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 “VUESTROS NOMBRES, VALIENTES SOLDADOS...”
Coordinadora de sindicatos del grupo Luksic
Congreso en La Serena
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del Periodista

Senador Lavandero denuncia a transnacionales del cobre

LA GRAN FUGA
DE IMPUESTOS
Con “El Diantre”
Lo que viene el 13 de agosto
Paro nacional y protesta social
Donación de obras de arte
PINTORES SOLIDARIZAN
CON ”PUNTO FINAL”
Helmut Frenz:
“Soy del partido de los
oprimidos y torturados”

Rafael Maroto

a diez años de su muerte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que viene el 13 de agosto

Paro nacional y protesta social

El miércoles 13 de agosto el movimiento social en su conjunto se jugará una “carta brava” contra el modelo económico que instauró la dictadura y que los gobiernos de la Concertación mantienen intocado. Para ese día, la Central Unitaria de Trabajadores ha convocado a un paro nacional. La apuesta la aumentaron otras organizaciones sindicales, poblacionales y estudiantiles que llamarán a una protesta social, evocando las que se hacían bajo la dictadura.
La convocatoria a paro nacional la formuló el pasado 1º de mayo el presidente de la CUT, Arturo Martínez, y la Central trabaja para implementarla.
El llamado a una protesta social se materializará el 11 de julio -fecha que recuerda la nacionalización del cobre por el presidente Salvador Allende en 1971-. La harán en conferencia de prensa los promotores de la iniciativa, entre ellos René Tabilo, presidente del Sindicato Nacional Telefónico; Saúl Vargas, presidente de la Confederación de Sindicatos de Maipú-Cerrillos; Osvaldo Herbach, de la Central Autónoma de Trabajadores (CAT); Domingo Vargas, de la Coordinadora de Sindicatos del Sector Privado (Consiep); Manuel Ahumada, de la Confederación Gastronómica y Hotelera (Cotiach); etc. Varias organizaciones sindicales que preparan la protesta social están afiliadas a la CUT, pero tienen diferencias con su actual conducción. Señalan que la convocatoria a paro nacional no fue consultada por Arturo Martínez con las organizaciones de base. El análisis acerca de las posibilidades de éxito del paro apunta a que éste es dudoso, por el debilitamiento del movimiento sindical, sobre todo en el área privada. Por eso, ven más factible una “protesta social”, que permita expresar el descontento en las poblaciones, donde los trabajadores no están sujetos a represalias de sus empleadores. En las poblaciones también abundan los desempleados que no pueden expresar su descontento a través del paro nacional. Los organizadores de la protesta social han tomado contacto con federaciones estudiantiles y centros poblacionales, y estiman que así se potenciarán el paro nacional y la protesta.

INTENSA DISCUSION

Las expectativas del paro y protesta social se vienen robusteciendo por la decisión de otros gremios de llevar a cabo el mismo día 13 de agosto sus propias movilizaciones. Es el caso de la Confederación Nacional Unitaria de Trabajadores del Transporte (Conutt). Sus dirigentes, luego de analizar los costos sociales del Plan Transantiago del gobierno, anunciaron un paro de la locomoción colectiva para esa misma fecha.

La Fuerza Social y Democrática ha expresado también su apoyo, tanto al paro nacional como a la protesta social. La FSD entiende que, en conjunto, el paro-protesta expresará el descontento popular con la actual situación. La FSD estima que la injusticia social -contra la que apuntan el paro y la protesta social- es fruto del modelo económico neoliberal. El descontento se manifestará también por la falta de democracia real que establece la Constitución de 1980.
JORGE Pavez: la Fuerza Social y Democrática acordó apoyar el paro nacional convocado por la CUT y la protesta social a la que llaman organizaciones sindicales, poblacionales y estudiantiles para el 13 de agosto. Será otro paso en la construcción de una alternativa desde el movimiento social.  

La FSD orienta contra esos dos objetivos su propósito de levantar una alternativa política desde el mundo social. En ese sentido, concluye que el paro-protesta del 13 de agosto será otro paso hacia la alternativa político-social que se levantará en un congreso de las organizaciones sociales, a fines de este año.
La preparación del paro nacional se hace en medio de discusiones y críticas. Un sector de dirigentes de la CUT ha criticado con dureza al segundo vicepresidente, Diego Olivares Aravena (DC) y al encargado de Cultura, Alfonso Lathrop Tejos (PS). Ambos viajaron a Miami, invitados por la Cancillería, a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
El rechazo al TLC fue acordado por amplia mayoría por el consejo de federaciones (Confasin). Pero esta decisión no se materializó en una posición clara de la instancia ejecutiva de la CUT. Asimismo, aunque ésta rechazó el viaje a Miami de Olivares y Lathrop, no los desautorizó. De ese modo, la posición oficial frente al TLC no ha logrado representar el rechazo aprobado por el Confasin.
Se sostiene, además, que algunos dirigentes sindicales concertacionistas no están impulsando el paro convocado por la CUT y que quisieran cancelarlo.
Otros dirigentes buscan hacer converger las iniciativas de paro y protesta social. Es el caso del secretario general de la CUT, José Ortiz, quien ha acudido a asambleas de la coordinadora de la protesta social representando a la Corriente Sindical Clasista, en que participan dirigentes comunistas, entre ellos el presidente del Colegio Metropolitano de Profesores, Jaime Gajardo.

PANORAMA
SINDICAL

En la perspectiva del paro y protesta social, hay que tener presente la realidad del movimiento sindical. El Programa de Economía del Trabajo (PET) señala que en el año 2001 la población afiliada a sindicatos en el sector privado era de 599.610 personas, o sea el 10,1% de la fuerza de trabajo total. En el sector público -señala el estudio- se aprecia “una importante actividad sindical y capacidad de negociación”. En el año 2001 los trabajadores organizados del sector público eran 157.580.
El año 1990 la afiliación sindical en el área privada era del 12,8%, en relación a la fuerza de trabajo total. Para el 2001 había bajado a 10,1%. El tamaño promedio de los sindicatos era de 39 socios. Sólo una parte de esos sindicatos está afiliada a la CUT.
Los organizadores de la protesta social sostienen que la participación de pobladores, estudiantes, organizaciones diversas (derechos humanos, ecologistas, etc.), manifestando su rechazo al modelo y a la Constitución del 80, permitirá hacer efectivo el paro, tanto en el sector público como en importantes empresas privadas. El anuncio de la protesta se acompañará con un instructivo sobre las diversas formas de protestar el 13 de agosto.
Hay sectores sindicales, como los que se organizan en la Coordinadora de sindicatos bases del grupo Luksic (ver págs. 10, 11 y 14), que aun cuando discrepan de la actual conducción de la CUT, trabajan porque tanto el paro como la protesta social resulten un éxito. Los sectores más avanzados del movimiento social coinciden en otorgar significación al paro y movilizaciones de 13 de agosto. No se hacen falsas expectativas, dada la fragmentación y despolitización de las organizaciones sociales, pero creen maduras las condiciones para que el paro-protesta alcance relevancia en muchas comunas de las grandes ciudades y en servicios públicos importantes

PEDRO FERNANDEZ


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Llamado a la protesta social

POR JUSTICIA SOCIAL Y MAS DEMOCRACIA,
A PROTESTAR COMO HACIAMOS EN DICTADURA

Bajo la dictadura, el pueblo venció el miedo y salió a las calles a expresar su rechazo a la tiranía. Lo hizo a través de la protesta social que unió a pobladores, estudiantes y trabajadores. Mediante mil formas de lucha el pueblo reveló su inmensa creatividad y valentía. La protesta notificó a quienes se sostenían en el poder por la fuerza, que el pueblo lucharía sin pausa por recuperar la democracia.
La protesta social obligó a replegarse a la dictadura. Sin embargo, luego de trece años de caminar vacilante, millones de ciudadanos constatamos que fuimos engañados por quienes prometieron restaurar nuestros derechos políticos, sociales y económicos. Las fraudulentas privatizaciones de las empresas públicas no fueron revocadas y hoy, casi todas están en manos de las transnacionales. La industria nacional ha sido liquidada y la mediana y pequeña empresa están en vías de desaparecer, multiplicando el desempleo. Chile entero se ha convertido en un mercado funcional a los intereses de EE.UU. y pronto toda América Latina será anexionada al imperio. La “deuda social” no se ha pagado y, por el contrario, la explotación de la fuerza de trabajo alcanza extremos aberrantes. La represión, incluyendo la ley antiterrorista, sigue aplicándose al pueblo mapuche que lucha por sus tierras. También se reprime en las calles a los estudiantes que demandan más recursos para la educación pública carcomida por los mercaderes de la enseñanza.
A los pobladores que exigían viviendas dignas se les somete a la vergüenza de “soluciones habitacionales” que parecen cárceles, sin espacio para el descanso de los adultos y la recreación de los niños, y donde las mafias de la droga y la prostitución imponen sus propias leyes.
Los ricos cada vez tienen más y los pobres han perdido la esperanza de que se les haga justicia y se reconozca su derecho a trabajo seguro, salario justo, salud, educación y viviendas dignas de seres humanos. Los que ofrecieron traer la alegría se limitan a administrar lo que dejó la dictadura: la Constitución y el modelo económico, gastando su tiempo en luchas internas que no ponen en el centro las necesidades del pueblo. La democracia ha ido perdiendo credibilidad y los reaccionarios de ayer y de hoy se preparan para copar los últimos espacios que aún les falta controlar.
Porque luchamos en dictadura exigiendo libertad y democracia, creemos que ha llegado el momento de llamar a poner fin a la injusticia social instalada en nuestra patria.
No podemos seguir esperando. Aunque el temor, la desconfianza y la desesperanza hacen difícil la tarea, debemos intentarlo. Nuestra lucha recién comienza pero hay que dar el primer paso.
El desafío es que los grandes ignorados, los ausentes de toda participación en las decisiones públicas nos demos los instrumentos orgánicos para levantar la demanda nacional que nos represente. Esto será posible una vez que nos reconozcamos y respetemos en la diversidad y confiemos en nuestras propias fuerzas para construir nuestro destino como país.
Tenemos muchas razones para protestar. Lo haremos juntos el 13 de agosto. Protestemos con esperanza, como hacíamos en dictadura. Confiemos en la capacidad que da la unidad de los que soñamos con un mundo más digno y justo.
Protestemos desde nuestros hogares, en las calles y plazas de nuestro país, paralizando el trabajo, gritando nuestro descontento, haciendo retumbar nuestro reclamo para que se escuche en las alturas del poder. Reivindiquemos el derecho ciudadano a decir ¡basta!
Unámonos en la protesta social del 13 de agosto y comencemos a construir nuestro propio futuro de hombres y mujeres dignos y libres

COORDINADORA NACIONAL POR LA PROTESTA SOCIAL

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El espíritu capitalista
El sistema capitalista, que extiende sus raíces desde la caída de la sociedad feudal y la llegada de la manufactura, se desarrolló con la revolución industrial, en el siglo XIX. Se expandió y aceleró la investigación científica y el progreso técnico. Aumentó la producción y se agravó la desigualdad en la distribución. De su seno contradictorio surgió el socialismo, que priorizó la distribución sin conseguir aumentar la producción. La onda neoliberal derribó el socialismo europeo como un castillo de naipes.
Hoy, el capitalismo se pasea victorioso por las naciones de la Unión Europea y de América del Norte (excluyendo a México). En el resto del mundo deja un lastre de miseria y pobreza, conflictos y muerte, salvándose las élites que, en sus respectivos países, manejan los negocios según el viejo recetario colonial, prescrito de nuevo por el FMI: todo para beneficio de la metrópolis.
En plena globocolonización el capitalismo está siendo victorioso también en mentes y corazones. Aunque no en todos. Hay ricos y pobres que no tienen espíritu capitalista. Son personas generosas, altruistas, capaces de inclinarse ante el sufrimiento ajeno y de tender la mano solidaria a causas colectivas.
Sin embargo, la tendencia del espíritu capitalista es a agudizar nuestro egoísmo, dilatar nuestras ambiciones de consumo, potenciar nuestras energías narcisistas, volvernos competitivos y sedientos de lucro: crear personas menos solidarias, más insensibles a las cuestiones sociales, indiferentes a la miseria, ajenas al drama de indígenas y negros, alejadas de las iniciativas que intentan defender los derechos de los pobres. Moldear ese extraño ser que acepta sin dolor la desigualdad social, que asume la cultura exhuberante de lo fútil, que se divierte con entretenimientos en que se ridiculiza a las minorías, a los pobres y a la mujer, como sucede en los programas de “humor” de la televisión.
El capitalismo promueve en nuestra conciencia una tal inversión de valores, que defectos calificados por el cristianismo como “pecados capitales” son tenidos como virtudes: la avaricia, el orgullo, la lujuria, la envidia y la ambición.
El capitalismo es hermano gemelo del individualismo. Al exaltar como valores la competitividad, la riqueza personal, la acumulación de bienes, interioriza en muchas personas ambiciones que los alejan del esfuerzo colectivo de la conquista de derechos, para sumergirlos en la ilusión personal de que algún día también ellas, como alpinistas sociales, se subirán al carro de la fortuna y del éxito.
La magia capitalista disuelve, por el calor de su seducción, todo concepto gregario, como nación o pueblo. Lo que hay son individuos atomizados, premiados por la lotería biológica por no haber nacido entre los pobres, o por la rueda de la fortuna que los hizo ascender milagrosamente hacia el universo en el que los sufrimientos morales son camuflados bajo el brillo de la opulencia.
El espíritu capitalista no hace distinción de clase: se inocula tanto en el poblador de favela como en la empleada doméstica, en el campesino sin tierra y en el conductor de taxi. E induce a ricos y pobres a la apropiación privada, no sólo de bienes materiales sino también de bienes simbólicos.
Ese espectro de seres humanos no conoce la cooperación ni la gratuidad; considera la generosidad como una humillación; encara la pobreza rebelde como caso de policía; hace de la función de mando una segunda piel; trata a los subalternos con desdén. El mundo se centra en su ombligo. Aunque no llegue a taparse las orejas cuando oye hablar de “amor al prójimo”, sólo llega a hacerse próximo cuando están en juego sus intereses y ambiciones. Pero prefiere guardar distancia si el otro sufre, decae socialmente o se hunde en el fracaso. Su espejo es el de la bruja que pregunta: “¿Hay alguien tan exitoso como yo?” Si la respuesta es positiva, entonces desea conocerlo, adularlo, idolatrarlo, tocarlo, como a una imagen religiosa de la que se esperan gracias y beneficios.
Capitalista no es sólo el banquero. Es también el que envidia y se somete a sus caprichos. El mundo es para él un juego de espejos, en los que se ve proyectado en las más variadas dimensiones. Envidia a los que están por encima de él y odia a quien le amenaza como competidor. Cuando se vuelve religioso es para ganar el cielo, ya que la tierra le pertenece. Da limosnas, nunca derechos; enciende velas, nunca esperanzas; predica el cambio de corazón, no de sociedad; es capaz de reconocer a Cristo en la eucaristía, nunca en el rostro de quien padece hambre, carece de tierra o de vivienda.
Nos horroriza pensar que, antes, la sociedad practicó el canibalismo. Pero quien sabe si alimentarse con la carne de un semejante, en lugar de dársela como pasto a los gusanos, no sea más saludable y ético que excluirlo del derecho a ser simplemente un ser humano

FREI BETTO

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