INVESTIGACION BRILLANTE,

SENTENCIA DECEPCIONANTE

Elogios y críticas provocó la sentencia del ministro Sergio Muñoz en el proceso por el asesinato del dirigente sindical Tucapel Jiménez Alfaro en 1982, durante la dictadura militar.

Se esperaba que después de veinte años se hiciera claridad sobre el asesinato y se aplicaran penas severas a los autores, cómplices y encubridores.Verdad y justicia era la expectativa generalizada. Sin embargo resultó parcialmente frustrada: se logró la verdad casi total, pero hubo justicia a medias.

La ambivalencia no debilita, sin embargo, la importancia del fallo. Luego de una investigación notable por su seriedad y eficiencia, el juez Muñoz condenó a doce militares, entre ellos a cuatro generales -aunque tres recibieron penas remitidas- como responsables del asesinato de Tucapel Jiménez. El general Arturo Ramsés Alvarez Sgolia, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine) fue condenado a 10 años de prisión, mientras el principal autor material, el coronel (r) Carlos Herrera Jiménez, recibió sentencia de prisión perpetua y los otros coautores materiales, suboficiales del ejército, condenas de seis años. Los demás autores intelectuales, los coroneles Víctor Pinto y Maximiliano Ferrer fueron condenados a 8 años. En el proceso quedó clara la negativa de los jefes superiores a asumir su plena responsabilidad y a justificar la actuación de los subordinados que recibieron sus órdenes. Se configuró una actuación institucional del ejército a través de la Dine y de órganos suyos como el Cuerpo de Inteligencia (CIE), la Unidad de Contraespionaje y de otro organismo, el Comando de Apoyo Táctico (CAT), en el diseño, planificación, ejecución y encubrimiento de ese crimen horrendo, al que no pueden haber sido ajenos otros altos oficiales como tampoco el comandante en jefe del ejército, Augusto Pinochet Ugarte. Además de la actuación institucional castrense es claro que hubo responsabilidades políticas de conspicuos funcionarios civiles de la dictadura. Varios son ahora parlamentarios o dirigentes políticos que rechazan toda responsabilidad o conocimiento de los crímenes cometidos entonces.

El trabajo del ministro instructor fue riguroso. En dos años aclaró un caso virtualmente paralizado desde hacía mucho tiempo por responsabilidad del ministro Sergio Valenzuela Patiño, que lo tuvo 18 años y que hoy sigue ejerciendo funciones en el poder judicial. Con su investigación, el ministro Sergio Muñoz demostró que los jueces pueden descubrir la verdad en situaciones complejas, aun bajo presiones de todo tipo. Muñoz devolvió prestigio a la función judicial, cuya imagen ha resultado deteriorada en los últimos años por lenidad, corrupción y torcida administración de justicia de algunos magistrados o por fallos increíbles como el sobreseimiento definitivo de Pinochet por "demencia" resuelto por la Sala Penal de la Corte Suprema.

Sin embargo, y frente a los méritos de la investigación y sus logros, surgen las críticas. Se justifican porque existe clara asimetría entre la gravedad y trascendencia del delito y la determinación de responsabilidades. Las penas en la mayoría de los casos de los oficiales de alta graduación serán virtualmente nominales, y en varios otros, leves. Discutible aparece la aplicación del beneficio de la llamada "media prescripción" a varios procesados, asumiendo tanto el tiempo transcurrido como que sus conductas no tendrían agravantes pero sí atenuantes. Lo primero resulta aberrante porque el largo tiempo sin sentencia no ha sido responsabilidad de los querellantes sino de la dictadura que impidió que el proceso avanzara y del propio poder judicial y, luego, porque la actuación orientada a cometer un asesinato, cuya impunidad aparece asegurada en su momento por la condición militar de los responsables, constituye claramente un agravante que debió ser considerado.

La sentencia será apelada y puede que las condenas sean modificadas haciéndolas más severas o que sean atenuadas aún más. Todo es posible en los tribunales chilenos.

No obstante queda algo firmemente establecido y que es parte de la importancia histórica de esta sentencia. Se trata de la responsabilidad institucional del ejército que debería motivar una actitud consecuente de su alto mando, en términos de un reconocimiento del mal causado, de la significación del crimen cometido y de la actuación corrupta y criminosa de los militares responsables cuya conducta debería merecer repudio y condena de la propia institución.

Tal vez falta todavía mucho tiempo para que algo así suceda. El respaldo irrestricto a Pinochet y la impavidez del alto mando frente al asesinato de su propio ex comandante en jefe, Carlos Prats, impiden albergar demasiadas esperanzas PF

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Chile y la crisis económica

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha confirmado los sombríos pronósticos para la economía de la región en su informe de principios de agosto. Desde luego, la economía chilena no escapa a las consecuencias de una recesión que ya va a cumplir cinco años y cuya solución permanece atada a una eventual recuperación de las economías de Estados Unidos y Europa.

La Cepal, que califica de "decepcionantes" las perspectivas, señala que el producto regional -que el año pasado se estancó- registrará este año una caída del 0.8%. El desempleo superará el 9% con tendencia a aumentar.

Sólo en un grupo de países, entre ellos Chile, Perú, Colombia, Bolivia, México y Brasil, se preveé un crecimiento moderado que no alcanzará en ningún caso al 3%. En Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela, la caída del producto llegará a niveles de casi 14%, en el caso argentino.

En estos días la crisis golpea con fuerza en Uruguay, donde se está reproduciendo el fenómeno argentino del congelamiento de depósitos -para salvar a la banca privada- y de saqueos de super mercados que protagonizan miles de hambrientos.

En Chile, los cálculos de crecimiento económico -que al comenzar el año las autoridades fijaban en 4%- se han reducido a 2,5%, inferior al modesto 2,8% del año pasado. Y el desempleo pronto superará el 10%. Entretanto, el precio del cobre está registrando sus niveles históricos más bajos y se informa que el país ha dejado de recibir 1.600 millones de dólares en los dos últimos años por ese concepto.

Resulta así grotesco que un reciente informe del Fondo Monetario Internacional señalando que la economía chilena no crecerá más del 2,5%, el gobierno lo presente como un "espaldarazo" que confirma la buena salud de la economía.

Se ha hecho claro que la crisis en los países vecinos necesariamente repercute en la economía nacional y por lo tanto que los conflictos sociales se reproducirán, como de hecho lo están haciendo en nuestro país.

No es jugar limpio presentar como "espaldarazo" del FMI un informe que insiste en presionar a Chile por más privatizaciones de empresas públicas y por el abaratamiento de la mano de obra y la precarización del empleo. El gobierno venía tomando medidas en ese sentido y el "tirón de orejas" del FMI ha apresurado los pasos para trasladar el peso de la crisis a las espaldas de la población. No otra cosa significan la iniciativa de reducir el salario mínimo a los jóvenes trabajadores y las medidas de "flexibilización laboral" que se están cocinando entre el Ministerio del Trabajo -casualmente a cargo de un socialista- y el empresariado.

"Desde la primera mitad del decenio de 1980 no se registraba una situación tan adversa", señala el estudio de la Cepal. Se refiere a la época de la crisis de la deuda externa, cuando el producto creció menos de 3% en cinco años. La Cepal advierte que por cuarto año consecutivo la región sufrirá una salida neta de recursos hacia el exterior. Por lo tanto, el financiamiento externo seguirá "inestable y volátil", no sólo por el temor de los inversionistas al riesgo sino también por otros factores. Entre ellos, la inestabilidad de las bolsas de valores provocada "por el reconocimiento de fraudes en importantes y numerosas empresas estadounidenses".

Ya en junio la Cepal informó que la inversión extranjera directa hacia América Latina y el Caribe venía declinando y que este año será aún más baja y los flujos netos de préstamos y otros capitales privados serán casi nulos. Tampoco es optimista el panorama en cuanto a inversión y ahorro nacional, que en Chile ha sido de -2% en los primeros meses de este año.

No es sólo la recesión prolongada en Estados Unidos y las mediocres expectativas de crecimiento en Europa y Japón, o la atracción que ejerce China sobre la inversión extranjera, lo que aleja los capitales. También, y sobre todo, la sequía de capital extranjero se debe al agotamiento de las privatizaciones de empresas públicas ligadas a la energía y servicios básicos como la telefonía y el agua potable, que atrajeron la oleada de inversión extranjera directa en los años 90. Lo mismo ha ocurrido con las adquisiciones de grandes firmas nacionales por empresas transnacionales, que generaron parte considerable de las inversiones en la década pasada. Chile bajó de 8 a 6% su participación el año pasado en la inversión extranjera directa y este año disminuirá todavía más.

Con razón la Cepal sostiene en su "Estudio económico de América Latina y el Caribe, 2001-2002", que se aprecia con claridad la brecha entre las expectativas cifradas en el modelo económico aplicado en los años 90 y las actuales perspectivas de crecimiento. Esta brecha, dice, "despierta una serie de interrogantes sobre la sostenibilidad económica y social de los patrones actuales de desarrollo".

Esas interrogantes son agudas en Chile porque nuestro país ha aplicado con rigurosidad y ortodoxia las pautas neoliberales. Las autoridades parecen dispuestas a persistir en este camino que está demostrando su fracaso. En esa senda se han echado a andar los multifondos que permitirán a las transnacionales que controlan los fondos de pensiones seguir extrayendo capitales -en este caso propiedad de los trabajadores-, para especulaciones financieras e inversiones en el exterior. Mientras el país necesita desesperadamente inversiones productivas generadoras de empleo, esas medidas nos han convertido en un país exportador neto de capitales.

Es tiempo que las organizaciones de trabajadores -y las organizaciones sociales en general-, se pongan de acuerdo, articulen un proyecto alternativo de desarrollo (y de profundización democrática), y se desenganchen de un modelo antinacional que tanto la Concertación como la derecha tratan de imponer bajo el supuesto que Chile es una "excepción" en el cuadro de crisis que azota a la región

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Murió Francisco Coloane

A nuestros amigos y compañeros:

Queremos poner en vuestro conocimiento el fallecimiento de nuestro muy querido padre y compañero, Francisco Coloane Cárdenas. Sus funerales en cumplimiento de su disposición se efectuaron privadamente y en silencio.

Alejandro y Francisco Coloane y Eliana Rojas de Coloane. Santiago, 8 de agosto del 2002