Pretende construir en áreas verdes

Aguas Andinas al negocio inmobiliario

Son por lo menos 240 millones de dólares (168 mil millones de pesos) los que están en juego. Una suculenta suma. Sigilosamente Aguas Andinas y la Municipalidad de Providencia estaban trabajando en el proyecto. “Nosotros fuimos a la Municipalidad y nos dijeron que no existía ningún proyecto, que sólo eran rumores”, dice la señora Oravia Zamorano. Sin embargo, al poco tiempo constataron que el proyecto existe, se trata nada menos que de la construcción de aproximadamente catorce torres habitacionales, de diez o más pisos, en una zona de áreas verdes ubicada en Pocuro y Antonio Varas.
PATRICIO Herman, presidente de la Agrupación Defendamos la Ciudad.  

La señora Oravia Zamorano forma parte de un grupo de preocupados vecinos del sector. Se ha reunido para organizar un comité de defensa de ese parque, uno de los escasos pulmones verdes que van quedando en Providencia. Tampoco han encontrado respuestas claras y concretas los miembros de la Agrupación Defendamos la Ciudad, cuyo presidente Patricio Herman, afirma: “Hemos hecho muchos esfuerzos ante el municipio para que nos muestren el proyecto y sistemáticamente se nos ha negado la información”.
El terreno de 7,7 hectáreas (77.600 m2) fue propiedad de la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias (Emos) hasta su traspaso a Aguas Andinas, cuya accionista mayoritaria es la empresa española Aguas Barcelona. En el predio se encuentran tres estanques de agua potable que proveen del elemento a una extensa zona de la capital.
En el Plano Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) es fácil observar que la trama que demarca el predio de 7,7 hectáreas es la continuación natural del Parque Inés de Suárez, ubicado al lado sur de la Avenida Pocuro, listado en el artículo Nº 5.2.3.1. como parques, tipología que forma parte del capítulo Nº 52, designado como Sistema Metropolitano de Areas Verdes y Recreación del PRMS, áreas que no son edificables. Cabe destacar que el PRMS es un instrumento normativo con características de mandato. Los planos comunales tienen la obligación de supeditarse a éste.
“Hasta septiembre de 1999, cuando se entregó Emos en propiedad a Aguas Andinas, el predio formaba parte del patrimonio del Estado, dado que Emos era estatal -explica Patricio Herman- por lo tanto forma parte del Parque Inés de Suárez, tal como lo indica el PRMS”.
Añade que la situación legal del terreno es diáfana, no cabe duda en cuanto a su calidad de área verde. Incluso el propio ministro de Obras Públicas, Jaime Ravinet, ha confirmado por escrito a la Agrupación Defendamos la Ciudad, que en este tipo de controversias quien manda, en definitiva, es la expresión gráfica contenida en los planos respectivos. “En la expresión gráfica del propio Plano Regulador Comunal de Providencia, vigente a la fecha, observamos que está expresado lo mismo que en el PRMS: en ambos encontramos la misma trama”, subraya Herman.

PASTELERO A TUS PASTELES

No debiera Aguas Andinas incursionar en el rubro inmobiliario, ya que su actividad exclusiva es el manejo del agua. Según Herman la legislación vigente obliga a la empresa a desarrollar negocios que tienen que ver únicamente con la explotación del agua, su distribución, el manejo de las aguas servidas, etc. En consecuencia, Aguas Andinas se está aprovechando de un marco regulatorio muy permisivo, que a juicio de Patricio Herman, “es un traje a la medida que les hicieron a ellos”. Y lo que es más grave , las autoridades saben de esta pretensión de Aguas Andinas “y están calladas, o sea permiten que se cometa la irregularidad”, asegura.
Coincidente con Herman, el concejal por la comuna de Providencia Rodrigo García Márquez, destaca que cuando el gobierno explicó que se privatizaban las aguas de la Región Metropolitana, “nosotros entendimos que el sector privado, en este caso los españoles, entraba al negocio para mejorar la distribución de las aguas, para el tratamiento de aguas servidas, pero no para hacer negocios inmobiliarios”.
Un negocio que además perjudicará seriamente la ecología de la Región Metropolitana, por eso al concejal le parece inaceptable la pretensión de Aguas Andinas y espera que el Consejo Municipal de Providencia, del cual forma parte, no autorice la modificación del uso del suelo y en consecuencia el proyecto no llegue a materializarse.
Otro elemento de peso, que hay que tener en cuenta, según el concejal García, se refiere a que tras el llamado a licitación internacional para privatizar Emos, el predio se vendió como área verde. Por consiguiente ahora no puede edificarse, además, el valor del metro cuadrado en un área verde pública o privada es muy inferior al que tendría si se transformara en zona edificable.
El presidente de la Agrupación Defendamos la Ciudad, Patricio Herman, hace hincapié, además, en otro aspecto: la inconveniencia de que a Aguas Andinas “se le esté entregando una concesión vitalicia, a diferencia del resto de las concesiones que son por tiempo limitado”. Las carreteras, los túneles, los estacionamientos subterráneos se entregan a las empresas concesionarias por 25 ó 30 años. Transcurridos los plazos de explotación, vuelven al Estado, pero no ocurrirá lo mismo con este proyecto inmobiliario. “Aquí el Estado está renunciando, entregándole el negocio a un privado para que lo explote indefinidamente”, asegura Herman.
Mientras tanto, Aguas Andinas con esta práctica de negocios soterrados, deteriora aún más su imagen, de por sí estropeada por el escandaloso caso de la compra de las aguas del municipio de Santiago al alcalde Joaquín Lavín.

CONTAMINACION Y DENSIFICACION

Pretender eliminar un pulmón verde que aporta oxígeno al sector y en algo amortigua el alto nivel de ruido de vías con elevada circulación vehicular, como Antonio Varas, Pocuro o Pedro de Valdivia, es claramente contradictorio con las permanentes medidas de descontaminación que tiene que aplicar el gobierno en la capital.
Las autoridades comunales parecen olvidar la grave situación de contaminación del aire y también de contaminación acústica que viven los habitantes de la capital durante los 365 días del año. Tampoco parecen tener en cuenta las numerosas medidas restrictivas de la circulación vehicular que se ven obligadas a tomar las autoridades del gobierno central, paralización de fuentes contaminantes, vías reversibles y segregadas, restricción de los autos catalíticos, etc., a fin de preservar la salud de la población.
Por lo tanto, no sólo constituye un grave daño para la comuna de Providencia convertir las 7,7 hectáreas de área verde en zona edificable, lo es también para el resto de la Región Metropolitana. “No hay que olvidar que Santiago es una de las ciudades más contaminadas del mundo y una de las que posee menos metros cuadrados de áreas verdes por habitante”, afirma Rodrigo García Márquez.
Por otra parte, en términos concretos, la construcción de las torres mencionadas, que pueden ser de doce o más pisos -hay edificios de veinte pisos en los alrededores- significaría, en un cálculo bajo, un crecimiento de la densificación que podría ascender a unas cuatro mil personas, con sus respectivos automóviles.

QUE AGUAS ANDINAS PLANTE MAS ARBOLES

La catedral de Toledo, como muchísimos otros templos de la península ibérica, es una admirable obra de arquitectura, que brillan recubiertas por el oro sustraído desde aquella joven América indefensa, a partir de la conquista. En su libro “Las venas abiertas de América Latina” el escritor uruguayo Eduardo Galeano relata los pormenores de un transvasije de riqueza que aun no se detiene, pese a que han transcurrido cinco siglos. Los españoles han vuelto desde hace algunos años, a nuestra “sub América”, en una segunda conquista, disfrazados de transnacionales como Telefónica, Banco Santander, Aguas Andinas, Endesa España, etc., verdaderas sanguijuelas adheridas a esta tierra, a nuestras “venas abiertas”.
La señora Oravia Zamorano es presidenta del Comité de Defensa y Protección de Areas Verdes de la Comuna de Providencia. Como tantos otros vecinos, especialmente los aledaños al predio de Aguas Andinas, está indignada con la situación. “Lo considero una frescura -señala- porque si Aguas Andinas compró este terreno como área verde, ¿por qué quiere cambiar el uso del suelo? Si quiere hacer algo bueno por la comuna, que plante más árboles y lo deje como área verde. No es posible que al poco tiempo de comprar el terreno, venga a hacer este proyecto de 240 millones de dólares. Imagínese, son catorce torres”, subraya.
La presidenta del comité relata que debido a la falta de respuestas concretas del alcalde Cristian Labbé (UDI), la copropietaria de un edificio de la calle Silvina Hurtado (vía colindante con el predio) fue a hablar con los ejecutivos de Aguas Andinas. La respuesta de la empresa fue terminante: ellos son dueños de los terrenos y harán lo que quieran. “Está bien que sean dueños de los terrenos, pero si los compraron como área verde, dejen esos terrenos como área verde. De eso se trata, no van a venir a enriquecerse aquí, a costa de los chilenos. En realidad, nosotros los chilenos en ciertos aspectos somos un poco cobardes, porque si la gente se pusiera firme debería dar la pelea y no permitir esto”, sostiene.
Los vecinos están indignados, sienten que la autoridad alcaldicia les ha fallado al no informarles oportunamente del proyecto y al hacer todo lo posible porque no tengan acceso a información veraz. De hecho, ha trascendido que la comunidad debe estar atenta, ya que pese a la ilegalidad del negocio, los abogados han establecido mecanismos por los cuales, al estar avanzados los trámites, alegarían legalidad y podrían actuar ante hechos consumados.
Los vecinos creen que si no hubiesen empezado a reclamar, la autoridad habría hecho el cambio de uso del suelo y ya estarían construyendo, sin tomar en cuenta a los ciudadanos, como ha ocurrido últimamente en numerosos casos.
“Los vecinos estamos muy molestos con el alcalde Cristián Labbé porque ni siquiera en el ‘Dato-Aviso’ ha puesto unas líneas informando sobre el proyecto. Nosotros lo consideramos una aberración, porque está la contaminación: hablan tanto de la contaminación, pero se quedan en puras palabras. Hasta los autos catalíticos tienen restricción. ¿Por qué quieren venir a eliminar esta área verde? Necesitamos divulgar esta situación porque este proyecto está muy escondido”, afirma Oravia Zamorano. Añade que a los habitantes de Providencia les parece una falta de respeto, porque una cosa es que construyan un edificio y otra que quieran hacer doce, quince o más torres. “Están consumiendo todas las áreas verdes, un ejemplo es la aberración que hicieron al remodelar la plaza Pedro de Valdivia. Ahora es puro cemento y los abuelos se caen cuando van a misa, un desastre. Y ahora, más encima quieren eliminar el pulmón que es esta área verde”.
Los vecinos están conscientes que se enfrentan a una dura batalla en la que hay involucrados 240 millones de dólares o más. “Lo que les interesa a quienes participan en el proyecto es la ganancia que van a tener. Porque estamos hablando de departamentos en la comuna de Providencia, un sector muy central, con acceso a todos lados, con un alto valor del metro cuadrado de terreno, interesa el área verde”, indica el concejal García Márquez.

LUCHAN POR EL BIEN PUBLICO

Una concurrida asamblea, en la que participó la mayoría de los concejales de Providencia y los preocupados vecinos del sector, se efectuó en la Parroquia de la Asunción, en la plaza Pedro de Valdivia. Cerca de 250 asistentes manifestaron su inquietud por los graves daños que acarreará la transformación del sector de los estanques de agua potable en un gran conjunto de edificios en altura.
El arquitecto Lorenzo Brugnoli y la presidenta de la Comisión de Urbanismo de la Municipalidad, concejal María Eugenia Amunátegui, dieron a conocer aspectos técnicos y urbanísticos del proyecto.
El terreno se seccionará en grandes paños: dos lotes para viviendas, uno destinado a área de uso público y otro donde están los estanques. Sin embargo, como se perdería toda potestad sobre el predio, en el futuro Aguas Andina estaría en condiciones de demoler los dos estanques restantes, destinando un nuevo paño a la construcción de más edificios, lo que podría elevar en cinco mil o más los habitantes de esa densificada zona. “Esto significaría que en lugar de 8 hectáreas de parque arbolado, sólo quedaría una hectárea de pasto que no contribuye en nada a controlar la contaminación”, explicó Brugnoli.
También se conocieron las últimas modificaciones propuestas por Aguas Andinas, a manera de carnada, para convencer a la comunidad de las supuestas ventajas que obtendría el sector al cambiarse el destino del suelo.
Los vecinos manifestaron su disposición a luchar con el objeto de impedir que el alcalde Cristián Labbé cumpla su propósito de cambiar el destino del suelo de ese importante pulmón verde de Providencia

SONIA CANO

 

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Gobierno no defiende áreas verdes

De los siete concejales de la Municipalidad de Providencia, cuatro se han mostrado en contra del proyecto habitacional de Aguas Andinas, lo cual significa que mientras permanezcan en funciones, no se ratificaría el cambio de destino del suelo. Sin embargo, tanto ellos como los vecinos se muestran cautos, ya que los abogados de la alcaldía y Aguas Andinas estarían trabajando una batería legal que podría afectar sus expectativas de oponerse al proyecto. “Punto Final” conversó con el concejal Rodrigo García Márquez, para conocer antecedentes y pronósticos sobre el futuro del área verde de Pocuro y Antonio Varas.
RODRIGO García Márquez, concejal (PPD) de la Municipalidad de Providencia.  

¿Qué observaciones hizo el asesor urbanista?
“Hizo una exposición preliminar ante la Comisión de Urbanismo de la Municipalidad, pero no se ha llevado el tema al Consejo, que es el órgano colegiado que tiene que resolver. El asesor urbanista está en la obligación de hacer todas sus observaciones desde el punto de vista técnico, pero la decisión no la toma él”.
¿Qué observaciones hizo?
“Presentó el proyecto y según él, al parecer sería ventajoso para la comuna. Profesionalmente es una persona respetable y una opinión que podrá ser tomada en cuenta. Pero la decisión la tomamos quienes hemos sido electos por la comunidad para representar sus intereses en el municipio. Una cosa son las opiniones técnicas y otra cosa son las decisiones políticas que se adopten en virtud de estos antecedentes. Soy abogado y sé cómo se manejan los asuntos municipales y el tema de la ley orgánica constitucional. Estoy consciente de las atribuciones que tenemos y en este caso la responsabilidad nuestra es grande”.
¿Cuál es la próxima etapa tras el informe de Urbanismo?
“El proyecto está en este momento en el Departamento de Urbanismo sujeto a observación y modificaciones, después se presenta al Consejo o no se presenta.
Si hay una intención de los concejales, manifestada con antelación, de que un proyecto de esta naturaleza no sería viable, probablemente no lo presenten”.
¿El Ministerio de Vivienda y Urbanismo vela realmente por las áreas verdes?
“Curiosamente el Ministerio de Vivienda ha tenido poca disposición a defender las áreas verdes. Cuando fui concejal en el primer período y nos tocó la construcción del Parque Inés de Suárez, tampoco el Minvu veía con agrado ese proyecto. Prefería la construcción de viviendas. Ese parque ha sido de inmenso beneficio para la comuna. Creo que el Ministerio de Vivienda y las autoridades no han tenido conciencia de lo que significa la defensa del área verde. Recordemos lo que pasó con el Parque Intercomunal de La Reina: se sacrificó un área verde por una vía vehicular”.
¿Los interesados en el proyecto viven en Providencia?
“Lo más curioso es que todos aquellos que están entusiasmados con este proyecto, que no quiero entrar a individualizar por ahora, ni siquiera viven en la comuna. De manera que hacen sus negocios y viven en los faldeos cordilleranos. El ánimo de lucro, que no censuro a priori, aquí es demasiado grande.
En la década del 60 el límite de Santiago era la Circunvalación Américo Vespucio. Pero durante el régimen militar eso se desconoció. Hoy el 41 por ciento de la población de Chile vive en Santiago, lo que hace inviable cualquier acción tendiente a mejorar la locomoción, la contaminación, la congestión vehicular, la delincuencia. El aumento desmesurado de la densidad poblacional incide en graves problemas sociales”


S.C.

 

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