Zapatistas revelan su historia
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Se comenzó a descorrer el velo de
una historia oculta. Aparecen las primeras evidencias de
la epopeya noble y modesta que hizo brotar a la guerrilla
zapatista, en enero de 1994. Es la historia de las Fuerzas
de Liberación Nacional (FLN) de México.
Este contingente guerrillero -al cual, en algún
momento, entró a militar el ahora subcomandante Marcos-
se fundó el 6 de agosto de 1969 y años más
tarde, en 1983, dio paso al Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN), en una de las experiencias
más originales de la Izquierda rebelde latinoamericana.
FLN y EZLN se articularon y mimetizaron. Como dijo un zapatista
de hoy: “para entender al EZLN hay que considerar
el antecedente de las FLN”. |
| MIMEOGRAFO
Gestetner que utilizaban las FLN de México para imprimir
sus materiales. |
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Todo esto comienza a ver la luz después que se instaló
una muestra museográfica en la “Casa Dr. Margil”,
en el barrio de Mezquital, en Apodaca, cerca de Monterrey, al
norte de México. Precisamente en la casa de dos integrantes
históricos de las FLN, César Yánez Muñoz,
(detenido desaparecido) y Fernando Yánez Muñoz (que
fue enlace del EZLN con el gobierno y el Congreso, durante la
marcha zapatista del 2001). Gracias al apoyo de sus padres, pudieron
convertir ese lugar en una casa para la conspiración rebelde
de los años 70.
El recinto es tan sencillo como modesta la historia que alberga,
y tan quitado de bulla como los “compas” que celosamente
cuidan la casa-museo, quizá una de las pocas que existen
en América Latina dedicada a un movimiento guerrillero.
En la sala principal destaca un jarrón de vidrio, con base
de madera de ceiba en cuyo interior hay tierra de Chiapas, regalo
del EZLN como un discreto homenaje a los mexicanos y mexicanas
que nacieron a la esperanza ese 6 de agosto de 1969. En este lugar
se puede leer un texto escrito en agosto de 1986 por el Capitán
II de Inf. Insurgente Marcos, titulado Poema (?). Relación
de hechos, dedicado a la fundación de las FLN y que termina:
No habiendo más que decir
y sí mucho por hacer, los
abajo firmantes dejan su sangre como ejemplo y
sus pasos como guía.
Heroica y respetuosamente
Vivir por la Patria o Morir por
la Libertad.
Manuel, Salvador, Alfredo, Gonzalo,
Manolo, María Luisa, Soledad, Murcia,
Aurora, Gabriel, Ruth, Mario, Ismael,
Héctor, Tomás, Alfonso, Ricardo...
Nombres de héroes de las FLN, algunos de los cuales aparecen
en fotos en una pared junto a una bandera de México. Una
es de Carlos Vives, “Ricardo”, fundador cuyo nombre
fue colocado a la biblioteca de la “Casa Dr. Margil”.
También están “Salvador”; “Murcia”
y “Alfredo” (los hermanos Elisa y Mario Sáenz);
“Aurora” (Julieta Glockner); “Manolo”;
“María Luisa” (Dení Prieto) y “Gonzalo”
(Graciano Sánchez) quien murió en combate en Tabasco.
Al entrar a la casa, la foto de César Yánez, “Pedro”
o “Manuel”, fundador histórico, desaparecido
en 1975 en Chiapas cuando desarrollaba la organización
guerrillera, política y social.
DETALLES DE UNA HISTORIA
Junto a un pilar de la sala principal, se descubre la entrada
a un sótano clandestino, que se cubría con una plancha
de concreto sobre ruedillas y terminación de madera. Desde
el sótano emergen unos tubos ocultos, como escalera improvisada
hacia la azotea. Este escondite nunca fue descubierto por la policía.
Lo mismo ocurrió con un profundo hoyo en el jardín,
donde se colocaba un envase bien sellado, que servía para
guardar documentos y materiales de la organización. Sobre
el agujero, tierra y plantas: nada sospechoso. Hoy, en ese patio
se exhibe un pequeño vehículo en cuyo interior se
fabricó un escondrijo donde las FLN llevaban implementos
militares y documentos.
Dentro del sótano clandestino hay dos banderas pequeñas
enmarcadas, una de México y otra del EZLN, que hace tiempo
portaban los guerrilleros en la selva. También, unos estantes
de madera que sirvieron para guardar los primeros implementos
de montaña y exploración de los zapatistas y cajas
de tubos fluorescentes, que se usaron para ocultar armas. En un
rincón, la portada de la publicación Nepantla (lugar
donde se produjo la muerte de varios combatientes, en 1974), órgano
de las FLN fechado 14 de febrero de 1979. Una foto de quince combatientes
del EZLN, tomada en 1984 (diez años antes de su irrupción),
en algún lugar de la Selva Lacandona. En el centro, un
mimeógrafo -Gestetner 320- que sirvió para imprimir
materiales de las FLN.
Hay una sala dentro de la casa donde, en pequeñas vitrinas,
se exhibe parte de la historia de las FLN y del zapatismo. Un
testimonio mudo y elocuente une la causa de esta guerrilla mexicana
con el pueblo chileno. Se trata de un dibujo del muralista Diego
Rivera dedicado a Pablo Neruda, en 1934, que fue donado por una
organización revolucionaria de Chile a las FLN en época
de la dictadura. La idea era que pudieran vender el dibujo y obtener
algún recurso. Pero las FLN optó por guardar el
obsequio y hoy lo exhibe.
En las vitrinas se combinan los trabajos prácticos y teóricos
de las FLN. Un teodolito y un telémetro que los combatientes
usaron para prácticas de ángulo de tiro y medición
de distancias; dos equipos de radiocomunicación marca Kenwood
y Yaesu, que se utilizaron para comunicaciones desde ciudades
con la selva chiapaneca; el mapa original sobre el cual las comandantas
y comandantes trazaron la ruta de la marcha zapatista del 2001.
Se exhiben varios ejemplares del boletín La Verdad, una
publicación de información y análisis que
tuvo gran utilidad en los años ochenta y que era preparado
por las FLN; varios textos políticos y de formación
militar, entre ellos, el primero de la agrupación, llamado
Sobre el problema de la guerra y de la paz; una muestra de la
asimilación a las condiciones de construcción del
movimiento indígena guerrillero es un texto en tzeltal,
lengua indígena, y otro sobre Técnica para reparar
zapatos y, Los Convenios de Ginebra, que hace años fue
consultado por Marcos y otros dirigentes para atenerse a ellos
en las actividades de combate.
Hay dos cosas que muestran el hilo histórico que anuda
a las FLN a la guerrilla zapatista. Un texto escrito a mano, con
la letra de Marcos, titulado Curso de combate urbano, utilizado
para instrucción y la computadora portátil Satellite
100cs que ya como subcomandante insurgente usó Marcos,
durante la marcha zapatista.
Edgar Barreto, uno de los responsables de la casa-museo, explicó
a PF la idea para contar con el lugar y esta exhibición:
“Se trata de preservar la historia, el vínculo histórico
de las FLN y el EZLN. También de cuidar la memoria de la
comunidad y de todos los que contribuyeron a construir esta historia”.
LAS FLN:
SILENCIO, PACIENCIA
En una casa de la calle 15 de Mayo, en Monterrey (hoy se levanta
ahí el Museo de Historia Mexicana), un grupo de jóvenes
fundó, el 6 de agosto del 69, las Fuerzas de Liberación
Nacional que quince años más tarde darían
paso al EZLN. En un folleto de la “Casa Dr. Margil”
se lee que “cerrados todos los caminos del diálogo
político, un pequeño grupo de hombres y mujeres...
tomaron la decisión de iniciar uno de los movimientos armados
más originales que registra nuestra historia. Conocedores
de las fibras más sensibles de nuestra idiosincrasia, se
propusieron modificar primero la conciencia nacional, fincaron
el crecimiento del movimiento en dar preponderancia a las causas
políticas más que a las militares, prohibieron el
uso de la violencia para adquirir armas y equipos; descartaron
el terrorismo como método de lucha; no fijaron plazo para
desarrollar las actividades conspirativas y dejaron claro que
era a la dictatorial figura presidencial a la que declaraban la
guerra, no al pueblo de México”.
La labor de las FLN se extendió a Monterrey, los estados
de Tabasco y Chiapas y a la capital mexicana. En esos años
se desarrollaban otras experiencias guerrilleras urbanas y rurales.
En México hubo procesos guerrilleros como los de Lucio
Cabañas y Genaro Vázquez, en el estado de Guerrero,
de Arturo Gámiz en Chihuahua, de la Liga Comunista 23 de
Septiembre y distintas organizaciones, en otros lugares. La mayoría
se extinguió, fue reprimida salvajemente o tomaron otros
cauces. Las FLN, en silencio prosiguió su labor insurgente.
A inicios de 1974 se produjo un hecho represivo en Monterrey,
que permitió a fuerzas policiales y del ejército
atacar “La Casa Grande” como la denominaban, ubicada
en San Miguel Nepantla, zona colindante con el Distrito Federal.
Fueron asesinados la mayoría de los militantes que se encontraban
en el lugar y sólo sobrevivieron dos. La documentación
encontrada permitió a las fuerzas policiales y militares
conocer que un contingente de las FLN estaba instalado en Ocosingo,
Chiapas. El dirigente César Yánez supuso que al
refugio guerrillero llegarían fuerzas militares y ordenó
una emboscada. Causaron bajas y pudieron romper el cerco. El grupo
guerrillero se internó en la selva, tuvo combates, y hasta
hoy nada se sabe de ellos. Otros partieron de Chiapas a continuar
el trabajo.
Varios militantes históricos, entre ellos Fernando Yánez,
asumieron la tarea de dar continuidad a las FLN y su proyecto
político. Muchos de esos gestores continúan en el
anonimato. Fernando Yánez, a quien Marcos llama en sus
misivas “Hermano Mayor” fue designado por el EZLN
enlace con el gobierno y el legislativo durante la marcha zapatista,
y forma parte del equipo editorial de la revista Rebeldía.
Aún no se conoce toda la historia y el trabajo de las FLN.
Pero llama la atención las características de este
contingente que desarrollaba un ideario político vinculado
a las comunidades indígenas.
Probablemente un hito histórico de las FLN ocurrió
el 17 de noviembre de 1983. En esa fecha se fundó el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Quizá sea
el único caso de un movimiento rebelde en que un profundo
y extenso proceso interno, de construcción y lucha, dio
paso a otra organización, sin abandonar lo que fue. Ello
incluiría la decisión de dirigentes y mandos de
vivir ese proceso, asimilarlo y dar paso a la construcción
de la nueva organización. Por cierto, de allí en
adelante, empieza la historia del EZLN que pasó también
por un enorme esfuerzo de formación, reclutamiento, organización
e incidencia social
HUGO GUZMÁN RAMBALDI
En Apodaca, México
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