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Rolando Jiménez, presidente del Movilh Contra la discriminación
Hace algunas semanas, el doctor René Orozco, presidente del Club Deportivo de la Universidad de Chile, declaró: "...me gusta tener varones en mi equipo y no un internado de homosexuales". Agregó: "Tenemos un equipo de fútbol femenino y masculino, pero equipo gay, no lo he pensado". Las actitudes prejuiciosas, discriminatorias, homofóbicas están presentes en la sociedad chilena. En estas expresiones queda de manifiesto una percepción arcaica e intransigente de lo que para las personas debería ser la sexualidad humana, enmarcada sólo en dos alternativas. La propia biología va mucho más allá, reconoce definitivamente varios otros, además del sexo femenino y el masculino. "Con los discriminadores tenemos que ser intolerantes. Esa es la esencia de la confrontación que hemos tenido con el doctor Orozco", afirma Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, Movilh. Tras las destempladas declaraciones del médico, los integrantes de la organización manifestaron su protesta incluso ante el Hospital José Joaquín Aguirre, donde trabaja Orozco. Perciben que desde la opinión pública en general y desde los poderes del Estado hay cierta sensibilidad discursiva, pero no elementos de fondo que permitan poner diques a la discriminación. En países desarrollados las declaraciones de Orozco le habrían costado cárcel, pero aquí el sistema judicial no tiene mecanismos protectores ante este tipo de agresiones discriminatorias. "En definitiva lo que tenemos que hacer como sociedad es discutir el tema, abordarlo de forma transparente, asumir que tenemos una cultura profundamente discriminadora con distintos segmentos de la sociedad como los gitanos, los pobres, los pueblos indígenas, los homosexuales", plantea Jiménez. DEMANDAS Y PROPUESTAS "Opusgay" se llama el periódico que a partir de mayo publicará el Movilh. En doce páginas, abordará temas de actualidad, culturales y políticos y será -según el presidente del movimiento-, una "provocación" que se podrá comprar en quioscos. El periódico junto a una página web son algunos vehículos de comunicación que el movimiento ha creado para tender nexos hacia la sociedad. En 1990 se formó en Santiago el Movilh, definido por Jiménez como la primera organización de carácter político-reivindicativa que aparece desde la comunidad homosexual. El movimiento está constituido por un directorio de cinco personas a cargo de las decisiones. A ellos se suman treinta participantes activos y permanentes. Todos son voluntarios. "Tenemos una vocación de trabajo amplia, de hecho en el Movilh también participan heterosexuales", explica el dirigente. Es un grupo con demandas, propuestas y aportes y ha conseguido establecer relaciones con muchos sectores sociales y políticos. Jiménez destaca la valiosa función en la sociedad de organizaciones como el Movilh. "Los partidos políticos son una de muchas formas de representación. Otra la constituyen los movimientos sociales específicos. En la medida en que los partidos los entiendan y consideren, más pronto se generarán buenas relaciones y podrán construirse alianzas, que permitan hacer mayorías y cambiar las cosas". Las organizaciones homosexuales y lésbicas no superan las 200 personas, pese a que constituyen alrededor del diez por ciento de la población. Esta situación está relacionada con los niveles de discriminación existente. Hay gente que piensa que al formar parte de una organización de alguna manera se visibiliza. La comunidad homosexual no está ajena a la crisis de representación social existente. "En todo caso, independientemente del número, hemos tenido capacidad de influir de manera importante en sectores claves. Estamos permanentemente interlocutando, proponiendo temas a distintos segmentos de las fuerzas sociales; trabajando con estudiantes, charlas en universidades, en un programa de tolerancia y discriminación de la Secretaría General de Gobierno, etc. Trabajamos en una campaña internacional para superar la discriminación junto a otras minorías: discapacitados, indígenas, gitanos. Estamos construyendo acuerdos con distintos servicios para abordar la discriminación en cada uno de esos estamentos", asegura Jiménez. Están convencidos de que hay que construir coordinación, instalar una voz potente que les permita dialogar con los poderes del Estado, para hacerse escuchar. Consideran fundamental que antes de que se elaboren las políticas, los que van a ser afectados tengan posibilidad de expresar sus planteamientos. VISION OPTIMISTA Pese a que la conservadora sociedad chilena mantiene una intransigente discriminación, ciertos hechos pronostican aperturas. Evolución la llama Jiménez y cuenta que cuando el alcalde de Santiago, Joaquín Lavín desató una ofensiva contra los travestis de la calle San Camilo, el Movilh reclamó. Hicieron presente al alcalde que nunca la sociedad había dado a los travestis una posibilidad que no fuera el comercio sexual. Le propusieron un plan de "reconversión laboral" que fue aceptado y permitió que 24 travestis se capacitaran en diversos oficios. "Por primera vez a este grupo se les abrió una posibilidad distinta", relata Jiménez. "Además, fueron tratados como personas, el centro de capacitación donde hicieron el curso los trató de manera digna, más allá de su orientación sexual y de su estética". Esta nueva actitud no es gratuita: "ha sido un ejercicio tremendo de educación, de visibilizar la forma en que opera la discriminación, de lo brutal que ha sido en la historia de Chile", subraya. Una cultura de discriminación no se cambia en cinco o diez años. El Movilh ha tenido la capacidad de entender que es un proceso complejo. En consecuencia, han sido responsables y cuidadosos en las demandas. "Las actitudes contestatarias o aquellas que levantan demandas imposibles de satisfacer en el marco cultural que tenemos, son irreales e irresponsables", apunta el dirigente. Hace 20 años, cuando se organizaron, tenían una visión muy pesimista de la actitud de los medios de comunicación y otros sectores. En las primeras entrevistas, no aceptaban que los fotografiaran, se cambiaban los nombres, temían incluso que los detuvieran. Sin embargo, en general el trato de los medios ha sido respetuoso. "Los medios ligados a los sectores más conservadores, tienden a obviar el carácter político reivindicativo de la lucha de la comunidad homosexual y tratan de centrarse en la lástima, en cuánto sufre uno por ser homosexual. Actúan desde el punto de vista de la victimización y con eso apelan al llanterío que en ocasiones es francamente desagradable. Por otro lado ocultan el potencial de cambio que pudiese tener una organización de carácter político", dice Jiménez. Optimista mira el futuro Rolando Jiménez. Asegura que si no tuvieran expectativas de que las cosas siempre mejoran, no estarían dando esta pelea. En Argentina el movimiento homosexual se demoró 25 años en lograr el desarrollo que acá han conseguido en diez años. Subraya que el cambio ha sido acelerado porque ha tenido que ver con la responsabilidad con que han levantado demandas viables y construido alianzas. "Si uno levanta demandas que no son posibles de materializar en el corto o mediano plazo, la organización se desprestigia y la gente deja de creer en la herramienta de la organización como algo vital, que permite cambiar las cosas". ENFRENTAR EL CONFLICTO En el "placard" como dicen los franceses, es decir, metafóricamente en el closet, transcurre la vida para los homosexuales. La familia lo ignora o si lo sabe nunca lo verbaliza, nunca lo explicita. Un porcentaje importante, aunque cada vez menor, inventan pololas, crean relaciones ficticias, en el trabajo, en el estudio e inventan una serie de situaciones. Esto ocurre con frecuencia entre las personas más adultas. En la actualidad, los adolescentes se empiezan a asumir entre los 14 y 16 años. Se angustian no por su homosexualidad, sino por el conflicto con su entorno. Las personas adultas, que no han tenido las herramientas para asumir bien la situación, llevan una doble vida. Para muchos es más cómodo no dar la discusión, la gran mayoría no se atreve. "En un conflicto de esta naturaleza, que tiene que ver con la orientación sexual, con cuestiones importantes para la vida de cada uno, es tremendo que la gente no se atreva a verbalizar y transparentar lo que es en su globalidad. A uno no lo define sólo su orientación sexual. Lo definen muchas cosas", explica Jiménez. Construir una relación basada en la mentira, perjudica la relación con la familia, con los amigos, en el trabajo. Pero más que nada hace daño a la persona misma. En el fondo, el conflicto significa enfrentamiento, pero luego, cuando se visibiliza y la gente conoce integralmente a esa persona, se produce un cambio positivo. "De hecho, tengo la certeza absoluta de que pasado el shock inicial con los padres, con los amigos, si realmente te quieren y respetan como ser humano, eso se supera y la relación que se establece a partir de ese momento es cualitativamente superior. Pero en general, los homosexuales son bastante cobardes al momento de enfrentar ese conflicto. No saben lo positivo que es dejar de mentir, de llevar una doble vida", concluye Jiménez SONIA CANO Si te gustó esta página... Recomiéndala |
El cromosoma "Y"Recién en la segunda década del siglo XX los investigadores descubrieron los cromosomas sexuales en los seres vivos. Un largo camino había recorrido la biología antes de llegar a ese momento. Por fin se podían diferenciar los cromosomas X e Y, responsables del sexo, de los autosómicos, que definen las características del cuerpo. Pero de nuevo, otras cuantas décadas transcurrieron y mucha investigación pasó bajo los microscopios, antes que los científicos concluyeran que el cromosoma Y era fundamental en la definición del sexo masculino. Esta literatura biológica, hoy ya historia, añadía que todos los individuos que llevan el cromosoma Y son machos. Tal conceptualización ha permanecido inamovible y se sigue aplicando erróneamente. La ciencia y la tecnología siguen avanzando con botas de siete leguas, a trancos impensables hasta para los autores más audaces de ciencia ficción. Basta recordar a la famosa oveja clonada, Dolly. Y por supuesto, aquellas tesis rígidamente remachadas allá por los 60, hoy se desmoronan. Ahora sabemos que hay situaciones en las cuales pese a que un individuo lleve un cromosoma Y, no es necesariamente un macho. En efecto, se han encontrado individuos XX, que debiendo ser hembras, son machos. Y se han encontrado XY, que debiendo ser machos, son hembras. En condiciones normales, el cromosoma Y lleva en su brazo corto, un segmento llamado SRY (Sex Region Y), que determina la masculinidad. Los científicos han encontrado que en una etapa previa llamada meiosis, se puede producir un problema de traslocación. En efecto, el cromosoma Y entrega ese segmento a uno de los cromosomas X. De esta manera el nuevo individuo XX llevará en uno de sus cromosomas X, el SRY. Este fragmento es el que define la formación del testículo. Ni siquiera es necesario que esté presente todo el cromosoma Y basta que este trozo se encuentre en uno de los cromosomas X para que el nuevo individuo se desarrolle como varón. Una serie de procesos hormonales complejísimos derivarán de esta situación. No ha pasado tanto tiempo desde que se afirmaba que sólo existían dos sexos: masculino y femenino. De hecho los formularios para múltiples actividades, sólo consignan las consabidas letras F y M. A raíz del avance vertiginoso de la ciencia llegamos a la pregunta obvia ¿cuántos sexos hay, en definitiva? Craso error si respondemos que sólo dos. La ciencia distingue varios sexos: un sexo cromosómico, uno genético, un sexo gonádico, un sexo fenotípico. Y también hay un sexo de identidad, influenciado por el medio ambiente que rodea al niño o niña en su desarrollo. ¿Qué significado tiene este descubrimiento en el preciso vértice donde se encuentra el ser humano, y más acotadamente, en lo que afecta a aquel sujeto que no tiene absolutamente definida su sexualidad? Tantos sexos respaldados por el poderoso prestigio de la ciencia hablan necesariamente de una nueva visión social, abierta y respetuosa. Actitud que emerge ya en algunos países, pero que en nuestra sociedad discriminadora, estigmatizadora e inmadura, requerirá de más de un recambio generacional S.C. Si te gustó esta página... Recomiéndala |
Una sociedad represivaHace más de una década que el sicólogo Patricio Venegas Marín ejerce en un área compleja, plagada de tabúes, con mucho doble estándar: la sexualidad. Más compleja aún si se trata de homosexualidad. ¿Qué diagnóstico hace la sicología de la homosexualidad? "La sicología actual tiene dos caminos encontrados, el primero es sólo sicológico. Dice que la persona se ve influida por su ambiente, por la familia. La interacción, generalmente muy fuerte, de la parte contraria, si es hombre con su madre, si es mujer con su padre. Pero no es menos cierto que están los estudios científicos en la parte biológica, que es la que menos da cuenta del comportamiento humano. Viendo estos dos caminos tan encontrados, llevo más de quince años trabajando en sexualidad. Tengo la impresión, de que las bases biológicas ayudan, influyen. En la homosexualidad algo tiene que ver lo biológico. Porque, ahondando más, no todos los varones criados por su madre, la abuela o las tías, son homosexuales" ¿Cómo viven su sexualidad? "Haría un distingo en cómo viven la sexualidad entendida como acto sexual específico, a como viven su sensualidad. Respecto del primer caso, cuando lo asumen, lo viven normalmente, con una cuota de culpa, pero no más que eso. Sin embargo, donde se ve una gran diferencia es en la sensualidad, porque en nuestra sociedad es muy difícil ver a un par de hombres tomados de la mano o a mujeres tomadas de la mano. Pondría mucho más énfasis al sostener que en la sensualidad hay más represión, está más acotada". ¿Cómo evalúa a la sociedad chilena? "Con un doble estándar terrible. Si alguien tiene un homosexual en su familia, algo lo entiende. Pero si vive en la casa del frente o en el departamento del lado, es casi un criminal. Si el jefe es homosexual y paga buen sueldo, ¡que maravilla los homosexuales! Pero si el junior es homosexual, ¡a este hay que echarlo, porque trae mala suerte! Es una sociedad represiva muy fuerte". ¿Cómo cambiarla? "Un poco más de comprensión, pensar que no son tan distintos a otra gente. Que entre los heterosexuales hay gente que mata, roba y también hay honestos y sinceros. Entre los homosexuales lo mismo". ¿Los jóvenes son más tolerantes? "Sin duda, las generaciones jóvenes vienen más tolerantes. Se complican por menos cosas. Es una especie de evolución de las generaciones. La gente de 80 años los mandaría a la cárcel, los de 60 años algo los tolera, los de 40 dicen: podría ser un vecino. La gente de 20 años: tengo un amigo homosexual. Es un desarrollo sociocultural. Hace que se vaya aceptando un poco más". ¿Qué puede motivar a un médico como el doctor Orozco a reaccionar en forma discriminatoria? "Está demostrando absoluta intolerancia. Me da la impresión de que si hace esa afirmación es porque debe saber que hay jugadores del fútbol que sí se relacionan con hombres" Si te gustó esta página... Recomiéndala |