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Carmen Lazo:

"Lagos no puede nombrar a dedo al presidente del PS"

La mayor parte de su vida la ha hecho dentro del Partido Socialista. Y la sigue haciendo, porque como integrante del comité central va y viene para encontrarse con militantes de base o participar en reuniones. Se informa, opina o discute, cada vez que le parece pertinente, con su característica voz ronca y potente. Tan característica como su actitud de decir todo sin dorarle la píldora a nadie, y golpeando la mesa mientras sus ojos oscuros se encienden como brasas.

Paralelamente, se ocupa de su familia y de su hogar, ubicado en un sencillo sector del centro santiaguino. Vive con su marido, Miguel Morales, y un nieto de 28 años -el matrimonio tuvo dos hijos-. Esta entrevista se realizó un día de semana en la mañana. Fue interrumpida en varias oportunidades, porque Carmen Lazo debió atender el teléfono, abrir la puerta y entrar de vez en cuando a la cocina, a revolver la olla con el guiso para el almuerzo.
Dice que siempre fue "trabajólica" y que tal vez se deba a eso que se mantenga tan bien a los 82 años de edad. Se hizo militante socialista a los 13 años en el mineral de hierro El Tofo, -que ya no existe-, al interior de La Serena, poco después de la fundación del PS. "La directora de la escuela primaria de Valparaíso, donde estudié, nos 'infectó' a varias alumnas que terminamos en el partido". Conoció a dirigentes históricos como Marmaduque Grove, Oscar Schnake y Salvador Allende, cuando era muy joven. Fue elegida regidora y después diputada por Santiago, durante tres períodos, hasta el golpe militar. Entonces, tuvo que partir al exilio en Venezuela, durante 14 años. Eso le dejó fuertes lazos con ese país. "Amo a Venezuela. El pueblo venezolano es un gran pueblo. Y sé que lo que le está pasando a Chávez -a pesar que es demasiado bocón- es, en cierto modo, lo que la CIA hizo con Allende".
Fue la primera mujer que formó parte del comité central de su partido, en 1952. Luego integró la comisión política en varios períodos y también ocupó la vicepresidencia, la última vez en los años 90.
Carmen Lazo fue una de las voces que se alzaron en el último consejo general del PS, celebrado el 1 y 2 de marzo, por un claro pronunciamiento para que el gobierno chileno se oponga a la guerra y se exija mayor firmeza a la mesa directiva para encarar la corrupción. También se fijó, para el 11 de mayo, la elección del nuevo comité central que, a su vez, deberá designar al nuevo presidente del partido. Por disposiciones internas, los actuales miembros del comité central no pueden ser reelegidos, de modo que Camilo Escalona y la propia Carmen Lazo están fuera de competencia. No fue casual que, concluido el consejo, el tribunal supremo decidió unánimamente suspender de sus derechos de militancia al ex biministro Carlos Cruz y a Héctor Peña Véliz, quienes entonces estaban en prisión, procesados en el caso Gate por los delitos de fraude al Fisco en el pago de sobresueldos y estafa residual, respectivamente. Hasta ese momento, Peña Véliz solamente había sido suspendido de sus funciones como miembro de la comisión política del PS.
¿Qué impresión le dejó el reciente consejo general de su partido, que fue el primer gran encuentro después de haberse desatado los escándalos por coimas, sobresueldos y otros hechos de corrupción?
"A los socialistas antiguos nos da mucha pica ver cómo todos los días la prensa le da duro a la escandalera -porque aparte de PF y algunos medios más nuevos, no hay prensa de Izquierda en Chile-. Como decían las viejas, la Concertación le ha dado comida a los chanchos, porque la culpa no es del chancho, sino de quien le da el afrecho. En todo caso, aparte de lo que aclare la justicia respecto del dueño de Gate, Héctor Peña Véliz, pienso que no ha habido robos, sino mala administración. No creo que Carlos Cruz haya robado, pero sí ha habido mal manejo, porque hay malas prácticas".
¿Piensa que parte de los recursos financieros obtenidos por el MOP, a través de Gate, se destinaron a campañas políticas?
"No podría decir eso. Lo que sí resulta evidente es que cambió el estilo de hacer política en Chile. Antes, la gente juntaba diarios, hacía engrudo y salía a pegotear carteles que no costaban nada más que la voluntad de hacer ese trabajo. O la gente salía a la calle a gritar junto con sus candidatos. Ahora, en cambio, se necesitan millones para una campaña parlamentaria. ¡Los senadores cuestan millones! Yo tengo que preguntarme, como lo hace mucha gente, ¿de dónde salen esos millones? Los candidatos, incluso, tienen que pagar para que les enseñen a moverse de determinada manera, y hasta los maquillan. Son degeneraciones de la política, es una manera de degradar la política. Pero la política no tiene la culpa de que haya malos políticos".
¿Está de acuerdo en que es preciso reglamentar la forma de financiar campañas?
"Es bien difícil. ¿Cómo se va a reglamentar la campaña de Lavín? Yo conocí cómo el viejo Onofre Jarpa movía plata, acarreaban a los campesinos y les daban algunos pesos para que después de votar se fueran a comer un asado. Son cosas que se siguen haciendo. La derecha lo ha hecho siempre, pero ahora se aprovechan porque tienen la sartén por el mango, comunicacionalmente. El señor Lavín pone un poco de arena por ahí y cacarea como si hubiera puesto un huevo de oro. Y todo sale en la prensa".
¿Entonces, habría que hacer la vista gorda cuando se detectan irregularidades por este otro lado?

"De ninguna manera. Hay que ser drásticos. A mí me llegó a doler el estómago cuando Eduardo Frei prohibió que se siguiera investigando lo que había pasado con los 'pinocheques'. Dijo que era por razones de Estado. Eso pudo dar pie para que después cualquiera pudiera pensar 'por qué yo no puedo hacer un negociadito'".
¿Qué opina sobre cómo se ha enfrentado el caso Gate y la detención de dos importantes miembros de su partido?
"No me gustó que hubiera tanta demora para sacar de la comisión política a Héctor Peña Véliz y enviar los antecedentes al tribunal supremo. ¿Qué le dice eso a la opinión pública? Creo que hay que actuar derecha y claramente".
Hubo demora en determinar la suspensión. Pero a la vez, la directiva de su partido no manifestó hacia Carlos Cruz la defensa irrestricta que le dio a Juan Pablo Letelier.
"Yo fui a saludar a Carlos Cruz a la cárcel, porque a mí me molestó que tanto el presidente, Camilo Escalona, como la secretaria general, Pamela Pereira, dijeran que estaba prohibido ir a ver a Cruz. Yo no soy amiga de él, pero lo fui a ver porque no me pareció justo que sin saber si era culpable o inocente su partido lo dejara botado desde el punto de vista humano. Está por demostrarse cuál es la verdad. Si la justicia dice que es un sinvergüenza, ¡que pase a la comisión de cuadros y lo expulsen! Pero en el intertanto, yo no tenía por qué aceptar esa orden. Ellos dijeron que metían las manos al fuego por Letelier. Si lo hacen con uno, tendrían que hacerlo con todos, mientras no se pruebe culpabilidad".

ABISMO ENTRE DIRECCION Y BASES

¿Fue muy criticada la mesa directiva en el consejo?
"Yo fui la más dura, y también la más aplaudida, lo que es una señal de lo que piensan las bases del partido. Nosotros vemos que el Partido Socialista está mal. La dirección actual está perdiendo la confianza de las bases, debido a que se ha impuesto en la política chilena -no sólo en el PS- un estilo cupular de manejo. O sea, un grupito toma los acuerdos, y quienes están en la base, en Magallanes, Concepción o Iquique, ni siquiera se enteran. Entre otras cosas, al presidente del partido lo pifiaron cuando dijo que él se bajaría los pantalones por el presidente de la República. Además de grosero, me pareció una actitud estúpida, porque el presidente no es un dios. Si mi partido está comprometido con el gobierno, es lógico que yo lo defienda. Y lo hago, además, porque conozco a la derecha chilena que le avivó la cueca a la CIA para dar el golpe de Estado que derrocó a Allende. Pero también hay que hacer que el gobierno se defienda a sí mismo y tome medidas que convenzan a la gente de que vamos cumpliendo lo que se prometió. Y que no estamos casados con nadie de la derecha".
¿Lo último no está tan claro?
"Todos sabemos que el presidente estuvo reunido una hora a puerta cerrada con Pablo Longueira, el tipo más conspicuo de la derecha. Lo dije en el consejo, como también manifesté que no me parece correcto que el presidente de la República quiera nombrar al futuro presidente del Partido Socialista. Lo considero una falta de respeto".
¿Se refiere a Gonzalo Martner, quien renunció hace poco a la Subsecretaría General de la Presidencia?
"Claro. Yo respeto mucho a la familia Martner -conocí al padre, un gran hombre- pero lo que pone a Gonzalo Martner fuera de foco es que sea el candidato del gobierno. Lagos no tiene por qué meterse en eso. Es como si yo tomara el teléfono y le dijera 'mire, Ricardo, por qué no nombra a esta ministra que es tan dije y tan trabajadora'. Lógicamente, me diría 'señora, eso no le compete a usted'. A él tampoco le compete meterse en los asuntos internos del Partido Socialista. En este consejo, por mi cuenta y riesgo, dije que al presidente no le corresponde promover a dedo a un presidente del partido".
¿Se siente decepcionada del gobierno de Lagos, teniendo en cuenta que es mitad socialista y mitad PPD?
"No me hice ilusiones, porque sabía muy bien quién es Lagos. Le tengo un gran respeto, porque es el presidente de la República y un hombre inteligente, pero no conoce el corazón del Partido Socialista. No sabe cómo somos los socialistas. Por otro lado, el pragmatismo de su gobierno y de su estilo hace que no nos podamos comunicar. Creo que es muy mala la política de los acuerdos que se impuso desde el gobierno de Patricio Aylwin, porque los dirigentes ya no van a las bases a consultar qué les parece esto o aquello. Se juntan sólo entre ellos, incluso con gente de la derecha para pedirles permiso respecto de lo que piensan decir o hacer. Lo que más me indigna es por qué nadie, de los que se dicen socialistas, ha tratado de cambiar la Constitución de Pinochet. Es lo más reaccionario que hay, y la tenemos enterita".
¿Son muchas las cosas incumplidas por la Concertación?
"La Concertación dijo que iba a mantener el cobre para Chile, que alguna vez fue nacionalizado. Pero no ha sido así. Todavía tenemos a Codelco, la empresa que prácticamente mantiene al Estado chileno, pero el 10% de las utilidades va a las Fuerzas Armadas. Y resulta que un general gana mucho más que cualquier chileno, y la viuda de un teniente gana más que yo, que soy parlamentaria jubilada. Eso es parte de las cosas que se mantienen intocadas y de las cuales no se puede hablar. ¿Cuándo se podrá hablar? Algunos dicen 'ahora, que estamos en democracia...' ¡Democracia es cuando el pueblo está cabalmente informado de lo que se hace, con qué plata y de dónde viene la plata! Actualmente hay mucho más cobre en manos privadas que en poder de Codelco. Las empresas privadas no pagan impuestos y han hecho que el cobre baje de precio con sobreproducción. O sea, le han hecho daño a Chile. El senador Jorge Lavandero ha sido el único parlamentario que ha denunciado esto, y me consta que muchas veces se ha quedado hablando solo en la sala. Los demás se van, no le dan pelota. Y es algo que nos interesa a todos los chilenos. ¿Cuántos diputados de mi partido, del PDC, del PPD o de los radicales han acompañado esta lucha por recuperar el cobre? No se meten. Así de rara es esta democracia".
¿La inmovilidad del PS se debe a una mal entendida lealtad hacia Lagos?
"Yo entiendo la lealtad, pero no el servilismo. Nosotros no podemos convertirnos en 'yes man', no podemos decir a todo que sí. Si yo tuviera acceso al presidente, le diría que me parece muy mal que él esté una hora encerrado con el jefe de la UDI. Pero no tengo cómo decírselo".
¿Ni siquiera puede mandarle un recado a través de la directiva de su partido?
"Tengo entendido que el presidente del partido no lo hace o no puede hacerlo. Uno, como persona, puede aceptar muchas cosas, pero cuando representa a un partido político tiene que hacerse respetar como tal".

DESORDENAR LA CASA

¿Cuál es el panorama en el PS para las próximas elecciones del 11 de mayo?
"En este momento estamos conversando entre varios compañeros de distintas sensibilidades, porque queremos extirpar el estilo de hacer política que ha adoptado la dirección de nuestro partido. Queremos que las bases socialistas sean las que elijan democráticamente a sus dirigentes y que haya más jóvenes en la dirección partidaria. Somos muchos los que razonablemente nos asombramos que siempre estén los mismos. Claro que eso no es culpa de los viejos, sino de los jóvenes que no toman puestos de vanguardia en esta lucha".
¿Cree que se pueda lograr algún cambio de aquí a las elecciones?
"Estamos en eso. En el partido hay muchas sensibilidades y varias de éstas -un sector desligado de la Nueva Izquierda, la 'Mega-de los pobres', Socialistas de Izquierda, Movimiento de Indentidad Socialista, al que yo pertenezco, entre otros- están dispuestas a ponerse de acuerdo, porque no queremos que muera un partido con una tradición arraigada en el pueblo chileno. No queremos que se derrumbe el partido de Salvador Allende, porque sería como si él hubiera muerto por las puras".
Ha causado extrañeza que hayan decidido hacer las elecciones con el antiguo padrón de militantes, a pesar que hubo un reciente refichaje. ¿Cuál es la razón?
"Es que el proceso de refichaje no ha concluido. Yo, que viajo por todo el país, sé que uno levanta una piedra y se encuentra con un viejo socialista. Pero muchos dicen 'con esta pila de gente que hay, yo no me meto'. Esa gente no se ha refichado todavía, pero lo va a hacer".
¿Por qué las bases no eligen directamente al presidente y a la comisión política del partido, sino sólo al comité central, que a su vez elige entre sus miembros a los integrantes de la mesa? Parece poco democrático.
"No es nada de democrático. En la última elección salimos elegidos candidatos de distintas listas. ¿Y qué hizo Camilo Escalona, que había recorrido Chile y obtuvo una gran votación? Después de conversar con los terceristas, los renovados y la Megatendencia, quedó como presidente y dejó la mesa para esos tres grupos. Ese tipo de acuerdos es lo que vamos a tratar de impedir, para que haya democracia interna. En eso estamos".
¿Cuál es su candidato a presidente?
"En este momento hay varios. Están Jaime Ahumada, un compañero histórico que trabajó en la Cepal; Roberto Pizarro; Carlos Moya y Sergio Vodanovic. Con todos los sectores que ellos representan queremos ponernos de acuerdo para elegir democráticamente nuestro candidato".
Escalona dijo que en las elecciones municipales del próximo año, el PS aumentaría su votación del 11% al 15%. ¿Tiene también esa percepción?
"¿Con qué ropa? Si el partido sigue igual, sacará menos del 11%. Nosotros también buscamos que los candidatos a alcaldes y concejales no sean impuestos por los seremis, intendentes, gobernadores o parlamentarios, sino que sean elegidos democráticamente por la base. Muchas veces uno se encuentra con compañeras estupendas, que piensan bien y se saben expresar, y que podrían ser alcaldesas o concejalas. Pero viene la máquina y nombra como candidato a un compadre de tal compadre del otro compadre".
¿Qué futuro tiene la Concertación, a su juicio?
"Conociendo a Adolfo Zaldívar y a los líderes de la Concertación, no tengo muchas esperanzas. Zaldívar, además de insolente, es soberbio. Dice 'como yo represento al partido mayoritario, me tienen que dar todos estos alcaldes y si no, me enojo'. Entonces, hay que darle la tajada más grande, aunque también tenga a su partido como las tristes. Con el estilo de hacer política que adoptaron -no sólo los socialistas-, los partidos están en el suelo".
En los momentos más críticos siempre se habla de refundar la Concertación, y después se olvida.
"¿Cómo se va a refundar una casa que se cayó, usando los mismos pilares? Son los pilares los que están malos. Hay que pensar en un estilo democrático y, de partida, en otra Constitución Política. Lagos dijo una vez que con la Constitución del 80, 'el señor Pinochet dejó todo atado, y bien atado'. Y sigue así, pues. ¡Con Lagos en el gobierno!".
Usted estuvo en el "grupo de los 15", que cuestionó el modelo neoliberal…
"Sí, lo apoyé. Pero ahora hay algunos medio chupados, porque los veo otra vez en sus madrigueras. Son como aquellos que se enamoran y se embarcan, pero después se bajan porque se sienten más cómodos tal como están. Y mientras tanto... Mire, yo le conseguí a una persona una pensión de gracia, y le salieron 125 mil pesos al mes. ¿Alguien puede vivir con eso? Sin embargo, un parlamentario gana 8 millones de pesos mensuales. Hay miles de veces de diferencia entre lo que gana un jubilado o una montepiada con el sueldo de un ministro y del propio presidente. Para qué hablar del sector privado".
Escalona habló bastante mal de los socialistas que trabajan en el sector salud y critican el modo en que se está haciendo la reforma. ¿Qué le pareció eso?
"Hay que estudiar muy bien lo que pasa en salud. Algunos quieren abrirle más camino a la salud privada, y yo siempre he sido partidaria de un sistema nacional de salud, como el que existió. Debe haber cobertura para todos, sean ricos o pobres, porque todos somos seres humanos. No conozco en profundidad los proyectos de reforma de la salud, pero le creo a la gente de la Confusam, porque quienes mejor saben qué es lo bueno y lo malo -los parlamentarios no saben nada- son los que están atendiendo a los pacientes en los policlínicos y hospitales. Yo estoy en Fonasa, y sería mentirosa si dijera que me atienden mal. La atención es buena, dentro de las precariedades".
¿Cómo evalúa el cambio de gabinete?
"¡Es la misma miasma, como dicen en el trópico! Sólo hay cambio de algunas caras".
¿Qué piensa del desempeño de los ministros socialistas: José Miguel Insulza, Michelle Bachelet, Ricardo Solari?
"Desde luego, son inteligentes. Lo que sucede es que llegan al gobierno y se convierten en niños buenos, que no hacen desorden, utilizando la expresión del presidente, quien ha dicho que no quiere que le desordenen la casa. Eso no me gusta".
¿Qué idea le sugiere ese orden casero?
"La de un tipo criado por la mamita, que le dice 'mire mijito, antes de salir a jugar con los otros niños va a meter todos sus juguetes en una cajita para que no esté desordenada la casa'. A lo mejor estoy muy equivocada, pero me parece un pensamiento pequeñoburgués, que no va a lo grande, a lo que es realmente importante. A veces es bueno desordenar la casa para llamar la atención. Si un día me da la furia al ver tanta injusticia y tomo una silla y la tiro por la ventana es también una manera de decir que estoy viva, que tengo opinión y no me siento respetada"

PATRICIA BRAVO

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