PRSD, el partido más antiguo de Chile

Aprueba el divorcio, el aborto y la eutanasia

Es senador designado pero se esfuerza porque los designados terminen y todo el Congreso sea elegido por los ciudadanos. Es adversario del neoliberalismo pero es dirigente en una alianza como la Concertación que concilia con el neoliberalismo. Y no son éstas las únicas paradojas que vive el senador y dirigente del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD), Augusto Parra Muñoz. Debió dejar de lado la actividad académica para asumir la senaturía y participar activamente en política. Abogado, profesor de derecho económico, fue el primer rector elegido de la Universidad de Concepción después de la dictadura y transcurrido su período fue reelegido. Se enorgullece de haber continuado la obra de rectores como Ignacio González Ginouvés, David Stitchkin y Edgardo Enríquez.

Hombre de pensamiento, Augusto Parra es optimista. Quiere que el PRSD desempeñe un papel gravitante y haga oir sus planteamientos en la Concertación cuyo desperfilamiento le preocupa.

No lo exoneraron de la Universidad durante la dictadura, pero no abandonó la actividad opositora.

AUGUSTO Parra Muñoz, candidato a presidente del Partido Radical Socialdemócrata.

Fue uno de los organizadores del primer encuentro de pensamiento socialdemócrata cuando toda actividad política estaba prohibida y participó en la oposición tanto en la consulta nacional como en el plebiscito que impuso Pinochet. Fue uno de los animadores en Concepción del Grupo de Estudios Constitucionales o Grupo de los 24, que dirigía su colega y amigo Manuel Sanhueza.

Ahora se prepara a disputar la presidencia de su partido -el más antiguo de Chile- en las elecciones que se realizarán el 29 de septiembre. Votarán entre trece y quince mil radicales en las asambleas que se extienden desde Arica a Puerto Williams. El senador Parra quiere hacer de la lucha interna un debate entre propuestas y no una disputa de personas, y para ello se apresta a recorrer el país planteando ideas que para él tienen vigencia y amplio futuro.

En cierto modo, el Partido Radical es una curiosidad. Es el partido más antiguo, conserva organización nacional y en medio de crisis se reanima cada cierto tiempo y, a juicio de no pocos, tienen todavía posibilidades de crecimiento. Además, desde su nacimiento, ha estado marcado por una tensión entre izquierda y derecha, ejemplificada en la pugna Mac Iver-Letelier en 1906. ¿Cuál es el secreto de esa supervivencia?

"Desde mi punto de vista es bastante claro. Los partidos radicales nacieron en la segunda mitad del siglo XIX y expresaron el pensamiento racionalista-laico de la época y la visión más avanzada de la sociedad desde una perspectiva liberal con especial acento en los derechos civiles y en los derechos políticos. Hablo del radicalismo francés, italiano, español. Un fenómeno político extendido en el mundo occidental. En el caso chileno este mensaje fue asumido por los sectores medios: profesionales, empleados públicos, artesanos, empleados de comercio, mineros, que pronto se dieron cuenta de que no tenía destino una propuesta basada estrictamente en el liberalismo. Por esa razón el partido evoluciona hacia concepciones socialdemócratas. Las diferencias que se plantearon en la convención de 1906 entre Mac Iver y Letelier expresan esa tensión y corresponden a una época en que la socialdemocracia comenzaba a desarrollarse con fuerza en el mundo. Se hablaba entonces de 'liberal socialismo' y no sólo en los ambientes académicos de 'socialismo de cátedra' y socialismo de Estado. Se forjó así una concepción socialista que se construyó desde la democracia para profundizar la democracia y darle pleno desarrollo. La pugna ideológica quedó resuelta pero no clausurada en la convención de 1906".

¿Eso explicaría las posteriores crisis y opciones de derecha adoptadas en distintos momentos que tuvieron puntos culminantes en el gobierno de Gabriel González Videla y a partir de 1958 en el apoyo al gobierno derechista de Jorge Alessandri?

"Convivían al interior del partido diversos sectores sociales, por ejemplo, poderosos agricultores, terratenientes del sur y algunos empresarios de envergadura con fuerte influencia. Por eso en el gobierno de González Videla con todos los factores que rodearon ese gobierno y posteriormente en la administración de Jorge Alessandri, esos sectores se lanzaron a su última aventura que fue tratar de posicionar al radicalismo en la derecha. Fue un fracaso que tuvo un costo enorme. Gente muy calificada se apartó del partido, que perdió terreno en los sectores medios a manos especialmente de la Democracia Cristiana. Hacia 1965 comenzó a revertirse la situación. En la convención de ese año por primera y única vez se rechazó la cuenta de la directiva saliente que había encabezado Jaime Tormo. Se decidió, para adoptar una posición inequívoca, iniciar los trámites para la incorporación a la Internacional Social Demócrata.

Desde entonces, y al calor también del ascenso y generalización de las ideas de Izquierda, el partido toma definitivamente el perfil laico y social demócrata que conserva hasta hoy, fortalecido en la lucha contra la dictadura".

¿Eso quiere decir que el Partido Radical es un partido cuyo contingente principal proviene de sectores sociales ligados al trabajo en un sentido amplio, especialmente de los sectores medios?

"Siendo un partido socialdemócrata es un partido de trabajadores. La concepción que tenemos de la clase media está íntimamente vinculada al trabajo y al rol que la clase media cumple al interior de la sociedad. Por eso me pareció deplorable el debate que se produjo hace unas semanas, intentando tipificar a la clase media en función de niveles de ingreso sin ponerse de acuerdo dónde estaba el corte. Para nosotros lo que caracteriza a los sectores medios es que se trata de gente que vive de su trabajo, que se inserta y relaciona con la sociedad a través del trabajo, dando a la estabilidad y a los derechos laborales una importancia central, y que asocia la movilidad social a su propio perfeccionamiento y calificación. Estos sectores medios son los que están expresados en la base social del PRSD, en el que no hay capitalistas monopólicos ni gente que vive del capital, a diferencia de otros partidos que ahora se erigen en defensores de la clase media".

¿Cuáles son las razones de la disminución de la importancia del Partido Radical?

"La última elección en que el partido alcanzó la calidad de fuerza mayoritaria fue en la parlamentaria de 1961.

EL presidente Pedro Aguirre Cerda (1938-41), que encabezó el gobierno del Frente Popular, es la referencia de los radicales que siguen defendiendo el socialismo democrático.

Luego, las tensiones internas de la década del sesenta, y en particular en el gobierno de Alessandri, le significaron una fuerte descapitalización electoral y un proceso de división. A la elección parlamentaria de marzo de 1973 llegan tres fuerzas que reconocían orígenes en el partido histórico: la Democracia Radical, de derecha; el Partido de Izquierda Radical y el Partido Radical propiamente tal. Con el retorno a la democracia y ya reinscrito el partido, dañado fuertemente por la dictadura, se ha producido una distorsión por el sistema electoral. Es un hecho que el partido ha tenido espacios limitados para participar -siempre en las listas de la Concertación- en diversas elecciones. Las municipales, que son las que han tenido mayor margen de competitividad, muestran que el partido aparece sistemáticamente con una fuerza que oscila en torno al 6%. Pero incluso ese porcentaje se da en condiciones desventajosas como son la 'alcaldización' de las últimas elecciones municipales y en el hecho de haber llevado candidatos en no más del 70% de las comunas, por razones derivadas de las negociaciones hechas al interior de la Concertación".

¿Se trata de una base social distribuida en todo el país o hay fuertes disparidades?

"En todo el país hay presencia radical. En todas partes hay alcaldes y concejales. El gran problema está en Santiago, centro que aglutina el 40% del electorado. Aquí hemos tenido una baja persistente vinculada, además, a un mal manejo en los medios de comunicación y al carácter mediático que progresivamente adquiere la política. Pensamos, por así decirlo, que existe un radicalismo latente y que esa realidad se puede revertir, como se demostró en las últimas elecciones parlamentarias. Somos optimistas frente a las municipales del 2004".

¿Cuáles son los elementos de la propuesta económica y social del PRSD que lo diferencia de los demás partidos de la Concertación?

"El laicismo es un elemento importante. Lejos de ser una corriente de pensamiento que se agota en la lucha por la defensa de la libertad religiosa y la separación de la Iglesia y el Estado, es una corriente muy rica y vital. Tiene capacidad de respuesta frente a los problemas éticos de la sociedad, muchos de los cuales provienen del mismo progreso científico, como la fecundación asistida, la clonación, la eutanasia, el aborto, etc. En esas materias, en cuanto fenómenos sociales, el partido tiene una postura abierta basada en la idea del pluralismo ético, de la existencia del Estado laico que sea garante de las libertades de las personas, especialmente en este caso de la libertad de conciencia que habilita a discernir con sentido de la responsabilidad individual y social".

O sea, los radicales dicen sí al divorcio, a la eutanasia y al aborto...

"Decididamente sí. Y en el aborto a lo menos al aborto terapéutico, estando abiertos a considerar otras formas. Hemos seguido muy de cerca el trabajo que realiza Naciones Unidas en esta materia. No desconocemos, por lo mismo, los derechos reproductivos de la mujer. Tenemos, como se ve, una posición amplia. Exaltamos el valor de la educación y la formación de las personas, justamente porque radicamos las decisiones morales en la libertad y la responsabilidad humana".

Y los planteamientos económicos y sociales...

"Somos resueltos partidarios de los sistemas de economía mixta, con una presencia significativa del Estado: tanto en la regulación y control de las actividades económicas como en la función productora, cuando es necesario. No estamos por un Estado absorbente y excluyente. Nuestra concepción es la del estado social y democrático de derecho"

HERNAN SOTO

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Propone Augusto

Parra Rayar la cancha en la Concertación

Parece lamentable que las ideas del PRSD sean poco conocidas, lo que se supone podría cambiar en función de las elecciones de nueva directiva y del debate en desarrollo

. "Queremos entrar a una nueva etapa. Para ello, como candidato a la presidencia, he formulado propuestas que trataré de sintetizar. Primero, afirmar la presencia del partido desde su propia identidad. Para eso promoví como dirigente de la comisión política la convocatoria a una convención nacional ideológica para los últimos días de octubre que deberá, seguramente, postergarse, y que tiene enorme importacia. En segundo lugar, pienso en un partido leal y que actúa con responsabilidad en la coalición de gobierno pero que no silencia sus críticas ni sus opiniones propias. Y tercero, un partido firmemente concertacionista que se preocupa de la prolongación de la Concertación entendida como pacto político. Para eso debemos empeñarnos en lograr las definiciones pendientes que deben renovar el contenido y sentido de la Concertación. Tarea que debe hacerse ahora, no después de las elecciones del 2004".

¿Cuáles son las definiciones pendientes?

"La reiteración de que la Concertación es pacto político y no un simple acuerdo electoral o incluso un pacto de gobierno. Como pacto político encarna un 'proyecto-país' y como tal no se puede reducir a sostener que estamos atentos a revisar el sistema para lograr mayores niveles de equidad. La fórmula 'crecimiento más equidad' se ha demostrado insuficiente. Se necesitan cambios de fondo para avanzar a una sociedad solidaria y justa.

A raíz del mensaje presidencial último, la comisión política que presido, hizo una propuesta al CEN en el sentido de que, por sobre la reforma de la salud y del proyecto Chile Solidario, debíamos, de acuerdo a lo propuesto por el presidente de la República, dar los pasos que nos permitieran pasar de una sociedad individualista y egoísta a otra guiada por consideraciones de colaboración y esfuerzo conjunto. En ese marco nos parece que ha faltado un componente esencial: el tema de las pensiones mínimas, que constituye en Chile un verdadero pecado social. El propio presidente Lagos dijo que la indigencia termina cuando el ingreso de las personas está por sobre los 100 mil pesos. Pero ocurre que las pensiones mínimas están por debajo de ese margen y son miles. Es un problema de todos. Hay que alzar las pensiones mínimas ahora mismo, lo que tendría además un fuerte impacto reactivador.

Obviamente una decisión de ese tipo que consideramos impostergable requiere financiamiento. Proponemos dos fuentes: el establecimiento de un sistema de 'regalías' a la explotación minera que debería rendir 250 millones de dólares al año y un aumento del IVA en un punto completo. Partimos de la base que la conjunción IVA-políticas sociales bien sectorizadas y aplicadas con eficiencia, produce a la larga un efecto redistributivo importante".

Lo que usted llama regalías a la explotación minera, ¿apunta básicamente a la gran minería del cobre trasnacional que virtualmente no paga impuestos?

"Será aplicable en general a la extracción de minerales por ser recursos naturales no renovables y se aplicaría de acuerdo a los tonelajes extraídos. Naturalmente el mayor rendimiento vendría del cobre. Pensamos que este gravamen es indispensable en defensa del interés nacional, que en el caso de la minería en general y de la minería del cobre en particular está brutalmente desprotegido".

El punto parece muy importante, porque hasta el momento en los gobiernos de la Concertación ha habido una actitud que convierte en tabú todo lo relativo a las trasnacinales mineras.

"Nosotros hemos insistido en este planteamiento. Yo soy miembro de la comisión de minería del Senado y en este punto hemos coincidido con los senadores Núñez y Lavandero. Como presidente subrogante del partido, planteé el tema al presidente de la República. Hemos hablado con los distintos ministros de Minería, entre los que ha habido radicales, de manera que no estoy cargando responsabilidad sólo a gente de otros partidos. Pienso que es un tema que no se debe eludir. Pero tengo que decir que hasta el momento hemos tenido grados distintos de receptividad que, en todo caso, no se han materializado en iniciativas concretas"

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"El país necesita más técnicos de nivel superior"

¿Cómo hace oir y cuánto pesan las opiniones del PRSD en un gobierno que parece bastante alejado de toda idea de economía mixta y que se mueve en el campo valórico con una timidez exasperante?

"No ocultamos nunca nuestros puntos de vista. Quiero darle dos ejemplos y esquematizar una propuesta que hasta ahora no ha tenido acogida.

El primer ejemplo: la autogestión hospitalaria. Cuando se discutió la ley que suprimió el 2% adicional de cotización en favor de las Isapres, se incluyeron dos normas transitorias que otorgaron, con carácter experimental, autonomía de gestión y autofinanciamiento a un par de hospitales. Los dos senadores radicales -Enrique Silva y yo- nos opusimos y logramos el apoyo de dos senadores democratacristianos y uno del PPD. Ahora examinaremos con minuciosidad lo que ha ocurrido en esos establecimientos, porque se quiere dar carácter general a la autogestión.

El segundo ejemplo tiene que ver con la transformación de empresas públicas en sociedades anónimas, como se quiere hacer con la Casa de Moneda. Con el senador Silva Cimma hemos manifestado reservas. No nos gusta aplicar categorías propias del derecho privado a instituciones públicas. Creemos que las singularidades que nacen de su función deben ser respetadas. Por lo demás, los efectos prácticos de esas transformaciones no han sido positivos. Así lo demostró el problema de las indemnizaciones que, con razón, produjo escándalo. No pocas veces en estas peleas quedamos solos, pero no nos desanimamos. En cuanto a la propuesta: tiene que ver con la educación. En su último Mensaje, el presidente anotó que la educación superior, que tenía 150 mil alumnos en 1990, había llegado a 450 mil. Y que, por efectos de la reforma, llegaríamos al 2010 a 800 mil estudiantes. Nuestra pregunta es: ¿seguiremos haciendo más de lo mismo, será necesario que se creen más universidades -empresas al estilo de las que empezaron a surgir en 1981, y que se multipliquen carreras como derecho, periodismo, sociología y otras llamadas "de pizarrón"? Nuestra respuesta es no. El país necesita otra cosa. El gran déficit está en la formación de técnicos de nivel superior. En el mundo desarrollado la relación es de siete técnicos de nivel superior por cada profesional tradicional. En Chile esa proporción se invierte. Ahí está el problema. Además porque en el plano técnico se han multiplicado las carreras orientadas a los servicios, como el comercio exterior o turismo, con muy poca vinculación con el mundo productivo real.

El mayor incremento de demanda por educación superior estará radicado en provincias y localidades de bajo nivel de ingreso en las que no ha habido hasta ahora mayor interés en desarrollar centros de formación técnica. En la provincia de Arauco, por ejemplo, egresan más o menos 1.100 estudiantes cada año. No más del 10% va a la educación superior. El resto queda vegetando o dando vueltas en la provincia.

Habría que desarrollar una red de Centros de Formación Técnica que eleven los estándares de calidad en ese rango productivo. El único que lo puede hacer es el Estado. Para los inversionistas privados no es atractivo dado el nivel de ingreso de la población. Así como el Estado en su hora desarrolló una red de universidades en provincias, debe ahora comprometerse con ese segmento y desarrollar su propia red con sentido social y productivo. Así como debe aumentar el respaldo a las universidads públicas estatales.

¿Por qué estas cosas se les ocurren a los radicales y no a otros, o esos otros no las dicen? Todo esto conforma nuestra visión. No nos incomoda que 'El Mercurio' nos califique de estatistas o 'no modernos'. Seguiremos en este camino"

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