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Edición 543
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“el hombre es un lobo para el hombre”
Los Intelectuales
y la Dominacion
Desde hace días leo sin cesar documentos escritos para el público por intelectuales que hacen críticas al gobierno cubano
Este mundo
ancho y ajeno
Nunca la humanidad tuvo tantos medios para transformar el mundo

El mundo en poder de Estados Unidos

Cuba está en grave peligro, advierte ex embajador de Chile en Washington
TLC
El machismo en el TLC
Zapatistas
Zapatistas revelan
su historia
EVO MORALES
LA HOJA DE COCA, UNA BANDERA DE LUCHA
Escuela Karelmapu
La cara oculta de
la prueba Simce
Fuerza Social
Congreso de la
Alternativa Social

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EVO MORALES

LA HOJA DE COCA, UNA
BANDERA DE LUCHA

La tarjeta de presentación del diputado aymara Evo Morales es diferente, como lo es su liderazgo. Arriba, a la izquierda, está la wiphala, la bandera multicolor, “símbolo de la identidad cultural”. A la derecha, una verde hoja de coca, “bandera de unidad en defensa de nuestra dignidad nacional”. El líder de la primera fuerza política y social boliviana, Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) visitó por primera vez Chile en plena invasión de Iraq,
EL diputado Evo Morales, líder del MAS de Bolivia, con la redactora de PF, Lucía Sepúlveda.

participando en la asamblea parlamentaria mundial. Sencillo y directo, conversó en el Colegio de Profesores con miembros de la Fuerza Social y Democrática, y antes de partir al I Encuentro de Solidaridad Mundial con Venezuela, desayunó con Punto Final. Aquí unimos las respuestas que dio en ambas ocasiones (ver también entrevista en PF 537).
¿De dónde viene la fuerza del movimiento indígena?
“La historia demuestra que la región, desde hace más de 500 años, ha sido sometida al exterminio para aprovechar sus riquezas. Hay pueblos en que ha habido suicidios para eludir la esclavitud. En México, Guatemala, Ecuador, Perú y Chile hubo una dura resistencia. Ahora, el Plan Colombia y el establecimiento de bases militares norteamericanas en Ecuador y Brasil continúan esta política de exterminio.
El Plan Colombia es el segundo Plan Cóndor, pero dirigido al exterminio de los pueblos indígenas. En las prácticas, a los soldados les dicen que ahora hay tres enemigos: los indígenas, las ONGs y los movimientos populares”.
¿Y hay una expresión continental de este movimiento indígena?
“Como latinoamericanos, no tenemos más alternativa que organizarnos para dejar de ser el patio trasero del imperio y no ser los explotados, los sometidos, los humillados y saqueados. Es hora de que los pueblos se den cuenta que el capitalismo no es la solución. Sabemos que hay un movimiento de liberación indígena en países donde los pueblos originarios representan más del 40% de la población. Y si en un país determinado son minoría, tienen que hacer reconocer su autonomía por el Estado, y su derecho a la autodeterminación para controlar sus recursos ecológicos de manera de no dañar el medio ambiente. Estamos convencidos que los pueblos indígenas, desde Ecuador, Bolivia y México, nos planteamos la recuperación del poder político. Culturalmente ya ganamos, somos imbatibles. Nuestras fiestas, nuestra lengua, nuestra cultura están plenamente vigentes. Incluso la moda toma elementos de nuestra cultura, en vestidos, adornos... En el Congreso boliviano, los diputados aymaras, quechuas y guaraníes hablamos en nuestra propia lengua, y han tenido que poner traductores. Por fin podemos expresarnos libremente. Claro que cuando las democracias no están al servicio del imperio, éste se propone hacer volver las dictaduras fascistas. Nosotros queremos denunciar esos movimientos sospechosos que se están haciendo. La embajada norteamericana tuvo el descaro de acusarnos de promover un golpe de Estado. El embajador Greenlee envió una nota al gobierno en que señala que el golpe lo organizaba yo con Antonio Peredo y que otro sector del MAS, iba a asesinarme a mí y al senador Filemón Escobar (ver PF 541). Nosotros respondimos denunciando ese plan en que el vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, actuó como un ujier de la embajada norteamericana, que es la verdadera promotora del golpe”.

ORIGEN DE UN MOVIMIENTO
¿Porqué ustedes ligan la lucha por el poder con el territorio?
“No es posible tener poder sin territorio. Tener territorio es posibilitar la recuperación de nuestros recursos naturales, tanto renovables como no renovables. El oro, el petróleo, entre los segundos, la hoja de coca entre los renovables. Ese es el pensamiento del movimiento campesino de raíz indígena, que representa aproximadamente 60% de la población. Entre un 80 y 90% de los campesinos tienen padres quechuas, aymaras o guaraníes. La proclama por poder y territorio atrae nuevas políticas de exterminio, porque detrás de los recursos y los hidrocarburos están las transnacionales. Como quechuas y aymaras somos dueños absolutos de esta noble tierra. No es posible que nuestros inquilinos nos dominen y gobiernen”.
¿Quiénes son los inquilinos?
“Llamamos así a un grupo de familias bolivianas que deciden la política del Estado. Y deciden mal. En Bolivia los pobres somos los quechuas, aymaras y guaraníes. Si no se resuelve el problema aymara, quechua y guaraní, no se soluciona el problema de Bolivia”.
¿Tiene un precio muy alto esa lucha?
“En Argentina, con tres muertos renunció el presidente De La Rua... Nosotros, en Bolivia, desde agosto del año pasado, en que asumió el gobierno de Sánchez de Lozada, llevamos 64 muertos a bala. En la plaza principal de La Paz, el 2 y 3 de febrero hubo 32 muertos por la policía y militares. Nuestro planteamiento no es capricho, es una cuestión de vida, de sobrevivencia. Los compañeros dicen: ‘Yo prefiero morir de bala que de hambre’. Cuando los dirigentes defienden al pueblo, el pueblo defiende a los dirigentes. Todo esto ocurre justamente cuando, según Naciones Unidas, se vive el decenio de los pueblos indígenas. Yo me mantengo informado de lo que ocurre en otras naciones a través de Rigoberta Menchú, de quien soy amigo, como también de Aucán Huilcamán, con quien me he reunido en encuentros internacionales. Considero increíbles los juicios que tuvieron lugar en Temuco contra dirigentes indígenas mapuche”.
¿De qué forma ha actuado el movimiento indígena boliviano y cómo trabaja sus alianzas?
“Comenzamos a fortalecernos a partir de la gran Marcha por la Tierra y el Territorio, el año 1994. Sindicalmente, hemos actuado con bloqueos de caminos y eso nos ha permitido acabar con la dictadura. Ahora hemos decidido ir más allá y recuperar el poder político. Somos la primera fuerza política, porque el que ganó las elecciones presidenciales con sólo un 1,5% más de votación que nosotros, tuvo que hacer alianzas para formar gobierno. Al movimiento indígena y campesino no lo para nadie. Desde el sindicato construimos un movimiento de liberación, con los bloqueos de caminos como instrumento de combate. Hasta las elecciones presidenciales de junio del año pasado, no teníamos tantas esperanzas. Ahora sí, hay una propuesta que sale de las bases. Tenemos pocos municipios, pero ha habido muchos cambios ya que en 1999 éramos la quinta fuerza política. Hoy tenemos 28 diputados y 8 senadores. El 2004 habrá elecciones municipales y el 2007 nacionales. En el campo, donde vive la mayor parte de la población boliviana, tenemos una votación récord. Estamos fortaleciendo las organizaciones del altiplano, los valles y el trópico, cada una con sus propias características.
Vamos a trabajar en la ciudad. Tratamos de integrar a los jubilados, pero no fue posible. Hay algunos problemas con los obreros. Se creen en cierta forma ‘arquitectos’ de la revolución. Hablan de unidad en la diversidad, pero ellos no han hecho nunca esa experiencia de diversidad”.

LA HOJA DE COCA
La propaganda norteamericana sindica a los productores de coca como cómplices del narcotráfico. ¿Cuál es la relación del MAS-IPSP con la coca?
“El narcotráfico es un megaproyecto transnacional. La hoja de coca no tiene que ver con eso. En los años 60 a los campesinos se les acusaba de rojos y comunistas. Las democracias de los años 70/80 nos acusaron de ser narcotraficantes. Ahora, a partir del 11 de septiembre de 2001, además somos terroristas. Pero el verdadero terror lo vemos desplegado en Iraq por los norteamericanos y sus aliados.
La coca es un eje vertebral de la cultura quechua-aymara, un bien de mucho valor social y económico. Es la base que nosotros utilizamos para pedir ayuda a un hermano, cuando necesitamos un trabajo. Por favor ayúdeme, voy a pedirle, y llevo unas hojas de coca. La coca es la base del trabajo de solidaridad, y la solidaridad es un mandato de nuestra cultura. La coca se usa también para pedir la mano, en los matrimonios, para construir la casa de la pareja, porque en esa tarea participa toda la comunidad. También en los entierros y en las reuniones. Cuando había un conflicto, mi papá, que era dirigente, primero repartía hojas de coca y después ya entraba a resolver. En el Parlamento yo me recupero al tomar el té de hoja de coca. Ahora sé que incluso en la Universidad de Harvard han dicho que es el mejor alimento del mundo. Nosotros no lo usamos como alimento, sino para mascar y como té y medicina”.
¿Cuál es el socialismo del MAS-IPSP?
“Nosotros somos comunitarios. Porque en el ayllu (la unidad territorial aymara) se vive en comunidad, con valores como la solidaridad y la reciprocidad. Esa es nuestra práctica. La mujer y el varón tienen la misma autoridad, los dos son mallkus, es decir, jefes. Mi papá viajaba y cuando él estaba fuera, mi madre se quedaba resolviendo todos los problemas”.
¿Y en el caso suyo, dónde está la pareja, esa mitad que asegura la unidad de los opuestos-complementarios, de acuerdo a sus valores ancestrales? (Ríe, por primera vez en la entrevista).
“Bueno, esa es mi primera debilidad porque no tengo pareja. Vamos a pensar seriamente en eso. Pero cuando los veinte sindicatos que integran la Federación de Sindicatos Cocaleros eligieron candidatos para el municipio, siempre elegimos a dos, un varón y una compañera. Para nosotros, ser autoridad es servir al pueblo. Esa es nuestra diferencia con la cultura occidental. Otro de los valores que honramos es la reciprocidad. Si hablamos del término ayni, significa yo te ayudo, tú me ayudas”.
¿Aún se practica el trueque?
“Se practica el trueque y la colaboración. Así nos manejamos en la campaña presidencial. Nosotros no teníamos propaganda visible en la calle. Necesitábamos una bandera. Se pidió a los sindicatos. Y juntamos coca para llevarla al altiplano y posibilitar esa tarea. Pero resulta que antes de la elección el gobierno había aprobado una ley de propaganda, por la que se entregaba dinero a los partidos para las campañas. Ellos nunca pensaron que iban a tener que darnos plata a nosotros, que ya éramos una fuerza. Nos tuvieron que dar cerca de un millón de dólares. Pero como nos manejamos con otros conceptos -como el trueque de coca por la bandera- devolvimos la mayor parte del dinero después de la elección, porque para los gastos hechos no teníamos factura. Bueno, eso demostró que se puede hacer una campaña exitosa, sin plata. En cambio, la clase política tiene que invertir en las elecciones y para recuperar eso después, tiene que robar. Esa es la raíz de la corrupción. Creemos en trabajar en reciprocidad con la madre tierra. No podemos hacer de la madre una mercancía. Este modelo de desarrollo lo hace. La tierra es sagrada y está siendo profanada por los gobiernos. El Instituto de Reforma Agraria, por ejemplo, ha sacado una ley que muestra que es mejor ser ganado vacuno que ser humano: porque la tierra se distribuye de acuerdo al número de cabezas de ganado que se tiene. Nosotros manejamos los recursos naturales con sabiduría, hay un intercambio del altiplano con el valle”.

LUCHA POR EL AGUA
¿Qué plantean frente a la creciente escasez de agua?
“Si hablamos de un recurso como el agua sabemos que hoy el calentamiento del planeta genera la escasez de agua. Nosotros creemos que el desarrollo industrial debería estar subordinado al respeto al planeta. Los países industrializados serán responsables no sólo de la escasez de agua sino de la destrucción de la Tierra. Yo he visto en mi país decrecer lagos y lagunas. El año 2000 ganamos la batalla contra la privatización del agua, un negocio que pensaba hacer la empresa El Tunari, en Cochabamba. El agua debe ser un servicio público y no un negocio privado. Ese es nuestro profundo sentimiento”.
Se publicó, entonces, una columna del escritor Vargas Llosa diciendo que ustedes condenaban a esa ciudad a vivir a espaldas del progreso...
“Puede tener razón, si se mira desde su estructura mental occidental. Pero nosotros hablamos de manejarnos en comunidad. En Chapare, que es donde están los productores de coca y la Federación de Sindicatos, el agua potable se captó y es el sindicato el que administra el agua, sin problemas. Ni siquiera necesitamos un gerente. Se formó un Comité de Aguas al interior del sindicato. Cada afiliado paga menos de un dólar al mes por el agua. Sin embargo, también los indígenas pueden convertirse en depredadores si, por ejemplo, han sido reducidos a espacios muy pequeños y a una agricultura de subsistencia, como ha ocurrido en Chile con los mapuche. Claro, por necesidad, y en cantidades mínimas; en tanto que los grandes empresarios agrícolas y forestales cortan miles de hectáreas de bosque nativo. En Bolivia uno de los problemas es que no hay precio razonable para los productos agrícolas. Cien naranjas valen dos pesos bolivianos (mucho menos que un dólar). El problema no es de producción, sino de mercado. Hay producción, hay riqueza. Se trata de un tema de distribución. Hay muchas manos sin tierra”.
¿Qué importancia ve a la recuperación y uso masivo de las lenguas originarias?
“La experiencia en el Congreso boliviano ha sido muy importante. A nosotros nos preocupa el tema de la educación a nivel nacional. Queremos recuperar los valores humanos, reinstalar valores como la reciprocidad. Ahora, hemos encontrado en la base, en el campo, que los padres de familia se oponen a la reforma educacional que incluye la educación bilingüe. La rechazan porque sienten que va a dejar a sus hijos en inferioridad de condiciones, porque al llegar a la universidad eso se corta, y tendrán todo a medias, no van a dominar el español y van a estar en desventaja frente a los otros. Entonces quieren una reforma integral, que incluya también la universidad. Y si no, no quieren nada. Porque la lengua igual se habla masivamente en todas partes, eso no se ha perdido. La lengua es otra forma de resistencia. Cuando yo era chico, en Oruro estaba prohibido hablar en aymara. Ahora se habla en todas partes, como expresión de fortaleza y rebelión”.

MEDICINA TRADICIONAL
¿Qué plantean sobre la medicina tradicional y la protección de los recursos que utilizan los pueblos originarios para ello? ¿También están vigentes los yatiris (sanadores, equivalentes al machi mapuche) actualmente?
“Hay zonas en las que todavía hay yatiris y también parteros naturales. He visto trabajar a parteros naturales que han puesto a una madre en una hamaca y la sacuden, provocando los movimientos necesarios para que la criatura se encaje y pueda nacer... Las comunidades están defendiendo sus recursos y la coca es uno. Hay organizaciones que sacan, procesan y exportan yerbas medicinales, aunque todavía en forma muy artesanal. Lo hace la Sociedad Boliviana de Medicina Tradicional, que forma parte del MAS. Hemos planteado que debería haber un viceministerio de Medicina Tradicional, es un tema en el que tenemos que seguir avanzando”.
¿Cómo se origina el MAS y su construcción?
“El MAS representa a los movimientos sociales, y es un instrumento político de liberación. No es una construcción de politólogos, ni de analistas, académicos o políticos. Sale de un congreso campesino, como fruto de la evaluación de los acuerdos alcanzados con el gobierno y la constatación de que no se habían cumplido. Entonces, nos planteamos el problema del poder. Y así construimos un movimiento que no surgió de los intelectuales ni de la Izquierda, sino de la gente más discriminada y más despreciada: los aymara. Yo me siento más dirigente sindical que político. Ese movimiento se llamó primero Asamblea por la Soberanía de los Pueblos Indígenas Negros y Populares. Aunque cumplíamos todos los requisitos, cinco veces fue rechazada nuestra inscripción electoral, por instrucciones de la embajada norteamericana. El antiguo MAS era parte de la coalición Izquierda Unida, y estaba prácticamente desaparecido. Nosotros llegamos a un acuerdo para utilizar ese nombre. El MAS no es un instrumento sólo para sus miembros. Es para servir al pueblo, según nuestro concepto de lo que es ser una autoridad. Yo no tengo formación académica, al principio estaba un poco asustado frente a senadores y diputados. Antes de las elecciones presidenciales se me acercaba gente que me decía: Usted no está preparado para ser presidente, pero es honesto y voy a votar por los honestos. Dentro de la clase media y alta también tuve votantes que pensaban así, era gente que vivía de su trabajo”.
Un sector de la prensa chilena lo presentó como enemigo, por su oposición a la salida del gas boliviano por un puerto del país.
“Para nosotros el problema es la recuperación de la propiedad de los hidrocarburos. Estos recursos ya no son fiscales; en los años 93-97 se privatizaron. Antes de eso, quienes explotaban pagaban un 50% de regalías al Fisco, en cambio ahora, sólo el 18%, bajo la categoría de pozos nuevos. El tema de la recuperación es un asunto de voluntad política. El pueblo está pidiendo una consulta popular con carácter vinculante sobre el tema del gas. El resultado ya lo tenemos ganado. Por ello, hemos planteado en el Parlamento instituir un plebiscito, opción que existe legalmente, pero debe ser complementado con un reglamento. No hemos logrado aún resolver eso, porque los representantes son una mafia. Cuando decimos la verdad en el Congreso, nos expulsan (como me ocurrió a mí en enero del 2002). Si el gobierno decide unilateralmente al respecto, esa decisión va a durar unas horas, no más. El tema es la propiedad, eso es lo central. Y en cuanto a la salida, la solución es tener un puerto de administración tripartita, con cierta soberanía. Nuestro pensamiento es que el mar y el gas sirvan para los hermanos y no para las empresas transnacionales”

LUCIA SEPULVEDA RUIZ


El uso social de la coca


Los antropólogos que han investigado el tema, hablan de una “etiqueta” de mascar coca, incluida en las más diversas formas de comportamiento. Tiene que ver con la relación entre los seres humanos y los seres espirituales que, de acuerdo a su cultura, animan la geografía local y regional andina. Dentro del ceremonial que desarrolla el yatiri, la coca tiene un uso ritual, médico y sacramental aún vigente. Por tanto, la salud y bienestar de aymaras y quechuas tienen que ver con la sobrevida de ese ritual que mantiene su estructura cultural. Por tanto, según planteaba Meyer en un estudio publicado en 1988, “atacar el consumo ritual de la coca sería perder un elemento integrador, un símbolo profundo y altamente significativo que tiene raíces milenarias y tradicionales... Se pierde una forma de valorar las relaciones humanas y formas desconocidas (para el mundo occidental) de disfrutarlas. Se pierde toda una riqueza cultural, que está imbricada en el uso de la coca y el sentido de la vida filosófico y contemplativo, implícito en el uso social de la hoja sagrada. Negar y menospreciar el uso social de la coca es un acto de etnocidio, desculturización y desarticulación... de las culturas indefensas de las sociedades del tercer mundo”

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