Cierre de medios y periodistas cesantes

La censura del mercado

Los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos también son protagonistas de malas noticias, pero éstas rara vez logran traspasar las barreras que imponen a la información las empresas que controlan un mercado que nada tiene de libre. Y eso que en los últimos años las malas nuevas suelen sobrevenir por rachas que estremecen al gremio periodístico dejando una secuela de desempleados. Fue el caso de los seis periodistas y dos laboratoristas despedidos del diario "La Nación" el pasado 11 de junio y, al día siguiente, del cierre del diario "El Metropolitano", que dejó en la calle a un equipo de alrededor de 50 personas, más de la mitad de los cuales son periodistas. A eso se sumó una nueva exoneración en el Departamento de Comunicaciones del Ministerio de Salud, donde desde enero a la fecha han despedido al menos a tres periodistas, entre ellas María Lina Barrera, profesional especializada en salud que había renunciado a la Superintendencia de Isapres para trasladarse al ministerio encabezado por Osvaldo Artaza. Hasta ahora, el ministro Artaza, quien ha declarado al unísono con el presidente Lagos que no habrá despidos en su sector, no ha accedido aún a una entrevista solicitada por el Colegio de Periodistas.
EL último número de "El Metropolitano" que cerró el 12 de junio.

En su editorial de despedida, el director de "El Metropolitano", Alejandro Guillier Alvarez, recordó que esta apuesta por hacer "un periodismo liberal, plural e independiente" no duró más que nueve meses. ¿Qué pasó? El nuevo proyecto de diario, que pareció resurgir de las cenizas el 11 de septiembre de 2001 -el mismo día del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York-, finalmente "se estrelló contra el contexto del mercado publicitario", según imagen empleada por su director.
Aunque con grandes diferencias entre ambos, "La Nación" y "El Metropolitano" son diarios que escapan al control de los dos grandes consorcios que concentran el grueso de la prensa escrita en Chile, la empresa El Mercurio (dueña de "El Mercurio", "Las Ultimas Noticias", "La Segunda" y catorce diarios regionales) y Copesa ("La Tercera", "La Cuarta", "La Hora" y "Qué Pasa"), oligopolios rivales en lo comercial, pero hermanados por una misma ideología y posturas políticas de derecha. Estos dos holdings son el eje receptor de la inversión publicitaria destinada a la prensa, que es la principal vía de financiamiento de cualquier medio de comunicación. De acuerdo con los datos que maneja el Colegio de Periodistas, el promedio anual de inversión publicitaria pública y privada en Chile durante la última década ha sido de 502,8 millones de dólares. El 47,6% de esa cifra se destina a los canales de televisión y 30,5% a los diarios. En 2001, esto significó para la prensa un ingreso de 31.165 millones de pesos (aproximadamente 49 millones de dólares). Más específicamente, en 1998 el 69,71% de la inversión publicitaria en prensa se concentró en los tres diarios nacionales del consorcio El Mercurio; 16,64% en los diarios de Copesa, y sólo 1,41% en "La Nación" (Megatime, "Concentración Económica de los medios de Comunicación", de Guillermo Sunkel y Esteban Geofroy, LOM Ediciones). Puede ser comprensible que por criterios empresariales, comerciales y políticos la inversión privada en publicidad favorezca a los grandes diarios, pero no lo es que el Estado siga el mismo camino que el sector privado cuando se trata de distribuir sus recursos destinados a publicidad, difusión de campañas de bien público y publicación. De esa manera alimenta los poderes oligopólicos, y deja de cumplir el rol de garantizar la pluralidad y libertad de expresión que le corresponde en una sociedad democrática. Una muestra de esta falta de equidad es que, según información proporcionada por el Colegio de Periodistas, en el 2001 el consorcio encabezado por "El Mercurio" recibió 2.921 millones de pesos de parte del Estado, es decir, 60,7% del monto total estatal destinado a difusión y publicidad en prensa escrita. Muy por debajo le siguió Copesa con el 23%. ¿Qué queda para los demás? Cero. Esa es, al menos, la realidad de medios independientes de las grandes empresas y del gobierno, como "Punto Final", "El Siglo", "El Periodista", "The Clinic", "La Huella", "La Firme", Radio Tierra y Radio Nuevo Mundo, entre otros. Recientemente, Manuel Cabieses, director de PF y consejero nacional del Colegio de Periodistas, solicitó en sendas cartas al presidente de la República y al ministro secretario general de Gobierno terminar con esta aberrante discriminación (ver pág. 3).
En medio de la feroz competencia por avisadores y lectores, los periodistas son el primer eslabón al que se recurre cuando hay que reducir costos para afrontar la intensa competitividad de un mercado que, como cualquier otro, se rige por las pautas del libremercado. Trabajar en esas condiciones es un logro que en la mayoría de los casos se mantiene a costa de extensas jornadas laborales, bajos sueldos, renuncias obligadas a derechos elementales de cualquier trabajador, imposiciones de censura y/o autocensura, atropellos a la dignidad y a la ética periodística, y espíritu competitivo para no ceder un puesto al que está aspirando una siempre creciente cantidad de colegas desempleados. Con 39 escuelas universitarias de periodismo en todo el país, cada año egresan alrededor de 800 nuevos profesionales. A eso hay que agregar la masa de desocupados en permanente búsqueda de trabajo y aquellos que se mantienen a flote con "pitutos" o "pegas" ocasionales.
En este escenario, cualquier despido y el siempre lamentable cierre de un medio adquieren características de catástrofe, no sólo para quienes viven directamente esa experiencia, sino para todo el gremio, como también para una ciudadanía cada vez más decepcionada por la uniformidad de la oferta periodística y la falta de espacios para el ejercicio de la libertad de información y opinión.
El presidente del Colegio de Periodistas, Guillermo Torres Gaona, declara que "el cierre del diario 'El Metropolitano' y los despidos en la empresa 'La Nación' revelan que los costos de la crisis provocada en los medios de comunicación por la excesiva concentración y trasnacionalización de la propiedad, y el escaso compromiso del Estado para regular y hacer equitativa la distribución de la publicidad, la pagan los trabajadores de los medios".

A LA HORA DEL CIERRE

"El 11 de junio, a las 18.30 horas, nos avisaron que en ese momento se haría una reunión con toda la gente de 'El Metropolitano'. Allí, Alejandro Guillier informó que esa sería la última edición del diario. Lo que más me impactó es que después de eso los periodistas volvieron disciplinadamente a sus lugares de trabajo a terminar sus notas para el día siguiente", recuerda con emoción Paola Sais, editora nacional del diario desde noviembre de 2001. A su juicio, esa actitud de sus jóvenes colegas, que postergaron sus comentarios y preocupaciones hasta después de cumplir su tarea en sus últimas horas de trabajo, refleja el compromiso y energía que permitió sacar el diario mientras duró. La editora lamenta la pérdida de un proyecto periodístico que prometía una línea más liberal y sin compromisos políticos, a la vez que critica la falta de interés de la empresa, lo cual quedó en evidencia en marzo de este año cuando dejó en el aire una etapa programada para reforzar el medio. Incluso a fines de ese mes el diario quedó sin subdirector -hasta ese momento, el periodista Manuel Mendoza, quien se fue a Televisión Nacional-, y no fue reemplazado. Las condiciones de trabajo fueron siempre deficientes. A excepción de los jefes, los sueldos de los periodistas oscilaban entre 330 y 600 mil pesos mensuales, sin beneficios ni sindicato, con jornadas que sumaban hasta doce horas y un fin de semana trabajado por cada dos libres. Tampoco el lugar físico de trabajo era mucho mejor. "Nunca tuvimos calefacción, yo me ponía un chaquetón cuando me sentaba frente al computador y, mientras escribía, los dedos se me iban poniendo azulados", dice Paola Sais.
"El Metropolitano" fue creado en 1999 por el grupo empresarial Hites, después pasó a manos de la UDI y ya estaba con serios problemas financieros cuando en septiembre de 2001 fue comprado por Claxson, empresa que sustenta en Chile un proyecto multimedia integrado por ChileVisión y ocho radios (Aurora, Concierto, Corazón, FM2, Futuro, FM Hit, Pudahuel y Rock &Pop) de Iberoamerican Media Holdings Chile S.A. Este consorcio internacional está integrado por capitales venezolanos asociados con estadounidenses, representados por el grupo de Gustavo Cisneros Rendiles, el hombre más rico de América del Sur y miembro de influyentes organizaciones empresariales y políticas ligadas a Estados Unidos. Según expone el periodista Ernesto Carmona en un amplio reportaje sobre este personaje publicado en el periódico "La Huella", Cisneros no sólo se la jugó por el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en abril de este año -a través de su cadena Venevisión-, sino también ha salvado con éxito dos acusaciones por conexiones con el narcotráfico. Este grupo económico participa en setenta compañías de treinta países con negocios en telecomunicaciones, medios, entretenimientos, consumo de tecnología, minería de oro, manufactura y distribución de productos de consumo masivo, además de cadenas alimenticias de venta directa, como Burger's King. Y como si fuera poco, tiene el control o influencia de gigantes del mundo de la comunicación en lengua hispana, como Gala Visión y Univisión -la principal de EE.UU., y de la cual es el mayor accionista-, Venevisión, Playboy TV International, Latin America, los canales de cable Space e Infinito, más la empresa de televisión satelital Direct TV.
Es decir, si Iberoamerican dejó de hacer las inversiones que podrían haber salvado a "El Metropolitano" no fue por falta de recursos.
Al margen de lo anterior, la ex editora de ese diario, Paola Sais, también cuestiona la falta de una línea editorial y una débil dirección periodística de parte de Alejandro Guillier, quien compartía sus funciones como director con las de jefe de prensa de ChileVisión y Radio Chilena. Tampoco se explica que en abril, sabiendo que no había intención de salvar el diario, se haya contratado a dos periodistas que estaban trabajando en otros medios para, posteriormente, despedirlos a fines de mayo. Y menos aún, la impasibilidad del gobierno y de los sectores concertacionistas ante el paulatino derrumbe de un medio independiente de los grandes consorcios.
Para Sergio Rodríguez, de 30 años, periodista de "El Metropolitano", más allá de eventuales aciertos o falencias en el plano periodístico, el fin del diario tuvo una causa netamente empresarial. "Había tenido un buen repunte, pero el holding Iberoamerican consideró que la empresa no estaba siendo funcional a sus requerimientos comerciales y determinó cerrarlo. Es lo normal y lícito en el contexto actual. En todas las empresas periodísticas, como El Mercurio y Copesa, los que mandan son los gerentes, porque las empresas tienen que vender, y contar con un tiraje y avisaje determinado. "El Metropolitano" no fue una excepción. Por supuesto, como periodistas, nos choca y resulta patético que no puedan existir otros medios aparte de los tradicionales, pero así están dadas las cosas", afirma el profesional. El también trabajó en los últimos tres años y medio del desaparecido diario "La Epoca". "Su cierre fue un momento traumático para la prensa chilena, porque era un diario de calidad que representaba muchas cosas, más allá del mercado y si vendía o no, y creo que le sigue haciendo falta a este país. Pero también primaron las razones comerciales, aunque como medio se merecía una ayuda", agrega Rodríguez. Sus perspectivas de trabajo son más bien pesimistas. "Por primera vez tendré que salir a buscar pega, porque hasta ahora había tenido mucha suerte. Me lo he tomado con calma, aunque el campo laboral está extremadamente difícil. Hay más medios que hace cinco años -'Siete más siete', 'El Periodista'-, están los diarios que funcionan en Internet y ha habido un florecimiento de trabajos alternativos en relaciones públicas, pero hay demasiados periodistas y se paga muy mal. En muchas radios los sueldos son de 200 ó 250 mil pesos al mes por una jornada que siempre excede las ocho horas, lo que es muy poco para profesionales universitarios que estudiaron cinco años, independiente que vengan de universidades buenas, regulares o malas. Por lo mismo, no entiendo que más gente siga estudiando periodismo".
Aunque PF no consiguió tomar contacto con Alejandro Guillier hasta el cierre de esta edición, éste declaró a la periodista Carolina Buscaglia, del portal electrónico Terra.cl, que "no es lo mismo concebir un proyecto, que hacerse cargo de un buque que ya venía a la deriva".

INCERTIDUMBRE EN
"LA NACION"

El despido de ocho personas en "La Nación", entre ellos dos dirigentes del Colegio de Periodistas -Cristián Navarro y Carlos Solar- "es otro eslabón más en la permanente pésima noticia que se les da a los trabajadores, en cuanto a exoneraciones", denuncia Guillermo Torres. En febrero de este año, cerradas las negociaciones colectivas de los tres sindicatos, ya hubo diez despidos, que se suman a otros quince de 1999.
En marzo renunció el director Guillermo Hormazábal, ex presidente del Colegio de Periodistas, porque había visto muy mermadas sus atribuciones en la conducción del diario, y lo sustituyó el periodista Alberto Luengo, quien había sido designado a comienzos de año gerente de medios de la empresa (diarios "La Nación", "La Voz" y el electrónico "Primera Línea") cuyo principal dueño es el Estado.
En relación con los despidos de mediados de junio, Alberto Luengo señaló a PF que "como todo director de un medio de comunicación, estimo que tengo la posibilidad de adecuar mi equipo de trabajo en la línea que deseo imprimir a mi gestión. Tras asumir como director de 'La Nación' el 1 de abril, y pasados casi tres meses de evaluación, he tomado la determinación de dejar de contar con seis periodistas contratados, reemplazando a algunos de ellos por otros profesionales". A continuación, destaca el actual director de "La Nación" que "hace ya un año fui responsable de la creación de un nuevo diario -el vespertino gratuito 'La Voz'- que dio trabajo a quince periodistas, la gran mayoría de los cuales estaba en ese momento desempleado".
En términos aritméticos, quince llegan, seis se van. Pero como los números son frágiles y fácilmente modificables cuando se trata de reducir costos en los medios de comunicación, se temen nuevos despidos. Fue un secreto a voces que "La Voz", estrenado en vísperas de la última campaña electoral, estuvo a punto de cerrar hace menos de un mes, entre otras cosas por falta de avisos, y si ha seguido adelante fue por una decisión de La Moneda, tal vez mirando hacia las elecciones presidenciales del 2006.
El ambiente de incertidumbre que genera en los periodistas todo cambio de dirección en un medio es aún más profundo en "La Nación", pues éste es el sexto proyecto periodístico que se intenta llevar a cabo desde 1990 sin lograr hasta ahora elevar significativamente las ventas, el avisaje y el nivel de influencia en la agenda política del país.
Para Guillermo Torres, quien durante varios años presidió el sindicato del área periodística de "La Nación", el problema fundamental es que "el Estado no tiene una política coherente con su obligación de cautelar el pluralismo informativo y la subsistencia de medios que lo preserven". En consecuencia, añade que "los medios de la empresa 'La Nación' compiten, en el contexto de la política gubernamental, sin ningún privilegio o ventaja respecto de los medios de las grandes cadenas El Mercurio y Copesa".
Las principales fuentes de financiamiento de los medios de la empresa estatal son el "Diario Oficial" y la imprenta, modernizada con la adquisición el 2001 de maquinarias de última generación. Instalada ahora en Pudahuel, presta servicios de impresión a la mayoría de los medios independientes, además de libros y otro tipo de textos.
Mientras, el diario "La Nación" arrastra pérdidas que en 2001 se estimaron en 1.200 millones de pesos. La orden del día es bajar los costos al máximo. Así, se redujo el número de páginas de 48 a 32 y se eliminó la segunda edición. Los sueldos de los periodistas -en general- son más bajos que en "La Voz" y "Primera Línea"; se eliminó el pago de extensión de jornada, pero se ha seguido trabajando horas extras, y se está intentando llevar a la práctica la formación de un pool de periodistas que reporteen y escriban una misma noticia para "La Nación" y "La Voz". Este sistema que obliga a cada periodista a desdoblarse, como una forma de ahorrar la contratación de nuevos profesionales, ya fue ensayado en Copesa, pero fracasó, entre otras causas, por el desgaste del "recurso humano". Aparte, tanto en Copesa como en "La Nación" se paga a los periodistas un bono de propiedad intelectual -que es de $10.500 en este último medio- a través del cual la empresa se apropia de todo lo que éstos producen, reservándose el derecho a re-publicarlo cuantas veces estime conveniente en cualquiera de sus medios filiales sin siquiera informar a su autor.
En tanto, los periodistas de "La Voz" no gozan de beneficios y se les impide afiliarse al sindicato de "La Nación".

BOLSAS DE TRABAJO

El desempleo que afecta a periodistas de todas las edades, principalmente a "viejos" -de 35 años para arriba- y jóvenes recién egresados, es agravada por la falta de equidad en la distribución de la publicidad. Tampoco existe una política que estimule el desarrollo de la prensa regional, ni a las pequeñas y medianas empresas radiales o a canales de televisión locales. Frente a esta situación, el Colegio de Periodistas no sólo ha protestado públicamente y solicitado entrevistas con las autoridades, sino que está emprendiendo una campaña a nivel nacional para enfrentar a nivel de los consejos regionales la cesantía, el semiempleo, los despidos y las bajas remuneraciones.
La situación es tan extrema que en una reunión extraordinaria realizada a comienzos de junio en Valparaíso, consejeros de ese regional solicitaron facilidades para cancelar la cuota de incorporación al Colegio de $ 12.000 -o, derechamente, eliminarla-, porque muchos jóvenes profesionales no han podido colegiarse por estar desempleados o percibir muy bajas remuneraciones (menos de cien mil pesos mensuales en algunas radios). Se acordó, en definitiva, que esa cuota se pueda cancelar a plazos. El nulo o bajo nivel de ingreso también impide titularse a periodistas jóvenes que no tienen cómo pagar el arancel exigido por las universidades.
Una de las iniciativas en marcha es confeccionar catastros de periodistas desempleados en cada Consejo Regional del Colegio de Periodistas, para lo cual los profesionales que se encuentran en esa situación deben acercarse a las oficinas correspondientes para entregar sus datos. Al mismo tiempo se trabajará en la creación de bolsas de trabajo a nivel regional, para lo cual los Consejos Regionales del Colegio tomarán contacto con autoridades del gobierno central y regional, municipalidades, empresas privadas, universidades y organizaciones sociales, entre otras entidades, para abrir nuevos puestos de trabajo. La idea es recurrir a la movilización, al diálogo y a la vieja enseñanza "la unión hace la fuerza".

PATRICIA BRAVO



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LOS PERIODISTAS EN VIAS DE EXTINCION


"La gente se pregunta a menudo sobre el papel que desempeñan los periodistas. No obstante, los periodistas están en vías de extinción. El sistema ya no quiere más periodistas. En este momento, puede funcionar sin ellos o, digamos, con periodistas reducidos a meros obreros de una cadena de montaje, como Chaplin en la película "Tiempos Modernos", es decir, meros trabajadores que hacen retoques en los boletines de agencias. Es necesario ver lo que son las redacciones actuales, tanto en los periódicos como en las radios y las televisiones. La gente conoce a los periodistas famosos que presentan los telediarios de la noche, pero detrás de ellos se esconden miles de periodistas que, sin embargo, son los que alimentan la maquinaria.
La calidad del trabajo de los periodistas se encuentra en regresión, al igual que su estatus social. Se está produciendo una taylorización del trabajo de los periodistas.
En nuestro tiempo, el periodista está en vías de desaparición. Pienso que es un tema de actualidad y todos somos conscientes de que lo que se está produciendo hoy en día, especialmente en el ámbito de las nuevas tecnologías, concierne directamente a esta profesión.
Estamos asistiendo a una doble revolución, de índole tecnológica y económica. Quizás estamos experimentando, en este momento, lo que podría denominarse una segunda revolución capitalista. Esta revolución comporta muchas transformaciones y modifica sustancialmente el mundo de la comunicación y, en particular, el ámbito de la información, en la medida en que da lugar a una entronización del mercado y a la mundialización de la economía".

IGNACIO RAMONET
Director de "Le Monde Diplomatique"

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"Semana del periodista"


"¿Por qué se cierran los medios de comunicación en Chile?" fue el tema de un primer foro efectuado el 24 de junio en el Teatro "Camilo Henríquez", dando inicio a una serie de debates y otras actividades que se intensificarán durante la semana del 8 al 12 de julio para conmemorar el 46º aniversario del Colegio de Periodistas, que se cumple el día 11. Los Consejos Nacional y Metropolitano invitan a participar en la "Semana del Periodista", que se iniciará con una mesa redonda sobre "Periodismo de riesgo", programada para el lunes 8 en el Teatro "Camilo Henríquez" (Amunátegui 31). El martes 9, el presidente del Consejo Metropolitano, Douglas Hübner, encabezará un acto en la Plaza Libertad de Prensa (barrio Concha y Toro), donde comunicará al público las más sentidas demandas del gremio. Luego, el miércoles 10 de julio, a las 17 horas, se realizará una asamblea denominada "Encuentro con el futuro", en la que el Consejo Metropolitano se reunirá con dirigentes de los centros de alumnos y profesores de las Escuelas de Periodismo que funcionan en Santiago. Posteriormente, a las 19 horas, se efectuará el acto principal en el hemiciclo de la ex Cámara de Diputados (entrada por Catedral), en el cual hablará el presidente nacional, Guillermo Torres. La conmemoración continuará el jueves 11 en un encuentro con el cineasta Costa-Gavras y Joyce Horman, viuda del periodista Charles Horman, asesinado en Chile en los primeros tiempos de la dictadura militar y en cuyo caso se basó la película "Missing". Ambos darán a conocer sus experiencias en relación con la libertad de información. Finalmente, el viernes 12 en la mañana se visitará a viejos periodistas y en la tarde se efectuará una reunión bailable en los salones del Círculo de Periodistas, en Amunátegui 31. (Consultas al teléfono 6711900)


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