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Editorial
“el hombre es un lobo para el hombre”
Los Intelectuales
y la Dominacion
Desde hace días leo sin cesar documentos escritos para el público por intelectuales que hacen críticas al gobierno cubano
Este mundo
ancho y ajeno
Nunca la humanidad tuvo tantos medios para transformar el mundo

El mundo en poder de Estados Unidos

Cuba está en grave peligro, advierte ex embajador de Chile en Washington
TLC
El machismo en el TLC
Zapatistas
Zapatistas revelan
su historia
EVO MORALES
LA HOJA DE COCA, UNA BANDERA DE LUCHA
Escuela Karelmapu
La cara oculta de
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Alternativa Social

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuba está en grave peligro, advierte
ex embajador de Chile en Washington

El mundo en poder de Estados Unidos

 

Conocido por sus opiniones francas y polémicas, John Biehl del Río, ex embajador en Estados Unidos durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, tiene una visión poco optimista de la situación mundial. No pierde, sin embargo, la esperanza y sostiene que es necesario buscar la forma de articular una buena relación con Estados Unidos en defensa de nuestra soberanía y, al mismo tiempo, incluir en la agenda las realidades de los pueblos latinoamericanos agobiados por la falta de expectativas, la miseria y las malas condiciones de vida.
Ha debido trabajar fuera del país, prácticamente desde el golpe del 73, haciendo consultorías y como asesor de diversos gobiernos. Académico universitario, no ha conseguido hasta ahora en el país una reinserción a tono con sus calificaciones.
Sabe que -a veces- sus opiniones provocan molestia en diversos sectores, como cuando sostuvo que la compra de los aviones F-16 para la Fach respondía más a los intereses de Estados Unidos que a las necesidades de Chile, marcando un brutal contraste con la situación de los más pobres. Biehl sigue pensando lo mismo, pero no le interesa provocar nuevas polémicas.
La invasión de Iraq, como antes la de Afganistán, marca un giro en la política mundial y la emergencia, sin cortapisas, del poder imperial de Estados Unidos. ¿Cómo la caracteriza usted en esta etapa?
“Es algo que se ha gestado desde hace tiempo, desde la guerra fría. Ya con la ‘guerra de las galaxias’ de Reagan tiene una expresión clara, con la participación de importantes intelectuales y estrategas. Después de la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética, importantes intelectuales de orientación demócrata se unen a los republicanos. Se produce, además, una alianza entre el protestantismo radical del sur de Estados Unidos, comparable en su intransigencia a las sectas musulmanas, con intelectuales conservadores -que antes, muchos de ellos, eran liberales o izquierdistas en el sentido norteamericano- y expertos militares. Hay un tránsito desde las posiciones demócratas a las posiciones conservadoras del Partido Republicano.
La versión más acabada aparece en el documento firmado por el presidente George W. Bush, en septiembre del año pasado, presentado al Congreso. Aparecen muchas cosas interesantes. Se declara que se demoraron diez años en entender que el siglo XXI sería el siglo en que los Estados Unidos debería asumir el liderazgo mundial. Bush dice una buena frase: esta guerra no comenzó en la hora ni en los términos que nosotros elegimos, pero va a terminar en la hora y en los términos que nosostros elijamos.
Hay un análisis de todas las regiones del mundo. Caracterizando la era americana, señala que ninguna potencia o grupo de potencias llegará a tener el poder militar de Estados Unidos. Se incluye a China, Rusia, Alemania, Francia y otras menores. Ninguna potencia, se agrega, llegará a igualar nuestro poder económico. Usaremos el poder que tenemos, proclaman.
El mundo de las guerras sometidas a normas y declaraciones previas ya no existe. El peligro es el terrorismo, que surge también en países que no tienen dinero para comprar tanques. En el siglo XXI, el siglo de la Pax Americana, se impone la ‘guerra preventiva’, para impedir el terrorismo.
Este documento de septiembre del año pasado, firmado por Bush, es la expresión de la política oficial de Estados Unidos. En él figura Chile. Cuando se refiere a los aliados principales de Estados Unidos en el hemisferio menciona a Canadá, México, Brasil y Chile.
El fundamento ideológico de esta Pax Americana estaba definido antes del 11 de septiembre de 2001. Los atentados sirvieron de coyuntura. La operación Afganistán se frustra, en parte, porque no capturan a Bin Laden.
La creciente frustración de la opinión pública, obliga al gobierno de Bush a seguir actuando. El blanco ahora fue Iraq. Saddam era odiado en todos los países árabes y además, el país está en una posición clave. Usan a Naciones Unidas sólo como elemento distractivo para disponer los medios de ataque.
Sin embargo, provocan una reacción mundial muy opuesta a la que esperaban. También se equivocaron con la Iglesia Católica. Pensaron, tal vez, que la Iglesia estaba en una posición débil. No esperaban que el Papa dijera con tanta fuerza que la guerra contra Iraq era inmoral. Y que siga insistiendo en que la reconstrucción debe ser obra de Naciones Unidas. Lo notable es que no hay líder católico en el mundo que haga suyo lo que dice el Papa.
Hay en marcha un nuevo orden, que hace que el mundo esté aterrado porque Estados Unidos está dispuesto a imponerlo. El ataque a Iraq ha dado insólita credibilidad a sus planteamientos. Que este proceso continúe depende -a mi juicio- de que haya o no actos terroristas. Pero incluso sin ellos, en ciertos casos, seguirá adelante. En este sentido, Cuba está en grave peligro. Corea, en cambio, aparece en situación menos comprometida, porque dispone de armas atómicas. Muchos países pequeños, medianos e incluso grandes, van a ajustar sus posiciones para evitar choques con Estados Unidos.
El factor determinante será el propio pueblo norteamericano, en el cual existe mucha inquietud. Su sistema político hace que haya elecciones de representantes cada dos años y cada año tienen que enfrentar las internas, si son candidatos. El constituyente quiso asegurar de ese modo que los congresistas no voten ni decidan de manera distinta a como piensan los ciudadanos. La Cámara de Representantes es la que mejor expresa al pueblo norteamericano, que es mucho más sensible y perceptivo de lo que se cree”.

EN LA SENDA DE HITLER

Es cierto que hay una nueva concepción norteamericana que sustenta su idea del Nuevo Orden Internacional. El punto es si esa teoría -que muchos creen cierta- no es más que un pretexto. Una teoría que oculta propósitos económicos y geopolíticos, imperiales en suma, que utiliza el terrorismo como chivo expiatorio, como lo hizo Hitler con los judíos.
“Se trata de una teoría muy fuerte, lo que no indica que no pueda cambiar. Muchas veces ha ocurrido que Estados Unidos ha sido derrotado por el propio Estados Unidos.
Pero creo que no hay que buscar necesariamente razones económicas. Hace mucho tiempo que los norteamericanos lograron la hegemonía económica. Les resulta más eficiente mantenerla a través de la tecnología y el capital. Les ha ido muy bien y no necesitan de guerras para eso. Se han convertido en dueños de la voluntad de los pueblos pobres que quieren trabajo y ven a Estados Unidos como tierra de promisión, o como un benefactor cuyas inversiones producen trabajo. Estados Unidos es casi invulnerable desde el punto de vista económico. Cualquier producto que no se venda a Estados Unidos, éste puede conseguirlo en otra parte o producirlo él mismo”.
Salvo en el terreno energético; su consumo de petróleo es tan alto que no puede ser cubierto sólo con su producción y, por lo demás, tiene reservas para poco tiempo.
“Es cierto, pero es una situación que ahora mismo experimenta un cambio importante. Al conquistar a Iraq, Estados Unidos pasa a controlar el 55% de las reservas petroleras conocidas en el mundo. Es un hecho nuevo, ante el cual ya no importa la Opep; las relaciones de Estados Unidos con Arabia Saudita cambian de carácter, y es probable que haya una intensa presión para terminar con el absolutismo de la monarquía saudita.
No cabe duda que ya hay gente planificando una posible invasión a Siria y otros países. Si con la guerra contra Iraq le dieron un 99% de credibilidad a una política exterior que parecía solamente declarativa, es posible que de aquí en adelante las cosas sean más fáciles para Estados Unidos. En cuanto a la competencia económica y financiera que pueden plantear la Unión Europea, China y eventualmente Rusia, es algo muy complejo, que no se puede anticipar. Estados Unidos no está solo en el mundo y su poder no es ilimitado, finalmente. En este momento, sin embargo, disfruta de una posición dominadora”.

CUBA EN PELIGRO

La posición de Estados Unidos significa, en los hechos, la guerra permanente que amenaza a todo el mundo.
“Esa es la gran incógnita. Desde que el mundo es mundo, el terrorismo ha sido arma del humillado, del débil, del oprimido. Muchos líderes mundiales fueron grandes terroristas. Los israelíes, antes de la creación de Israel, fueron terroristas implacables. El terrorismo expresa, en forma desesperada, desigualdad y opresión, problemas políticos y sociales no resueltos. Y sucede que hoy las desigualdades aumentan de manera brutal, lo que hace pensar que debería haber más terrorismo y, por lo tanto, una escalada hacia la guerra permanente.
¿Podrá Estados Unidos evitar los actos terroristas? Si no hay terrorismo durante un largo período, para Estados Unidos habrá una época de estabilidad y bonanza. En la otra hipótesis -que haya importantes actos terroristas- quedará planteada por un largo período la guerra entre el terrorismo y el poderoso. Y ahí viene lo más complicado. Si eso ocurre, se acelerará el plan de Estados Unidos. Que Siria, por ejemplo, venga antes de lo que estiman los planificadores; que Cuba venga antes, que Irán sea atacado cuanto antes. Los gobernantes norteamericanos no se detendrán ahora, se sienten victoriosos. Preparan nuevos golpes para avanzar en la consolidación del Nuevo Orden Internacional. El desprecio por Naciones Unidas es total en el gobierno de Estados Unidos. No solamente la humilló con la Corte Penal Internacional, respecto de la cual Naciones Unidas dijo que sus resoluciones no se aplicarían a los norteamericanos durante un cierto período. Estados Unidos notificó que no se aplicarán nunca. El criterio inflexible de Estados Unidos puede cambiar por influencia de sus aliados. Pero no variará mucho, a pesar de los esfuerzos de Gran Bretaña. Planean actuar en Iraq con la Cruz Roja y, eventualmente, con ONGs y organizaciones norteamericanas o de países amigos”.
¿Cuál será, a su juicio, la posición de Francia y Alemania, de Rusia, China y Japón, por mencionar las potencias más importantes, frente a esta arremetida de Estados Unidos?
“Pienso que están en una etapa de análisis cuidadoso. No sólo en términos de amenaza o peligro, sino por el cambio de paradigma. Frente a Estados Unidos ni siquiera cuenta la soberanía. Un país no puede hacer lo que quiere dentro de sus fronteras; Estados Unidos les advierte: ustedes están haciendo cosas que no nos gustan, si tienen armas de destrucción masiva o están relacionados con el terrorismo, los vamos a atacar antes que ustedes hagan nada. En Europa el panorama es complejo. Los nuevos estados que se incorporan a la Unión Europea se alínean junto a Estados Unidos, lo que hace tambalear la UE. Esto ocurrirá durante un tiempo, porque no sería raro que se produjera un ‘abuenamiento’. Francia, Alemania y Rusia controlaban cerca del 50% de la futura explotación del petróleo iraquí. Hay una mezcla de intereses. Por lo demás, formalmente al menos, Estados Unidos señala que aspira a contar con Rusia y China en su cruzada contra el terrorismo, y ve con muy buenos ojos la incorporación de esos países al ámbito de la globalización y las políticas de libre mercado, aunque, al mismo tiempo, indica que defenderá a Taiwán.
Muchos líderes del mundo se preguntan qué está pasando. La igualdad de los estados, la soberanía, la normativa internacional se acaba o está en camino de sufrir profundas alteraciones. No creo que Estados Unidos pueda justificar indefinidamente ante su propio pueblo la guerra permanente y esta visión imperial. Pero muchos países le dan de una u otra manera la bienvenida. El petróleo baja de precio. En el corto plazo puede haber estabilidad económica.
Habrá estabilidad en algunas áreas críticas, incluso en el Medio Oriente en que Estados Unidos, ya instalado en Iraq posiblemente por largo tiempo, necesitará menos a Israel, cuya influencia en la política exterior de Estados Unidos ha sido muy grande. Muchos países pequeños van a tratar de acercarse más a Estados Unidos para conseguir inversiones y otros beneficios”.

APRETANDO A
AMERICA LATINA

Y en este panorama, ¿América Latina qué? ¿Se impone el Alca, como correlato a la dominación hemisférica por parte de Estados Unidos?
“Sí, claro, eso viene. El gran lobby en los países de América Latina está radicado en las cámaras binacionales de comercio con Estados Unidos, por cuanto la dominación de Estados Unidos sobre las economías latinoamericanas es una realidad. El documento de Bush señala que los tratados de libre comercio son parte de la Pax Americana, porque apuntan a los objetivos históricos de Estados Unidos en esta era.
Se acentuarán también los vínculos militares y otras formas de cooperación. Los problemas más complicados vendrán por el lado de los países que Estados Unidos considera enemigos, o que tiene en la mira.
Pienso, por ejemplo, que la ocupación de Cuba pudiera ser un peligro potencial e inminente, lo que crearía para América Latina un problema complejo. La gran interrogante es Colombia, que si no es prioridad, pronto lo será. Venezuela, probablemente, se ordenará más rápido, porque hay en marcha mecanismos constitucionales. Luego de Iraq, y con la nueva doctrina, hay que tomar las cosas muy en serio. No hay Naciones Unidas ni tratados que valgan.
El país que efectivamente cuenta es Brasil, donde Lula está haciendo un gobierno espectacular que podría devolvernos la posibilidad de un desarrollo humano, en un mundo en que la verdad única, es el egoísmo del capitalismo. En el caso de América Latina, Estados Unidos pudiera actuar aun cuando no se produjeran nuevos y significativos atentados terroristas.
En el caso de Cuba, a Estados Unidos no parece importarle el papel positivo que ese país juega en política internacional. Hace tabla rasa del rol extraordinario que jugó Fidel Castro en el proceso de paz de Centroamérica y de los esfuerzos que ha hecho para tratar de moderar el terrorismo en Colombia y una posible extensión del conflicto entre Venezuela y Colombia. Es claro que Fidel quiere que Cuba sea un actor significativo en el panorama internacional, para lo cual le interesa demostrar que Cuba no es amenaza para nadie. Pero a Estados Unidos eso no le importa. Hace un cálculo frío: Cuba está aislada militarmente. Sus posibilidades de defensa son muy pequeñas, sin perjuicio de la segura resistencia frente a una posible ocupación. Estados Unidos saca lecciones de la invasión a Iraq: nadie acudió en su defensa. ¿Quién haría algo más que declaraciones, en favor de Cuba? ¿Habría algo más que manifestaciones callejeras, que pudieran ser incluso multitudinarias? Recordemos cómo pesa Miami -que le dio el triunfo a Bush- en la política norteamericana”.

SITUACION DE
LA CONCERTACION

Usted ha estado ligado a la Concertación y fue alto funcionario del gobierno del presidente Frei Ruiz-Tagle. Luego de trece años de gobiernos concertacionistas impera un clima de frustración, las promesas iniciales no han sido satisfechas y amenaza un triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales y parlamentarias de diciembre de 2005. ¿Qué ha pasado?
“Debe ser complicado para el presidente Ricardo Lagos que la opinión mayoritaria sea que el próximo presidente será Joaquín Lavín. Los presidentes Aylwin y Frei tuvieron la seguridad que serían sucedidos por otro presidente de la Concertación.
Hay pesimismo generalizado. La verdad es que la Concertación no evolucionó a tono con las demandas de la sociedad y en mucho, se quedó fijada en el pasado. Entre los partidos que la integran, que también se han estancado, impera una suerte de canibalismo y una permanente disputa por intereses no sólo electorales. Creo que la Concertación perdió la oportunidad de convertirse en una gran fuerza política que diera cuenta del nacimiento de un mundo nuevo, que debía responder a las expectativas de los jóvenes, del mundo popular, de la gente humilde y también de los sectores medios y empresariales con sentido social.
También han influido los escándalos, amplificados por la derecha, y vicios como la difusa frontera entre asuntos públicos y privados, que permite que altos funcionarios, al día siguiente de salir del gobierno, se conviertan en figuras en los centros del poder económico. Y, sin duda, ha sido un factor negativo el papel de las Fuerzas Armadas, que siguen encastilladas y cuyos comandantes en jefe se permiten respaldar a la ministra de Defensa, dejando implícito que en algún momento pueden también declarar que no les agrada lo que hace. O que un señor de Carabineros diga, en un discurso institucional, que fueron llamados para dar el golpe y que no es justo que ahora ‘paguen el pato’.
¿Cuál es la perspectiva? Estamos a punto de consolidar una de las mayores concentraciones de poder político y económico. Si gana las elecciones presidenciales, la derecha agregaría al poder del ejecutivo, el que ya tiene en los negocios, las universidades, la prensa, los militares, en el poder judicial y en el Congreso.
Con todo, el presidente Ricardo Lagos sigue cumpliendo un papel relevante con capacidad y carisma, con autoridad y prestancia, que lo hacen destacar entre los presidentes de América Latina.
En cuanto al futuro: tres años no es poco tiempo. Creo que es posible todavía enmendar rumbos, y que, finalmente, la gente respaldará nuevamente a la Concertación y será posible derrotar a la derecha”

HERNAN SOTO


Enap: bocado apetitoso

Nuevamente se levanta el fantasma de la privatización de Enap. En importantes sectores de la Concertación la idea se sigue abriendo paso. El presidente de la comisión de Hacienda del Senado, y ex ministro, Alejandro Foxley, declaró que privatizar Enap sería la mejor manera de financiar el Plan Auge. El senador vitalicio Eduardo Frei Ruiz-Tagle puso su parte: “Entre aumentar los impuestos o enajenar activos públicos, claramente prefiero privatizar”.
No es la primera vez que en la Concertación (porque la derecha siempre ha tenido en la mira la privatización de Enap) se plantea la venta de Enap. Ahora, sin embargo, la situación es especial: privatizarla sería la mejor prueba de la buena disposición del gobierno hacia los empresarios, y serviría de lubricante a los propósitos de llegar a acuerdos estratégicos con los grandes consorcios, para lo cual dio una prueba con la designación de Vittorio Corbo como presidente del Banco Central. Se apresta a dar otra con la privatización de las sanitarias del norte. Como los empresarios han declarado tajantemente que rechazan nuevos impuestos, la privatización de Enap los beneficiaría directamente, sin perjuicio de los beneficios específicos que significaría para los adquirentes, al controlar una empresa que maneja la importación de combustibles, que produce todavía cantidades interesantes de gas, que refina la totalidad del crudo que ingresa al país y que produce importantes cantidades de petróleo mediante concesiones en diversos países.
El 21 de mayo de 1997, el presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle anunció que se preparaba un plan estratégico de mediano plazo para Enap. Todos sabían que ese plan implicaba privatización. Por lo tanto, se produjo una activa protesta de trabajadores. El gobierno retrocedió, pero el plan quedó en carpeta y podría reactivarse.
Algunos personeros cuestionan la utilidad técnica de esa medida. Enap entrega proporcionalmente las mayores utilidades que una empresa pública aporta al Estado. Esos ingresos del Estado no serían equiparados ni de cerca con el dinero que pudiera obtenerse de la privatización que, por lo demás, significaría menos dinero en poco tiempo y no en forma regular y permanente, como ahora. Así lo ha sostenido, entre otros, el economista Ricardo Ffrench-Davis.
Sobre todo, pesará la importancia política que se atribuya a la medida. Entretanto, ya hay interesados. El grupo Angelini, dueño de Copec, manifestó que su empresa “debe estar presente” en una iniciativa de este tipo. No pareció importarle que así se constituiría un monopolio, que abarcaría todo lo que hace Enap y, además, un sector importante de la distribución. Angelini confía en que si la iniciativa logra imponerse, no faltarán medios para salvar el inconveniente, con la tolerancia del gobierno, claro

ENAPINO

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