Quiénes y cómo son los dirigentes
del movimiento estudiantil
Los nuevos líderes
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La movilización de estudiantes secundarios
contra el alza del pasaje escolar y la prueba Sies coloreó
de azul el centro santiaguino y lo revolvió todo. Miles de
adolescentes uniformados desbordaron las calles, superando numéricamente
las protestas universitarias de este año. Mientras los grandes
medios de comunicación se empecinaron en mostrar actos de violencia
protagonizados por pequeños grupos, PF se interesó por
conocer lo que hay detrás de la revuelta, quiénes son
los dirigentes estudiantiles, sus historias y aspiraciones, sus motivaciones,
inquietudes políticas y visiones del país en el que
les tocó crecer. Conversó con representantes de movimientos,
centros de alumnos y colectivos, como también con dirigentes
universitarios que contribuyeron a conformar una radiografía
de esta nueva generación. |
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Es indudable que el fracasado proyecto de construcción socialista
en Chile, el golpe de Estado y la dictadura militar son referentes importantes,
pero los dirigentes estudiantiles de hoy no están marcados por
esas experiencias que no vivieron. A lo más, conocieron algunas
de sus consecuencias. Son “de Izquierda” a su manera, en un
espectro político todavía muy atomizado, que se define más
por la búsqueda de caminos que por certezas. Lo que sí tienen
muy claro es su opción por cambiar las cosas, no sólo porque
lo sienten necesario, sino también posible. Y lo hacen con entusiasmo,
espontaneidad y muchas dudas, pero decididos a abrirse paso a espacios
más amplios de participación. De partida, aseguran que las
movilizaciones continuarán en un proceso de lucha por la recuperación
de la educación pública.
Aunque la mayoría de los entrevistados son presidentes de centros
de alumnos y miembros de colectivos estudiantiles dicen que son más
participantes que dirigentes, que la forma de organización depende
de las necesidades del momento, que pese a existir dos grandes bloques
que agrupan a los estudiantes secundarios -la Asamblea Coordinadora de
Estudiantes Secundarios (Aces) y el Frente Amplio Secundario por la Defensa
de la Educación Pública (Fasep)-, no hay antagonismo entre
ellos, y que tienen todo el derecho a ejercer su ciudadanía.
Uno de los rostros más identificables es el de Lucas Castro, vocero
de la Aces, quien comenzó a participar en la lucha estudiantil
motivado por su hermana mayor, dirigenta del movimiento estudiantil en
años anteriores. Igual que muchos de sus compañeros, a fines
del 2000 participó en la creación de un colectivo que publicó
un boletín llamado ‘Pensamiento Activo’. Así
llegó al centro de alumnos del Liceo Darío Salas. En el
contexto político histórico, Lucas valoriza el pensamiento
mirista, pero en forma crítica. Afirma que “pese a que me
identifico con la idea de la fuerza social y me nutre mucho, eso no se
traduce en una militancia. ¿Dónde militar? Hasta ahora no
hay ninguna fuerza representativa, lo que quizás se deba a los
muchos errores que ha tenido la Izquierda para interpretar la realidad”.
Leonardo Candia es uno de los máximos representantes del Fasep.
Estudia en el Instituto Nacional y, como joven comunista, es la voz disidente
en un centro de alumnos dirigido por la UDI y apoyado por la Concertación.
Su familia es de Izquierda. “Mi mamá es del gremio de la
salud y peleó contra la dictadura en la Confenats. Yo empecé
a participar ayudando en los festivales Víctor Jara, donde tocaba
en un grupo de música andina”. Leonardo contribuyó
a formar el Fasep, entre otras cosas porque cree que deben surgir nuevas
caras. “Es importante una renovación de personas que se perfilen
hacia cambios estructurales del sistema”, señala. Y para
eso, “es necesario refundar un movimiento estudiantil, con una fuerza
capaz de entrar en disputas de igual a igual con los empresarios que mandan
en el país”.
“SOMOS LA DIVERSIDAD”
Isabel González, de 16 años, preside el centro de alumnos
del Liceo Nº1 de Niñas, vive en la comuna de La Florida y
se siente cercana al Fasep. Sus motivaciones iniciales fueron promover
obras de teatro, exposiciones, encuentros musicales y otras actividades
en las cuales participaran las estudiantes a través de su creatividad.
Fue una forma de oponerse a las fiestas por las que anteriormente eran
conocidas la niñas de su liceo.
¿Tienes alguna motivación familiar para participar en la
organización estudiantil?
“No, mis papás son profesores y socialistas desilusionados.
Cuando chica no iba a marchas ni me dijeron qué se debía
hacer en política y qué no. Me fui haciendo sola mis propias
ideas. Y si de un día para otro digo ‘voy a ser DC’,
mis papás me van a decir ¡bien por ti, piensa lo que te parezca
mejor!”.
Pese a eso, te defines como de Izquierda. ¿Qué significa
ser de Izquierda?
“Es estar con el pueblo y tratar de mostrarle a la gente que tiene
que pelear por sus derechos. Que se debe hacer de buena forma, con las
cosas claras y sabiendo manejar la situación, porque no es lo mismo
que antes”.
¿Antes de qué?
“En los 70 la gente se atrevía a salir a las calles a protestar
y los sindicatos tenían mucha fuerza. Ahora, eso se perdió.
La gente no es tan política, o no se atreve a inscribirse en un
partido porque se decepcionó. Las ganas de militar ya no existen.
La sociedad chilena es conformista, no pelea por lo que cree justo. Se
vive la monotonía. En cambio, los jóvenes somos la diversidad”.
¿Tienes algún recuerdo de tiempos de dictadura?
“Yo nací en 1986. No me acuerdo de nada de la dictadura.
Mis viejos cuentan lo que pasó en el golpe, pero yo no hablo mucho
de ese tema, porque no lo viví”.
¿Cuáles son tus referentes históricos cuando piensas
en el movimiento estudiantil?
“Tengo un tío que fue presidente de la Feusach, era comunista
y me imagino ser como él”.
¿Qué relación tienes con las orgánicas políticas
que existen entre los estudiantes?
“No estoy inscrita y no milito en ningún partido, pero en
el Fasep tengo muchas amigas de la ‘Jota’ y hartos amigos
anarcos. Todos tienen ideales, quieren cambiar el mundo, y para eso tienen
su política y su forma de pensar en contra del sistema. El Liceo
Nº1 no es muy político. Aunque no estoy en la Aces, he ido
a reuniones. Allí no hay estudiantes comunistas y sí anarcos,
socialistas y gente de colectivos. Cuando surgen temas políticos,
todos opinamos y no nos sulfuramos al discutir. Los jóvenes tienen
ideas políticas, pero no las expresan siempre, sólo cuando
se da la oportunidad. Quizás por eso no somos una generación
muy política. Solamente ingresan a una organización cuando
lo consideran adecuado, no tienen la obsesión de ser políticos
para cambiar la política. Varios dirigentes -incluyéndome-
no nos vemos como políticos en el futuro y preferiríamos
trabajar en cosas más chicas, como los sindicatos. No me gustaría
ser diputada, senadora o alcalde. Me basta con el colegio. Conozco un
colectivo del Instituto Nacional formado por socialistas, pero no se sienten
del Partido Socialista. Tienen los mismos ideales, pero encuentran que
no es correcta la forma en que el partido los ha manejado. Pienso lo mismo
que ellos. Hay mucha gente que no se siente identificada con los partidos,
pero por ahora no se han juntado para tratar de construir algo”.
¿En tu opinión, este reventón estudiantil va a durar
poco o mucho?
“Por ahora seguirán habiendo dos grupos de secundarios, pero
no divididos como muestra la televisión. A la hora de hacer una
movilización, estaremos siempre juntos. El Fasep y la Aces no nos
tiramos basura por la tele”.
RESTRICCIONES Y CARENCIAS
David Leal fue elegido en noviembre del año pasado presidente
del Liceo Barros Borgoño, en cuyas asambleas participan mil 700
estudiantes. Está en cuarto medio, participa en la Aces y se define
simplemente como marxista. Sus motivaciones principales son trabajar en
un sistema de asambleas y tener una participación organizativa.
La directiva ha reaccionado contra restricciones de la dirección
del liceo. “El año pasado hicimos paros, porque nos obligaban
a cortarnos el pelo. Después de eso se revisó el reglamento
y se reconsideró el límite del cabello”, asevera.
Además, afirma que “por ser un colegio fiscal, los baños
son malos, la biblioteca tiene pocos materiales, y si un profe no viene
durante un mes por estar enfermo, no tenemos clases porque no hay reemplazos.
En fin, el problema de fondo es la educación que nos están
entregando. Lo único que ha estado haciendo el Estado es desligarse
de su papel en la educación. Mariana Aylwin declara que no tiene
nada que ver con el Sies y tampoco con los 10 pesos, pero igual es ministra
de Educación”.
Respecto de su interés por participar en la organización
estudiantil, David dice que desde séptimo “veía un
montón de problemas y nadie hacía nada por cambiarlos. Por
eso, organizamos un colectivo y empezamos a agitar problemas y a solucionarlos.
Era sólo un grupo, que después organizó una lista
para la elección. Pero las autoridades del liceo dejaron a algunos
en forma condicional. Y yo, que no estaba en esa lista, decidí
participar y salí elegido. Mi interés no era ser presidente,
sino motivar el debate por medio de asambleas y que los estudiantes aprendieran
a movilizarse. Puede que el centro de alumnos no sea muy bueno, pero los
estudiantes ya tienen capacidad para organizarse y pelear por sus derechos”.
David describe a sus padres como “los típicos viejos de la
alegría, es decir, llegaron los 90 y para ellos cualquier tipo
de represión terminó. A mí, la conversación
con amigos y uno que otro libro me ayudaron a tener más argumentos
y a cuestionarme la realidad”. No tiene militancia política,
pero se define como una persona de Izquierda.
¿Qué tipo de Izquierda?
“¿Acaso hay subespecies? No soy ni hippie ni partidista.
No soy un intelectual y tampoco voluntarista. Soy de Izquierda, simplemente”.
¿Qué figuras chilenas o latinoamericanas rescatas?
“Desde chico tenía simpatía por Allende. Después
conocí al Che, a Fidel y Marx”.
¿Y alguna orgánica política?
“Hasta ahora, con lo poco que conozco, no rescato ninguna. A Miguel
Enríquez le critico no haber defendido más al gobierno de
Allende. Y no lo hizo, porque el MIR decía que Allende era un reformista.
Eso estuvo mal, independiente de si yo crea que Allende fue o no reformista”.
¿Se está reorganizando el movimiento estudiantil?
“No sé si hablar de movimiento, porque eso no se define por
la cantidad de personas que salen a la calle. Lo que veo en el colegio
y en el Aces es un mayor interés por discutir. ¡En una de
esas estamos reconstruyendo el movimiento estudiantil, pero para mí
en este momento no hay movimiento! Tampoco creo tener la fórmula
mágica para decir lo que hay que hacer, ¡aunque me gustaría
tenerla! Lo que pienso es que los estudiantes deben ser críticos
y organizarse en la forma más correcta, que siempre dependerá
de cada momento. No por ser ultranarquistas o marxistas tendrán
que seguir las líneas organizativas típicas de esas corrientes.
Que elijan y sepan elegir”.
PROHIBIDO PROHIBIR
Paula Vidangossy cursa tercero medio, es delegada del Liceo Carmela Carvajal
en la Aces y coordinadora de esta última organización. Trabajó
en la Feses hace cuatro años e, igual que David, denuncia que hay
mucha represión en su colegio. “El 90% de los profesores
y la dirección son de derecha y no permiten una ideología
distinta -denuncia-. Están prohibidos los boletines, y también
determinados actos. Yo hice una tocata con mi grupo punk, y no nos dejaron
repetirla, porque se la dedicamos a los prisioneros políticos.
Hace dos años teníamos como compañera a Manuela Guerrero,
hija de Manuel Guerrero, que fue degollado. Cuando el centro de alumnos
conmemoró el día de la muerte de su papá y colocó
un afiche diciendo que también se recordaba a los detenidos desaparecidos,
la directora rompió el afiche y mandó a llamar a Manuela
para decirle que se olvidara de su pasado, que ahora tenía que
preocuparse del futuro”.
¿Tienes algún familiar víctima de violencia política?
“Mi familia es socialista, varios parientes estuvieron presos y
tengo una tía que vivió en Cuba. Mi abuelo fue presidente
de la Fech en sus tiempos. Yo soy de Izquierda, y creo en la anarquía.
Eso sí, no pienso que se pueda implantar un sistema anarquista,
lo que trato de hacer es que las cosas sean más igualitarias y
comunistas”.
¿Cuáles son los temas de fondo de los reclamos estudiantiles?
“Los 10 pesos son un problema de coyuntura que tiene un proceso
de mucho más atrás. Por ejemplo, hay un polinomio de factores
de mercado que influyen en el valor del pasaje, entre los cuales está
el petróleo. Y quienes controlan el petróleo y la tecnología
son los gringos. Por lo tanto, el alza del petróleo y de los pasajes
tiene que ver con determinaciones que vienen de muy arriba, lo que a la
vez nos demuestra que el gobierno no tiene ningún peso en las decisiones
que se están tomando en el país. Mandan los empresarios
y los capitalistas”.
¿Cuál es, a tu juicio, el perfil de los dirigentes estudiantiles
que están actuando en estos momentos?
“La gente que está en las movilizaciones son generalmente
de Izquierda, con ideas de fondo. Quienes están en la Concertación
y en la derecha están negociando con el gobierno”.
¿Qué personajes históricos de la política
chilena son importantes para ti?
“Miguel Enríquez y los que han estado en las calles, como
Daniel Menco. Todos los asesinados políticos y los detenidos desaparecidos.
No rescatamos a gente de ningún partido en especial, ni a nadie
que haya tratado de surgir por medio de una coyuntura. Personalmente,
valoro mucho lo que se hizo en los años 80, el MIR, el Frente Patriótico
Manuel Rodríguez, el Movimiento Lautaro y los grupos subversivos
de las villas. Aunque también critico que fueron organizaciones
burocráticas y militarizadas”.
Jaime Torres estudia tercero medio, es secretario del centro de alumnos
del Liceo San Francisco, de la comuna de San Ramón, y encargado
estudiantil de la ‘Jota’ en la zona sur. Tiene un tío
exiliado en España y una prima en Montevideo. Participa en la lucha
estudiantil “para pelear por nuestros derechos”. Primero fue
presidente de curso, en segundo medio, y después postuló
al centro de alumnos. Su colegio, subvencionado particular, es católico
y “la mayoría de los estudiantes no tiene interés
en salir a luchar por lo que está pasando”. Dos problemas
graves que enfrentan son el aumento sustantivo de las cuotas mensuales
cada año y la falta de raciones alimenticias. “En primero
medio se pagaban 8 mil pesos al mes, en segundo 9 mil y en tercero 10
mil. Hay mucha pobreza en el alumnado que viene de La Pintana, San Ramón,
La Granja y Maipú”, señala.
Cristián Alvarado también es alumno de tercero medio y vicepresidente
del centro de alumnos del Liceo B-79, que tiene un largo nombre: Liceo
Politécnico B-79 Capitán de Corbeta Infante de Marina Pedro
González Pacheco. Alberga a más de mil 500 estudiantes y
se ubica en la comuna de Quinta Normal.
“Estamos en un liceo municipalizado, porque nuestras familias no
tienen recursos. No tenemos futuro, y menos aún podemos darnos
el lujo de andar a la deriva copiando cosas a otros países, como
la prueba Sies”. Y agrega, con convicción: “Nosotros
somos los que vamos a llevar el país para arriba”
LUIS KLENER HERNANDEZ
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