Cambio de guardia
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El nuevo comandante en jefe del
ejército, general Juan Emilio Cheyre, encabezará una
nueva etapa en lo que se califica como "normalización"
de la principal rama de las FF.AA. en la sociedad democrática.
Cheyre fue propuesto al presidente Ricardo Lagos por el general Ricardo
Izurieta y designado antes de 24 horas en clara señal de respaldo.
Declaró entonces Lagos: "Esta decisión significa,
en lo esencial, dos cosas. Primero, el reconocimiento de los méritos
militares e intelectuales del general Cheyre. Segundo, es un reconocimiento
de lo que el país y el ejército le deben al general
Izurieta, ya que bajo su mando la institución inicia un tremendo
esfuerzo de profesionalización, modernización y eficiencia".
Hombre de confianza de Izurieta, Cheyre participó en la entrevista
con Pinochet en enero del 2001 en Bucalemu cuando el ex dictador recibió
la notificación de que debía someterse a lo que resolvieran
los tribunales a riesgo de perder el respaldo del ejército. |
| GENERAL Juan
Emilio Cheyre, nuevo comandante en jefe del ejército. |
Juan Emilio Cheyre aparece como signo de continuidad
y -además- como oficial comprometido con la democracia.
Pero sin duda la realidad es más compleja. Los militares formados
en el pinochetismo -y Cheyre es uno de ellos- tienen una visión
particular. Para ellos la democracia debe ser "vigilada", ante
el peligro de la Izquierda. En un discurso de aniversario en la Academia
de Guerra (9/IX/1992) Cheyre hizo gala de esa visión elitista y
restrictiva:
"Creemos profundamente en la libertad, pero en aquella con fundamento
moral, ya que de lo contrario es anárquica y conduce al totalitarismo
que finalmente hace al hombre menos libre y más esclavo. Los soldados
y muy fundamentalmente quienes ejercen el mando -prosiguió- no
pueden ser hombres neutros, abandonados a lo que conviene, ilusionados
por la coyuntura, conformes con el hombre masa sin tradición histórica".
Juan Emilio Cheyre ha tenido una trayectoria castrense espectacular. Invariable
primer alumno en la Escuela Militar y en la Academia de Guerra, como oficial
de infantería mandó regimientos, fue profesor de táctica
y estrategia, director de la Academia de Guerra, jefe de la Misión
Militar en España y luego comandante de Institutos Militares y
jefe del estado mayor del ejército.
En 1981 fue enviado a Sudáfrica a proseguir estudios. Eran los
tiempos del régimen del apartheid que facilitaba a los oficiales
chilenos y agentes de inteligencia preparación y cobertura para
actividades secretas.
Cheyre pertenece a una familia militar. Su padre, el general Emilio Cheyre
Toutin, con fuertes simpatías de derecha, según un informe
norteamericano, cumplió un papel clave en el esclarecimiento del
asesinato del general René Schneider en octubre de 1970. Suegro
suyo es el general (r) Carlos Forestier, acusado de crímenes contra
la humanidad, responsable de fusilamientos y atrocidades y socio de Manuel
Contreras en una empresa de seguridad.
Magister en ciencias políticas, Cheyre ostenta un doctorado en
la Universidad Complutense y goza de prestigio de intelectual.
Cumplió junto a otros dos altos oficiales una misión de
primera importancia ordenada por el propio Pinochet. En 1996, el ex dictador
veía acercarse el final de su carrera militar y preparaba su inserción
en el Senado. Cheyre organizó junto al embajador Alvaro Briones,
socialista, un encuentro en Madrid entre la plana mayor del PS y una delegación
militar. Fue un encuentro de conocimiento y también de diplomacia
secreta, de acuerdos y garantías. La reunión se realizó
en El Escorial el 30 de mayo de 1996. Asistieron Cheyre, el brigadier
Carlos Molina Johnson, el coronel Jaime García, director de la
Academia de Guerra, y el comandante José Manuel Piuzzi del regimiento
Maipo, y dos civiles: el ex canciller y embajador de Pinochet, Hernán
Felipe Errázuriz, y el asesor político del ex dictador,
Sergio Rillón. Por el PS: Camilo Escalona, el senador Jaime Gazmuri,
el ex ministro Enrique Correa y el embajador Briones. Invitado de honor
fue el entonces ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos.
No todo reluce en la biografía de Cheyre, ya que pesan sobre él
acusaciones no aclaradas. Existe el testimonio de un oficial que lo menciona
junto a un capitán y varios tenientes disparando el tiro de gracia
en la cabeza de los fusilados en el Regimiento Arica de La Serena por
orden de Arellano Stark, jefe de la Caravana de la Muerte. Se ha mencionado
su actuación en actos represivos (ver recuadro), y también
participación en tareas de exhumación de víctimas
de la represión. Las acusaciones han sido negadas por el ejército
y el gobierno. Se ha recordado que en 1985 se negó a entregar a
un juez la lista de oficiales asignados a la CNI, en el proceso por el
asesinato de Paulina Aguirre Tobar, militante del MIR.
No se ha olvidado que como intendente de la III Región tuvo activa
participación en la campaña del SI en el plebiscito de octubre
de 1988. Ni que en 1991 decía amenazante que "cada una de
las ofensas que se intenta hacer al general Pinochet constituye una ofensa
al ejército". Ahora su lenguaje es otro e incluso muestra
preocupación por la teoría de los derechos humanos y su
aplicación al ámbito militar. Es claro, en todo caso que
el general Cheyre, como lo hizo Ricardo Izurieta, persistirá en
la relegitimación del ejército separando aguas de la experiencia
de la dictadura, pero sin olvidar elementos centrales instalados por el
pinochetismo, uno de los cuales es la autonomización de las FF.AA.
respecto del poder político y la soberanía.
El período de Juan Emilio Cheyre como comandante en jefe terminará
después que se haya elegido nuevo presidente de la República
en diciembre del 2005.
Deberá haber concluido la modernización del ejército
y de sus planes y programas formativos, en lo que ha tenido hasta ahora
participación importante. Pronto deberá abocarse al estudio
de las reformas constitucionales y a defender -con matices- lo establecido
por Pinochet. Los militares pueden aceptar no ser los cauteladores exclusivos
de la institucionalidad, pero no abdicarán de posiciones ya conquistadas:
Consejo de Seguridad Nacional, presupuestos garantizados, manejo discrecional
de los recursos de la ley del cobre o su equivalente. Como lo anticipó
Izurieta, rechazarán la discrecionalidad presidencial para nombrar
y llamar a retiro a los comandantes en jefe y otros altos oficiales.
Habrá otros temas cruciales. El sistema previsional privilegiado
de los militares está técnicamente quebrado, y se mantiene
en pie gracias al aporte de los chilenos vía impuestos. La profesionalización
castrense costaría alrededor de 300 millones de dólares,
que deberían sumarse al creciente gasto militar, cada vez más
resistido por la ciudadanía.
La gestión del general Cheyre estará marcada también
por los muchos problemas de derechos humanos no resueltos. Uno de los
cuales, el esclarecimiento del asesinato del general Carlos Prats, es
particularmente sensible para los militares. Hasta el momento, el ejército
no ha hecho ninguna investigación interna a pesar de haberse acreditado
la participación en el crimen de oficiales de alto rango y de Pinochet.
Es posible que Cheyre intente algún gesto, pero la solución
no será fácil dada la presencia del general Roberto Arancibia
Clavel, segunda antigüedad, hermano del ex agente condenado en Argentina
a prisión perpetua como participante en el asesinato.
El panorama es más preocupante si se consideran los cambios en
la situación internacional y la inestabilidad impuesta por Estados
Unidos, que amenaza con intervenciones militares en América Latina,
especialmente en Colombia
FEDERICO LOPEZ
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