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Debate del Sies LA CLAVE ES LA ENSEÑANZA MEDIA
Es creciente la convicción de que las promesas de mayor equidad educacional formuladas por los sucesivos gobiernos de la Concertación no se han cumplido. Hay conciencia de que el Sies, que puede ser mejor que la PAA, constituirá un tenue paliativo. Un parche a falta de soluciones de fondo. Se ha instalado un dilema rígido entre la PAA y el Sies, sin otras alternativas. Pocos saben que en la Universidad de Santiago (Usach) se ha diseñado una alternativa novedosa, que se ha aplicado parcialmente con resultados positivos. Es conocida como Iniciativa IV e impulsada por el ex decano de Ciencias, Francisco Javier Gil. Conversamos con el profesor Gil, que acaba de ser nombrado integrante del Consejo Asesor al proyecto Sies, y con otros dos académicos bien conocidos: el actual decano de la Facultad de Ciencias, Rafael Labarca y con el presidente de la Asociación de Académicos de la Usach, Augusto Samaniego. Con matices, los tres coinciden en que es un error plantear el problema de ingreso a las universidades en torno a una simple prueba externa, como la PAA o eventualmente el Sies. El problema de fondo es la falta de equidad de la pirámide educacional. Esto debe ser abordado con instrumentos que permiten aminorar la discriminación que se produce por razones socio-económicas, apreciando las capacidades y talentos de los jóvenes en su propio medio escolar y de acuerdo a sus rendimientos. De este modo, opinan, podrá hacerse una corrección de fondo, sin afectar los niveles de excelencia que deben tener las universidades como depositarias del saber y centros de élite del talento, que se encuentra equitativamente distribuido en las distintas clases, segmentos y grupos sociales. CAPTANDO A LOS MAS CAPACES Rafael Labarca: "En la Universidad de Santiago hemos llevado adelante una discusión en torno al Sies y, en un plano más general, sobre el sistema de ingreso a la universidad y especialmente a la Usach. La Universidad tiene una iniciativa para lograr que los más capaces ingresen a ella. Y se han hecho cosas. Cuando Francisco Javier Gil fue decano de esta facultad en 1992 llevó adelante lo que se llamó la Iniciativa IV, que consiste en ponderar con un 5% adicional el puntaje de los alumnos pertenecientes al 15% mejor de cada colegio. Y eso ha dado muy buenos resultados. Es poco, pero marca un camino. Me quiero referir a otra cosa: a las pruebas externas que ahora se aplican y a las que entrarían a regir bajo el nombre de Sies. Esas pruebas no resolverán el problema de sesgo educacional que se produce debido a las características de los estratos socio-económicos. Hay algunas cifras para ejemplificar -y que todavía deben ser afinadas en el análisis-, referidas tanto a la prueba de aptitud en matemáticas como a la de conocimientos específicos en la misma área: la primera mide aptitudes, habilidades y la otra, conocimientos. Agrupando a los alumnos de acuerdo a los colegios de origen: particular pagado, particular subvencionado y municipalizado y separándolos en hombres y mujeres, llegamos a cifras como las siguientes: En la prueba de aptitud matemática uno de cada dos hombres y una de cada dos mujeres, provenientes de colegios particulares pagados, ingresan a la universidad. Si miramos lo que ocurre para esos mismos alumnos en la prueba de conocimientos específicos de matemáticas hay cierta disminución: uno de cada tres hombres, y una de cada cuatro muchachas. Esas cifras, en los particulares subvencionados, son de uno por cada cuatro y una por cada siete, en la prueba de aptitud; y uno por cada seis y una por cada catorce en la prueba de conocimientos específicos de matemáticas. Pero en los colegios municipalizados el panorama es desolador: uno de cada ocho hombres y una de cada diecisiete mujeres en la prueba de aptitud y uno de cada catorce hombres y una de cada veinticinco muchachas en la prueba de conocimientos específicos. Para obtener esas cifras se ha trabajado con estudiantes que obtienen más de 600 puntos, lo que normalmente permite ingresar a la universidad. Las cifras parecen complejas pero no lo son, y son definitorias. Ponen en tela de juicio la idea ética de que el talento y la capacidad están distribuidos en forma homogénea en los distintos estratos de la sociedad. Ahí se refleja la inequidad de fondo del sistema educativo que no se resuelve y ni siquiera se atenuará -a mi juicio- con el Sies, asumiendo que los resultados del Sies estarán más cerca de la prueba de conocimientos específicos, ya que se trata de una medición de conocimientos". De acuerdo a su planteamiento, el Sies no cumpliría los objetivos, vale decir, avanzar en la equidad disminuyendo sesgos clasistas y discriminatorios por razones socio-económicas. Rafael Labarca: "No, el Sies sería válido en una realidad abstracta en que todos tengan iguales oportunidades de educación. No es válido en nuestra realidad e incluso pudiera ser más regresivo que la PAA. La idea de que exista una prueba de final de enseñanza media que certifique un cierto nivel de conocimientos mínimos, es buena porque en el largo plazo nos ayuda a desarrollarnos. Pero no lo es con la realidad que tenemos. Si no hay una corrección profunda en los próximos veinticinco años, vamos a seguir segregando y segregando cada vez más. Este es el peligro. Por lo tanto, la preocupación debe ir mucho más allá de lo que llamamos pruebas externas, o sea aquéllas que se hacen fuera de la escuela, más allá de sus paredes. Debería haber instrumentos distintos, uno para mediar conocimientos mínimos al terminar la enseñanza media y otros para el ingreso a la educación superior. Lo complicado del asunto es que los números indican lo que sucede y previsiblemente sucederá. Eso lo saben todos los que estudian el tema. Pero nadie hace nada. Debemos centrar la reflexión en los aspectos éticos. Es obligación del Estado y la sociedad asegurar la equidad en la educación y en la necesidad de abrir camino a los jóvenes más talentosos que existen en todos los niveles de la sociedad, y más en los sectores mayoritarios, que son los de menor poder económico. Existe inequidad, pero aun dentro de ella es posible detectar a los más talentosos, a los más capaces, que con entrenamiento y mejores condiciones pueden demostrarlo. Ese es el imperativo ético que nos mueve". AMPLIAR EL DEBATE Ese imperativo debe canalizarse en alguna forma, ¿pretenden ustedes insertarse en el debate Sies vs. PAA? Augusto Samaniego: "La coyuntura debería posibilitar un debate amplio, informado y serio que eluda esa falsa disyuntiva y se preocupe por el estado de la educación superior, por la equidad educativa y por el cumplimiento de los objetivos que deben tener las universidades, especialmente las públicas al servicio de la comunidad. Esa es la preocupación de un conjunto de académicos de la Usach que nos agrupamos en un grupo llamado 'Alternativa 2002', que se ha asignado como tarea pensar la universidad partiendo del tema del ingreso. En esta oportunidad no representamos al grupo, las opiniones son personales y tampoco idénticas. Desde hace un par de años, desde el Ministerio de Educación y la cúpula universitaria, se resolvió reemplazar la PAA, que se estimó agotada. Pensando siempre en la necesidad de una prueba externa que determine quiénes ingresan o quiénes no ingresan a las 25 universidades del Consejo de Rectores. Esa prueba por ser externa no tiene que ver en lo esencial, con la educación media. El debate mismo es equívoco. Millones de personas, padres y parientes de cientos de miles de alumnos que ingresarán a las universidades, creen que se discute sobre una prueba. Un sistema de ingreso es mucho más complejo que una simple prueba. Es verdad que se ha producido polémica, con el CEP y 'El Mercurio', por un lado, y el Ministerio de Educación y sus expertos por otro. Lo importante es que debería existir la posibilidad de un debate más amplio. Debería ser un debate nacional que partiera de un tema de fondo: el reconocimiento de que la pirámide educacional es segregadora. Desde la enseñanza pre-escolar, pasando por la básica y la media, se va segregando a niños y jóvenes que, sin duda, tienen talento pero que por razones socio-económicas no tienen acceso a educación de calidad. Este es el problema fundamental y de él debe hacerse cargo un sistema de ingreso a la educación superior. Visto como parte de una política pública compatible con los objetivos del desarrollo democrático, igualitario y, al mismo tiempo, promotor y defensor de la excelencia del conocimiento y el saber. Debemos destacar que a la enseñanza superior está ingresando un 65% de jóvenes que provienen del quintil más rico y menos de un 10% del quintil más pobre. Mientras a la Universidad Católica ingresó un 80% de alumnos de enseñanza media provenientes de colegios particulares pagados, a la Usach llega más de un 77% que proviene de la enseñanza municipalizada o particular subvencionada. Tenemos coincidencias con el CEP y el Ministerio en cuanto a que es deber de la universidad tratar de captar a los estudiantes que tienen mejores condiciones para aprovechar el saber que imparten nuestras casas de estudio. Pero sostenemos que hay una 'tarea país' en tratar de aminorar esa terrible mortandad de talentos que genera la pirámide educacional. Hay que discutir un sistema de ingreso a la educación superior que busque realmente mejor la equidad de oportunidades". Es claro que es preciso ampliar el debate para darle verdadero sentido. Sin embargo, al mismo tiempo, es preciso hacer proposiciones concretas, porque la crítica a la inequidad educativa corre el peligro de disolverse en la crítica general a la falta de equidad imperante en la estructura socio-económica nacional. Augusto Samaniego: "Absolutamente de acuerdo. El debate no puede quedar encorsetado en la alternativa PAA versus Sies, porque sería inútil. Hay una propuesta concreta respecto de los temas de fondo que es increíble que sea ignorada, a menos que sea por su carácter incisivo y transformador. ¿En qué consiste? Internacionalmente está archiprobado que el mejor predictor de condiciones para el éxito académico en la universidad está en las notas de la enseñanza media. Esto es tan cierto que sería posible eliminar todas las pruebas y que a las universidades se ingresara sólo mediante la medición del rendimiento de la enseñanza media. Y también existe solución para la crítica que se hace diciendo que la educación media es tan disímil que no sería posible comparar, por ejemplo, las notas del Grange o del Instituto Nacional con las del liceo de La Pincoya". PIRÁMIDE EDUCACIONAL Entiendo que el profesor Gil ha estudiado específicamente el tema. Francisco Javier Gil: "El gran problema es la pirámide educacional. Su conformación hace que estemos perdiendo capacidades intelectuales en gran escala a nivel de la educación media pública. El 90% de los alumnos estudia en la educación media pública. Solamente el 10% lo hace en la educación particular pagada. Curiosamente esto no es bien asumido por la gente que cree que en ella estudia un 30% ó 40% del alumnado, seguramente porque casi todos los alumnos de esos colegios entran a las universidades. En el 90% es muy minoritaria la cantidad de estudiantes que ingresa a las universidades, básicamente por dos razones: una, deriva de causas estructurales que hace que haya diferencias muy marcadas de calidad entre la educación pagada y la no pagada; y la otra, consiste en el sistema de ingreso a las universidades. ¿Cómo podemos paliar esta situación? Como dice el profesor Samaniego, está superdemostrado que el rendimiento escolar es lo que mejor predice el rendimiento en la universidad.
El efecto es así: todas las pruebas externas al colegio, la PAA, el Simce, en fin, las pruebas de conocimientos específicos son predictores inferiores que las notas de la enseñanza media, normalizadas. Se produce una diferencia apreciable, del orden de los 160 puntos. Si se ponderan bien esas notas, el alumno entra a la universidad. Si se ponderan solamente las pruebas externas, no entra a la universidad. Lo que venimos haciendo hace doce años es tomar ese antecedente de los jóvenes que están en el 15% superior de su curso, a los que se bonifica en el puntaje de ingreso con un 5% adicional, lo que significa que son mejorados en 30 ó 40 puntos, de tal forma que terminan desplazando a alumnos de colegios de élite económica -que no es coincidente con la élite intelectual- que están bajo ese puntaje mejorado. ¿Por qué trabajamos con el 15%? Porque resulta que hay colegios en que el 100 por ciento de los alumnos tiene una nota superior al 5,5 y otros, en que el 5,5 es todo un mérito. Y eso hay que enfrentarlo técnicamente, lo que es sencillo, casi trivial. Esos estudiantes tienen cuatro veces más facilidades y gusto por el estudio con relación a los otros, de acuerdo a un estudio realizado por la Fundación Andes. Volvemos a lo obvio: nadie es buen futbolista si no le gusta el fútbol; nadie puede ser buen estudiante si no le gusta estudiar, y si le gusta tiene buenos resultados, lo que produce un círculo virtuoso notable. Y hay algo absurdo. A pesar de ser el mejor predictor, las notas de la enseñanza media se ponderan sólo en un 20%, y las pruebas externas en 80%. ¿Por qué sucede esto? ¿Sólo porque el Demre -que es el organismo encargado- no sabría asignar bien el puntaje a las notas? En pequeña parte es por eso. Sin embargo, la razón de fondo es que el Estado paga a las universidades para que no se usen las notas. Se trata de cifras enormes: eran 40 millones de dólares, ahora son 30 millones. Se otorga lo que se llama corrientemente 'una marraqueta' a las universidades por los 27 mil 500 más altos puntajes de la PAA. Se sabe que esos puntajes más altos son en su mayoría de alumnos de colegios pagados, lo que es también mucho más rentable desde el punto de vista financiero. En el hecho, el Estado dice a las universidades: 'no usen las notas' porque si las usan van a perder plata. Tienen que usar solamente las pruebas externas. En el fondo, la PAA, la prueba de conocimientos específicos u otras pruebas externas no marcan mucha diferencia en términos de corrección de la inequidad que es lo que más interesa, dentro de una política de premio al mérito y búsqueda de jóvenes de talento y estudiosos". LOS ATRACTIVOS DEL AFI ¿Y por qué el Estado no cambia la orientación de la bonificación hacia las notas de enseñanza media y no a los más altos puntajes de la PAA? Francisco Javier Gil: "El AFI o aporte indirecto está fijado por ley. Existe una decisión política para mantenerlo como 'subsidio a la demanda', según anota el decano Labarca. El AFI fue definido por el DFL Nº 4 de 1981 en función de los mejores alumnos, diciendo que éstos son los que han logrado un puntaje en la PAA que los ubique entre los 27.500 lugares de las listas de alumnos que hayan rendido dicha prueba para el año respectivo y que se matriculen en las universidades o entidades de educación superior". Augusto Samaniego: "Por eso decimos que hay que salir de la trampa PAA-Sies. Ver más allá, exigir transparencia y objetivos claros a las políticas públicas. El único instrumento que tiene el Estado que ejercer su papel regulador en esta materia es el financiamiento. Con el AFI se produce un ejemplo de cómo el Estado usa el financiamiento para no estimular la equidad de oportunidades, al pagar por estudiantes que han tenido mayores oportunidades -culturales, económicas, etc.- y que obtienen los más altos puntajes de la PAA. Ese es el primer problema. La otra cara de la medalla es la experiencia de la Usach con la aplicación de la bonificación del 5%, que demuestra que esos alumnos tienen mejores índices de rendimiento que los que tuvieron respecto de ellos mejores puntajes en la PAA que no fueron acompañados por altos rendimientos en la enseñanza media". ¿La aplicación del criterio de la bonificación del 5% no significa, al mismo tiempo, una pérdida de dinero para la Universidad? Francisco Javier Gil: "Sí, pero hemos elegido la opción por razones éticas. Incluso hay universidades como la Alberto Hurtado que consideran este criterio y la Católica ha manifestado interés en estudiarlo. En concreto, en los últimos diez años la aplicación de la bonificación nos ha significado unos 1.600 millones de pesos que no recibimos vía AFI. Teniendo en cuenta nuestra experiencia con un grupo de académicos de la Usach propusimos un proyecto de ley que modifica la actual definición de buen alumno por otra que considera en partes iguales -como ocurre en los países de la Comunidad Económica Europea- el rendimiento escolar y la PAA. El proyecto de ley fue presentado por María Antonieta Saa, y firmado por otros ocho diputados de la Concertación, entre ellos Mariana Aylwin, actual ministra de Educación. Ese proyecto de ley fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados en septiembre de 1997 y hasta hoy está paralizado en el Senado. Tiene el defecto de no considerar las notas normalizadas, lo que se puede corregir, claro". ¿La Usach pretende mantener su sistema de ingresos? Rafael Labarca: "Debemos tener una preocupación a nivel de sistema. Pero hay también una preocupación específica como universidad. La Usach tiene un compromiso histórico con nuestra sociedad. Una cosa que podríamos hacer es establecer el sistema de ingreso que más nos acomode. Como tenemos autonomía podríamos hacerlo, aunque eso nos costaría dinero, tal vez mucho. Si lo hiciéramos correspondería a nuestra decisión de demostrar que la equidad no es una quimera, sobre todo cuando vivimos una situación dramática que vulnera la ética. Estamos en una discusión que quisiéramos profundizar y ampliar. Algunos puntos ya han sido señalados aquí: pensamos que deben usarse las notas de la enseñanza media normalizada, como expresión de nuestro interés por considerar la historia académica del alumno en las condiciones en que se dio; pensamos que el AFI debería reemplazarse por un aporte fiscal a la equidad, un AFI, que considere con un 50% las pruebas externas y con otro 50% las notas con factores relacionados con la educación de origen y otros indicadores. Incluso hay que considerar en el tema del financiamiento ya que actualmente las universidades, especialmente las estatales, deben buscar fuera de sus aulas y del alero del Estado más del 50% de su presupuesto, lo que significa un dato importante a ponderar. Quiero enfatizar lo siguiente: el actual sistema es un conjunto grande de inequidades. Pero la mayor es la siguiente: los alumnos de colegios pagados tienen una educación de mejor calidad y más conocimientos. Y si yo tengo una prueba externa que mide conocimientos, los estoy privilegiando aun más y todavía más si considero el resultado de esa prueba externa para el aporte fiscal. En esa forma, privilegiando privilegios, se profundiza la polarización social y también el subdesarrollo. Estas y algunas otras cosas creo que deben ser las bases de la discusión y es lo que persigue Alternativa 2002". ¿Qué opinan de la acusación de que con el Sies se estaría vulnerando la libertad de enseñanza? Francisco Javier Gil: "La libertad de enseñanza como la conciben esos críticos, es una entelequia. Porque si el AFI dice que todo lo que pasa dentro del colegio no vale nada o muy poco, si en todos los colegios los últimos dos años se hacen en función de la preparación de la PAA -o del Sies mañana- (y eso todos lo sabemos), ahí se ha perdido la libertad de enseñanza. Si se quiere practicarla de verdad debe valorarse mucho lo que pasa en la realidad del colegio. Se tiene que reconocer la historia escolar en sus propios grupos de referencia, que es precisamente lo que no se hace. En ese entendido cada colegio podría tener su propio programa dentro de los marcos que fija el Ministerio de Educación. Eliminemos el sistema del AFI y estaremos aportando realmente a la libertad de enseñanza" HERNAN SOTO LECTURAS DE foto Si te gustó esta página... Recomiéndala |