Edición 541
Portada
Inicio
Tradución
Favoritos
Recomendar Página
Cartas al Director
 
Libro de Visitas
  Firma el libro de visitas Firmar el Libro
Este es el punto donde dejan su firma quienes visitan este sitio.
.
Ediciones Anteriores
.
En esta Edición
Editorial
Una alternativa
¿para qué?
Pronóstico de Olga Ulianova
"El que sigue es Irán"
Argentina
Elecciones en el país del Nomeacuerdo

Los Ieólogos de la Guerra

George W. Bush se rodeó de una pandilla de ideólogos guerreristas
Resistencia heroica del pueblo iraquí
Suceda lo que suceda en Iraq, la resistencia heroica
Demanda de
las mujeres
Anita Pérez tenía 25 años cuando llegó al Hospital San José.
Pesca artesanal en las redes del poder
"La Confederación Nacional de Pescadores Artesanales no quiere -y no puede- quedar ajena a lo que ocurre en este momento en Iraq.
Fuerza Social
Fuerza Social convoca a su Asamblea Nacional
Aurelio Alonso, intelectual cubano
Hay que reinventar el
socialismo del siglo XXI
La sombra de Inés Moreno
El sábado 29 de marzo falleció Inés Moreno.
Aniversario del golpe del 11 de abril
Este año que vivimos
en Venezuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pronóstico de Olga Ulianova:

“El que sigue es Irán”

Los insectos metálicos del imperio sobrevuelan, a gran altura, el cielo de Iraq y esparcen sus bombas inteligentes, que caen una y otra vez, como una pesada ola de fuego, sobre Bagdad, Basora, Mosul, Basra o cualquier otro lugar elegido por el dedo “quirúrgico” del secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. Abajo, el infierno se hace realidad y la luz de miles de rostros se apaga para siempre, mientras el mundo se estremece de espanto e impotencia. Es la guerra contra el “terrorismo”, impulsada por Estados Unidos, Gran Bretaña y España. Lejos, pero a la vez cerca de allí, los mercaderes que lucran con la maquinaria de muerte, los especuladores y aves de rapiña, que nunca llaman a la guerra por su verdadero nombre, hacen planes para el Iraq de posguerra. Pronto arribarán para remover escombros y tomar posesión de lo que verdaderamente buscaron.

Para Olga Ulianova, doctora en historia contemporánea universal y experta en relaciones internacionales, profesora de la Usach, Arabia Saudita dejó de ser un socio confiable de Estados Unidos. Por ello, necesitaban tomar el control de otro país que tuviera recursos petroleros similares. “Ese país es Iraq y los norteamericanos esperan crear las bases, desde allí, para extraer no sólo petróleo sino controlar el recurso a nivel de Asia Central”, asegura la académica rusa a Punto Final.
Sin embargo, no todo está perdido. Esta vez, la humanidad inundó las calles para rechazar la guerra y exigir la paz. “La opinión pública mundial se ha convertido en un factor de gran relevancia, y si bien este gran movimiento no pudo evitar la guerra, sí impidió que muchos gobiernos se involucraran en ella, cediendo a las presiones norteamericanas”, dice Olga Ulianova.

LAS VERDADERAS RAZONES

Se han planteado diversas motivaciones de Estados Unidos para invadir Iraq. El petróleo, el agua, potenciar a Israel y el intento por mantener en el tiempo su preeminencia sobre su más cercano competidor: China. En su opinión, ¿cuáles son las razones verdaderas que tuvo EE.UU. para invadir Iraq? ¿Cuál es la apuesta estratégica?
“Lo que hace posible esta intervención es la unipolaridad a partir del fin de la guerra fría y de la Unión Soviética. En la década de los 90, se produce una especie de transición hacia la situación actual, a medida que Estados Unidos toma conciencia que su poder no tiene contrapeso. Esto se acentuó con los atentados del 11 de septiembre. Hasta ese momento, la política exterior norteamericana siempre obedeció a los intereses de la política interna. Los ataques, le permiten desarrollar una acción para fortalecer su dominio, que contó en una primera etapa con gran apoyo interno y externo. A partir de ese escenario actúan, y uno de los objetivos fundamentales de la campaña es el petróleo.
El principal proveedor de petróleo de Estados Unidos en la zona es Arabia Saudita, su mejor aliado durante la guerra fría. Su condición de monarquía semi-feudal fue, por muchos años, la mejor garantía contra el comunismo. Sin embargo, con el fin de ese período los objetivos cambiaron. Nueve de los once pilotos suicidas que participaron en los atentados en Estados Unidos, eran sauditas. Además, Al Qaeda recibe financiamiento de las familias reales hachemita y saudí. En este contexto, el régimen saudí está tambaleando y existe el peligro que el poder caiga en manos de quienes apoyan a Al Qaeda. Por ello, Arabia Saudita se ha transformado en un socio poco confiable para Bush.
Esto originó la denominada teoría del ‘cambio de pie’. Consiste en que el imperio tiene que apoyar el otro pie en un país con recursos similares. Esa nación, que les permitirá no depender del petróleo de Arabia Saudita, es Iraq. El objetivo norteamericano es realizar, desde ese país, los cambios políticos que le permitan instaurar en la región regímenes afines y crear las bases para extraer no sólo petróleo sino controlar el recurso a nivel de Asia Central. El próximo país en la mira estadounidense es Irán”.
¿Qué papel juega Israel en el contexto de esa apuesta estratégica?
“Creo que la situación es un poco más fina que la simple rivalidad entre árabes e israelíes. Hay sectores en Israel que han visto en los nacionalismos árabes su peor enemigo y como el régimen de Hussein es fuerte y ha financiado a la OLP, en ciertos momentos de crisis apoyan que Estados Unidos termine con Saddam. Sin embargo, también hay otras voces que plantean que los norteamericanos han subestimado el poder de los iraquíes y quienes tendrán que enfrentar las represalias del mundo árabe serán los israelíes. No hay un apoyo cerrado en Israel a la intervención en Iraq”.
¿Usted no ve como uno de los objetivos de la guerra, el potenciar a Israel en la región o transitar hacia la conformación de un gran estado de Israel y desplazar a los palestinos definitivamente?
“Con toda la simpatía por la causa palestina, ahora que están invadidos, creo que no hay que caer en el antisemitismo. No debemos caer en el extremo de creer que detrás de todo está la gran corporación del sionismo, por el hecho que tal o cual funcionario del Departamento de Estado norteamericano sea judío. Para mí, eso no sirve como argumento de análisis.
Concretamente, si analizamos cuáles serían los intereses de Israel si Estados Unidos gana la guerra en Iraq, podríamos concluir que resolverían el tema del agua. Sin embargo, los israelíes tienen otras fuentes de donde sacarla y cuentan con recursos para comprarla. Ahora, solucionar el conflicto con los palestinos, a través de la presencia norteamericana en la zona para facilitar un eventual desplazamiento de palestinos, sería difícil, porque Jordania estaría llena de refugiados iraquíes, sin posibilidades de recibir a nadie más. Además, existiría el peligro de fortalecer movimientos islamitas. A Israel tampoco le conviene este escenario, porque con Arafat al menos pueden hablar, lo que no sucede con Hamas. A Estados Unidos tampoco le beneficia que Israel entre en el conflicto, porque eso aglutinaría al mundo árabe en contra de la intervención norteamericana. En consecuencia, la posición de Israel en el conflicto es bastante ambigua. Incluso, leí un excelente informe militar ruso, donde se referían al fracaso de la estrategia inicial de la guerra relámpago de los norteamericanos en Iraq. Sostienen que hubo graves errores de inteligencia estadounidense, que subestimaron la cohesión del régimen, la adhesión del pueblo y el grado de preparación militar de Iraq. Según plantea, se equivocó la CIA. Si actuaron en el Medio Oriente, no podían hacerlo sin el Mossad, su principal aliado en la zona. Entonces, las alternativas son dos: o el Mossad se desprofesionalizó o está desarrollando su propio juego. Los militares rusos se inclinan por la última alternativa, sin embargo aún no está claro cuál es ese juego”.
¿Qué otros factores influyeron en que Iraq fuera el blanco elegido por Estados Unidos?
“Iraq era la presa ideal para una intervención militar porque, además de contar con grandes reservas de petróleo, el régimen de Saddam Hussein tenía mala imagen internacional; el país había quedado debilitado por la guerra de 1991; como Hussein no es islamita, se pensó que no recibiría apoyo islámico y, finalmente, como Iraq es un país lo suficientemente desarrollado, se previó que las transformaciones de posguerra no serían tan difíciles”.

DESPUÉS DE LA GUERRA

¿Qué consecuencias políticas y económicas de corto y mediano plazo tendrá, para el mundo, esta incursión bélica de Estados Unidos y Gran Bretaña?
“Las consecuencias dependerán de cómo se desarrolle la guerra. Existen tres escenarios posibles: el primero, que era ideal para la administración Bush, la guerra relámpago, pocas bajas norteamericanas y civiles iraquíes y desmoronamiento del régimen de Hussein. Eso ya está descartado. Otro, contempla el alargue del conflicto por un par de meses, con un número moderado de víctimas. El tercer escenario considera el empantanamiento de las fuerzas aliadas, muchas víctimas, levantamiento del mundo árabe o musulmán. Lo que definirá cuál de las últimas dos alternativas prevalecerá, será la batalla de Bagdad. Los iraquíes han prometido un ‘Bagdadogrado’, en clara referencia a la batalla de Stalingrado, donde los soviéticos vencieron a los nazis. Según análisis militares, los iraquíes no han volado los puentes que permiten el ingreso a Bagdad, porque esperan hacerlo una vez que los aliados hayan entrado a la ciudad, con el fin de dificultarles una eventual retirada.
Si nos planteamos el segundo escenario, la situación tenderá a restablecerse a mediano plazo, entrando a una etapa de posguerra en que los norteamericanos tendrán que enfrentar una guerra de guerrillas por años. Esta alternativa, no tendrá gran impacto para el resto del mundo en lo económico, al menos no provocará una recesión mundial. Por el contrario, si la alternativa es la tercera, claramente existirá recesión mundial. En lo político, los dos escenarios también presentan distintas opciones. La variante intermedia, puede traer como consecuencia, una rápida recomposición de los vínculos transatlánticos: Tony Blair puede jugar el doble rol de europeo en América y de norteamericano en Europa. La Otan se mantiene y prevalece el liderazgo de Estados Unidos, con lo cual podríamos esperar un próximo ataque de esa potencia a alguno de los países del llamado ‘eje del mal’. En mi opinión, ese próximo país sería Irán y no Corea del Norte, porque el primero no tiene armas nucleares. Finalmente, si el escenario es el peor para Estados Unidos, puede tener graves efectos políticos para la Otan y Europa. Se generaría un fuerte distanciamiento entre los países europeos que apoyaron la guerra y los que la rechazaron. Se produciría un gran fortalecimiento de la posición antinorteamericana en Alemania y Francia, que potenciaría una alianza entre estos países y Rusia. Esto provocaría un reordenamiento internacional importante, porque la Otan respondió a la lógica de la guerra fría. Si bien existen intereses comunes entre europeos y norteamericanos, también hay grandes divergencias”.

DERROTA POLÍTICA DEL IMPERIO Y EL ROL DE LA ONU

Más allá de que Estados Unidos gane la guerra en Iraq, ¿cree que esa potencia saldrá fortalecida tras la incursión, en momentos en que el fantasma del imperialismo norteamericano vuelve a recorrer la conciencia mundial?
“Estados Unidos comenzó perdiendo, políticamente, antes de comenzar la guerra, debido al rechazo mundial que ha provocado. Sin embargo, si logran terminar la guerra luego, podrían revertir a mediano plazo esta situación, a través del control que tienen sobre los medios de comunicación. Un aspecto importante a tomar en cuenta es que si la potencia sale muy debilitada políticamente, puede ser aún más peligrosa, porque puede aumentar su agresividad”.
¿Qué opinión le merece el papel jugado por la ONU?
“Las Naciones Unidas fueron creadas al final de la Segunda Guerra Mundial y reflejaron muy bien la situación de la guerra fría, cuando existían contrapesos en el mundo. En ese contexto, había algo que negociar, a diferencia de hoy, en que Estados Unidos es la única super potencia sin contrapeso alguno”.
En ese marco, ¿cuál es el futuro de la ONU?
“El unipolarismo que enfrenta el mundo es una situación más bien transitoria en el tiempo histórico. No sabemos todavía qué tipo de alianzas se van a formar y mientras ello ocurra, debe haber una instancia para la solución de controversias. La hegemonía absoluta de Estados Unidos, ha provocado que dicha potencia aplique la violencia en forma indiscriminada, cada vez que siente sus intereses afectados (Panamá, Haití, Iraq, Yugoslavia, Afganistán y nuevamente Iraq)”.

REPERCUSIONES
EN AMERICA LATINA

¿Cuál será la política norteamericana hacia América Latina, en los próximos años? ¿Continuará impulsando con la misma fuerza el Alca?
“Pienso que el grado de intensidad será menor, porque América Latina, comparada con otras regiones tiene poca importancia en lo comercial. La excepción es México, pero ya está integrado con Estados Unidos. En la medida que la potencia involucre mayores esfuerzos en otras regiones, Latinoamérica recibirá menos atención y aunque se mantengan las mismas orientaciones hacia la conformación del Alca u otros acuerdos, ello será con otros ritmos.
No obstante, hay que considerar cuáles serán los resultados electorales el próximo año en Estados Unidos. Si Bush no obtiene el triunfo que esperaba en Iraq, lo más probable es que no sea reelegido. En este caso, los demócratas impugnarán las políticas de los republicanos y podrían impulsar una reactivación de las relaciones con América Latina”.
En un escenario caracterizado por el unilateralismo norteamericano, ¿qué amenazas se ciernen hacia países como Cuba, Venezuela y Colombia?
“Estados Unidos está empantanado en el Medio Oriente y no podrá mantener guerras en varios frentes. Esto implica que bajará el nivel de actividad en América Latina. En relación a Cuba, la política del imperio hacia ese país es más bien nostálgica. Claramente la isla no es una amenaza. Creo que los norteamericanos apuestan a que muera Fidel. Colombia sí les interesa sobremanera y de hecho están involucrados con el presidente Alvaro Uribe en el Plan Colombia. Sin embargo, no aumentarán su presencia y actividad en ese país, mientras no salgan del Medio Oriente”.
¿El TLC con Estados Unidos no se verá afectado por la posición chilena en el conflicto?
“El TLC Chile-Estados Unidos siempre fue vulnerable, porque la política externa norteamericana siempre prioriza objetivos internos. Con o sin TLC, si las exportaciones chilenas chocan con intereses estadounidenses, tendremos casos como el del salmón o la uva. En cuanto a la posición de Chile frente a la guerra en Iraq, no creo que tenga un efecto negativo a largo plazo. El TLC se puede postergar o demorar un poco. Pero pienso que Chile hizo lo correcto, es importante hacerse respetar. Hay un periódico inglés que publicó lo siguiente: ‘Estados Unidos formó la coalición de 35 países, entre ciegos, comprados y amedrentados’. Hubiese sido lamentable que Chile estuviera dentro de ese grupo de naciones”

MANUEL HOLZAPFEL GOTTSCHALK

Si te gustó esta página... Recomiéndala

Intelectuales contra la Guerra

El mundo vive horas de espanto. Desde la Casa Blanca, el Pentágono y otros centros de poder en los Estados Unidos, se organiza una guerra que está resultando un genocidio basado en intereses petroleros y de la industria armamentista, y en la necesidad de ocultar negocios sucios (Enron y otros). No sólo se arrogan el derecho de masacrar pueblos enteros en nombre de la democracia, sino que quieren convertir la sangre iraquí en petróleo y en nuevos negocios de la supuesta “reconstrucción”. Para ello han iniciado una guerra que es ilegal, ilegítima y profundamente inmoral.
Con el pretexto de derrocar a Saddam Hussein (quien es sin duda un dictador condenado por la comunidad internacional, aunque fue sostenido durante años por la Casa Blanca hasta que dejó de serle útil), decenas de miles de soldados han invadido Iraq, ocupando parte de su territorio a sangre y fuego, enviados y conducidos por personas de dudosa honorabilidad y decencia, como George W. Bush, Richard Cheney y Donald Rumsfeld, y con la complicidad de dos jefes de estado europeos: Tony Blair y José María Aznar.
Mientras esto sucede, dentro mismo de los Estados Unidos se vive una histeria patriotera que menosprecia la libertad y la privacidad de sus propios ciudadanos. Cientos de extranjeros han sido arrestados y otros miles son vigilados de continuo. El golpe de Estado mundial que ha significado el ataque unilateral a Iraq, pasando por sobre el derecho internacional y anulando en la práctica a las Naciones Unidas, en los hechos también representa un severo menoscabo de las libertades en el propio territorio de la Unión Americana.
Las manifestaciones de ciudadanos que reclaman la paz y se oponen a esta guerra obscena han sido reprimidas en ciudades como Chicago, Nueva York, Filadelfia y San Francisco. Muchos pacifistas han sido arrestados y, en consecuencia, pueden quedar fichados como criminales. Los discursos chovinistas se multiplican y en buena parte de la población crece el desprecio hacia los árabes, los franceses, los eslavos, los latinoamericanos y los asiáticos. Algunos diarios ya empiezan a reclamar acciones contra el “peligro” de Corea del Norte, en un contexto en el que los grandes medios de comunicación norteamericanos censuran incluso la información doméstica, presionan a sus trabajadores y manipulan a la opinión pública.
Pero son muchos los intelectuales, artistas y académicos norteamericanos que denuncian en el exterior lo que apenas pueden denunciar en su propio país. Ellos, opositores a esta guerra inmoral, comprueban a diario que la disidencia cada día es más riesgosa y que dentro mismo de los Estados Unidos ha pasado a ser motivo de exclusión y condena. Ya se ha informado de la existencia de “listas negras” en la industria del cine y en ámbitos académicos, y se denuncian escuchas telefónicas permanentes. Hay famosos periodistas que han sido echados de sus trabajos por informar verazmente de lo que acontece en la guerra. Muchas personas reconocen en privado que sienten temor y se ven forzadas a autocensurarse para no perder sus empleos o no ser discriminadas y perseguidas. Las denuncias de quienes proclaman la verdad en Estados Unidos están condenadas a resonar en campana de palo.
Ante esta gravísima situación, los abajo firmantes consideramos que es nuestro deber no solamente manifestarnos en contra de esta guerra infame -cuya principal víctima es el pueblo de Iraq, y por supuesto también la intelectualidad de ese país- y de sus responsables, sino también brindar nuestro apoyo y solidaridad a la intelectualidad norteamericana, sometida a un oscuro régimen de censuras y persecuciones políticas e ideológicas, con el pretexto de practicar “actividades antiamericanas”.
Por ello decidimos constituir un Comité de Solidaridad con los colegas censurados o perseguidos por luchar contra la guerra. Este comité dedicará sus esfuerzos a dar información veraz sobre lo que de verdad acontece en el seno de la sociedad norteamericana, así como sobre las continuas incursiones bélicas de sus ejércitos por todo el planeta.
Invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nuestra lucha pacífica por la libertad. Sin otra bandera que la dignidad humana, la paz y la hermandad entre todos los pueblos de la Tierra.
NO A LA GUERRA
SI A LA PAZ Y A LA LIBERTAD DE EXPRESION

COMITÉ INTERNACIONAL DE INTELECTUALES CONTRA LA GUERRA

Eduardo Galeano (Uruguay), Juan Gelman (Argentina), Mario Benedetti (Uruguay), Luis Sepúlveda (Chile), Antonio Cisneros (Perú), Mempo Giardinelli (Argentina), Fernando Butazzoni (Uruguay), Héctor Timerman (Argentina), Angélica Gorodischer (Argentina), Pía Barros (Chile), Mario Delgado Aparaín (Uruguay), Luisa Valenzuela (Argentina), José Manuel Fajardo (España), Jaime Barba (El Salvador), Adriana Malvido (México), José Vicente Peiró Barco (España), Mauricio Rosencof (Uruguay), Abdón Ubidia (Ecuador), Raúl Vallejo (Ecuador), Guido Rodríguez-Alcalá (Paraguay), Sonia González-Valdenegro (Chile), Ramón Díaz Eterovic (Chile), Tomás de Mattos (Uruguay), Jorge Franco (Colombia), Tabajara Ruas (Brasil) y Diego Muñoz Valenzuela (Chile).

Para contactos: comitesolidarusa@yahoo.com.ar