Buscar con Google

Edición 544
Portada
Inicio
Tradución
Favoritos
Recomendar Página
Cartas al Director
 
Libro de Visitas
  Firma el libro de visitas Firmar el Libro
Este es el punto donde dejan su firma quienes visitan este sitio.
.
Ediciones Anteriores
.
En esta Edición
Editorial
LA FRESCURA DE LONGUEIRA
Habla la Coordinadora Arauco-Malleco
Raúl de la Puente, presidente de la Anef:
“Enfrentamos una
dictadura partidaria”

17 mil hectáreas recuperadas por la Coordinadora Arauco-Malleco

Esta tierra es nuestra
Enap, hueso duro de roer
Argentina en tiempo de tango
Adiós muchachos,
compañeros de mi vida
Agustín Edwards
EL INTOCABLE
Los jóvenes toman la palabra
“Siempre hay
otro camino”

Julio Lira, presidente de la Fech:
Es hora de sumar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enap, hueso duro de roer

Inmediata reacción de los trabajadores provocó la propuesta del presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, Alejandro Foxley, democratacristiano, de privatizar la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) para financiar el Plan Auge y otras medidas. En el mismo sentido, el senador vitalicio Eduardo Frei Ruiz-Tagle declaró que entre nuevos impuestos y privatizaciones, prefería estas últimas. Los trabajadores de Enap se pusieron en alerta y comenzaron a preparar movilizaciones.

La situación se agravó cuando se conoció la tramitación de un decreto que eliminaba la representación de los trabajadores en el directorio de la empresa petrolera. Este decreto se vio como una represalia por las declaraciones del presidente de los trabajadores de Enap, Jorge Matute, que denunciaba los intentos de privatización.
Se produjo una áspera protesta de los dirigentes sindicales. Esto obligó al ex ministro Carlos Mladinic, encargado del Sistema Administrador de Empresas Filiales Corfo, a dar explicaciones. Informó a Matute que no era intención del gobierno eliminar la representación de los trabajadores y que se trataba de un malentendido. En el mismo sentido se pronunció el ministro de Minería. Finalmente, el presidente Lagos ordenó retirar de la Contraloría el cuestionado decreto. El ministro de Minería, Alfonso Dulanto, puso término al diferendo aclarando que no está en los planes del gobierno la privatización de Enap. Por el contrario, dijo, al gobierno le interesa impulsar la alianza estratégica entre trabajadores y administración para aumentar el valor de Enap, impulsando nuevos proyectos, mejorando la eficiencia y aportar así más recursos al Fisco.
Punto Final entrevistó a Jorge Matute, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Petróleo y Afines.
Nuevamente se habla de la privatización de Enap. El gobierno lo desmiente, pero personalidades de la Concertación proponen vender la empresa para destinar el producto a planes sociales, en especial al financiamiento del Plan Auge.
“El peligro existe y depende de nosotros, los trabajadores y del conjunto de los ciudadanos, hacerlo desaparecer. Prácticamente desde sus orígenes la Empresa Nacional del Petróleo ha despertado el apetito privado y en especial, de las transnacionales. Esto reaparece en un contexto político-social diferente y de reordinamiento de las grandes empresas petroleras que operan en América Latina”.
¿A qué atribuye el hecho de que ahora reaparezca el tema de la privatización? Surgió en el gobierno del presidente Frei Ruiz-Tagle, debieron archivarlo y ahora resurge. ¿A qué se debe?
“Me parece que juegan diversos factores. Uno es la escasez de recursos fiscales para financiar planes sociales. Esto deriva principalmente de que el gobierno no busca recursos donde efectivamente están: en las ganancias de las grandes empresas, en la tributación que deberían pagar las transnacionales, en los sectores de extrema riqueza. Tampoco hace ahorros en áreas como Defensa. Falta dinero y se dice: ‘Enap vale plata, es eficiente, produce grandes utilidades, vendámosla’. Existen otros elementos: atribuyo importancia a lo que se puede llamar ‘fundamentalismo del mercado’. No es patrimonio sólo de la derecha económica y de los empresarios, existe también en la Concertación. Es una suerte de pensamiento transversal que no desea que el Estado tenga empresas. Hay un daño a la memoria histórica, se quiere borrar que el Estado siempre tuvo fuerte presencia productiva y de servicios. Con ese criterio, la dictadura desmanteló al Estado y los gobiernos democráticos han seguido la misma ruta. Recordemos la privatización de las sanitarias, del transporte de carga por ferrocarril, de los puertos, las concesiones, en fin. Ese ‘fundamentalismo de mercado’ también juega un papel político; acerca posiciones entre los que lo practican, sin importar que estén en RN, la UDI o algún partido de la Concertación. A ese factor ideológico hay que agregar otro importante: Enap es hoy una empresa exitosa en términos de rentabilidad. Entrega al Fisco sobre 100 millones de dólares anuales. Fueron 150 millones el último año y 120 millones el anterior. El valor-libro está entre 700 y 800 millones de dólares, de manera que los excedentes son muy altos. Si se considera un valor de mercado, unas tres veces el valor-libro, siempre el porcentaje es muy alto. Enap figura entre las empresas chilenas más rentables. Las AFP tienen una rentabilidad del orden del 1% y a veces arrojan pérdidas. Si se privatizara Enap se obtendrían cientos de millones de dólares, más de 1 mil 500 millones, que se gastarían en cuatro, cinco o diez años. Si no se privatiza, en diez años Enap habrá aportado al Fisco entre 1 mil doscientos y 2 mil millones de dólares. Es clara la idea de que privatizar Enap es ‘pan para hoy y hambre para mañana’. No sólo eso: Enap da trabajo y dinamiza a la zona de Magallanes, actúa de hecho como regulador del sector y participa en un sector energético clave para el país”.
Usted ha hablado de que la privatización favorecería a las transnacionales. ¿Cuáles estarían interesadas?
“No tengo una información precisa. Lo que ocurre en el continente es, sin embargo, indicativo. Está Repsol, transnacional española que es una de las ocho o diez petroleras más importantes del mundo. También está Elf, de Francia, y Petrobras, consorcio brasileño mixto (estatal -privado) de gran dinamismo. Fundamentalmente pienso en Repsol, que ya ha hecho algunos acercamientos a Enap. Tiene una orientación estratégica de controlar los recursos petroleros y de gas del continente. Incluso como socio, Repsol es muy peligroso. Termina devorando a la otra parte. Las sociedades son más que legítimas. Enap mantiene diversas sociedades en la petroquímica, en la búsqueda de petróleo en el exterior, en determinadas plantas, etc. Pero sobre todo nos guía el interés de Enap, que es el interés del Estado. Somos una empresa más chica que grande, en el contexto latinoamericano. Pero despertamos el interés de los grandes. Repsol ya está en Argentina, en Brasil, en Perú y en Chile de alguna manera, a través de YPF, lo que corresponde a una estrategia comercial que pretende copar parte importante del mercado, aprovechando los excedentes de refinación que tiene en Argentina debido a la baja en la actividad económica de ese país.
Para ellos, Chile es muy buen negocio, porque el precio nuestro se fija como si se hicieran todas las importaciones desde el Golfo. Existe un supuesto; como si Chile no tuviera refinación ni posibilidad de obtener petróleo de la calidad que necesitamos para nuestras refinerías. Por eso, al fijar el Golfo como referencia, nuestros precios son relativamente altos.
Y, claro, no está solamente el interés de las transnacionales. Cuando el senador Alejandro Foxley habló de ‘privatización’, casi de inmediato el grupo Copec declaró que ellos debían estar presentes. Que pensaban ir en el negocio, posiblemente en sociedad con otros. Copec es distribuidor y si entrara a la refinación y a las importaciones constituiría una cadena muy poderosa (ver PF 543).
El mayor interés por Enap está en sus refinerías. Y también en su know-how”.
Otro peligro en caso de privatización es la manera en que podría funcionar el mercado, afectando a los consumidores vía precios y calidad de productos.
“El mercado está desregulado. Cualquier persona o empresa puede producir, importar, refinar y vender combustibles al por mayor o directamente a público. Es un mercado absolutamente abierto. Por eso mismo Enap, por el hecho de existir y funcionar, por tamaño, calidad y por ser una empresa pública, cumple entre comillas un papel regulador. Si los precios son altos hoy, hay que imaginar cómo serían si no existieran Enap y un marco regulatorio. Es lo que ha pasado con la electricidad, los teléfonos y con las sanitarias, que ahora anuncian que no aceptarán convenios de pago. Al final, paga la cuenta el consumidor”.
Un argumento que se da en favor de la privatización de Enap es que la empresa ya no produce petróleo en Chile.
“Enap actualmente produce entre un 6 y un 7% del consumo nacional de petróleo. Pero Magallanes tiene una producción significativa de gas, que le permite contratos a veinte años plazo para el suministro de gas a la cuenca austral (chilena y argentina, que opera como un solo pozo) y que abastece, en Punta Arenas, la planta de metanol más grande del mundo.
Pero el trabajo de Enap va más allá de la producción de petróleo. Mantenemos refinerías que están logrando productos como gasolina sin plomo y combustibles sin azufre, cuyos estándares técnicos están a la altura de los países nórdicos, más rigurosos que otros países europeos. Enap tiene concesiones para explorar en países como Egipto, Irán y Yemen. Tambien produce petróleo en Argentina, Colombia y en Ecuador. Son producciones a unos 15 dólares el barril, que se vende después a 30 dólares. Hay una industria petroquímica y una producción de gas licuado muy importante que se exporta a Ecuador. Se trata de una Enap variada, tecnificada y eficiente. Los trabajadores hemos hecho una alianza estratégica para desarrollar nuevos proyectos, aumentar el valor de la empresa y también lo que se aporta al Fisco. La Enap no es una empresa cualquiera, como lo ha subrayado su gerente general. Tiene alta complejidad y es clave en el panorama energético del país”.
El gobierno ha reiterado que no está en su agenda la privatización de la Enap. Su interés, ha dicho, está en el funcionamiento de la alianza estratégica. Pero la amenaza de la privatización sigue presente. En cierto modo también ha sido responsabilidad de la Concertación decir que todas las empresas públicas serían eventualmente privatizables, salvo Codelco. ¿Cuál es su opinión?
“Como dije, la amenaza ha existido desde que existe Enap. Debemos acostumbrarnos a vivir con ella, siempre alertas. La derecha no oculta su interés en privatizar. Lo alarmante es que la idea se abra paso en sectores de la Concertación, que no entienden cuál es la responsabilidad del Estado y tampoco que los mismos equilibrios macroeconómicos conseguidos con tantos sacrificios de los trabajadores, permitirían que el gobierno accediera a créditos ventajosos para financiar proyectos y no se pensara en vender los muebles de la casa, y hasta la casa misma, para conseguir plata. Hay gente de la Concertación que es tan privatizadora como la derecha. No sé si el señor Foxley se está preparando para ser ministro de Hacienda del señor Lavín, que seguramente no lo nombraría si ganara -cosa que tampoco ocurrirá- pero al menos trata de hacer méritos”

HERNAN SOTO


Si te gustó esta página... Recomiéndala