VENEZUELA
Para dialogar se necesitan dos
 |
Cada día que pasa,
la oposición venezolana toma conciencia de que será
más difícil sacar a Hugo Chávez del
poder y que si el presidente derrota la huelga empresarial
y el sabotaje petrolero, será aún más
difícil negociar con él. Y ante este nuevo
estado de la realidad, el gobierno se anota puntos a favor
y en contra. A favor, que ha logrado dividir a la oposición,
y ha retomado la iniciativa política que había
perdido en diciembre de 2002. En contra, enfrentarse a una
situación de profunda crisis económica que
amenaza con extenderse a lo social y político, sin
disponer de un aparataje administrativo y político
eficaz y eficiente -diferente al de la Fuerza Armada compactada
a su alrededor- ni de una política comunicacional
que equilibre la guerra mediática y electrónica,
principal armamento de la oposición. |
Y, además, un entorno internacional a la expectativa:
“con este Grupo de Países Amigos uno no necesita
enemigos”, señaló un avezado diplomático.
Dentro de este contexto, parecía inevitable un nuevo enfrentamiento
-verbal- con el embajador estadounidense, Charles Shapiro. Y así
ocurrió.
Chávez movió sus piezas en el inicio del año:
nombró a Diosdado Cabello como ministro de Infraestructura
-desde donde dará el combate a los medios-; anunció
la posibilidad de que el gobierno se levante de la mesa del diálogo
ya que a su juicio la oposición no da muestra de “querer
tomar el carril democrático”; descartó que
se vaya a dar un paso atrás en los despidos de la gerencia
mayor de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), anunció
la llegada de técnicos argelinos para colaborar en la recuperación
de los complejos de refinación y envió a la Guardia
Nacional a allanar depósitos de alimentos y bebidas acaparadas
por los dos grupos económicos que financian a la oposición:
Cisneros y Polar.
Asimismo designó al general Jorge Luis García Carneiro
como nuevo comandante general del ejército, en sustitución
del general Julio José García Montoya, y en la cartera
del Interior y Justicia nombró al general retirado Lucas
Rincón Romero, el oficial de mayor rango en la Fuerza Armada
venezolana.
¿Qué pasa en la Venezuela de hoy? Para el sociólogo
Edgardo Lander los medios de comunicación, quizás
en este momento los actores políticos más poderosos
en Venezuela, no conocen la racionalidad política ni tienen
cultura de negociación y tolerancia. La defensa de sus
intereses privados se convierten en lo central de su actividad
política, intereses que se han visto respaldados por sectores
sociales diversos, pero principalmente de ingresos altos y medios.
La gerencia mayor de Pdvsa, la llamada “tecnocracia petrolera”,
que ha decidido sabotear la industria, es otro actor político
carente de conciencia, formación y responsabilidad política.
Ellos, tras el argumento de la “meritocracia” en la
carrera dentro de la industria, escudan su enfrentamiento y oposición
a la política petrolera del gobierno del presidente Hugo
Chávez y, al igual que los dueños de medios, anteponen
sus intereses corporativos a los intereses nacionales.
Hoy son los dirigentes de los partidos -diezmados, casi aniquilados-
los que en estos momentos, parecen tomar conciencia de que las
instituciones políticas no pueden fomentar el caos y la
anarquía en el país y dan pasos concretos hacia
formas de normalización institucional, que permitan algún
grado de gobernabilidad y, por consiguiente, la búsqueda
de salidas. Por el otro, aquellos que pusieron toda la carne en
el asador, quizá apuesten ahora a más sabotajes,
para atizar las llamas de la ingobernabilidad.
Si a los sectores golpistas no se les hubiera ocurrido lanzar
el paro, sin mucho consenso en la oposición, el 2 de diciembre
pasado, sin duda se hubiera avanzado mucho en la mesa de diálogo,
señaló el ex candidato presidencial Francisco Arias
Cárdenas, condenado a un ostracismo mediático por
sus posiciones negociadoras y civilistas.
“Hay hechos reales sucedidos en los últimos días
que avalan que se está en la búsqueda de la normalización
institucional”, señaló a “Punto Final”
el diputado Pastor Heydra, ex ministro de Información del
último gobierno de Carlos Andrés Pérez. Y,
siguiendo este rastro, aparece una serie de actos políticos
que no han sido siquiera tomados en consideración por la
prensa local: a) la participación de la oposición
en el nombramiento de la nueva mesa directiva de la Asamblea Nacional;
b) la comparecencia del opositor alcalde metropolitano Alfredo
Peña en la Comisión de Seguridad Ciudadana, donde
se decidió una salida para su intervenida Policía
Metropolitana; c) la reunión sostenida el sábado
11 de enero entre Chávez, el presidente del partido socialcristiano
Copei, Eduardo Fernández y Teodoro Petkoff, ex ministro
de Planificación de Rafael Caldera y editor del vespertino
“Tal Cual”; d) la definición de los dos partidos
tradicionales por la vía de la enmienda constitucional,
asumiendo como inviable un referéndum consultivo (que además,
no es vinculante), programado en principio para el 2 de febrero.
Paralelamente al proceso que desde hace poco más de dos
meses coordina el secretario general de la OEA, César Gaviria,
una serie de actitudes políticas dan la certeza de una
división en la oposición, con grupos que se plantean
escenarios diferentes: unos echan el resto en un paro sui generis
que cumple siete semanas y deja como saldo la paralización
y sabotaje de la industria petrolera (y su consiguiente toma final
por parte del gobierno) y una previsible caída de diez
puntos en el PIB del primer trimestre del año, mientras
otros trabajan en pro de la normalización institucional
y la búsqueda de soluciones políticas.
“Lo cierto es que un gran sector de la oposición,
que no ve con buenos ojos el advenimiento de dirigentes extrapartidos,
aupados por los medios de comunicación social y financiados
no solo por los dos grandes grupos económicos venezolanos
sino también por intereses extranjeros, ve que el paro
está moribundo mientras los neolíderes mediáticos
quieren radicalizarlo con medidas que a la postre se van a revertir
contra ellos y, para peor, contra el resto de la oposición”,
señaló a “Punto Final” un dirigente
del grupo conservador Primero Justicia, que ve opacado su crecimiento
por la pérdida de identidad dentro de la Coordinadora Democrática,
que fue la que capitalizó ese empuje.
Los negociadores oficiales también resaltan una diferencia
entre los “enemigos golpistas” y los “adversarios
de la oposición democrática”, pero lamentan
que éstos han sido arrastrados, hasta ahora, “por
los más vociferantes enemigos del sistema democrático”,
al decir del canciller Roy Chaderton.
Para ellos, “un gobierno de probada fortaleza en medio de
todos los embates, tiene que tomar el tiempo que sea necesario”
para buscar soluciones, junto con la oposición democrática.
Para el politólogo Andrés Cañizález,
la llamada solución electoral es un primer paso en un horizonte
de mucho más largo aliento, que es la verdadera encrucijada.
“Las elecciones en esta coyuntura, cualquiera sea su resultado
en términos de vencedores o vencidos, lo que nos pondrá
ante los ojos es la realidad de que el país está
fracturado, y no necesariamente partido en dos. Esa fractura no
la resuelve sólo una elección: la crisis es mayor
e implica revisar los valores sociales que levantó el “chavismo”,
junto con los postulados democráticos que esgrime la oposición,
en un momento en que despunta una activa movilización que
busca canales de participación. Si asumimos que quienes
se enfrentan políticamente ahora, no reconocen la importancia
del otro, sería iluso suponer que se respetarán
(como si fuésemos suizos) los resultados de una elección
en un clima como el actual”, señaló Cañizález.
Mientras el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, arribaba
a Venezuela por invitación del empresario Gustavo Cisneros,
en Washington se conformada el Grupo de Países Amigos.
TAPABOCAS AL
EMBAJADOR YANQUI
Un nuevo escenario conflictivo se planteó cuando el vicepresidente
José Vicente Rangel, calificó de inaceptable una
declaración del embajador estadounidense Charles Shapiro
contra el allanamiento de empresas acaparadoras de alimentos,
entre ellas la Coca Cola.
“Efectivamente me llamó Shapiro. Me informó
lo que estaba sucediendo en Valencia, el allanamiento de los depósitos
de la Coca Cola, y yo le dije que se estaba actuando conforme
a la ley. Que había intervenido un juez y un representante
de la Defensoría del Pueblo. Cuando él me dijo que
se trataba de una empresa transnacional norteamericana, yo le
dije: sí se trata de una empresa norteamericana, pero esa
empresa funciona en Venezuela y tiene que respetar las leyes venezolanas,
y le agregué, qué le parece a usted, señor
embajador, si la Citgo (filial estadounidense de Pdvsa) que tiene
14 mil bombas de gasolina en los Estados Unidos se declara en
paro, políticamente, en contra del gobierno del presidente
Bush, ¿qué harían ustedes? Y me respondió
que aplicarían las leyes norteamericanas. Entonces le dije
que nosotros también estamos aplicando las leyes venezolanas”.
“Pero hay algo muy grave que se lo recalqué al embajador
Shapiro y tiene que ver cuando él dice que el procedimiento
no está dentro del marco legal. Entonces le dije: embajador,
con todo respeto, usted no es autoridad en este país, usted
no es juez en este país, usted no es instancia judicial,
usted no puede hacer esa afirmación. Esa afirmación
la podemos hacer los venezolanos. Pero de acuerdo con los tratados
internacionales ningún embajador de ningún país
de la tierra puede hacer pronunciamientos políticos que
afecten al gobierno ante el cual está representado”.
José Vicente Rangel agregó que “durante cuatro
años hemos mantenido excelentes relaciones con Estados
Unidos, que muchas veces no ha sido correspondido pero que nosotros
hemos cultivado con esmero. El gobierno de Chávez, es el
que ha prestado mayor colaboración en la lucha con contra
el narcotráfico. En cuatro años de gobierno hemos
decomisado más drogas que todos los gobiernos pasados de
Venezuela. En la lucha contra el terrorismo hemos prestado, también
un servicio importante. Hemos hecho seguimiento en el aparato
financiero del país para evitar que el terrorismo reciba
ayuda. Fuimos el primer país que condenó el atentado
de las Torres Gemelas de Nueva York. Todavía estoy esperando
que Estados Unidos condene el sabotaje terrorista de la industria
petrolera. Pero no importa, de todas maneras condenamos el terrorismo,
lo decimos de manera sincera”.
(...) “Eso no puede dar motivos a decepciones, no puede
ser un estorbo como dice Shapiro, a la relación de los
dos países. Estas relaciones tienen que ser en un plano
de igualdad y respeto mutuo. Porque esto no es un protectorado,
no es una colonia, este es el pueblo de Simón Bolívar,
es la patria histórica de Venezuela”.
Mientras tanto, miembros de un destacamento de la Guardia Nacional
dieron un plazo de 48 horas a los gerentes de la Cervecería
Regional del Centro para colocar en el mercado las existencias
de cerveza y malta almacenadas en su planta de fabricación,
llenado y distribución. Esa instalación está
enclavada en el estado Aragua y la orden se impartió después
que guardias nacionales inspeccionaron el lugar y comprobaron
se mantenían allí miles de cajas de esos productos.
Los militares señalaron a la empresa que, de no cumplirse
la distribución de esos artículos a la población,
se procederá al decomiso de esa producción.
La importante planta, que podría ser acusada de acaparamiento
de acuerdo a las leyes vigentes, pertenece al grupo Cisneros,
encabezado por el rico empresario Gustavo Cisneros, acusado recientemente
por Chávez de ser uno de los dirigentes de la conspiración
para derrocarlo. Cisneros es dueño de medios de comunicación
dentro y fuera de Venezuela, como Chilevisión y ocho radios
en Chile.
Mientras, Venezuela ratificó su carácter independiente
y soberano al delimitar su posición en relación
con la creación de un Grupo de Amigos en medio de una coyuntura
especial de su historia. El Jefe de Estado, Hugo Chávez,
viajó a Brasilia para analizar con el presidente brasileño,
Luiz Inacio Lula da Silva, lo referente a ese proyecto, y dejó
claro las condiciones mínimas que exige Caracas para cualquier
aporte internacional.
En Quito, durante la asunción al poder de Lucio Gutiérrez,
se conformó -tras gestiones de la cancillería brasileña-
un Grupo de Países Amigos de Venezuela, integrado por Brasil,
Chile, México, Estados Unidos, España y Portugal
que, según algunos analistas y el presidente cubano Fidel
Castro, pareciera más de enemigos que de amigos.
En su informe anual ante el Parlamento, Chávez dijo que
la conformación de una instancia de ese tipo debe comenzar
por un reconocimiento de la existencia en Venezuela de un gobierno
legítimo y democrático, elegido libremente por el
pueblo. “Venezuela no es ni será un país tutelado
por nadie, es un país libre y soberano, con soluciones
aportadas por su propio pueblo”, planteó.
LA SALIDA ELECTORAL
Acerca del tema electoral, el gobierno habla del referéndum
revocatorio, viable a partir de agosto cuando se cumple la mitad
del mandato presidencial, y la oposición habla del referéndum
consultivo, previsto para el 2 de febrero.
Los opositores, tomaron desde diciembre la vía del paro
indefinido, apostando al derrocamiento de Chávez a través
de la presión de marchas y un nuevo pronunciamiento militar.
Pero el paro, más allá de la escasez de gasolina,
no ha generado la explosión social o “los muertos”
que se supone expulsarían al presidente de Miraflores.
Por el contrario, la huelga indefinida parece haberlo fortalecido
a nivel internacional y creado un ambiente adverso al referéndum
consultivo.
La oposición, además, sabe que se equivocó
redactando la pregunta con base a la cual se realizaría
la consulta, pues deja a la voluntad de Chávez la renuncia
que se le solicita. Si en lugar de pedir que “se le solicite
la renuncia voluntaria” hubieran preguntado por “adelanto
de elecciones”, la cosa cambiaría. Hay que esperar
además la decisión definitiva del Tribunal Supremo
sobre la incorporación como directivo al organismo comicial
de Leonardo Pizani -uno de los convocantes al referéndum-
y la constitucionalidad de la pregunta. El vicepresidente José
Vicente Rangel, aseguró que “si el TSJ decide que
el consultivo es constitucional, nosotros aceptamos ese veredicto,
como aceptamos la decisión sobre los militares comprometidos
con el golpe del 11 de abril. Cuestionamos ese fallo, pero lo
aceptamos”.
“No podemos pensar en una solución electoral dentro
del marco de la Constitución, cuando dentro del jurado
electoral tenemos a dirigentes de la oposición. Por eso
es necesario que, contando con la nueva Ley del Poder Electoral,
podamos acordar la designación de un Consejo Nacional Electoral
que merezca confianza de ambas partes. Aquí debemos ponernos
fatalmente de acuerdo porque se necesitan dos tercios de la Asamblea
Nacional para nombrar garantes de la imparcialidad, la pureza
y transparencia de un proceso electoral”, señaló
a “Punto Final” el canciller Roy Chaderton.
El referéndum revocatorio es la única carta que
muestra el gobierno, y la oposición la rechaza por tres
razones básicas: constitucionalmente hay que esperar hasta
el 19 de agosto, cuando se cumple la mitad del período
presidencial; hay que recoger de nuevo las firmas, 20% de los
inscritos en el Registro Electoral y, tercero, para noquear al
presidente la opción revocatoria tiene que obtener el mismo
número de votos que sacó Chávez en el 2000
y uno más, es decir, tres millones cien mil votos. Aún
así, si los resultados le son desfavorables, nada impediría
al mandatario presentarse como candidato en nuevas elecciones.
Mientras, las direcciones nacionales de los dos partidos tradicionales,
el socialdemócrata Acción Democrática y el
socialcristiano Copei, resolvieron trabajar en pos de la enmienda
constitucional, convencidos que el referéndum consultivo
no es viable, mucho menos para el 2 de febrero.
El artículo 340 de la Constitución permite modificar
una o varias normas del texto, a instancia del 15% de la población
electoral o por iniciativa de la Asamblea Nacional. La propuesta
de Copei -que rechazó la posibilidad de llamar a una nueva
Asamblea Constituyente-, es recortar el mandato de Chávez
a cuatro años, ya cumplidos, convocar elecciones presidenciales
con segunda vuelta, con opción a reelección.
En el directorio acciondemocratista, el diputado Alfonso Marquina
habló de la inviabilidad del referéndum y lanzó
la tesis de la enmienda constitucional, sólo posible mediante
diálogo con el gobierno y en un escenario de normalización
institucional. A esta propuesta se sumó no solo el presidente
del partido, Henry Ramos Allup, sino también el ex candidato
presidencial, Claudio Fermín.
Lo cierto es que la oposición no cuenta con los votos necesarios
para aprobar la medida y, en el supuesto de que algunos diputados
chavistas “salten la talanquera” o se llegue a un
acuerdo político, la enmienda no podría estar lista
antes de agosto y, además, la medida no tendría
carácter retroactivo, es decir, no se aplicaría
para el actual período de Hugo Chávez.
EL TEMA DE LOS MEDIOS
La académica Margarita López Maya señaló
que la extrema polarización política ha estado alimentada
y magnificada por los medios de comunicación que a lo largo
del 2002 se han parcializado y radicalizado hasta el punto de
borrar para buena parte de sus consumidores -y los venezolanos
son muy adictos a la TV- los límites entre realidad y reality-show.
Los medios de comunicación privados, siete en Caracas y
una veintena más en el interior, están cohesionada
y abiertamente en contra del régimen de Chávez.
López Maya señala que le dedican hasta 18 horas
de cobertura al conflicto, resaltando en transmisiones cartelizadas
las acciones de la oposición de las cuales son los principales
convocantes y promotores, ampliando y reiterando los comportamientos
agresivos, pasando películas sobre dictadores y distorsionando
a su favor las proporciones con que participan los venezolanos
en las diversas movilizaciones a favor o en contra del gobierno.
Han reemplazado, incluso, las cuñas publicitarias y promociones
de las plantas televisoras por mensajes propagandísticos
de la llamada Coordinadora Democrática
ARAM AHARONIAN
En Caracas
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