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La polémica se puso al rojo ante el pronóstico de alzas de hasta un 75%, en los medicamentos, de aprobarse el proyecto de ley de patentes farmacéuticas. El detonante fue la publicación del documento "Impacto de nuevas normas sobre propiedad industrial en el mercado farmacéutico nacional" emitido por el Centro de Investigación Aplicada para el Desarrollo de la Empresa (Ciade), de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile.Un aumento en el precio de los fármacos, por reducido que sea, tendría efectos desastrosos para la economía familiar de los chilenos.Sin embargo, el aumento de precios de los medicamentos constituye apenas la punta de un iceberg que se empieza a delinear inquietante. Varias consecuencias significativas se advierten en una primera aproximación: además del alza de los medicamentos, |
Desde que se promulgó la ley 19.039, en el país se han solicitado
más de cuatro mil patentes al Ministerio de Economía, mientras
en el mundo, entre 1991 y 2001 no han aparecido más de 60 drogas nuevas.
"Uno se pregunta qué es lo que existe tras esas cuatro mil solicitudes
de patentes, si sólo hay 60 drogas nuevas en estos diez años",
comenta Jaime Palma.
Señala que diseñar una nueva droga es difícil e implica
muchos años de investigación. Hasta llegar a un medicamento, transcurren
por lo menos ocho a diez años en promedio. A ese largo proceso atribuye
que en Chile, por lo menos los diez primeros años de vigencia de la ley,
el efecto de las patentes no ha sido tan fuerte. Recién ahora se empezará
a notar.
"Porque se están concediendo las verdaderas nuevas patentes, independientemente
de que hayan otras que constituyen formas encubiertas de proteger productos
antiguos", afirma. De aceptarse estas seudopatentes se estaría favoreciendo
además, una concentración en el mercado de los medicamentos que
irían quedando definitivamente en las manos de las transnacionales.
Cuatro son los puntos en que los laboratorios nacionales consideran que el
proyecto excede los compromisos con la OMC. El primero se refiere a la eliminación
de la oposición de patentes. En efecto, el proyecto del Ejecutivo elimina
la posibilidad de oponerse a la concesión de patentes. Sólo la
mantiene para privilegios menores, como son el modelo de utilidad y el diseño
industrial.
"No tiene ningún sentido eliminar la oposición de patentes.
Hasta ahora, por lo menos podemos hacer presente que determinada patente no
puede concederse argumentando nuestros motivos".
Un segundo punto se refiere a la eliminación del dolo en las infracciones
de patentes. "Para que exista una infracción, para que el dueño
de una patente acuse a otro que se la está copiando, tiene que probar
que existe mala intención", explica Palma. Esta disposición
es lógica ya que puede ocurrir que alguien importe un medicamento sin
intención de infracción. Al eliminarse, las empresas extranjeras
podrán iniciar querellas sin siquiera advertir al laboratorio en cuestión.
El tercer punto tiene que ver con la incorporación de un capítulo
de acciones judiciales que facilitan a los dueños de las patentes iniciar
juicios e incautar rápidamente los productos que eventualmente se estarían
copiando.
Según Palma, "son 27 artículos que se incorporarán,
de acciones verdaderamente leoninas a favor de los titulares de patentes".
El cuarto punto que la industria nacional cuestiona, se refiere a la inversión
de la carga de la prueba, que está en TRIP. "El proyecto del Ejecutivo
la está incorporando a nivel techo -advierte el asesor de Asilfa-. Aun
cuando el acuerdo TRIP da la posibilidad de incorporarla en forma restringida,
para los países en desarrollo como Chile".
En el caso de la inversión de la carga de la prueba se cambia el principio
jurídico general existente. Cuando se presenta una querella contra alguien,
es preciso probar que es culpable. En cambio, con las normas TRIP, el acusado,
un laboratorio nacional, por ejemplo, tiene que probar su inocencia.
Un juicio en estas condiciones podría durar unos cinco años, mientras
tanto el laboratorio nacional no tendría posibilidad de oponerse a la
patente, ni siquiera tendrían que advertirle que eventualmente estaría
copiando el producto. Le iniciarían un juicio, lo incautarían,
sacando inmediatamente el fármaco del mercado y, además, el laboratorio
deberá probar su inocencia.
Estos cuatro puntos "pensamos que son muy perniciosos para la industria
nacional. Estas normas jurídicas le dan una fuerza omnímoda a
los titulares de patentes y permitirán rápidamente excluir del
mercado productos que incluso hoy están compitiendo. Ese es el tema de
fondo", explica el asesor de Asilfa.
Un nuevo factor entró a acrecentar la inquietud de las transnacionales
farmacéuticas. El presidente Ricardo Lagos, siguiendo el ejemplo de Sudáfrica
y Brasil, previno a los laboratorios internacionales que producen drogas contra
el sida, que de no disminuir significativamente sus precios, el gobierno podría
promover la producción de medicamentos genéricos.
La reacción de la Cámara de la Industria Farmacéutica,
que representa a los laboratorios internacionales, fue categórica. Aunque
reconoce el derecho del país a buscar soluciones para asegurar el acceso
a los costosos tratamientos contra el sida, exigió respeto a la propiedad
industrial y a los acuerdos internacionales.
Dejaron de manifiesto, además, que ya han efectuado un descuento de 70
por ciento en la triterapia. Sin embargo, dado el precio exageradamente elevado
que alcanzan esas drogas, éstos siguen siendo inalcanzables para amplios
sectores afectados por el terrible virus del sida.
Patrocinado por el ejecutivo y con origen en el Ministerio de Economía,
porque se considera un tema económico, al proyecto de ley de patentes
farmacéuticas le hace falta la visión de representantes de la
salud. Hasta ahora sólo lo ha analizado la Comisión de Economía
de la Cámara de Diputados y la Comisión de Salud ha pedido discutirlo.
Sin embargo, es indispensable también la participación especializada
del Ministerio de Salud, un actor que no puede estar ausente. Jaime Palma destaca
la necesidad de que tanto el Ministerio de Salud, como la comisión respectiva
de la Cámara de Diputados, estudien los términos de este proyecto
de ley.
"Creo, además, que es importante agregar el componente social. De
hecho en la reunión de Qatar de la OMC, efectuada en noviembre, se logró
que Estados Unidos, ante el tema del ántrax, flexibilizara su posición
y dijera que hay que considerar los impactos que las patentes pueden tener en
la población. También el Papa envió un mensaje a la ONU
que señaló lo mismo".
¿El proyecto restringirá el uso de los medicamentos genéricos?
"En alguna medida. Los medicamentos genéricos son los que se venden
con el nombre de la droga. Un producto genérico puede ser vendido cuando
no hay patente de invención. Si la hay, ese producto no lo pueden comercializar
otros, sólo el dueño de la patente.
El caso del Sildenafil es emblemático: se trata del Viagra. Su patente
fue rechazada en Europa, incluso aquí en Chile sería un producto
viejo, no podría tener patente. Sin embargo hay una sobre su segundo
uso que es la disfunción eréctil".
¿Cuál sería el futuro de los laboratorios chilenos con
el proyecto de ley?
"En el país existen aproximadamente 40 laboratorios nacionales y
cerca de 30 extranjeros. Hay laboratorios chilenos que podrían verse
muy afectados. Lo que va a ocurrir probablemente es que habrá una reingeniería,
en la cual a muchos laboratorios nacionales les va a convenir asociarse con
los internacionales. Preferirían representar a estos laboratorios con
productos patentados. En definitiva puede ser mejor negocio porque venderán
productos más caros.
Ningún laboratorio internacional tiene plantas en el país. En
1991, cuando también presionaron para que se reconocieran las patentes
de medicamentos, señalaron que aumentaba la inversión, pero a
los tres o cuatro años desaparecieron todas sus plantas.
Tampoco los profesionales químico-farmacéuticos van a tener opción
de trabajo, porque la industria va a terminar importando, no produciendo en
el país" ![]()
SONIA CANO
Colonialismo farmacéutico
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Negocio redondoLos chilenos gastaron 555 millones de dólares en medicamentos
durante el 2000. Con esa suma adquirieron aproximadamente 165 millones
de unidades de fármacos.
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