La "revolución" de los estudiantesEn agosto de 1949, la "revolución de la chaucha" logró parar un alza de 20 centavos en la tarifa del transporte colectivo. Cincuenta y tres años después, el 1 de agosto de 2002, más de siete mil estudiantes secundarios salieron a la calle para parar el alza de 10 pesos, exigir congelamiento de la tarifa durante dos años, rechazar la reforma del Sistema de Ingreso a la Educación Superior (Sies) y, en definitiva, reclamar un papel activo del Estado en la educación. El motivo que llevó a manifestar el malestar estudiantil fue el anuncio del gobierno que en septiembre el pasaje escolar subiría a 110 pesos. Desde el 30 de julio, 150 estudiantes del Instituto Nacional y representantes de liceos santiaguinos se instalaron frente al Ministerio de Educación para intentar conversar con la ministra Mariana Aylwin. Ese día se logró paralizar la puesta en práctica de la medida, tras una reunión en la que participaron el gremio microbusero, autoridades del transporte y dirigentes de los estudiantes. Sin embargo, los alumnos de enseñanza media no quedaron conformes con un "arreglo" que no duraría más de dos meses. Así, el miércoles 31 los estudiantes expresaron su malestar con una protesta en el centro de Santiago, a la que asistieron cuatro mil jóvenes y que concluyó con enfrentamientos con la fuerza policial y detenidos. Al día siguiente los estudiantes salieron otra vez a la calle, se reunieron en la Plaza Baquedano y con acciones espontáneas la protesta se extendió hasta la tarde en un perímetro que abarcó hasta Estación Central. El saldo fue 513 detenidos y 125 millones de pesos en daños a la propiedad pública y privada. La respuesta de las autoridades a las peticiones estudiantiles fue rotunda. El presidente Ricardo Lagos rechazó congelar durante dos años la tarifa escolar, argumentando que era imposible adoptar esa medida. Para no parecer un ogro, recordó que en sus tiempos de estudiante, cuando la educación era gratis, él también salía a protestar, cuestión que puede interpretarse de muchas maneras. Otra forma más ácida de enfrentar a los estudiantes, fue la mano dura del subsecretario del Interior, Jorge Correa Sutil, quien interpuso una querella contra los estudiantes que resultaran responsables de saqueos y ofreció hasta cuatro años de cárcel a los responsables. No contento, invitó a los comerciantes afectados a realizar denuncias, amenazó con quitar la beca Presidente de la República a los estudiantes implicados y declaró que "las piedras valen hongo en la democracia". Desde la alcaldía, Joaquín Lavín no quiso ser menos y anunció que también presentaría una acción judicial. Las coincidencias siguieron. Al día siguiente de la gran protesta secundaria el gobierno comunicó que enviará al Parlamento el proyecto para rebajar a 14 años la edad de responsabilidad penal. Eso sí, el ministro de Justicia, José Antonio Gómez, negó que la iniciativa tuviera relación con los hechos protagonizados por los escolares. Son dos las principales organizaciones convocantes de las movilizaciones estudiantiles: la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) y el Frente Amplio Secundario en Defensa de la Educación Pública (Fasep). Sin embargo, también existen estudiantes pertenecientes al Movimiento por el Socialismo (MPS), que acusan al gobierno de servil al FMI, y al Sies de ser una forma de privatización de la educación. Lucas Castro, estudiante del Liceo Darío Salas, vocero de la Aces, dice que "luego de las movilizaciones hubo una política de amedrentamiento, como una señal del gobierno para parar las protestas de los sectores sociales". Además, reflexiona que en el estado de ánimo del movimiento estudiantil está presente que "ninguna mesa de diálogo ha obtenido un triunfo, ni la de los pescadores, ni la de los profesores, ni la de los derechos humanos".
Ya el año pasado los secundarios habían sorprendido por la masividad de sus acciones, y aunque también fueron tildadas de "vandálicas" no se puede desconocer su efectividad. "Casi el 90% de lo que pedimos en esa ocasión, lo logramos", comenta un dirigente de la Aces, en tanto los estudiantes del MPS señalan que en esa oportunidad "hicimos retroceder a las autoridades". "La violencia no surge de la nada, tiene un origen social,
es la rabia acumulada", comenta Lucas Castro. Y advierte: "Es cosa de
que miremos para el lado", en alusión a lo que ocurre en Argentina y Uruguay.
Por ahora, tanto la Aces como el Fasep siguen en estado de movilización
para conseguir que autoridades y empresarios microbuseros atiendan sus
peticiones DAVID REYES Si te gustó esta página... Recomiéndala |
Presidente de la Fech:
"Intentan satanizarnos"Como las viejas iglesias medievales, la Federación de Estudiantes de Chile (Fech) es el neurálgico centro de acogida de los perseguidos y los débiles. Allí acudieron los estudiantes secundarios para hacer sus reuniones y, de paso, se encontraron con otras federaciones estudiantiles que tenían el mismo diagnóstico: al modelo de educación hay que pasarle la cuenta por mal padre, no pago de pensión alimenticia, abandono de deberes y maltrato. Rodrigo Bustos, egresado de derecho y presidente de la Fech, es quien está a cargo del "boliche" ubicado en la Alameda. Habla de las perspectivas de un naciente movimiento estudiantil. "Encuentro un ánimo positivo. En el ámbito de la educación superior, las universidades de Chile y Santiago estuvieron un mes en movilización, y esa conciencia de la necesidad de movilizarse para lograr determinados objetivos también está presente hoy", señala. Bustos, de 24 años, es un fiel exponente del Chile de Pinochet. Su padre, militante mirista y dirigente de la Escuela de Medicina de Concepción, salió exiliado. Rodrigo nació en Italia y llegó a Chile en 1991. Dice que la movilización estudiantil ha sido estigmatizada: "Cuando los estudiantes salen a la calle, el gobierno los hace aparecer como delincuentes". Intenta explicar las razones por las cuales las movilizaciones de secundarios tienen convocatorias altas: "Es un fenómeno bastante extraño, y quizá debería analizarse desde una perspectiva sociológica. La verdad es que ésta es una generación que se ha ido construyendo de a poco y que está dispuesta a movilizarse. Sentimos que los espacios políticos que propone el gobierno no son los adecuados, y planteamos construir otra forma de hacer política. En ese sentido, los jóvenes se movilizan para participar a su manera". Bustos se define de Izquierda, pero es independiente de la Concertación y de los comunistas. Respecto de las motivaciones de las movilizaciones, Rodrigo dice: "En los estudiantes secundarios y universitarios hay un sentimiento acumulado de disgusto. Hay rabia, después de años en que se han hecho promesas. No ha habido crecimiento con igualdad, ni igualdad de oportunidades. Muchos jóvenes han visto frustrados sus proyectos de vida". ¿Y ese es un problema legal o del modelo? "Es un problema del modelo que tiene implicancias legales. El modelo neoliberal busca disgregar a la sociedad, atomizar, disminuir la participación y discriminar en políticas educacionales y de salud. Los jóvenes se están rebelando contra eso y exigen lo que es suyo. Buscan ser actores en la sociedad y crecer como personas". ¿También se podría decir que es una generación que no conoce el miedo que dejó el régimen de Pinochet, porque nacieron mucho después del golpe? "Es impresionante cómo los estudiantes han salido a la calle en estos últimos meses. Han sido valientes y ha mostrado fuerza para estar en las calles. Pese a la represión de Carabineros, se ha seguido adelante. Y lo más probable es que en los próximos meses o el año que viene se continúe con movilizaciones para exigir un proyecto consolidado de educación". ¿Qué proyecto? "La Fech ha planteado hace rato que es necesario crear un frente amplio en defensa de la educación pública donde se agrupen estudiantes secundarios, universitarios, asociaciones de padres e incluso rectores. El objetivo es defender una educación para todos los chilenos. Hemos visto en el ámbito educacional -también en la salud- que avanzan las políticas privatizadoras, mientras las luchas son segregadas. En educación están por un lado los estudiantes universitarios, por otro los secundarios y el Colegio de Profesores. ¡En fin!, organizaciones disgregadas. Por eso, es preciso crear un frente que busque reformular la educación pública y que una a los actores que deben intervenir para lograr ese objetivo. Respecto de las perspectivas del nuevo movimiento estudiantil, es decidor que los estudiantes secundarios hagan sus reuniones en la Fech". Al movimiento estudiantil lo están criminalizando, se habla de vándalos que destruyen bienes públicos. ¿Cuál es su respuesta? "Por parte del gobierno y de los medios de comunicación
hay una estigmatización y satanización de los jóvenes. Existen factores
que llevan a esos hechos de violencia, como desigualdad en la educación,
la salud, los deportes y la cultura, que no se analizan. Intentar satanizar
y reprimir a los jóvenes sólo va a traer más violencia" LUIS KLENER HERNANDEZ Si te gustó esta página... Recomiéndala |