglesia Católica), Agricultura (SNA), Armonía (Iglesia Evangélica), Tierra (La Morada), El Canelo (Corporación el Canelo de Nos), Nuevo Mundo (PC).

CANALES DE TV

o 5 canales nacionales (TVN, Canal 13, Megavisión, Chilevisión, La Red).
o 9 canales locales (TVU de Concepción, Canal 9 Regional de Concepción, Canal de Lonquimay, Canal 3 de Temuco, Canal 8 de Villarica, Canal 4 de Punta Arenas, Rock&Pop y Gran Santiago de Región Metropolitana.
o 2 canales zonales: UCV y Telenorte

Propiedad de los canales:
o TVN (televisión pública estatal).
o Canal 13 (Televisión comercial con respaldo universitario, Universidad Católica).
o Megavisión (canal privado. Grupo Ricardo Claro).
o Chilevisión. (Grupo venezolano Cisneros).
o Red Televisión (Angel González, empresario mexicano radicado en Miami).
o Canal 2 Rock& Pop (Compañía Chilena).

Canales locales:
o UCV, Red de TV Universidad del Norte y Canal 9 Regional de la Sociedad Bío Bío Comunicaciones.

QUE PRENSA LEEN LOS CHILENOS

Lunes a viernes
o La Tercera 18.7 %
o El Mercurio 13.4%
o La Cuarta 12.1 %
o Las Ultimas Noticias (LUN) 11.1%
o La Segunda 4.7 %
o La Nación 1.9 %

Sábado
o El Mercurio 12.2 %
o La Tercera 10.4 %
o La Cuarta 6.6 %
o LUN 5.9 %
o La Nación 0.3 %

Domingo
o El Mercurio 28.8%
o La Tercera 14.2 %
o LUN 10.5%
o La Cuarta 7.7 %
o La Nación 0.2 %
(Fuente: Search Marketing)

 

LA TORTA PUBLICITARIA

INVERSION PUBLICITARIA GENERAL (1998) (miles de pesos)
o Televisión 56.3% 326.753.560
o Diarios 35.5% 206.065.588
o Revistas 4.4% 25.286.514
o Vía pública 2.8% 16.548.490
o En el Metro 1.1% 6.182.444

Total 580.836.596

o 1978: gasto publicitario total en TV: 6.63 millones de dólares.
o 1998: gasto publicitario total en TV: 709 millones 269 mil dólares.

Distribución publicitaria diarios (1998)
o Mercurio, Segunda, LUN 69.71 % 312 millones 132 mil dólares.
o Tercera, La Cuarta, La Hora 16.64 % 74 millones 487 mil dólares.
o La Nación 1.41%
Fuente: Megatime