Adiós al gringo Liam
Murió Liam. A las cinco de la mañana del domingo 1 de
septiembre, rodeado de sus padres y hermanos, un último e inconcluso
Padre Nuestro selló sus labios para siempre. Liam Holohan, el sacerdote
irlandés, el amigo, el hermano y compañero comprometido
a fondo con el pueblo chileno, que fue párroco de la población
Sara Gajardo en Pudahuel, en los dramáticos años de la dictadura,
falleció víctima de un cáncer a los 47 años.
A Chile llegó en 1981, a los pocos meses de ser ordenado sacerdote
en la orden de los Hermanos San José de Mill Hill. Había
escuchado de las luchas y sufrimientos del pueblo chileno, de la represión
y el hambre y lejos de amilanarse fue justamente por eso que quiso venir.
Llegó directo a Pudahuel Norte, a su querida “Sara”
donde forjó grandes amigos y formó jóvenes comprometidos
con la Iglesia liberadora. Vivió intensamente los aciagos años
de la dictadura militar, fue amedrentado y perseguido por su compromiso
pero jamás bajó los brazos ni abandonó a su gente:
los más pobres. Incansable, creaba talleres para darles herramientas
para su preparación intelectual, armaba ollas comunes para paliar
el hambre, siempre en medio del barro construyendo algo, ayudando a los
desvalidos, sin sectarismos. Parecía que su día tenía
más horas que el de los demás. Sin hipocresías ni
tapujos, frontal, transmitió valores cristianos y compromisos éticos
en quienes lo rodeaban; integró el Movimiento contra la Tortura
Sebastián Acevedo y todas las iniciativas humanitarias que se le
plantearan. Por eso en 1990, durante el gobierno de Patricio Aylwin y
cuando pretendía regresar de un curso de perfeccionamiento en Estados
Unidos, el entonces arzobispo de Santiago, Carlos Oviedo, notificó
a su congregación y a su comunidad que se le prohibía a
Liam volver a ejercer el sacerdocio en Chile. Liam Holohan no estaba hecho
para guardar silencio frente a la negociación ni al pacto de impunidad
que vendría, así que sin derecho a réplica fue removido
de su cargo. Ante esta injusticia, los Hermanos de Mill Hill procedieron
con un decoro y solidaridad a prueba de fuego y retiraron a la Congregación
de Chile.
Así aterrizó Liam Holohan en Angra dos Reis, un pueblo costero
ubicado a 140 kilómetros de Río de Janeiro. Contradictorio
como casi todo en Brasil, Angra es por un lado el balneario exclusivo
de los más acaudalados empresarios brasileños y por otro,
un poblado de pescadores y gente humilde. Liam obviamente se situó
junto a estos últimos, dando allí hermosas peleas por la
dignidad de su nueva gente, ahora de piel más oscura. Encantado
por el exuberante paisaje y cultura, permaneció en Brasil hasta
1998 cuando debió viajar a Londres por su enfermedad. El cáncer
avanzaba a paso rápido y entonces fue destinado a una parroquia
londinense para supervisar de cerca su tratamiento.
El pasado enero supo que le quedaba a lo sumo un año de vida y
su último sueño fue volver a América Latina, iniciando
a fines de ese mes una gira de despedida por Brasil y Chile. Su entereza
y alegría dejaron boquiabiertos a quienes lo acompañaron
en homenajes, misas y recepciones. Sabía que la muerte lo asechaba
y sin embargo, su ánimo contagiaba vida y alegría. Era díficil
abstraerse de su situación pero él conseguía disfrutar
el tiempo feliz e intensamente. Las masivas y fuertes demostraciones de
afecto que recibió -especialmente aquí- de sus sacerdotes
hermanos, de los miembros de su comunidad y de tantos amigos y compañeros
instalaron en él el deseo de quedarse en Chile. Aunque no pudo
cumplir este anhelo, Liam, irlandés y católico hasta los
huesos, vivirá para siempre en Pudahuel. Los pobladores y miembros
de la comunidad cristiana de la población Sara Gajardo realizan
las gestiones ante la alcaldesa de Cerro Navia, Cristina Girardi, para
que una calle de esa población lleve su nombre. Y lo más
importante es que su legado permanecerá por siempre en el corazón
de tantos cristianos y no cristianos que lo acompañaron en su camino
por estas tierras y que no olvidarán su ejemplo de consecuencia
PAULA CHAHIN
Mis imágenes de los 80 en Chile
Dos semanas antes de morir el padre Liam Holohan escribió este
texto que pensaba hacer llegar a sus amigos de la población Sara
Gajardo:
“Caminábamos juntos, pateando piedras por la pobla, arrancándonos
de las bombas lacrimógenas y las balas asesinas, con una clara
postura en aquellos años de dictadura. Respirando aire fresco en
el campo, veraneando en Mata Redonda, disfrutando la vida simple, alegre
y naturalmente, para volver fortalecidos y renovados. Comunidades de base
y organizaciones populares, mano a mano, enfrentando los signos de los
tiempos, respondiendo creativamente a los desafíos, demostrando
ser verdaderos hermanos en la chuchoca.
Cesantía, hambre, neoprén y desesperación. Pero en
“la Sara” nidos de resistencia brotaban. Niños asesorados,
jóvenes forjando futuro y “las viejas” con los indomables
recursos del coraje. Las risas y los gritos de los niños siempre
rodeando la capilla, creciendo con conciencia, capacitándose con
los Talleres Luis Espinal y organizándose en la Colonia Sigamos
Juntos. La rebeldía de los jóvenes y su picardía
llenaba cada rincón de la capilla donde aprendieron en tantos talleres
de capacitación arte, cultura, educación y fe, fortaleciendo
elementos para su futuro. “Las viejas” de la comunidad, siempre
verdaderas heroínas, con la mano en la masa fabricando empanadas,
parando la olla, dando catequesis, sosteniendo la comunidad y nunca dándose
por vencidas por la adversidad.
La capacidad de celebrar donde sea: la peña o la fiesta en casa.
A pesar de todo, el chiste. ¡Qué capacidad de mantener la
sanidad mental en medio del dolor y la pena! Así es el pueblo con
su increíble espíritu y fuerza vital. Cristianos y no creyentes
en la misma parada. Sueños algo diferentes pero perspectivas comunes.
Actuando juntos, siendo protagonistas en un momento histórico que
exigía respuestas claras.
Así recuerdo el pueblo que amo, mi Chile querido, con los lazos
fuertes de amistad que continúan firmes. Me animan y me fortalecen
en un momento cuando el cuerpo se debilita pero el espíritu aún
está fuerte. Mi visita este verano fue una de las experiencias
más lindas de mi vida. Gracias.
P. LIAM HOLOHAN
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