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Edición 544
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Editorial
LA FRESCURA DE LONGUEIRA
Habla la Coordinadora Arauco-Malleco
Raúl de la Puente, presidente de la Anef:
“Enfrentamos una
dictadura partidaria”

17 mil hectáreas recuperadas por la Coordinadora Arauco-Malleco

Esta tierra es nuestra
Enap, hueso duro de roer
Argentina en tiempo de tango
Adiós muchachos,
compañeros de mi vida
Agustín Edwards
EL INTOCABLE
Los jóvenes toman la palabra
“Siempre hay
otro camino”

Julio Lira, presidente de la Fech:
Es hora de sumar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartas

 

LA REVOLUCION PEDAGOGICA EN CUBA

Señor director:
Hasta antes del triunfo de la revolución en 1959, Cuba como otros países de este hemisferio sufría el rigor social de su dependencia económica y política de Estados Unidos, expresado en el absoluto atraso en materia educacional y sanitaria.
Ha sido obra de la revolución cambiar ese espantoso cuadro. Los altos indicadores de analfabetismo, carencia de educadores y falta de escuelas, eran expresión de un subdesarrollo crónico. Lo mismo ocurría en materia de salud.
Hoy, la isla exhibe datos que asombran. El índice per cápita más alto de docentes y de médicos del mundo. Supera a países más desarrollados en el número óptimo de docentes por habitante y, en el próximo período, se propone tener sólo 20 y hasta 15 alumnos por aula. Cuba invierte el 12% del PIB en educación. La Unesco recomienda que los países ocupen el 8% de su Producto Interno Bruto en el sistema de enseñanza, como un monto óptimo. Varios de nuestros países no alcanzan al 4%. Chile invierte en educación superior sólo 0.7%, y lo mismo destina a investigación científica.
La revolución en Cuba ha demostrado que es posible hacer realidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en resumen dice que todo ser humano tiene derecho a la dignidad. A pesar del bloqueo impuesto por Estados Unidos ya por 40 años, ha demostrado que con escasos recursos se puede cumplir con los más nobles propósitos.
Existe un país donde las palabras patria, soberanía, solidaridad, heroísmo y bandera, tienen la más profunda acepción. Ese país es Cuba. El gobierno se ha propuesto hacer de la isla el país más culto del mundo. Las escuelas, centros académicos y la televisión serán los destinados a cumplir esa gigantesca tarea.
La solidaridad es un principio vivo que se expresa en los 70 mil profesionales de distintos países que la revolución ha formado gratuitamente en estos 44 años. Esos planes continúan hoy con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Médicas, que ha empezado a formar a 10 mil médicos de 24 países.
El año sabático para los docentes, propio de países altamente desarrollados, es otro factor que determina los éxitos del sistema educacional cubano. Se une a ello la existencia de centros de formación docente en provincias, con alto nivel académico. Cada dos años La Habana se transforma en capital latinoamericana de la docencia. Allí se realiza el Congreso de Pedagogía, que reúne a seis mil educadores para conocer e intercambiar experiencias en el campo educacional.
El imperio de los medios de comunicación silencia la obra social de Cuba, hasta sus óptimos resultados deportivos son ignorados. Con su revolución socialista, dice al mundo que es posible globalizar la solidaridad.
CARLOS POBLETE AVILA
Ex dirigente nacional del Magisterio, Presidente del Centro Amigos de Cuba, de Rancagua

Solidaridad con Venezuela

Señor Hugo Chávez Frías
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Estimado presidente:
Nosotros, los abajo firmantes, ante la gravedad de la noticia aparecida el lunes 5 de mayo en el diario La Tercera, donde se señalan supuestas presiones que Estados Unidos ejercería sobre Chile, a fin de lograr que el presidente Ricardo Lagos y la canciller Soledad Alvear respalden un acuerdo para sacarlo a usted del poder, hemos hecho un llamado de manera urgente al pueblo chileno para que manifieste su solidaridad con la democracia bolivariana y con los venezolanos que se han decidido a defender el proceso de cambios que usted lidera en busca de la justicia social.
Asimismo, hemos exigido al gobierno del presidente Ricardo Lagos que se pronuncie en contra de las maniobras descaradas que pretende ejercer el imperio del norte en contra de la libre determinación de los venezolanos, que legitimaron en más de ocho elecciones su gobierno bolivariano, transitando siempre la senda democrática y constitucional, aun a pesar del golpe de Estado perpetrado el 11 de abril del año pasado y el constante boicot en contra de su economía.
Exigimos respeto al pueblo de Simón Bolívar y a su Carta Magna, la más democrática de América Latina, discutida y aprobada por todos los venezolanos.
Le manifestamos a usted, señor presidente, y a su pueblo la más alta expresión de nuestra solidaridad y apoyo desde la tierra de Salvador Allende.

GLADYS MARIN MILLIE, presidenta del Partido Comunista de Chile
MANUEL CABIESES DONOSO, director de la revista “Punto Final”
CARLOS RUIZ ENCINA, coordinador Organización LaSurda
CARLOS MOYA y MANUEL GAETE, Partido Socialista
JOSE CADEMARTORI, presidente del Comité Bolivariano de Chile
MIREYA GARCIA, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos
(Participantes en el Foro Internacional de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, realizado en Caracas entre el 10 y 13 de abril pasado).


SENSACIONALISMO Y PERIODISMO DE TRINCHERA

Señor director:
Lectores o receptores de medios de comunicación observan, desde hace un tiempo, el exagerado afán de éstos por lograr primeras páginas o titulares impactantes; o sorprender, asombrar, escandalizar a la opinión pública con hechos desusados. La competencia en el campo de los medios es tan reñida como en el cualquier otro del quehacer nacional. Por eso, hoy asistimos a un período único de llamados a la ética en todas las áreas. El barómetro ético ambiental está sobrecargado.
Se crean comisiones de ética cuando no las hay, o se las convoca para pronunciarse sobre algo que en esa área no huele bien. En la de los medios de comunicación existen y funcionan de larga data, comprobándose con inquietud que ha vuelto el sensacionalismo para ganar sintonía o circulación.
Pero también se puede leer entrelíneas otras intenciones. Así como algunos señalan que la política se ha “judicializado”, otros agregan que se ha “mediatizado”. Los líderes hoy hablan más a través de los medios que en los foros pertinentes, lo que no es malo en sí. Los medios asumen protagonismo como actores de la política, lo que tampoco sería reprobable si no silenciaran o exageraran realidades -como vimos en la difusión de los sucesos en Iraq-, o si no inventaran o exageraran hechos en desmedro de personas, instituciones y de los intereses superiores del país. Ello constituye una agresión al periodismo en su vocación por la verdad.
Hemos visto informar sobre personas procesadas como si ya fueran reos, emitir juicios omitiendo las fuentes de la información, entremezclar información con línea editorial. ¿Estamos volviendo al periodismo de trinchera de los tiempos de Camilo Henríquez o de la Unidad Popular? Nada contra el periodismo de trinchera si se hace en buena lid y con transparencia (estableciendo desde cuál trinchera se habla) y, sobre todo, manteniendo fidelidad a la verdad.
Se ha intentado justificar el abuso de mezclar información con opinión caracterizándolo como periodismo interpretativo, creado hace ya medio siglo por la revista estadounidense Time, en que los hechos no se narran únicamente, sino que se interpretan para mejorar la comprensión del lector. Pero esta publicación cuenta con un cuerpo de periodistas e investigadores cuya única misión, a tiempo completo, es verificar la verdad de cada hecho que se afirme en cada línea de sus crónicas. De modo que este estilo de periodismo, aun cuando muchas veces pueda cometer errores, mantiene el rigor por la verdad. Por acá, los desmentidos y rectificaciones abundan.
El Código de Etica del Colegio de Periodistas ordena en su artículo séptimo: “El periodista deberá establecer siempre una distinción clara entre los hechos, las opiniones y las interpretaciones, evitando toda confusión o distorsión deliberada de ellos.”Y en el artículo noveno, señala que se debe citar siempre la fuente, a menos que ésta haya pedido expresamente ser omitida previa confirmación de su idoneidad y confiabilidad. Ello asegura la responsabilidad y buena fe con que se entrega la información.
Por su parte, respecto de la honra de las personas -tan vapuleada últimamente-, el dictamen sobre periodismo de investigación del Consejo de Etica de los Medios (que obliga moralmente a los empresarios periodísticos) exige que se respete el honor y la honra de las personas y de sus familias, y recomienda que el periodista investigador no las ofenda “ni directamente ni a través de calificativos, atribuciones o insinuaciones que lleven al menosprecio o al descrédito de aquellas” y que “prescindirá por completo de afirmaciones o imputaciones no comprobadas en el mismo texto”.
Respecto de la inculpación de determinados hechos o conductas, el citado Consejo, en su sentencia N° 89, dice que “ha advertido sobre la gravedad de extralimitarse en la información, comportándose como juez y constituyéndose de hecho en una especie de tribunal público, menoscabando así la capacidad de defensa de la persona acusada. Esta extralimitación puede producirse tanto por el estilo de narrar un hecho como por el vocabulario empleado”.
El periodismo nacional debe oír y practicar estas orientaciones éticas, para así contribuir a acabar con el enrarecimiento de la atmósfera que hoy respiramos y a restablecer la armonía en nuestra convivencia.
LIDIA BALTRA MONTANER
Presidenta del Tribunal Nacional de Etica y Disciplina
Colegio de Periodistas de Chile


EL POKER DE CHILE

Chile ya no se parece a sí mismo. Insisto que este país es cada día más ajeno. Es un problema de transculturación consentida.
Todo comenzó por la publicidad, antes, con la implantación a sangre y fuego del modelo neoliberal. En la televisión se entronizaron los modelos anglo, se han deslizado palabras inglesas, como si hablar castellano, nuestra lengua, fuera mal visto. El chileno no sólo es racista impropio, pues aunque sea un “indio” o un moreno, se da ínfulas y mira con desdén a los peruanos, a los bolivianos, a los negros. Las radios tocan en su mayoría música anglosajona.
Moralmente esta disonancia cognoscitiva se muestra en los dobles estándares, que priman en todo orden: cada día el Opus Dei conquista a masas de la clase media, llevándolas a una hipocresía muy similar a la yanqui protestante, que a Dios ruega mientras da con el mazo.
En lo cultural, los eventos son calcados de Estados Unidos: las entregas de premios, en fin, los espectáculos banales, donde va quedando muy poca sustancia. En lo literario, escritores con talento son desechados por las editoriales por “difíciles”. Es la cultura de las papas fritas y la Coca Cola. Nada de cuestionar, eso no es tarea del nuevo Chile.
En lo económico es tan escandaloso, que un economista “yanqui” dirige nuestro Banco Central. Apareció en televisión señalando sin inmutarse que “las guerras son necesarias”... El que manda, caballero, es don Dinero. Chile abierto de piernas, como advierte Armando Uribe, admirado poeta, a quien se le critica por el pecado de decir la verdad...
En lo político, copiado bipartidismo del sistema binominal, que no permite que se expresen en el Parlamento otras ideas, sobre todo las progresistas. Los debates presidenciales: imitados de la televisión norteamericana.
Para qué hablar de la televisión e Internet. Nuestra juventud ve, habla y practica costumbres ajenas, con el cable que sospechosamente es dirigido desde EE.UU. Los escasos espacios de televisión chilena son a nivel de relaciones públicas, donde se presentan a lo sumo situaciones sociales, como viene ocurriendo con las teleseries de TVN. Nuestros buenos actores hacen un esfuerzo inmenso, pero no creo que eso rinda mucho, es lento el trabajo y muy general.
En materia de comunicaciones estamos sometidos a los consorcios extranjeros.
Los chilenos, en su mayoría analfabetos funcionales, no leen ni en el baño. Y qué hablar de la prensa, cuál más antinacional.
Cuando se trata con gente que vive blufeando económicamente, a lo gringo, se comprende que estemos en un póker: autos grandes, árboles de Navidad enormes, fiestas de brujas importadas, en fin... Compatriotas, saben qué: así no me gusta Chile.
MAURICIO OTERO
(escritor y poeta)
maicolpues@surnet.cl


Pena de muerte en Cuba

La pena de muerte es un tema que siempre mueve a discusión en la sociedad. Es un problema complejo, difícil de abordar en tanto sea analizado según distintas sensibilidades. Con todo, enjuiciar la pena de muerte plantea un problema de conciencia íntima, fundamentalmente para quienes sustentamos ideas de Izquierda progresista. Sin embargo, por más que sea un problema complejo y difícil, no queda más remedio que abordarlo en toda su naturaleza y realidad.
Lo primero que quiero dejar sentado es que respeto y valoro a los que por principios morales y éticos, filosóficos o religiosos, se oponen a la pena de muerte. Eso está fuera de discusión. Sin embargo, en determinados casos, enjuiciar la pena de muerte sustentado sólo en principios, sin tomar en cuenta la cruda realidad que impone el sistema mundial que nos rige, es dar vuelta la espalda a una realidad que no se quiere mirar.
Esto a propósito de los tres fusilamientos en Cuba, sobre lo que se ha levantado gran polvareda. Enjuiciar este hecho sustentado en puros principios, soslayando las particularidades que finalmente llevaron a él, no deja de ser un juicio idealista y abstracto; una afirmación metafísica que generaliza los hechos sin considerar las particularidades que los motivan.
Y no es que esté en contra de los idealismos. Al contrario, mi propia condición de pertenecer y haber pertenecido siempre al mundo de la Izquierda, me hacen sustentar ideales que tienen que ver con la construcción de una sociedad más solidaria y justa. Es del todo comprensible entonces, que el haber sucedido estos lamentables hechos en una sociedad que ha alcanzado logros que son consustanciales al socialismo, haya acongojado y traído confusión al mundo progresista. Mas, a pesar de esta congoja y dolor, en medio de la intensidad de la tempestad que arrecia, me precio de estar entre aquellos que no hemos perdido la brújula.
Entiendo muy bien hacia donde va la cosa: una brutal ofensiva ideológica se incentiva y reanima en contra de Cuba. Los fascistas de la Casa Blanca sacan cuentas alegres creyendo ver llegado el momento de “la pera madura”. ¿Y si estos deseos fascistas llegaran a cumplirse? ¿Cuántas lágrimas derramarán aquellos intelectuales que, involuntariamente por cierto, ayudaron a atizar el fuego que anida en aquella Gran Bestia del Norte que se encuentra agazapada a la vuelta de la esquina de Cuba? Son preguntas que le hago a Saramago y Galeano desde este apartado rincón del mundo.
Para comprender el caso que nos preocupa en toda su complejidad y contexto, tenemos que tener a la vista que, en un rincón del mundo, existe una pequeña isla llamada Cuba, que hace más de 40 años decidió liberarse de las lacras e injusticias del capitalismo, y que libremente decidió la construcción de una nueva sociedad socialista. Por este solo hecho, desde un principio, ha sido acosada por la Gran Bestia que tiene por vecina. Una historia bastante documentada nos revela que ha tenido que resistir dos invasiones armadas, 58 intentos de asesinato en contra de su presidente, miles de actos de sabotaje en sus más variadas formas y, sobre todo, un criminal bloqueo económico para ahogarla y aplastarla. Una permanente agresión que la ha hecho estar en un permanente y virtual estado de guerra.
Demás está decir que hoy todos los países han sucumbido ante el gran imperio. Sin embargo, no Cuba, ésta se ha levantado y no se ha sometido. Y esto es lo que el poder, ahora unilateral, no le perdona.
Ahora bien, lo que más molesta e irrita, es la desmesura y desproporción para enjuiciar los fusilamientos en Cuba. Cuando, excepcionalmente, se dicta la pena de muerte en la isla, se arma la gran alharaca. En cambio, cuando ésta es general y constituye una rutina, como sucede en Estados Unidos, los intelectuales reclaman sin fuerza y no de consuno, como lo han hecho ahora.
Ciertamente no soy Premio Nobel ni me apellido Saramago o Galeano. Soy un escritor-ensayista cuyo pensamiento crítico-reflexivo circula por estrechos círculos literarios. Así y todo, he querido expresar mi protesta ante el tratamiento de un problema complejo y delicado, que se ha abordado con desproporción y desmesura. Y esto es del todo grave, desde el momento que quienes, sin ser su intención, se han prestado a ello, no han tenido presente aquella realidad que nos dice que lamentablemente esa derecha liberal que distinguía a Estados Unidos, ahora, con Bush y su camarilla, se ha transformado no digamos en una derecha conservadora (como lo fue, por ejemplo, la de Reagan) sino que lisa y llanamente en ¡una derecha fascista!
Por cierto, aquel intelectual que todavía no entienda el meollo de esto y los complejos elementos que lo cruzan, y más aún, no se percate del peligro que esta nueva realidad conlleva para el preservamiento de la paz en el mundo, quiere decir que sigue en el limbo
HERNAN MONTECINOS




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