Raúl de la Puente, presidente de la Anef:
“Enfrentamos una
dictadura partidaria”
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En menos de
quince días la Agrupación Nacional de Empleados
Fiscales (Anef), que congrega a 65 mil funcionarios públicos,
realizó dos paros que contaron con un 95 y un 97
por ciento de apoyo. Sin embargo, el éxito de las
movilizaciones, que reafirmaron el nivel de convocatoria
de la organización, no fueron suficientes para detener
el proyecto de Nuevo Trato Laboral, impulsado por el gobierno.
La iniciativa, que forma parte de la agenda modernizadora
del Estado, fue aprobada en tiempo récord en la Cámara
de Diputados y en el Senado, tal como acordaron en enero
de este año, el presidente Lagos y el timonel de
la UDI, Pablo Longueira. |
| RAUL
de la Puente, presidente de la Anef y dirigente de la Fuerza
Social y Democrática. |
El pacto se dio en el contexto de la grave crisis que enfrentó
el gobierno por los casos “coimas” y “sobresueldos”,
en los cuales se vieron involucrados personeros de la Concertación.
Para el presidente de la Anef, Raúl de la Puente, esto
se inscribe en el proceso de cogobierno con la derecha; es claro
al señalar que “no seremos avales de una ley a la
cual se le ha adosado un proyecto para satisfacer la aspiración
de la UDI”.
Sin embargo, a pesar de la derrota en el Parlamento, la Anef no
baja la guardia y presentó una apelación ante el
Tribunal Constitucional, porque el proyecto vulneraría
el artículo 38 de la Constitución, que establece
que la carrera funcionaria se realiza grado a grado y no puede
tener los “saltos” que incorpora el Nuevo Trato. Además,
anuncia nuevas movilizaciones del sector.
Raúl de la Puente, profesor socialista de la Universidad
de Chile, con título de contador y estudios de ingeniería
comercial en la Universidad Católica, preside la Anef desde
1996. Se emociona, al recordar a Clotario Blest, fundador de la
Anef, y señala con fuerza: “a nosotros nos interesa
prestigiar la función pública, porque con eso nos
dignificamos. Nosotros somos permanentes, en cambio la gente del
gobierno está de paso”.
MODERNIZACION Y COGOBIERNO
¿Cómo evalúa las movilizaciones de su sector
para oponerse al Nuevo Trato Laboral? ¿Existe una estimación
de cuántas personas adhirieron?
“Las paralizaciones del 30 de abril y del 13 de mayo fueron
muy exitosas. Tuvimos un 95 y un 97 por ciento de convocatoria.
Desde Arica hasta los lugares más extremos, como Porvenir
y la provincia de Ultima Esperanza, nuestros afiliados respondieron.
Hubo concentraciones en Concepción, Temuco, Punta Arenas,
Santiago e Iquique. El paro convocó a 65 mil trabajadores
del sector público, que corresponden a la administración
central. Es decir, todos los ministerios y servicios dependientes
a lo largo del país, a excepción de salud, que tiene
su propia organización y que enfrenta el problema del Plan
Auge. La masividad, el entusiasmo de la gente y el grado de convocatoria
de nuestra organización, nos ha dejado muy satisfechos”.
¿Cuáles son los aspectos más negativos del
proyecto modernizador del Estado y cómo afectan a los empleados
públicos?
“Los temas más sensibles se relacionan con la carrera
funcionaria. Se produce un cambio en el sistema de promoción,
que no considera un acuerdo firmado por la Anef y el gobierno
el 5 de diciembre de 2001, aprobado por unanimidad por los presidentes
y delegados de nuestra organización. En ese convenio, se
estipulaba una carrera funcionaria basada en contratos de trabajo
estables, porque en la actualidad existe un 45 por ciento de trabajadores
que no tienen estabilidad, que están sujetos a empleos
temporales o precarios. Se acordó que esas personas accedieran
gradualmente a empleos de planta. Se estipuló también
un sistema de promoción de la carrera funcionaria, que
ahora el gobierno desconoce y se empecina en establecer un régimen
de carrera basado en un mecanismo de concursos. Hoy, los funcionarios
públicos ascienden por mérito y antigüedad.
Con el Nuevo Trato, tendrán que concursar en los escalafones
de técnicos, profesionales y directivos”.
¿Qué significará en la práctica?
“Para nosotros lo fundamental es que los ascensos sean producto
de una carrera, según parámetros objetivos y ponderaciones
que equilibren la experiencia con el mérito; que ese ascenso
sea gradual, sin saltos en la carrera de los funcionarios; y que
sea transparente, con participación de los trabajadores
en los comités de selección. Claramente, esto no
se cumple en el proyecto de modernización, porque mientras
nosotros postulamos gradualidad en las promociones, el gobierno
plantea que los funcionarios puedan postular a cargos ubicados
hasta cinco grados más arriba. Con ese mecanismo, alguien
puede llegar al tope en dos años, copando todos los cargos,
porque en la medida que esa persona no pueda subir más,
tampoco permitirá la promoción de quienes vienen
detrás. Hasta el momento, hemos logrado bajar estos tramos
a tres grados, lo que aún nos parece insuficiente. Por
ello, hicimos una presentación, porque la Constitución
establece que la carrera funcionaria se hace grado a grado, no
puede tener estos saltos. Otro aspecto fundamental, es que los
parámetros sean objetivos. Los que establece el gobierno
son muy discrecionales, y sujetos a la subjetividad de las personas.
Por ejemplo, se plantea ‘experiencia calificada’ y
quien califica esa experiencia es la autoridad. También
señala ‘aptitudes’, que tendrá una ponderación
del 35 por ciento. Quien definirá esas aptitudes, también
será la autoridad. Lo mismo ocurre con el concepto de ‘capacitación’.
Entonces, lo concreto es que nuestra carrera, que antes era de
calificación más objetiva, hoy será más
subjetiva”.
¿Por qué cree que el gobierno ha introducido estos
cambios?
“A partir de un proyecto acordado con el propio ejecutivo,
el gobierno ha realizado un proceso de ingeniería política
con la oposición. El gobierno busca el financiamiento de
los partidos políticos, que se apruebe el financiamiento
electoral. La UDI apoya la iniciativa, a cambio de que el gobierno
legisle sobre la alta dirección de la administración
pública, tal como lo ha hecho. El compromiso era hacerlo
antes del 21 de mayo. Por eso, Lagos introdujo este proyecto de
alta dirección pública y funciones críticas
sin que nosotros lo hayamos conocido ni discutido previamente”.
Uno de los aspectos que ustedes han rechazado con mayor fuerza
es el de funciones críticas. ¿En qué consiste
y por qué ha sido fustigado por ustedes?
“Se refiere a las asignaciones que se pagarían a
ciertos cargos estratégicos, que por cierto superan el
porcentaje de aumento que tendremos los empleados públicos.
En todo caso, lo fundamental es que no seremos avales de una ley
a la cual se le ha adosado un proyecto para satisfacer la aspiración
de la UDI. Lo hemos dicho claramente al gobierno: nos ha traicionado
al adosar a nuestro proyecto, una iniciativa que no conocimos”.
¿Esto entraría en lo que se ha denominado cogobierno
de la derecha?
“Por supuesto y me siento interpretado por la portada de
La Nación, donde aparecen el ministro de Hacienda, Nicolás
Eyzaguirre y el presidente de la UDI, Pablo Longueira, como principales
impulsores del Nuevo Trato a la administración pública”.
MERITO Y EXPERIENCIA
Sin embargo, el Gobierno acusa a la Anef de oponerse a la modernización
del Estado, porque estaría privilegiando una carrera funcionaria
basada en ascensos por antigüedad y no por desempeño
y concursabilidad abierta de los cargos. ¿Qué opina
al respecto?
“A nosotros, más que a nadie, nos interesa prestigiar
la función pública, porque con eso nos dignificamos.
Los funcionarios somos permanentes y esta gente del gobierno está
de paso. Ellos privilegian sus acuerdos políticos y nosotros
defendemos los derechos de los trabajadores. La Anef tiene propuestas
sobre modernización del Estado que hemos trabajado con
las universidades. Nunca hemos dicho que queremos promoción
sólo por antigüedad. Lo que pretendemos es lo mismo
que dijo el presidente Lagos cuando vino a la Anef: una carrera
basada en el equilibrio entre mérito y experiencia, que
es justamente lo que ahora él no ha respetado”.
El presidente Lagos manifestó que “los usuarios prefieren
a funcionarios públicos más eficientes y no más
antiguos”, en respuesta a los cuestionamientos de Anef al
proyecto de Nuevo Trato Laboral. ¿Qué opina?
“Mantengo lo que concordamos con él aquí en
la Anef: mérito y experiencia equilibradas. Lamentablemente,
el proyecto sólo incluye un 25 por ciento de experiencia.
Eso no es equilibrio. Ahora, si hablan de eficiencia, precisemos
que el Estado, con todas las imperfecciones, representa el 7 por
ciento de la fuerza laboral. De los 5 millones y medio de trabajadores,
los funcionarios públicos somos 400 mil. En los países
de la Comunidad Económica Europea (CEE), representan el
15 por ciento; en Suecia, el 32 por ciento. El gasto de la administración
pública chilena representa el 22 por ciento del Producto
Interno Bruto (PIB). En la CEE, asciende a un 45 por ciento.
Además, Chile ocupa el 16º lugar en el Ranking Internacional
de Alta Competitividad, pero dentro de todos los componentes,
la eficiencia gubernamental se sitúa en el puesto once.
En probidad, Chile está en la posición Nº 19
a nivel mundial y en primer lugar en América Latina. Esto
es posible gracias a funcionarios públicos que tienen tradición
de probidad. En consecuencia: somos pocos, gastamos poco, somos
de alta eficiencia, somos probos.
No obstante, estamos de acuerdo en que podemos mejorar. Para hacerlo,
hay que privilegiar a las personas. Lo más importante de
las instituciones somos las personas y a través de políticas
de personal integrales, podremos modernizar en forma efectiva
la administración pública.
Finalmente, le digo al presidente Lagos que respete lo que nos
prometió en este mismo lugar: ‘vamos a avanzar con
ustedes y no contra ustedes’, señaló en esa
oportunidad”.
Según el ministro del Interior la nueva ley consagrará
la inamovilidad funcionaria y los empleados públicos no
verán peligrar sus cargos. Agregó que los empleados
fiscales están mal informados. ¿Cuál es la
postura de la Anef al respecto?
“Es un insulto contra los dirigentes gremiales que hacemos
todo lo posible por mejorar la administración pública.
Insulza dio el ejemplo de una secretaria, que con esta ley podría
subir hasta tres grados, en circunstancias que las secretarias
no tienen concursos. Los que serán sometidos a concursos
son los profesionales, los técnicos y la alta dirección
pública. El desinformado es él”.
Uno de los funcionarios de gobierno más fustigados por
la Anef es el ministro de Hacienda. ¿Qué papel ha
jugado en este conflicto?
“Con esta ley todos los temas de personal y de alta dirección
pública van a quedar bajo el mandato de Hacienda, que no
sólo tendrá el manejo de las finanzas, sino también
la gestión y las nominaciones de jefes y directores. Todo
esto obedece a una ideología neoliberal, las personas quedan
sometidas a la economía y no a la inversa, como debería
ser. Eyzaguirre es muy inteligente, pero ha sido soberbio y arrogante
en su rol de interlocutor entre el gobierno y nosotros. Como su
poder ha aumentado, su altivez también se ha incrementado
y los choques con él han sido muy fuertes”.
ALEGRIA QUE NO LLEGO
Lo concreto es que el proyecto fue aprobado por la Cámara
de Diputados y el Senado y será ley. ¿Qué
piensan hacer frente a un escenario tan adverso?
“Nosotros luchamos por la democracia y hoy estamos viviendo
en una pseudo-democracia. La Cámara de Diputados aprobó
el proyecto en bloque. Un informe de 120 páginas, con más
de 80 artículos, que implican todo un cambio del Estado,
fue votado sin ningún análisis ni discusión.
Estamos frente a una ‘dictadura partidaria’ promovida
por La Moneda. Todos los parlamentarios -concertacionistas y de
oposición- actuaron bajo las órdenes de los partidos.
Hubo 90 votos a favor y dos abstenciones: de los diputados Sergio
Aguiló (PS) y Carlos Abel Jarpa (PRSD).
En el Senado, se vio en un día en la Comisión de
Hacienda. Un proyecto que implica transformaciones en la estructura
del Estado y en el ámbito laboral, no pasó por las
Comisiones de Legislación y Justicia ni de Trabajo. Fue
directo a la sala donde una discusión general concluyó
con la aprobación. Los únicos que votaron en conciencia
y a favor de los trabajadores fueron los senadores José
Ruiz Di Giorgio (DC); Augusto Parra y Enrique Silva Cimma (PRSD);
Nelson Ávila (ex PPD); y Mario Ríos (RN).
Frente a esta situación, hicimos una presentación
ante el Tribunal Constitucional y seguiremos movilizándonos
por nuestros derechos”.
EL LEGADO DE CLOTARIO BLEST Y TUCAPEL JIMENEZ
¿Qué significan para usted y la Anef Clotario Blest
y Tucapel Jiménez, y cómo se inserta su legado en
la lucha de su organización?
“Ambos están vigentes. El legado de don Clotario...
(se queda en silencio y luego continúa con la voz entrecortada)
...me emociona mucho hablar de él... su legado es de lucha,
de una ética profunda, servir a los trabajadores y no servirse
a sí mismo. Nos dejó un legado de unidad y autonomía
gremial. Es un orgullo para nosotros tener a un Clotario Blest
que entregó su vida al servicio de la administración
pública y del sindicalismo, y a un Tucapel Jiménez,
que murió por restablecer la democracia y por la unidad
de los trabajadores. Esos valores, son parte de nuestra lucha
de hoy”.
En su calidad de socialista, ¿cómo evalúa
la actuación del PS en los últimos años y
en el conflicto que enfrentan ustedes?
“El partido debió liderar con mayor fuerza el progresismo
dentro de la Concertación. Le ha faltado liderazgo y se
ha sometido demasiado al presidente Lagos, en una lealtad mal
entendida, que ha permitido que se produzca el viraje a la derecha.
El PS debería ser más crítico y no apoyar
al gobierno a todo evento. En cuanto a nuestro conflicto, no hemos
tenido ningún apoyo del PS. Por el contrario, su presidente,
el diputado Camilo Escalona, se refirió a nosotros como
extremistas antineoliberales”.
Usted tiene participación en la Fuerza Social y Democrática.
¿Cómo visualiza la alternativa de construcción
política desde lo social?
“Muy necesaria. Para neutralizar a los poderes fácticos-económicos
de la clase política necesitamos fortalecer nuestras organizaciones,
articularnos nosotros. En el caso nuestro, ver cuál es
el Estado que queremos. Si no nos unimos, no tendremos fuerza.
Por eso, yo participo en la Fuerza Social y Democrática
y soy uno de sus fundadores”
MANUEL HOLZAPFEL GOTTSCHALK
Una historia de lucha
La Anef fue creada el 5 de mayo de 1943 por don Clotario
Blest Riffo, constituyéndose en una organización
fundamental para el movimiento sindical chileno en la lucha
por los derechos de los trabajadores. Fue presidida por
don Clotario desde sus inicios e incidió en los logros
gremiales y en las políticas democratizadoras del
país. La creación del Estatuto Administrativo,
en 1945; los estatutos de garantía de los funcionarios;
las leyes orgánicas de las reparticiones públicas;
la extensión de la previsión, la medicina
social y la educación gratuita; el derecho al cargo
y el régimen de ascensos; la participación
de funcionarios en las calificaciones; los servicios de
bienestar; el rol de la Contraloría General de la
República para cautelar los derechos laborales; los
derechos políticos de los empleados civiles; la elegibilidad
para cargos de representación popular; la defensa
de la organización en los gobiernos de derecha y
en la dictadura; la recuperación del poder adquisitivo;
el derecho a sindicalizarse; la participación en
los procesos de modernización, entre otros logros,
corresponden a la Anef.
Don Clotario Blest transformó la organización
en una herramienta de unión sindical, y bajo el lema
“sólo la unidad nos hace invencibles”,
creó la Central Unica de Trabajadores (CUT), en 1953,
siendo él su primer presidente
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