| El “milagro” de la Ley de Pesca
La privatización de los peces
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La escena es conocida, en San Antonio, Coronel, Puerto
Montt o Valparaíso: pescadores artesanales en la calle, cortando
rutas, organizando ollas comunes, quemando botes, enfrentando a carabineros,
manifestando con lienzos que dicen: ¡No a la Ley de Pesca! ¡No
a la privatización de los peces, libertad de pesca! Probablemente
la imagen se repetirá en muchas caletas y ciudades costeras
donde existen faenas de pesca artesanal. En el centro del debate está
la privatización de las pesquerías, mecanismo que se
introducirá a través de un proyecto de ley para modificar
la Ley de Pesca, llamada “Ley Sandoval” por el subsecretario
de Pesca, Felipe Sandoval. En Coronel se le recuerda como privatizador
de las minas del carbón hace unos años. |
“Si hoy sufrimos los efectos de una paulatina privatización
de los recursos naturales que alcanza hasta los bienes más vitales
como el agua, todavía nos cuesta imaginar cómo funcionaría
este mecanismo en el caso de los peces”, dice Cosme Caracciolo,
presidente de la Confederación de Pescadores Artesanales de Chile
(Conapach), que conversó con PF en la sede de la Confederación
en Valparaíso.
“Para entender bien el tema -dice Caracciolo-, hay que partir por
el concepto de propiedad. Hay un modelo político-económico
global que privilegia la propiedad privada. Los efectos que tiene para
nosotros en la pesca son nefastos. Para que este modelo sea aplicable
a la pesca, los peces que hoy consideramos una propiedad común,
que pertenece a todos los chilenos, y que el Estado tiene el rol de administrarlo
en forma equitativa y justa, ese concepto de la propiedad común
debe cambiar. Para que sea aplicable el modelo capitalista neoliberal,
los peces deben pasar a ser propiedad de empresas privadas. La gran discusión
es justamente el concepto de propiedad aplicada a los recursos pesqueros.
El proyecto implica la entrega en propiedad de un gran porcentaje de los
peces al sector privado. Esos recursos dejan de ser propiedad común.
En consecuencia, este proyecto, si se aplica en la forma en que está
concebido significa la implementación de más capacidades
carcelarias en aquellos lugares donde hay pesca artesanal, porque los
pescadores van a seguir pescando. Ellos viven de la pesca, es un tema
de vida o muerte, un tema para seguir viviendo. Por más normas
y leyes que se dicten, nuestros compañers van a seguir pescando,
seguirán haciendo lo que hacen. La privatización convertirá
en delito lo que nosotros siempre hemos hecho. Los pescadores van a ser
delincuentes y serán detenidos, como ya está pasando. Esto
es lo que significa el modelo neoliberal para la pesca, así de
simple”.
Mucha gente cree que la solución sería compartir la propiedad
sobre los peces entre empresas pesqueras industriales y pescadores artesanales,
y con eso el conflicto quedaría resuelto.
“Lo que pasa es que la actividad pesquera industrial y la pesquera
artesanal son totalmente diferentes. El sector industrial dedica la mayor
parte de la captura a la elaboración de harina de pescado. Usa
artes de pesca masivos, no selectivos, depredadores. Las artes de la pesca
artesanal son selectivas. No pescamos para la industria de reducción.
Pescamos para el consumo humano directo. Bajo esta concepción,
diferenciando la producción de harina y el consumo humano, el sector
artesanal tiene la posibilidad de trabajar como lo ha hecho históricamente,
sin poner en riesgo los recursos pesqueros. Nuestra producción
está dirigida para alimentar a la gente, no ponemos en riesgo los
recursos del mar. Por eso planteamos que los recursos pesqueros deben
seguir siendo propiedad común de los chilenos. Hay factores sociales
que se deben entender, no solamente factores económicos. La gran
industria funciona en base a buenos resultados desde el punto de vista
macroeconómico. El sector de la pesca artesanal funciona en base
de buenos resultados respecto del impacto social de nuestra actividad.
Las comunidades del litoral dependen de la pesca para su sobrevivencia.
La industria, en cambio, depende de la pesca para su negocio.
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El Estado tiene que tener facultades
de hacer lo que más convenga a nuestra gente, lo que más
convenga al país. Al entregar en propiedad al sector industrial,
en algunos casos hasta el 100% de algunas especies, es el concepto
de la implicancia social lo que se pierde. Se está privilegiando
el concepto del gran negocio”.
Entre los pescadores se ha hablado de la “última batalla”.
Seguramente no será la última, pero el panorama que
muestra la situación de la Ley de Pesca en el Parlamento
no parece favorable a los pescadores artesanales. |
COSME
Caracciolo, presidente de los pescadores artesanales de Chile. |
“Somos pesimistas de que en el Parlamento se pueda revertir la
tendencia a la privatización. Salvo honrosas excepciones, los parlamentarios
aprobarán el proyecto que favorece a los empresarios. Hay parlamentarios
como Zaldívar que también son empresarios pesqueros. En
unos parlamentarios hay desconocimiento, en otros hay intereses en juego,
en otros hay desinterés por el tema. En ese marco del Parlamento,
la nueva ley seguramente será aprobada. Nosotros tenemos la obligación
moral de defendernos y dar una lucha digna. Como Confederación
estamos planteando la movilización. Lo vamos a hacer, a nivel nacional.
Hemos dicho que es la ‘última batalla’ de la guerra
legal, la intentona de privatizar. Pero la guerra va a continuar. Nuestros
viejos tendrán que seguir pescando para vivir. Se va a producir
una anarquía en esa guerra”.
Las movilizaciones van a seguir.
“Estas movilizaciones pueden tener costos muy elevados para el sector
de la pesca artesanal. En las últimas manifestaciones, Carabineros
ha provocado a nuestra gente e incluso ha disparado. Estamos dispuestos
a sumir esta lucha y creemos que el responsable de lo que ocurrirá
será el presidente Ricardo Lagos. No ha querido escuchar. Hay toda
una campaña de desinformación de la opinión pública.
Una campaña de desprestigio del pescador artesanal. Se ha dicho
que no tenemos propuesta. Pero nuestras propuestas son escondidas por
el mismo presidente de la República que ha potenciado a organizaciones
que han traicionado los intereses de los pescadores artesanales, organizaciones
creadas por el gobierno, como la Confepach que tiene algunos dirigentes
que han sido pagados por el Estado, como Hugo Arancibia, vicepresidente
que en algún momento fue pagado por el Servicio Nacional de Pesca.
El gobierno creó una organización ad hoc para privilegiar
los intereses del empresariado.
Contra esto vamos a seguir luchando. Tenemos la obligación de hacerlo.
Y si esto implica manifestaciones a nivel nacional, vamos a hacerlo”.
Aún cuesta imaginarse una privatización de un recurso que
tiene vida como son los peces. No es comparable con cualquier recurso
natural material o inerte. Los peces tienen autonomía, se trasladan,
desaparecen y vuelven, nacen y mueren...
“Sí, se está privatizando la vida. Es una aberración.
Uno de los argumentos que plantean los gestores de esta macabra idea es
que los recursos están en peligro de colapso, y que hay que protegerlos
y, por lo tanto, hay que entregárselos a los privados. ¡Para
que los cuiden los mismos que han colapsado los recursos! Pero si uno
revisa las cifras sobre el estado de los recursos, ve otra cosa. Si hablamos
del recurso jurel, por ejemplo, una especie transzonal, que no es solamente
de Chile y que recorre varios países, hay 1,5 millones de toneladas
disponibles para pescar. No es que el recurso esté en problemas,
está prácticamente sano. Si estas 1,5 millones de toneladas
las dirigiéramos nosotros para alimentar a la población,
no tendríamos problemas, porque más del 20% de nuestra población
está mal alimentada. Cuando hablamos de la merluza común,
no es un recurso en problemas. Está sano, la biomasa está
sana. Quienes pueden preservar los recursos somos justamente los pescadores
artesanales que pescamos con artes que son selectivas, que no colapsan
los recursos. Ningún recurso, y hablamos de los peces, ha sido
colapsado por los pescadores artesanales.
El discurso oficial dice que hay que preservar los recursos cuando en
realidad pretende entregarlos a los industriales para que los hagan harina”.
Se pretende hacer lo contrario de lo que se hace creer a la opinión
pública.
“Es un discurso contrario a los efectos de la normativa. Podemos
mirar Europa que tiene todas sus pesquerías colapsadas. Lleva más
de veinte años administrando los recursos mediante cuotas. El problema
es que estas cuotas se entregan al sector industrial, a la pesca de arrastre.
Se pesca con redes de cerco, con artes industriales, y todos los recursos
están colapsados. Más del 60% de la flota pesquera europea
en este momento no tiene dónde pescar, no tiene recursos. Entonces,
el gobierno chileno no puede hacer lo mismo que han hecho los europeos.
Hay que aprender de los ejemplos a nivel mundial”.
El concepto “libertad de pesca” que plantean los pescadores
artesanales, muchas veces es mal interpretado. Se teme que sea la facultad
de que cada uno haga en el mar lo que quiera. Entendemos que por motivos
de ética ecológica y para garantizar la sustentabilidad
del recurso, tiene que haber límites, cuotas de captura que se
fijan.
“Compartimos la fijación de una cuota global con criterios
científicos. De este modo, muchas veces, será la mitad de
lo que la autoridad entrega, porque el sector industrial presiona para
que sea más. El problema está en cómo nosotros pescamos
esta cuota. Se le otorga el 90% de la cuota global al sector industrial
que pesca con artes masivas. Obviamente van a pescar dos o tres veces
más de la cuota global. Es lo que está pasando ahora y el
gobierno no quiere entenderlo. En el recurso de la merluza común
se le entrega 84 mil toneladas anuales al sector industrial. Pero en la
práctica pesca más de 200 mil toneladas. Al sector artesanal
le entrega 32 mil toneladas y pescamos efectivamente 32 mil toneladas,
porque no descartamos. O sea, el sector industrial bota todo lo que no
sea comercial, todas las especies de baja talla los desecha, los bota
al mar y completan su cuota sólo con especies que tienen valor
comercial. Desde el punto de vista económico es lógico que
lo hagan, pero desde el punto de vista de la conservación es una
aberración”.
Los tiempos que vienen serán difíciles, y no solamente para
el sector de la pesca artesanal. ¿Cómo se integran los pescadores
artesanales al conjunto de movimientos de trabajadores y movimientos sociales
que tratan de resistir al modelo neoliberal?
“En este punto hay un proceso. Estamos en ese proceso. El pescador
históricamente ha sido excluido. El mismo miraba su actividad en
forma individualista. Somos culturalmente un sector distinto, en otra
área de actividad y trabajo. Pero en el último tiempo ha
habido una reflexión de muchos dirigentes y gente de base de la
pesca artesanal se fue produciendo un fenómeno nuevo, se ve en
San Antonio, en la VIII Región, en Puerto Montt, en Valdivia, en
Valparaíso. El sector de la pesca artesanal ha sido capaz de participar
dentro de grandes conglomerados sociales, donde están los profesores,
los sindicatos de la CUT, de la construcción. Ha habido un acercamiento
a otros sectores de la sociedad organizada, en la visión de cambiar
este sistema, de defendernos. Hemos logrado ir estrechando lazos. Es un
proceso, pero no muy lento. Se han dado fenómenos de acercamiento
entre pescadores artesanales y otras organizaciones de la sociedad civil
que sufren los mismos efectos nefastos del modelo capitalista neoliberal”.
La privatización de los peces traerá no sólo modificaciones
económicas y problemas sociales, también desaparecerá
el pescador artesanal con su identidad socio-cultural propia.
“El modelo apunta a que el sector de la pesca artesanal sea mano
de obra barata de la industria pesquera. La comparación con el
agro tiene alguna similitud: el campesino tradicional en gran parte desapareció.
Pero hay una diferencia. Nuestro sector siempre ha sido un sector de trabajadores
independientes. No ha sido nunca un sector apatronado, nunca hemos tenido
un patrón; hay un concepto cultural de la libertad, del trabajo,
de no depender de una empresa. Eso es un elemento importante en la lucha
contra la privatización. El campesino, de una u otra manera, siempre
ha estado ligado a un patrón. Nosotros tenemos alguna dependencia
desde el punto de vista de la comercialización, pero en la actividad
extractiva hemos sido siempre libres. Es justamente lo que estamos defendiendo:
la libertad de poder seguir pescando. Lo único que quieren los
pescadores artesanales, es seguir pescando, haciendo lo que hemos hecho
por siglos, y eso, creo, nos da una potencialidad para enfrentar lo que
viene”.
Ustedes esperan tener una entrevista con el presidente Ricardo Lagos.
¿Qué van a decir los pescadores artesanales al presidente
de la República?
“Le vamos a decir que reflexione. Le vamos a decir que está
equivocado, que los que lo asesoran en su mayoría es gente que
tiene relación con la industria pesquera. Le vamos a decir que
en el tema pesquero tiene que hacer las cosas justas, con equidad, para
mantener la pesca artesanal como una actividad económica rentable.
Le vamos a decir que este proyecto sea retirado, y si no lo es vamos a
hacer lo que siempre hemos hecho, en la calle, estamos dispuestos. El
presidente ingresó el proyecto al Parlamento, y el presidente tiene
la facultad de retirarlo. El único responsable si el proyecto es
aprobado en este momento es el presidente Ricardo Lagos. Creo que no podrá
dormir tranquilo por muchos años porque mandaría a la cesantía,
al hambre y la miseria a miles de pescadores artesanales. Esto se lo vamos
a decir”
LEO WETLI
En Valparaíso
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