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Lavín en busca de recetas cubanas

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A LA HABANA

Curiosas coincidencias en torno al bullado viaje de Joaquín Lavín a Cuba realzaron un hecho de por sí insólito. No es lo mismo que furibundos detractores de la revolución cubana escojan la isla para pasar unas distendidas vacaciones en familia o concertar negocios -como lo han hecho el vicepresidente de la UDI, Andrés Chadwick, los diputados Julio Dittborn y Patricio Melero, y los empresarios Miguel Angel Poduje y Juan Antonio Guzmán, entre otros- a que el líder de la derecha, su principal carta electoral a la Presidencia y actual alcalde de Santiago se haga invitar oficialmente para conocer una exitosa experiencia en materia de salud y, más aún, pedir apoyo para replicarla en Chile.
EL primer encuentro de Fidel Castro con el alcalde Joaquín Lavín fue en la Escuela de Trabajadores Sociales, en Cojímar, cerca de La Habana. El segundo fue en el Palacio de la Revolución y duró ocho horas.  

Aunque el viaje había sido programado con varios meses de anticipación, coincidió con la gira del presidente Ricardo Lagos a Europa, también planificada con antelación. Para desgracia del gobierno, la gran cobertura de prensa que acaparó el alcalde dejó en segundo plano las visitas de Lagos a Suecia, Finlandia e Italia. Pero la coincidencia más polémica fue la partida de Joaquín Lavín a La Habana, precisamente cuando sus correligionarios de la UDI pedían la ruptura, suspensión o "rebaja" de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Fidel Castro, al que acusan de haber acogido a miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) condenados por el asesinato de Jaime Guzmán, y que escaparon en helicóptero de la Cárcel de Alta Seguridad en septiembre de 1996. La detención de Mauricio Hernández Norambuena en Brasil, el mes pasado, junto a otros chilenos que habían secuestrado al empresario publicista Washington Olivetto, reavivó las demandas de la UDI. Pero haciendo ostentación de su pretendida independencia y de un pragmatismo que, supuestamente, está por sobre las ideologías, Lavín dijo que él estaba en "otra". Así, dejó a sus compañeros de partido en el camino de la confrontación y se reservó para sí esa nueva cara -pacífica, simple, sonriente- que él y sus asesores se han empeñado en darle a la misma y vieja derecha que sustentó a Pinochet.

IMITAR SIN VERGÜENZA

El interés del ex secretario general de la UDI por conocer directamente el sistema cubano del "médico de la familia" viene de los tiempos en que era alcalde de Las Condes. Este modelo consiste en la radicación de médicos en localidades y barrios, donde cada uno de ellos brinda atención personalizada y seguimiento en salud a aproximadamente 800 personas, con las que prácticamente convive a diario. Eso ha permitido entregar una cobertura casi completa en atención primaria. Lavín iba a viajar en septiembre pasado pero prefirió hacer acto de presencia en Nueva York después del atentado terrorista a las Torres Gemelas, donde su visita pasó desapercibida. Ni siquiera fue recibido por el alcalde de la ciudad como pretendía para "robar cámara". Esa vez la publicidad le fue esquiva.
A mediados del año pasado, Lavín dio el vamos en Santiago a un plan piloto que se inició con dos estaciones médicas en la población Arauco y en el barrio Franklin, a cargo de profesionales cubanos. Allí se atiende a personas de escasos recursos, principalmente adultos mayores. El plan contempla la formación de otros ocho centros del mismo tipo durante este año. Sin embargo, no es la primera experiencia en Chile que pretende imitar el modelo cubano. Aunque en forma más silenciosa, hace cinco años están operando algunos Centros de Salud Familiar (Cesfam) dentro del sistema de salud municipalizada, donde los médicos se hacen cargo de la atención de un determinado número de familias. Uno de los pioneros es el Consultorio Salvador Bustos, el cual aplica este esquema desde 1997 en tres sectores de la comuna de Ñuñoa, encabezada por un alcalde también derechista, Pedro Sabat (RN).
El afán "copista" del líder de la UDI provoca escepticismo. El doctor Esteban Maturana, presidente de la Confederación de Funcionarios de la Salud Municipalizada (Confusam), ha reparado que es muy distinto poner en práctica el sistema del médico de la familia con más de 5 médicos por cada mil habitantes -como se hace en Cuba- que con 1,3 por cada mil, relación existente en Chile. Por su parte, al dirigente del PC, René Amigo, le parece ingenuo "pretender traer de Cuba una parte del sistema de salud e instalarla en Chile, porque éste es parte de una realidad que emana del socialismo".
Con todo, hay en el intento del alcalde UDI una valorización del sistema cubano de salud que, viniendo de la derecha extrema -ni siquiera de la Concertación-, no deja de sorprender. Lo mismo ocurre con la inquietud por otra innovación que se está impulsando en Cuba a partir de los logros del modelo de medicina familiar. Se trata de la formación de profesionales jóvenes que también se instalan a vivir en los barrios para orientar la búsqueda de soluciones a problemas sociales y humanos que en países como el nuestro constituyen dramas cotidianos de los que nadie se hace cargo. Puede ser el caso de una anciana desvalida que vive sola, o de un niño o adolescente necesitado de ayuda. Fue por eso que Lavín estuvo en la Escuela de Trabajo Social de Cojímar, donde se encontró por primera vez con Fidel Castro.
Para completar con éxito su visita, el ex candidato a la Presidencia solicitó una entrevista con Fidel Castro. Un encuentro de "tú a tú" con un líder de indiscutible significación en la historia contemporánea podría ayudar a levantar una imagen de estadista que aún está lejos de poseer. Si en la campaña electoral del 99 llegó a visitar a familiares de un primo suyo detenido desaparecido durante el régimen militar, de quien jamás se había acordado antes, ¿por qué no llegar ahora a estrechar la mano de Fidel?

EL DIFICIL DESPEGUE

Para ponerse en onda desde la partida, Joaquín Lavín encargó pasajes para él y su comitiva en Cubana de Aviación, primera clase. Pero su tour sería de cuatro días y en la línea cubana sólo hay vuelos los domingos. Tampoco tiene primera clase. Su deseo se frustró. El viajero debió conformarse con cupos para turistas en la línea panameña Copa, que a falta de "primera clase" habilitó una sección especial para comodidad del selecto grupo de pasajeros.
Sin embargo, a última hora el alcalde estuvo a punto de desistir, porque el panorama se le oscureció antes de despegar. Cabecillas de su partido pedían a gritos el retiro del embajador chileno en La Habana y someter a revisión las relaciones diplomáticas con Cuba. El gobierno solicitó formalmente a ese país la entrega de más información acerca de los frentistas fugados de la cárcel hace seis años. La respuesta llegó en una nota diplomática de carácter reservado, calificada de "dura", que fue dada a conocer parcialmente por el periodista Fernando Paulsen en el programa "Mañana será otro día", de Radio Concierto. Decía en forma escueta: "Tan pronto se produjo la apertura política en Chile, Cuba -que de cierta forma contribuyó a esa salida- decidió no ofrecer cooperación alguna con actividades clandestinas que, con todo derecho, apoyó en los días tenebrosos de la dictadura de Pinochet, y a ese principio se ha atenido de la forma más estricta". El mensaje añadía que "aún antes de la fuga de los presos de la Cárcel de Alta Seguridad, el gobierno cubano había cursado instrucciones a los órganos de seguridad de que nadie podía penetrar en nuestro país y residir en el territorio nacional sin autorización de las autoridades cubanas". Si alguien violaba esa disposición sería expulsado de Cuba "fuese cual fuese su identidad legal o ilegal". En el texto se asegura que esa política se ha cumplido rigurosamente. Más adelante, precisa:
"La identificación personal de cualquiera de los que hubiesen infringido estas normas y recibido la orden inmediata de abandonar el país, no es asunto que concierne a Cuba. Lo único importante para nosotros es que la política del país se haya cumplido.
"Lamentamos las dificultades que pueda traer a Chile la impunidad prácticamente total del enorme cúmulo de crímenes y delitos cometidos durante el régimen de Pinochet, pero pensamos que ha llegado la hora de que cesen las calumnias y presiones sobre Cuba.
"Hemos cumplido nuestra palabra y nuestro deber, y debieron ser más que suficientes las explicaciones que hemos dado". Por último, la nota entregada por la embajada cubana expresa la disposición a colaborar con el gobierno chileno "si de alguna otra forma honorable pudiese ser útil".
El gobierno, en otra gestión diplomática acordada en el Ministerio del Interior, decidió enviar a Cuba, como emisarios, a los senadores Gabriel Valdés (DC) y Ricardo Núñez (PS) con el objetivo de plantear su incomodidad a las autoridades cubanas. La UDI criticó la insistencia en acciones políticas en vez de recurrir a la vía judicial o administrativa. Los parlamentarios concertacionistas, luego de cinco días de sucesivos encuentros con distintas autoridades y de una larga conversación con Fidel, regresaron "razonablementes satisfechos", convencidos de la veracidad de los argumentos reiterados por los cubanos y con una carta manuscrita del comandante para Ricardo Lagos.
Pero la derecha no se convenció. En medio de la batahola, Lavín señaló que había que ser más enfático ante Cuba. Optó por no postergar su viaje y demostrar que la oposición podría lograr más que el oficialismo. Declaró al diario "El Mercurio" (20-2-02): "si estoy con Fidel Castro y existe la posibilidad de conocer datos sobre los asesinos de Jaime Guzmán, lo haré. Golpearé la mesa, pero con respeto". Y partió, con una lujosa edición de "Alturas de Macchu Pichu", de Pablo Neruda, y una caja de vinos de regalo para el presidente de Cuba.
Mientras el ex candidato presidencial permaneció en La Habana, Andrés Chadwick y sus correligionarios reiteraron que su visita no era contradictoria con el hecho que la UDI pidiera la suspensión de relaciones diplomáticas, pues el alcalde de Santiago había viajado "por razones técnicas, como es conocer el sistema de salud cubano".
Dentro de la Concertación, siempre reacia a recoger experiencias cubanas para no despertar suspicacias en la oposición (desde hace años posterga suscribir un convenio de salud con el gobierno cubano y ha rechazado veinte becas anuales para estudiantes de medicina en la escuela latinoamericana de La Habana), hubo reacciones variadas. Mientras algunos representantes de sectores progresistas tendieron a destacar positivamente la visita y otros ponían el grito en el cielo, el diputado socialista Alejandro Navarro expresó desconfianza en la utilización que podría hacer la UDI de la reunión de Lavín con Fidel Castro. Ricardo Nuñez, por su parte, valoró la visita como "un reconocimiento explícito a la eficiencia del modelo de salud aplicado en Cuba y porque, de alguna manera, contribuye a la normalización de las relaciones chileno-cubanas".

LAVIN Y ALLENDE

En definitiva, del 24 al 28 de febrero Joaquín Lavín se convirtió en un dócil y sonriente huésped del gobierno cubano, en compañía de Manuel José Ossandón, alcalde RN de Puente Alto; Juan Pablo Moreno, asesor en temas internacionales y sobrino de Jaime Guzmán; Pamela Herrera, directora de Salud de la Municipalidad de Santiago, y tres guardaespaldas. Desde el primer día, en la Casa de los Alcaldes, donde se reunió con el presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular de La Habana, Conrado Martínez, señaló que llegaba "sin prejuicios ideológicos", dispuesto "a aprender" y que su objetivo no era exigir información sobre la situación de los frentistas. Se reunió con miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, con quienes aseguró haber mantenido un diálogo "franco y cordial" en el que "se habló de todos los temas", según declaró a la prensa. Compartió un almuerzo con Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), y conversó con integrantes de Comités de Defensa de la Revolución, que también desempeñan un rol destacado en el sistema de medicina familiar y en el desarrollo deportivo. Recorrió la capital cubana con el vicepresidente de la República, Carlos Lage -quien además ofició de chofer-, y conoció diversos consultorios médicos de atención primaria. "Lo más importante del sistema de salud cubano es la cercanía del médico con la gente. La persona en cualquier momento puede acudir a su médico y se atiende en su mismo barrio. Eso es lo que queremos hacer en Santiago", comentó Lavín. Habló con el arzobispo de La Habana, cardenal José Ortega Alamino y, como buen Opus Dei, no faltó a misa ni un solo día. Quiso visitar, además, la Escuela de Formación de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado y la fábrica de alimentos Río Zaza, de Max Marambio. También se compró un par de guayaberas. Para graficar lo apretado de la agenda, Manuel José Ossandón dijo que el líder de la UDI no tuvo tiempo ni para usar la piscina de la casa de protocolo en Siboney donde fueron alojados. "Cada uno tiene una espectacular pieza y el servicio es completísimo", describió el alcalde de Puente Alto. Dispusieron de un Mercedes Benz, con chofer, facilitado por el gobierno cubano.
Fuera de programa, Joaquín Lavín se dejó fotografiar bajo la sombra del monumento del presidente Salvador Allende inaugurado hace dos años en un parque habanero, lo que causó escozor tanto entre sus partidarios como entre políticos concertacionistas. "Esto ofende el sentido común y la inteligencia mínima de los chilenos. No se puede tener un doble discurso tan monstruoso", declaró en Chile el presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona. Indignado, conversó acerca de este tema con el vicepresidente José Miguel Insulza, en La Moneda. Este último declaró posteriormente que prefería la derecha "tolerante, dialogante, disponible" representada por Lavín, antes que la "otra" derecha "agresiva, intolerante, de guerra fría". Para el senador Sergio Bitar (PPD), quien calificó el viaje del líder de la UDI, como una "operación política y no de salud", el supuesto homenaje a Allende fue "un gesto muy sano que todos los chilenos podemos hacer", pero advirtió que Lavín se equivocaba si creía que eso le granjearía votos de la Concertación. La justificación de Lavín fue muy simple: "Yo soy alcalde de Santiago, Salvador Allende fue presidente de Chile y es parte de la historia, y me parece que es un gesto de respeto haber estado allí".
Lo que no hizo fue reunirse con los cubanos disidentes, a pesar que éstos se lo solicitaron. Cosa extraña: la crítica más fuerte a esta omisión provino del presidente del PPD, Guido Girardi, quien lo acusó de sostener una actitud antidemocrática y "proclive a las dictaduras".

EL PLATO FUERTE

En la Escuela de Trabajadores Sociales de La Habana, ubicada en Cojímar, el alcalde tuvo un primer y sorpresivo encuentro de tres horas con Fidel ante un numeroso grupo de estudiantes. "Creo que fue un gran gesto de deferencia que el presidente Castro estuviera personalmente explicándonos las políticas sociales de Cuba, en una reunión bien extensa y bien profunda", declaró el alcalde. Y añadió: "Como él dijo al comienzo de la conversación, nosotros representamos posiciones políticas muy diferentes, pero en un plano de respeto todo se puede conversar".
Ese fue el aperitivo. El plato fuerte vino en su última noche en la capital cubana, durante una reunión de ocho horas -tres en privado- con el líder cubano en el Palacio de la Revolución, en la que éste le habría proporcionado los mismos antecedentes que entregó a los senadores enviados por el gobierno. De acuerdo con trascendidos publicados en distintos medios de prensa, algunos miembros del FPMR que escaparon de la CAS habrían ingresado tiempo después a Cuba con identidades falsas, confundidos entre el millón 800 mil turistas que visita cada año ese país. Según esa versión, al ser detectados, fueron expulsados del país de inmediato. Otro de los fugitivos, Patricio Ortiz, en cambio, ingresó clandestinamente a Suiza y luego pidió asilo político que le fue concedido. Las autoridades suizas creen que la justicia chilena no ofrece garantías de imparcialidad.
Aunque al parecer no llegó a golpear la mesa, Lavín dijo después que había expresado a Fidel "con mucha fuerza y respeto" que "él y su gobierno podrían haber hecho más para que las personas que asesinaron a Jaime Guzmán paguen por sus culpas en Chile". Otro trascendido publicado en "La Tercera" (1-3-02), en un artículo firmado por el periodista Waldo Díaz, señala que Fidel le habría mostrado al edil un dossier "con documentos hasta ahora desconocidos, entre ellos, las respuestas cubanas a los exhortos enviados por el gobierno cubano a la justicia chilena". Lejos de desmentirlo, el líder de la UDI señaló que se trataba de asuntos confidenciales, cuyo carácter privado respetaría en aras de un "acuerdo de caballeros" con Fidel Castro, debido a que esas materias están siendo tratadas entre ambos gobiernos. Sin embargo, ante la insistencia, precisó que no negaría información a la justicia si era requerido. Por su parte, el senador Valdés ha sugerido que La Moneda haga pública la carta de Fidel a Lagos.
Lavín aterrizó en Santiago con un convenio firmado con el ministro de Salud cubano y el alcalde de La Habana para que médicos chilenos puedan capacitarse en ese país y especialistas cubanos en medicina familiar vengan a Chile como monitores. A diferencia de los dirigentes de su partido, dijo que no estaba por romper relaciones diplomáticas con Cuba y que lo pensaría dos veces antes de apoyar una condena a ese país en la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU el próximo mes en Ginebra. Y volvió a repetir otra de sus frases hechas: "No me voy a transformar en comunista por ir a Cuba"

PATRICIA BRAVO

Negocios en La Habana
Según un artículo de la periodista María de los Angeles Avilés, publicado en "La Tercera" (23-02-02), las inversiones chilenas en Cuba se han multiplicado por siete desde 1996, con el apoyo de créditos Corfo y del Banco del Estado. En el 2001 ascendieron a 36 millones de dólares. En la actualidad, alrededor de 300 empresas nacionales hacen operaciones comerciales con La Habana.
Quien más ha invertido es Max Marambio. A través del holding International Network Group (ING), maneja negocios que van del turismo a la industria de alimentos. Después están las pesqueras, que dirigen hacia la isla más del 40% de sus envíos, principalmente de jurel. En este sector destacan las empresas Sur Continente, vinculada a Belisario Velasco y su hijo Felipe, y Comercial Industrial Tres Lirios, de propiedad de Héctor Fernández, Nelson Gutiérrez y otros socios, que totalizó envíos por 900 mil dólares en 2001. Otras empresas en pleno apogeo son exportadoras de fertilizantes y alimentos, como Soquimich, controlada por el ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, y MTG, de Manuel Gaona. No le ha ido tan bien a la Sociedad Santa Ana, dedicada a la compraventa de alimentos e integrada por Manuel Feliú, Anselmo Sule, Eduardo Vives y Jurgen Paulmann