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Edición 543
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“el hombre es un lobo para el hombre”
Los Intelectuales
y la Dominacion
Desde hace días leo sin cesar documentos escritos para el público por intelectuales que hacen críticas al gobierno cubano
Este mundo
ancho y ajeno
Nunca la humanidad tuvo tantos medios para transformar el mundo

El mundo en poder de Estados Unidos

Cuba está en grave peligro, advierte ex embajador de Chile en Washington
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El machismo en el TLC
Zapatistas
Zapatistas revelan
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EVO MORALES
LA HOJA DE COCA, UNA BANDERA DE LUCHA
Escuela Karelmapu
La cara oculta de
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Fuerza Social
Congreso de la
Alternativa Social

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartas

 

CARTA AL GENERAL CHEYRE

De nuestra consideración:
Recurrimos a Ud. en su calidad de superior jerárquico de los jueces y fiscales militares que llevan las causas de los prisioneros políticos detenidos en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) y otros recintos penales, para manifestarle nuestra preocupación, en particular, por la situación que afecta a Luis Fuentes y Manuel Martínez, ambos recluidos en la Cárcel de Alta Seguridad y en huelga de hambre desde el 24 de marzo.
El 16 de junio de 2002, Luis Salvador Fuentes Santibáñez cumplió el tiempo mínimo exigido por Gendarmería para postular a beneficios. Paralelamente, su abogado Flavio Tapia realiza trámites para solicitar la unificación de condenas y que está pendiente debido a un error en el número de un cuaderno en que incurrió la 4a Fiscalía Militar -que lleva siete de los ocho procesos seguidos en contra de Luis Fuentes-, en todos los cuales se encuentra en calidad de condenado rematado. Como comprenderá, este error retrasa todo el procedimiento del abogado.
También nos preocupa la situación de Manuel Osvaldo Martínez Garcés, que el 11 de agosto del año pasado cumplió el tiempo mínimo exigido por Gendarmería para postular a beneficios. Estos podrían serle otorgados en un plazo de 30 días. Pero el trámite se encuentra pendiente debido a que según Gendarmería faltaría un documento firmado por el juez militar de la 4a Fiscalía Militar, donde se dan por cumplidos, por el tiempo pasado en prisión, los siete años a los que fue condenado por porte ilegal de armas.
Por último, le solicitamos que en su calidad de comandante en jefe del ejército y superior jerárquico de las Fiscalías Militares, instruya a éstas para que en el más breve plazo procedan a cerrar los procesos de todas las personas detenidas por delitos políticos, se encuentren éstas recluidas o gozando de beneficios. Estos procesos permanecen abiertos desde hace largo tiempo, lo que impide a estas personas acceder a diversos beneficios intrapenitenciarios y unificaciones de condenas. Por otra parte, le solicitamos que instruya a dichas Fiscalías Militares para que oficien en el más breve plazo a Gendarmería, explicitando la forma exacta de cumplimiento de las condenas de cada uno de ellos, en los casos que tengan más de una condena dictada por dichas Fiscalías.
Sin otro particular, le saludan atentamente
VICKY TORRES y
ARNALDO PEREZ GUERRA
Comisión RR.PP.
Coordinador por la Libertad de los Prisioneros Políticos
Alameda 341. E-mail: coordinadorporlalibertad@yahoo.es


EL LONKO Y EL PRESIDENTE

Señor Ricardo Lagos Escobar, presidente de la República:

Soy Pascual Pichún Paillalao, lonko mapuche de la comunidad Antonio Ñiripil de Temulemu, a quien la justicia chilena mantuvo por más de un año detenido en la cárcel pública de Traiguén junto al peñi Aniceto Norín y la lamngen Patricia Troncoso, acusado sin pruebas ni antecedentes de ser un “terrorista” y un “peligro para la sociedad”.
Como usted ya debe saber, hace una semana un tribunal de la Novena Región hizo finalmente justicia en nuestro caso y ratificó aquello que nosotros siempre dijimos ante los fiscales y la opinión pública. Me refiero a nuestra completa inocencia en todos los cargos imputados por el Ministerio Público.
Señor presidente: quince meses en prisión, tres huelgas de hambre, el encarcelamiento de dos de mis hijos menores acusados también de “terroristas”, el alejamiento obligado de mi familia, de mi trabajo en el campo y de mis peñi y lamngen en la comunidad, son los costos que tuve que pagar por ser un lonko mapuche y haber decidido luchar con dignidad por los derechos de mi pueblo.
A nosotros nunca se nos encarceló por el incendio de la casa del señor Agustín Figueroa, como dijeron los fiscales. A nosotros se nos persiguió y se nos sigue persiguiendo por ser lonkos mapuche, por ser dirigentes de un movimiento, por ser luchadores sociales y por ser el recuerdo vivo de una campaña de exterminio inconclusa en la historia de este país sin memoria.
Sepa usted ahora de mi propia voz que nosotros los mapuche jamás hemos sido ni seremos terroristas como nos acusan. Sólo luchamos por lo justo, por nuestras tierras, por un futuro mejor para nuestros hijos y también por un futuro mejor para todo nuestro pueblo.
Como lonko mapuche, tengo el mandato de representar a mi gente, de hablar por ellos muchas veces y de guiarlos en los tiempos buenos y también cuando las cosas se ponen difíciles. Es mi labor como autoridad mapuche, señor Lagos, una labor que asumo con orgullo y que imagino es parecida a la que usted tiene como autoridad de todos los winkas o chilenos.
Esta carta que le escribo no es para lamentar nuestra suerte como mapuche sino para exigir de su parte un mínimo de respeto y justicia. Creo que usted como autoridad debiera hacer que los responsables de nuestro encarcelamiento paguen por su error. Me refiero a la señora fiscal regional, Esmirna Vidal, y los señores fiscales Raúl Bustos, Alberto Chiffelle y Francisco Rojas.
Ellos, con una actitud abiertamente racista en contra de nuestro pueblo, nos acusaron de un atentado y desoyeron nuestras declaraciones de inocencia en todo momento. Esa actitud, señor Lagos, viola el supuesto nuevo trato que usted dice representar y que tantos gobernantes como usted nos han prometido falsamente en otros tiempos.
Por ello solicito que usted pida la renuncia a estos personeros de su gobierno, especialmente a la señora Esmirna Vidal, que ocupa un cargo de su confianza en la región.
Ya vendrán tiempos mejores para nuestro pueblo y estoy seguro que nuevas generaciones seguirán luchando a futuro por nuestro territorio y sus derechos. Cuando ni usted ni yo estemos en esta tierra, sepa usted que otros mapuche seguirán peleando por lo que nos pertenece en justo derecho y otros lonkos asumirán el lugar que yo y tantos otros hermanos ocupamos hoy. Eso no debe usted olvidarlo nunca señor presidente.
Desde Temuko, Territorio Mapuche.

PASCUAL PICHUN PAILLALAO
Lonko Mapuche de la Comunidad Temulemu, Traiguén

Apoyan la carta: Coordinación de Organizaciones e Identidades Territoriales Mapuche Identidad Territorial Lafkenche, Tirúa; Asociación Mapuche Ñankucheo, Lumaco; Comunidades en Conflicto de Collipulli; Consejo de Werkenes del Lago Budi; Estudiantes Mapuche de Temuco; Agrupación de Profesionales Mapuche, Konapewman; Centro de Documentación Mapuche Liwen; Coordinación de Comunidades en Conflictos Ambientales, IX Región; Corporación de Mujeres Aukin Ko Zomo; Asociación Gremial Ad-Mapu; Ayja Rewe de Xuf Xuf; Asociación Indígena para la Salud Makewe Pelale; Asociación Pikún Futa Willimapu de Valdivia; Kolectivo Lientur de Kontra-Información Mapuche; Consejo de Todas las Tierras Aukiñ Wallmapu; Corporación Mapuche Xeg-Xeg.


JUZGADO DEL TRABAJO
AL SERVICIO DEL EMPRESARIADO

Señor director:
Reciba el fraternal saludo del Sindicato Nacional Interempresas SME.
En entrevista publicada en la edición Nº 532 de PF, denunciamos la abolición de los mínimos derechos laborales que, a la fecha, se supone existían en el “manual del explotador” vigente (Código del Trabajo). El “caso Japax” es una muestra fiel del poder fáctico de empresarios-tribunales.
En ese caso, la jueza del 8º Juzgado del Trabajo, Isolda Rosas Villarroel, sentenció injusta e ilegítimamente que los trabajadores aforados por negociación colectiva (separados ilegalmente), carecían de fuero, a pesar que consta en fiscalizaciones de la Inspección “empresarial” del Trabajo: “…que sí estaban amparados por el fuero”. Posteriormente, el 6º Juzgado del Trabajo revirtió aquella sentencia antisindical, y condenó a la empresa Japax a cancelar una multa ascendente a diez unidades tributarias anuales por prácticas desleales en la negociación colectiva, y a doce unidades tributarias anuales por prácticas antisindicales en la persona del delegado sindical, Jorge Murúa, causa rol 4257-2002.
Lamentablemente, la sentencia está estancada en la Corte de Apelaciones, mientras tanto la empresa instaló cámaras de filmación, apuntando a los pocos trabajadores sindicalizados que aún quedan laborando. Esto último, vía recurso de protección, lo acabamos de perder en la Corte de Apelaciones, en causa rol 739-2003. Por tanto, la empresa se mantiene impune.
En cuanto al delegado, la empresa demandó el despido vía desafuero, y casualmente cayó en el 8º Juzgado del Trabajo, el cual dictaminó la separación provisional con goce de remuneraciones, en causa 3417-2002, el 13 de marzo de 2003.
A lo anterior, se suma el despido del trabajador Yerko Ponce, por sindicalizarse y hablar con el dirigente, cuestión prohibida por el empresario al contratarlo en octubre del 2002. La demanda también cayó en el 8º Juzgado del Trabajo, causa 5792-2002. En este caso, se “extravió” el expediente en dicho tribunal.
La última acción antisindical ha sido el despido del compañero Wladimir Mella. Al volver de vacaciones fue recibido con el sobre azul. Para mejor destino, no ha sido sentenciado de antemano, al caer en un juzgado algo imparcial (causa 1356-2003) 6º Juzgado del Trabajo.
Quien ralata estos hechos es el futuro desaforado dirigente sindical. Hace un llamado a todos los compañeros que luchan contra el explotador, en las actuales condiciones de desventaja y nulo poder popular, a construir una fuerza proletaria y reivindicativa.
Somos aún pocos los conscientes de esto, pero igual porfiamos pues si le toca a uno... nos toca a todos.
¡A parar el abuso patronal!

JORGE MURUA, Secretario
Sindicato SME

CARTA DE UN JOVEN COMUNISTA

Señor Jorge Pavez
Presidente Nacional
Colegio de Profesores de Chile

Estimado Jorge:
Desde la distancia y con cierto retardo a los acontecimientos mismos, recibe un gran abrazo a la espera que te encuentres bien. Esta carta la escribo para ti y para todos los compañeros que deseen compartirla, como una manera de expresar opinión sobre cuestiones que a nadie que abrace la causa de los comunistas en la historia y el mundo, podrían dejar indiferente. No tanto por los hechos mismos -que afortunadamente son pequeños en sus fines y esencia, aunque no por ello menos injustos y dañinos- sino por el desafío que nos entregan en un proceso complejo de reconstrucción y lucha por resistir y, a la vez, crear alternativas al neoliberalismo que impera en Chile y en el mundo.
La absurda suspensión indefinida que los aparatos oficiales del partido te han impuesto a ti y a otros compañeros por “participar en Fuerza Social”, me provoca dos reflexiones, a partir de mi propia experiencia. Primero, una cierta tristeza por el cuadro y ambiente partidario que ello grafica. Segundo, la convicción de que existe un marco mayor, y que el debate de fondo sobre el papel y la acción de los comunistas en el Chile actual es algo que aún está comenzando.
Se aprecia que, en general, numerosos compañeros de distintos ámbitos son de alguna manera “penalizados”, “estigmatizados” o “rechazados” por hacer, por insertarse socialmente, por intentar respuestas con los elementos que les entrega cada realidad. Cuestionados por no conformarse con estar sólo en “la galería”, desde la cual siempre será más “fácil, justo, consecuente e inmaculado” declamar tal o cual consigna sin tener que responsabilizarse demasiado por si ello suma, convoca, cimenta, construye y transforma la sociedad.
Pienso que esta tendencia “punitiva”, que declara sospechoso cualquier avance, triunfo o proceso que, curiosamente, resulta ser conducido por la propia Izquierda, rebasa el ámbito de estas sanciones. Las engloba pero no las explica totalmente. Dicha tendencia no es privativa de una orgánica en particular, ella está presente por desgracia en buena parte de la cultura de Izquierda y en la sociedad chilena actuales. Así, no faltan los que creen que basta con que “la barra” crezca para avanzar. O quienes piensan, por acción u omisión, que la creación de políticas y la acción política misma, pueden ser reemplazadas por una convocatoria a partir de imágenes, o de íconos asociados a ciertos valores y conductas.
El problema es que fenómenos como éste reafirman la idea de que el lugar de la Izquierda es sólo y nada más que el reclamo, jamás la propuesta o mejor dicho, jamás el proceso de construcción y de conquista para convertir ese reclamo en soluciones alcanzadas o generadas por sus propios demandantes. Creo que no hay nada más ajeno a los mejores valores y tradiciones de esta Izquierda y este partido, que llegó a conquistar el gobierno con Salvador Allende a la cabeza y que, por lo mismo, fue castigado de las maneras más atroces.
Pero lo cierto es que estos fenómenos -de reemplazar la imagen por la política; de uniformar el tono y el discurso; de conformarse con sólo criticar desde la galería a los que hacen; y finalmente, de alejar a los que se califica como “menos duros”, “contaminados”, etc.- sólo acrecientan las distancias con miles de chilenos que desean luchar o luchan en las trincheras de la Izquierda. Ojalá tanto el partido como la Jota, por su rica historia, no sucumban definitiva y totalmente ante tales tendencias.
Otras experiencias que han hecho su camino -como es el caso de la Izquierda brasileña- también apuntan en una dirección diferente. Apuestan a la resistencia y la creación haciendo política en y desde la realidad, antes que sólo levantar íconos o retóricas, por necesarios e importantes que éstos puedan ser a veces. Por eso, necesitamos romper los círculos viciosos y cómodos de la automarginalidad a todo nivel, y esto no tiene por qué significar claudicación. Al contrario.
Parafraseando a Matta, “hay que sacarse la mierda, volver a la inteligencia”, y eso pasa, como Izquierda, por sacudirnos una cierta amargura -por muy justificada que ella pueda parecernos-, una cierta impotencia o resentimiento que pueden derivar en comodidad, en no responsabilidad, en rito estéril, en verbalismo hueco e inútil. Es decir, precisamente llevarnos a los espacios que nos tienen asignados el neoliberalismo criollo y planetario, y desde los cuales les resultamos totalmente funcionales, ineficaces e inofensivos.
Así, en mi opinión, el penalizar, sancionar o estigmatizar a compañeros por tratar de desarrollar caminos en el difícil Chile de hoy -la sociedad en donde probablemente el programa neoliberal ha sido aplicado con mayor extensión e intensidad en el mundo- resulta una soberana estupidez y una incongruencia gigantesca.
Los profundos cambios y retrocesos de la sociedad chilena nos obligan a la generosidad, a la disposición a abrir derroteros, a recomponer y crear tejidos, lazos, nuevas credibilidades e ideas. Sólo así podremos superar las barreras de la desconfianza o el apoliticismo y otros tantos fenómenos que son precisamente la contraparte del sectarismo, del decir “si no estamos nosotros, entonces no sirve, no es revolucionario” (¡como si hubiera además una sola forma de estar!). Y a no olvidar, la política que se conforma con engrosar “la galería” es también a la larga una forma de apoliticismo.
Pero lo que resulta más grave de estas “medidas disciplinarias” es que la orgánica de los comunistas chilenos, por su propia historia en los últimos 15 años, ha perdido a miles de compañeros y cuadros que han preferido irse para la casa o canalizar sus luchas y capacidades desde otros espacios (y no me refiero a otros partidos). Y hoy es el mismo partido quien aparece promoviendo oficialmente desangramientos que nada tienen que ver con una “supervivencia” amenazada, sino que se afirman en la mera intransigencia y el enclaustramiento. Son precisamente estos desangramientos junto a los mecanismos y la falta de debate político que los motivan, quienes sí amenazan gravemente la existencia y desarrollo del Partido Comunista de Chile.
Afortunadamente, sabemos que la condición de comunista no es algo que se obtenga o se mantenga por decreto. Pero como bien tú señalas, el partido requiere en estos momentos de otros enfoques, de otras prácticas y maneras de resolver sus propias discusiones.
Al mismo tiempo, hay que asumir a cabalidad que la relación entre movimientos sociales y partidos políticos -desde lo más local a lo general, desde lo temático a lo territorial- no es un proceso simple o mecánico. No es blanco o negro. Y cuidémonos de los discursos primitivistas o primarios, porque como podemos ver hoy en el mundo, nada bueno obtendrá la humanidad de ellos. Y a fuerza de insistir, sabemos que para construir procesos y movimientos sociales se requiere hacer caminos, no cerrarlos. En esta etapa histórica más que nunca hay que ser porosos, experimentar, sacar lecciones, aprender de la realidad y la práctica.
Miles de comunistas en el mundo hoy debaten a todo nivel la necesidad de delinear y particularizar sus deberes en este nuevo siglo, y sobre todo, las maneras de llevarlos a cabo. Más aún cuando un nuevo internacionalismo comienza a recorrer el planeta y la conciencia de la humanidad reclama cada vez con más fuerza dejar atrás los horrores de la era del gran capital. Un instrumento fundamental en esta tarea es precisamente el Manifiesto Comunista que, desde su siglo y medio de vida, sigue dando señales y luces sobre la caracterización -y la necesidad de una caracterización constante- del capitalismo y del cómo avanzar hacia una nueva fase... a condición precisamente de recordar, como se sabe, que ni Marx era “marxista” ni Lenin “leninista”. El siglo XX dio a luz numerosas ideas y una forma de asumir y organizar la acción de los comunistas. Ella estuvo asociada a muchos e importantes logros y conquistas del género humano, pero también a tragedias que la humanidad entera hoy aspira a dejar atrás y que los propios comunistas, en la más grande de las autocríticas, necesitamos no olvidar y siempre poner en el debate para sacar lecciones productivas.
¿Cuáles son las formas y contenidos de la acción comunista que necesita el siglo XXI? ¿Es acaso un debate cerrado, ya definido por determinadas normas de organización -erróneamente elevadas a rango sacrosanto, absoluto e identitario-? Claramente no. Este debate recién está comenzando, y en Chile como en el mundo, se necesitan muchas opiniones, amplitudes y visiones.
Desde otra perspectiva complementaria, reitero que a mi juicio la historia del partido nos entrega ricas experiencias de creatividad, de inserción real en la sociedad, de apuestas audaces, de alianzas amplias, de empeños cotidianos en que la vida de los chilenos penetraba al partido y era parte de su política. Claramente, cuando se desarrolla una política acertada, consistente y rica, los formalismos y principismos organicistas dejan de ser el eje principal o la excusa del debate entre comunistas.
En fin, puede ser que estos puntos comentados se alejen en apariencia de la contingencia que motiva esta carta. Pero tengo la impresión que debemos buscar el fondo, pues claramente estas “sanciones”, más que aportar hacia el futuro y hacia el desarrollo de una política de Izquierda para Chile, parecen simplemente buscar defender aguas mezquinas, afianzar pequeños espacios de poder, delimitar la zona de los “justos y consecuentes”, de los que quizás ya conocen de antemano las recetas y derroteros de la lucha antineoliberal.
Lo paradojal es que en todo este contexto nacional y mundial, Fuerza Social y Democrática resulta de manera más que evidente un empeño necesario y urgente. Ella abre puertas en vez de cerrarlas, y cualquier política revolucionaria en el Chile real buscaría potenciarla, sin necesidad de formalismos, hegemonías por decreto o destemplados argumentos de “dobles militancias” u otros dichos que parecen sacados del baúl de los recuerdos y de un vanguardismo trasnochado y ajeno.
Y esto lo digo con pleno conocimiento de causa pues tuve el honor de participar junto a ti y otros compañeros en los primeros pasos de Fuerza Social y Democrática. También pude participar de la discusión en que los comunistas decidimos aportar a darle vida a esta apuesta de largo aliento y que permitiría -como no me cabe duda lo hace hoy- acercar a otros sectores y a la vez alejar a varios dirigentes sociales de políticas funcionales al sistema, aglutinando a miles de chilenos tras demandas y acciones conjuntas por más justicia y democracia -por cierto mucho más allá de los límites de la Izquierda-.
Querido Jorge: con estas reflexiones me despido. Recibe mi entera solidaridad para ti, Darío y Loreto -cuya carta es realmente impactante pues da cuenta de una degradación, o más bien de una negación del debate, y a la vez de una pasividad increíbles. Claramente esos no son los signos de la sociedad a la que aspiramos-. Por esta misma vía vaya mi solidaridad también para todos quienes se encuentren en la misma situación absurda.
Recibe también mi convicción de que a la larga todas estas vicisitudes y sanciones quedarán en el pasado como un mal recuerdo, como un gesto de torpeza e intransigencia que la historia decretará obsoleto. Estoy seguro que la Izquierda en Chile encontrará sus cauces de unidad y trabajo, con inteligencia y audacia, desde todos los frentes posibles y con todos los instrumentos a la mano. Y el Partido Comunista tendrá, por su acción consistente y creadora, su legítimo derecho y deber de participar de manera fundamental en ese proceso.
La construcción de un Chile justo y democrático -esa que necesita de una política de Izquierda seria, generosa, con contenidos e historia- seguirá avanzando en iniciativas grandes como Fuerza Social y Democrática. Gracias a ello millones de chilenos podremos encontrar cauces de lucha para cambiar y mejorar nuestra realidad y la del mundo entero.
Un abrazo.
RODRIGO ROCO FOSSA
Grenoble, Francia



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