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La tragedia de Arafat


La ciudad de Gaza, al norte de la franja del mismo nombre, tiene más de 300 mil habitantes. En exiguos 370 km2 se encuentran varias ciudades y campos de refugiados, que son bombardeados con criminal regularidad por la aviación, los tanques y artillería israelí.
Es la antigua patria de los cananeos, la puerta de Asia y puente entre ésta y Africa. Su situación estratégica ha hecho de ella un territorio codiciado y objeto de guerras, invasiones y razias. Aquí viven en difíciles condiciones más de un millón de palestinos. Gaza concentra una de las más fuertes densidades demográficas del mundo. Cuatro ciudades de norte a sur jalonan esta banda de tierra adosada al Mediterráneo: Gaza, Deir El Balah, Khan Yunis y Rafah.
Alrededor de ellas comenzaron a instalarse desde 1948, los palestinos expulsados de sus pueblos y villorrios. Desde hace 50 años esos refugiados y sus descendientes viven en condiciones precarias, socorridos por la UNRWA (servicio de ayuda a los refugiados creado por la ONU).
Más del 50% de los habitantes de estos campos tiene menos de quince años. Son esos niños y adolescentes los que se ven en la TV, enfrentando con piedras a la máquina represiva del ejército sionista.
Durante nuestra visita a Gaza conversamos con Mohamed Amro, consejero de la presidencia palestina y director del orfelinato Dar El Karama. Allí más de cuarenta niños reciben atención médica y educación. El orfelinato es fruto de la cooperación española. "Nuestro objetivo es entregar atención médica a los niños más necesitados. Además, desarrollamos un trabajo educativo con niños y adolescentes. Provenien de familias en grave situación de deterioro, de pocos recursos y huérfanos e hijos de mártires". La situación de los niños y adolescentes en Gaza es muy dura y se ha agravado desde el inicio de la segunda Intifada, con la represión israelí y su secuela de atrocidades. Sólo en el campo de Rafah se contabilizan más de 80 niños muertos, de los cuales 16 fueron asesinatos calificados como crímenes de guerra de acuerdo a la Convención de La Haya.
Los ataques armados contra los médicos son el pan cotidiano. Las ambulancias sistemáticamente allanadas por el ejército israelí, impidiéndoles en muchos casos el paso y la posibilidad de salvar vidas de heridos. "Las armas empleadas van desde las armas cortas con proyectiles de 5,56 mm, hasta fusiles ametralladoras, rockets lanzados por los helicópteros y los F-16, además del cañoneo de blindados", agrega Mohamed. "Si esto no es terrorismo ¿qué es?".
El ejército ocupante no ha trepidado en disparar contra mezquitas y escuelas, como en Taha Husien, la escuela primaria de Niñas de Aazhara, el liceo Kamal Odwan y la escuela básica de hombres de Omaria.
Desde el mes pasado, Gaza ha sido dividida en tres zonas militares para facilitar la represión. Al cierre y destrucción de la pista del aeropuerto con excavadoras, se han agregado estas últimas semanas la demolición de casas (más de 50) que han lanzado a la calle a más de 500 personas.
"Este escarmiento y amedrentamiento está dirigido contra nuestra población, no sólo a hombres en edad de portar armas, sino que también contra ancianos, mujeres y niños. Por otra parte, el aeropuerto internacional de Gaza ha permanecido más de un año cerrado, lo mismo el paso fronterizo con Egipto", dice Mohamed, mientras nos muestra su orfelinato, las piezas de los niños, las salas de clase, las dos computadoras y el servicio de enfermería. "No podemos aceptar más niños porque no disponemos de más medios, y la ayuda española se hace insuficiente". La demolición y arrasamiento de cultivos (olivos y palmeras) ha pasado a ser una especialidad del ejército invasor. Hasta la fecha, 1.748 campos de olivos y árboles frutales han sido devastados por las excavadoras del ejército. El desempleo ha aumentado, acentuándose así la pobreza de la población.
Cerca de Gaza está el campo de Beach, cuyos refugiados provienen principalmente de las regiones de Jaffa, Lydd y Beersheba, hoy bajo la bota israelí.
En el campo de Beach hace treinta años, Sharon, entonces ministro, hizo destruir 2.263 habitaciones por los tanques, pretextando que se debían crear amplias vías de acceso que permitieran la seguridad de los vehículos militares israelíes.
Menos de cinco mil colonos israelíes ocupan un tercio de la franja de Gaza, alrededor de 127 km2, mientras más de un millón de palestinos viven en exiguos 238 km2. Gaza está salpicada con colonias, nidos de provocaciones y conflictos. A dos kilómetros del pueblo palestino de Beit Hanun se encuentra Erez, un complejo industrial israelí. Aquí tiene también su sede la administración militar israelí y la corte militar que juzga a los palestinos de Gaza.
A un kilómetro de Erez está la colonia de Nissanit, cerca de los pueblos palestinos de Beit Hanun y Beith Laia. Un poco más al sur, al centro de la franja de Gaza está la colonia de Netzarim, de unas 500 hectáreas, donde residen unos cien colonos. Cerca de ésta fue asesinado un niño en brazos de su padre, foto que dio la vuelta al mundo.
"Las colonias cumplen una función militar -dice nuestro anfitrión-, constituyen destacamentos militares destinados a impedir el establecimiento real de la continuidad del Estado palestino. Es la confesión que el alto mando del ejército y los dirigentes del partido Likud -que siempre se opusieron a los acuerdos de Oslo y que no trepidaron en asesinar a un primer ministro- no quieren aceptar la creación de un Estado palestino".
Los acontecimientos de estas últimas semanas corroboran lo dicho por Mohamed.
Los ataques aéreos y terrestres contra Gaza, Naplús, Tulkarem y Ramalá, obedecen a una estrategia no explicitada abiertamente por Tel Aviv. El ejército sionista quiere acabar con todo vestigio territorial de lo que había sido logrado desde que comenzaron a aplicarse los acuerdos de Oslo. El Likud, partido de Sharon, ha afirmado que la existencia de las colonias no deben justificarse ya más por razones de seguridad, sino por "el derecho moral legítimo a residir en nuestra tierra ancestral".
La cifras de la guerra entablada contra el pueblo palestino hablan por sí solas. Del millar de víctimas desde el inicio de la Intifada, 172 tenían menos de 18 años. El número de heridos a bala se eleva a 23.147. Cinco médicos (un alemán entre ellos), 92 enfermeros y personal auxiliar han sido ultimados. Las tropas sionistas han destruido nueve ambulancias.
71 periodistas han sido heridos y 2.525 palestinos han quedado inválidos para el resto de sus vidas.
Estados Unidos, el simbiótico aliado de Israel, ha calificado como "operaciones defensivas" las últimas demoliciones de viviendas, que fueron condenadas por la Cruz Roja y que caen en el ámbito de lo que debe ser calificado como crimen contra la humanidad.
El dinamitaje de la radio La Voz de Palestina por las tropas israelíes no ha conmovido mayormente a los guardianes europeos de los derechos humanos, quienes con el "mariscal" Javier Solana a la cabeza, seguido en su ignominia por el desprestigiado Kofi Annan, han osado pedir al sitiado presidente palestino Yasser Arafat "actuar rápidamente" contra los autores de atentados.
Toda acción de resistencia legítima por parte del pueblo palestino, es calificada como "acto terrorista" por Tel Aviv y Washington. Contra esta perversión surgen en Israel voces valerosas aunque aisladas.
Nourit Peled Elhanan, hija de un general israelí, que es a su vez portavoz de un movimiento pacifista, y que perdió a una hija de trece años en un atentado reciente, escribió: "Aquellos que tienen un poco de memoria saben que los atentados tienen una sola razón: la cruel ocupación militar israelí. Esta ocupación significa humillación, hambre, cesantía, demolición de viviendas, corte de árboles, encarcelamiento de menores sin proceso en condiciones espantosas, recién nacidos a quienes se deja morir en los check points y duplicidad política. Sharon transforma a nuestros hijos en asesinos o en asesinados".
Hace poco, presionado por Israel y Estados Unidos, Yasser Arafat anunció el arresto del actual jefe del Frente Popular por la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmad Saadat, y de otros dirigentes. El presidente palestino ha dado un paso peligroso por la vía de la represión contra su propio pueblo, camino al que lo quieren conducir Washington y Tel Aviv. Las manifestaciones unitarias en Gaza y Cisjordania de Hamas y el FPLP protestando contra estas detenciones, demuestran el arraigo de estas organizaciones. Los israelíes esperan que el presidente Arafat haga el "trabajo sucio" reprimiendo a su propio pueblo. Sharon y Bush piden el encarcelamiento o la eliminación de los patriotas palestinos que resisten a la ocupación. Mañana exigirán la acentuación de la represión -la cual siempre a los ojos de Sharon será insuficiente-, tratando de obtener el enfrentamiento fratricida entre palestinos que les facilitaría la "solución final" del problema, esto es la prolongación eterna de la promesa de un jamás definido Estado palestino. La diversidad de opiniones y tendencias en el seno del pueblo palestino, ha sido desde el inicio de su combate por la liberación, una característica que contrasta con la situación existente en otros países árabes. "La lucha contra el opresor debe unirnos y nada nos hará apartarnos de esa vía", nos expresaba hace algunas semanas en Gaza nuestro amigo Mohamed. Hoy, lo imaginamos cavilando silencioso en su despacho del orfelinato

PACO PEÑA
En París