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Edición 547
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PINTORES SOLIDARIZAN
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“Soy del partido de los
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Rafael Maroto

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Cartas

 

NACIONALIZACION
DE CHILECTRA

Señor director:
Quiero hacer un alcance al documentado e importante trabajo de Belarmino Elgueta sobre el saqueo de empresas públicas durante la dictadura, publicado en el Nº 545 de PF. Allí se dice que Chilectra fue nacionalizada por el presidente Salvador Allende y que posteriormente, en el régimen dictatorial fue entregada a José Yurazseck y sus secuaces, los cuales a partir de ella conformaron un consorcio controlador de Endesa, bajo el nombre de Enersis.
La segunda parte es verdad, en la primera hay un error. La nacionalización pactada de Chilectra, filial de la norteamericana American and Foreign Power fue producto, en lo fundamental, de la lucha de sus trabajadores y se materializó a comienzos de 1970. Chilectra operaba en las provincias de Santiago, Valparaíso y Aconcagua (actualmente regiones Metropolitana y V); tenía alrededor de cinco mil trabajadores y llevaba muchos años operando en el país. Obtuvo un régimen privilegiado durante la dictadura de Ibáñez (1927-1931). En los años 60 su importancia era muy menor como generadora, ya que se abastecía de Endesa y actuaba como intermediaria en la distribución y cobranza de tarifas elevadas, que en todo caso no podían exceder del 10% en cada período de vigencia de tarifas. El servicio deficiente y las relaciones conflictivas con los sindicatos, eran rasgos de su actividad que hicieron que los trabajadores incorporaran a sus reivindicaciones la nacionalización de la empresa. Finalmente, en 1969 la empresa decidió retirarse del país, tanto porque sus inversiones no eran suficientemente rentables, como porque temía una nacionalización drástica impuesta por el gobierno de Izquierda que se veía venir. Se decidió que Corfo compraría las acciones y títulos de la matriz norteamericana, para lo cual se elaboró un proyecto de ley con participación activa de los sindicatos. La ley aprobada por todos los sectores políticos representados en el Congreso (desde derechistas a comunistas), fue promulgada por el presidente Eduardo Frei M. en una ceremonia que se realizó en el antiguo edificio de Chilectra, en San Antonio con Santo Domingo, donde hoy funciona Enersis controlada por una transnacional española.
Todo esto me consta directamente porque era entonces presidente del Sindicato de Empleados de Chilectra de Santiago, que tuvo participación decisiva en esa nacionalización.
Lo saluda fraternalmente,

LUIS SIERRA FREDES
Santiago


MAS SOBRE “DANZA CON LOBOS”

Señor director:
Soy, como muchísimos compañeros, un comunista sin partido (de los que se han ido del PC, pero no de la lucha), por lo que he prestado especial atención a la polémica que se ha venido desarrollando en éste y otros medios sobre la política comunista, en general, y el papel del PC, en particular. Hitos señeros de esta polémica han sido la carta abierta de Rodrigo Roco, a quien tuve el gusto de conocer a principio de los 90, y el último artículo de Iván Ljubetic, sobre el PC y la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, PF 546. Asimismo, debo señalar la publicación de las respuestas de Jorge Pavez y Julio Lira al PC en la revista Rocinante. Como contrapartida (cuando la dirección del PC se preocupa, se nota), han llegado hasta su medio dos comunicaciones, una de un “comunista de base” y la otra de un club de culto a la personalidad de Gladys Marín en Europa.
El tenor de la polémica de uno y otro lado muestra a las claras la inmensa distancia que existe entre la política comunista de masas, inserta en el corazón del pueblo, nutrida y nutriente de sus luchas, de una parte, y el patético sectarismo, consignista, personalista y estéril de otra. Ljubetic nos habla de un Partido Comunista que construye movimiento social, que tiene la valentía de ir allí donde están las masas, no importando su grado de madurez o su desarrollo político, pero consciente de que la lucha política es ante todo lucha por las conciencias, ajena a un purismo principista. Rodrigo Roco se plantea la pregunta de cómo se hace política en el siglo XXI, inspirado en las mismas premisas que Ljubetic.
Frente a ello, el “comunista de base” sale a arrastrar el poncho (a propósito del editorial “Danza con lobos”, PF 543), diciendo, simplonamente, respecto del caso Bachellet: “se nos acusa de decir la verdad” (haciendo un grandísimo servicio al refrán aquel de “al que le venga el sayo, que se lo ponga”, pues yo no encontré en la lectura de dicho editorial ninguna referencia al PC, sino a una “Izquierda cavernaria”, en la que de inmediato reconoció filas). Por lo que entendí del artículo, la acusación era otra, bastante más grave, tan grave que nuestro izquierdista cavernario prefirió creer (no recuerdo el término que usan los psiquiatras para eso) que lo estaban acusando de “decir la verdad”. Lo que el caso Bachellet revela es una descomposición no sólo política, sino también moral de una dirección del PC que arroja la piedra y esconde la mano (y, de paso, coloca al MPMR por delante). Respecto de Jorge Pavez, nuestro izquierdista cavernario lanza acusaciones al aire, entre ellas una “alianza espúrea con RN”. Frente a ese “argumento”, no pude menos que recordar el estupor que sentí hace trece años cuando, en una reunión de comunistas universitarios con el secretario general de la Jota de aquel entonces, Manuel Guzmán (a propósito, no nos queremos acordar de los detalles del “caso Guzmán”, ¿verdad compañero izquierdista cavernario?), indicó que la dirección estaba estudiando una alianza con la UCC. Hay claramente un doble estandar: por una parte, la crucifixión, el denuesto, la maledicencia; por otra, la mano ancha, el palmoteo.
La diferencia política entre unos y otros argumentos, entre los de Pavez, Roco, Julio Lira, por un lado, y los de la dirección del PC, por otro, es, habida consideración de los momentos históricos, la diferencia entre el VII Congreso de la Internacional Comunista, el de los frentes populares y la unidad antifascista, y el VI Congreso de esa misma organización, aquel del “socialfascismo” y de la política sectaria que pavimentó, en no menor medida, el camino al triunfo del fascismo en Europa. ¿Será necesario recordar que muchos de quienes, en el VI Congreso, esperaban ver pasar el cadáver de la socialdemocracia junto al del fascismo, vieron pasar también los cadáveres de muchos partidos comunistas, como el PC alemán?
Conducido por una dirección sectaria y personalista que se ha acostumbrado a echarle la culpa al empedrado (el sistema binominal, Jorge Pavez, etc.), el PC, desgraciadamente, se ha ido debilitando progresivamente desde 1990 hasta ahora. Una purga silenciosa y soterrada ha provocado la emigración de numerosos cuadros. Burlando mañosamente las resoluciones del XV Congreso, Gladys Marín se las ha arreglado para permanecer a cargo del PC, primero como secretaria general y ahora inventándose para sí el cargo de “presidenta”. Como Bonvallet, se ha rodeado de un coro de genuflexos y alabadores, en una resurrección del culto a la personalidad que recuerda a Stalin. Lamentablemente, hay una diferencia enorme entre Stalin y Gladys Marín: Stalin fue, a pesar de todo, capaz de ganar algo.
FERNANDO RIVERA
fernando_rivera68@hotmail.com


DETENER AL NEOLIBERALISMO

Detener a la ola neoliberal se está transformando en la tarea más importante para los trabajadores chilenos. A pesar de declararse el gobierno como socialdemócrata las políticas implementadas no resisten el menor análisis, son claramente neoliberales y lo peor, decisiones que ya han demostrado ser ineficientes, expoliadoras y destructoras de las sociedades más igualitarias. Cuando Europa y los países desarrollados vienen de vuelta, el gobierno chileno está entrando en una espiral que significa la pérdida de los beneficios que los trabajadores habían logrado tras arduos esfuerzos. Una vez más será real la frase que dice que cuando los padres no saben defender sus derechos, sus hijos con sangre deberán levantar nuevamente lo perdido.

DESOYCOM
Santiago
desoycom@yahoo.com


Salario mínimo

Una hora. Eso fue lo que duró la reunión entre los ministros de Hacienda y del Trabajo, Nicolás Eyzaguirre y Ricardo Solari, con los dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores para conversar sobre el aumento del ingreso mínimo, que hasta el 1º de julio fue de 111.200 pesos.
Eyzaguirre se ocupó, durante todo el encuentro, de resaltar los logros del gobierno, de lo bien que lo habían hecho, respaldado por gráficos y un discurso poco creíble, pues las cifras de desempleo y de pobreza no se condicen con lo expresado por el economista. Asimismo, desechó de plano la posibilidad de incrementar en un 27,5 por ciento -propuesto por la CUT- el precario ingreso que reciben alrededor de un millón de chilenos junto a sus familias.
A las 12 horas del 13 de junio, los consejeros de la multisindical presentaron la proposición en nombre de los trabajadores, como lo hace un sindicato con sus patrones para negociar un pliego de peticiones, si es que aún la empresa permite la negociación colectiva. Y a las 13.30 los dirigentes estábamos en el edificio de la Central en Alameda con Nataniel, con la respuesta del gobierno.
Y así, el Congreso también en tiempo récor aprobó el proyecto del Ejecutivo. En tan sólo dos horas los parlamentarios dieron el visto bueno al ajuste del IPC del 3%, al que se le agregó un 0,9% producto de la futura alza del IVA, el que será quitado a los trabajadores cuando entre en vigencia el alza de impuestos.

¿Dónde lo ha hecho bien
el gobierno?
Por citar sólo un caso, durante los últimos meses y semanas los chilenos hemos sido testigos de una serie de irregularidades al interior del Ministerio de Salud, cartera que dirige Pedro García. Al principio, fue el arroz con fecas de ratas; después la leche en descomposición, que se conoció a través de los noticieros como “leche rancia”. Durante junio se supo que existía desabastecimiento de leche fortificada en los consultorios, precisamente donde van los niños de escasos recursos a buscar el alimento que les ayuda a crecer de mejor forma.
Molesto, el ministro respondió al país “pregúntenle a las vacas” el por qué de la falta del producto. Al día siguiente apareció el propio presidente Lagos para justificar y decir que García “lo podría haber dicho de otra forma”. De otras partes fueron más descarados y pidieron a la ciudadanía que no se enojara, pues sólo era “una talla”.
Al parecer, hacerlo bien para el gobierno significa caerle bien a los empresarios. Cuando desde La Moneda dicen “lo estamos haciendo bien” es porque así está la familia Lucksic, Eliodoro Matte o Angelini, o las poco más de seis mil grandes empresas que controlan la economía del país. Depende de lo que ellos digan para que Chile esté bien, porque de seguro que con las grandes ganancias que obtienen, no pasan por los problemas diarios que tiene la mayoría de la gente.
Varios de estos grandes empresarios aumentaron sus ganancias sobre un 100 por ciento en el último tiempo. Y es más: Anacleto Angelini gana cada dos segundos el sueldo de uno de sus trabajadores.
Los problemas de memoria parece que abundan entre los personeros del gobierno. Se olvidaron que prometieron “Crecer con igualdad” durante la campaña de Ricardo Lagos, que ilusionaron al país con la justicia social cuando necesitaban el voto. No recuerdan que fueron hasta los colegios profesionales, a la sede de los trabajadores fiscales y a la propia CUT a prometer cosas que hasta hoy no han cumplido. De hecho, aprobaron junto a la derecha, la ley sobre nuevo trato laboral para los empleados públicos sin preguntar si estaban de acuerdo. Ahora dan la espalda a los trabajadores y aumentan solamente 4.480 pesos al salario mínimo, lo que efectivamente no da cuenta de la frase acuñada en la propia Concertación durante 1999 de “Crecer con igualdad”.

Los poderes del Estado
Las instituciones de Chile funcionan. Así lo declara cada vez que puede el presidente Lagos.
Es claro que funcionan, pero bajo qué intereses. La mayoría de los sillones del Congreso los ocupan empresarios. 56 de ellos lo son directamente o están comprometidos con ellos. Nadie al interior del Parlamento está interesado en aumentar el ingreso mínimo de los trabajadores, porque responden precisamente a los objetivos que como empresa se trazan, en el trato con quienes producen y los miserables sueldos que van a pagar. También se olvidaron de las promesas que hicieron durante sus respectivas campañas.
Por otra parte, la justicia tiene en su interior personajes muy ilustres, quienes se encargan de no otorgar lo que cada chileno sin recursos llega a reclamar hasta los atiborrados tribunales.
Por ejemplo, la situación que hace años viven los estafados por EuroLatina, los lleva al extremo de ofrecer sus órganos vitales al mejor postor, con el fin de reunir el dinero que les permita acceder a un abogado que les ayude en su causa y la justicia haga realidad el precepto consagrado en la Constitución de “igualdad ante la ley”.
Tampoco se debe olvidar que el propio Lagos se aumentó el sueldo en nada menos que ¡150 por ciento!, lo que equivale a más de dos millones de pesos. El ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, recibió un incremento de 125 por ciento de su salario, un millón 800 mil pesos, igual que el titular del Trabajo. Así, suma y sigue.
Aumentan las ganancias de las empresas, los sueldos de los dueños y ejecutivos de las compañías, de diputados senadores y los miembros del Ejecutivo.
Donde no se registran alzas significativas es en los presupuestos familiares de millones de trabajadores. No es cierto que sólo la gente que no tiene un oficio calificado recibe el salario mínimo. Los empleados del comercio reciben sueldos base que van desde los 4 mil a los 20 mil pesos. Ellos ni siquiera reciben el ingreso mínimo como sueldo base.
Es evidente hacia dónde camina el gobierno con su política, a quienes defiende y a quienes deja en la desprotección, aunque sus representantes traten de demostrar por los medios de comunicación que la administración del Estado está en manos de quienes pretenden un Chile con igualdad y más solidario.
Esta es una razón más que suficiente para que los trabajadores paralicen sus actividades el próximo 13 de agosto, como lo ha convocado nuestra Central Unitaria de Trabajadores.
JOSE ORTIZ ARCOS
Secretario General de la CUT



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