Gabriela viva
No tuvo estudios regulares y se formó en la curiosidad, el interés y la pasión. En el desgarramiento existencial, la preocupación religiosa y la inquietud social. Fue una mujer singular, para muchos difícil, que del arraigo local y lugareño se fue haciendo universal, latinoamericana y mestiza, con resonancias bíblicas e indígenas. Fernando Alegría, que la trató a fondo, escribió de ella: "En su regionalismo encontró, como es natural, su universalidad. Apasionada y violenta, tristemente tierna, rebelde en su devoción cristiana, pudo considerársele una mujer extraña. Miraba a la naturaleza con la serenidad de quien posee el secreto de la creación y animaba las cosas grandes y pequeñas, comprendiendo tácitamente su misteriosa vitalidad. Sabía demasiado del alma de las mujeres. Había quienes se apartaban de ella creyéndola amarga. (...) Sintió desconfianza y trató de alejarse, pero su poesía la arrastró como un río de muchos y variados caudales hacia el punto de partida". El trabajo de Pedro Pablo Zegers tiene el notable valor de permitir apreciar el conjunto de la obra mistraliana publicada hasta 1922 y advertir en ella rasgos definitorios de la obra total. En esta "Recopilación" aparecen al lado de mucha producción juvenil y también de textos de poca o ninguna trascendencia, comentarios y poemas de alto valor, como los "Sonetos de la muerte" en versiones que ostentan diferencias leves o prosas medulares que, en conjunto, configuran un proceso de madurez y desarrollo expresivo, de inquietudes y logros, articulado en torno a una idea central llena de coherencia y lucidez. Si algún reproche puede hacerse a esta "Recopilación..." tan meritoria, es que incluye (lo que es valioso) algunos escritos sobre Gabriela, que no aparecen debidamente separados de la producción mistraliana ANTONIO J. SALGADO Si te gustó esta página... Recomiéndala |