La
poruña de Pinochet
o el mercado traicionado
Autor:
Juan Jorge Faundes
Las millonarias cuentas en dólares de Pinochet y esposa
en el Banco Riggs, así como -se sospecha- en otros
bancos extranjeros y nacionales aún no identificados
(según su “perfil del cliente” en el Banco
Riggs su patrimonio alcanzaría a cien millones de dólares),
ponen de manifiesto su traición al liberalismo -que
duran-te su dictadura impuso como modelo económico-
y lo elevan al rango de un didáctico y paradigmático
ejemplo de corrupción. Pero seamos justos, consecuentes
con el espíritu de la Reforma Procesal Penal, que ya
rige en todo el país con excepción de la Región
Metropolitana. Aplicaremos el principio de la presunción
de inocencia: nadie es culpable mientras no exista un fallo
judicial condenatorio. Por ahora, Pinochet sólo será
“imputado” y de todos los delitos por corrupción
que se investigan o que se deberían investigar, es
un “presunto” autor. Dejemos que funcione el debido
proceso. Un derecho que le asiste y que su dictadura negó
sistemáticamente a los detenidos desaparecidos, ejecutados,
exiliados, relegados, presos políticos y torturados.
Nobleza obliga.
Recordemos los hechos: según el informe de 119 páginas
que da cuenta de una investigación del Senado de Estados
Unidos, el “perfil del cliente” que elaboró
el Banco Riggs del ex dictador que dejó la comandancia
en jefe del ejército en 1998, expresa que era cliente
desde 1985 (no sólo desde su detención en Londres,
como su defensa ha pretendido) y que tenía un ingreso
anual de entre 150 mil y 200 mil dólares, y un patrimonio
estimado entre 50 y 100 millones de dólares. Lo describe,
además, como un jubilado que logró mucho éxito
en su carrera y ostentó “una posición
altamente rentable en ingresos por inversión”.
El informe agrega que el Banco Riggs “abrió múltiples
cuentas y aceptó millones de dólares en depósitos
del señor Pinochet, sin investigar seriamente el origen
de sus riquezas; le ayudó a establecer corporaciones
extranjeras de papel y abrir cuentas a nombre de esas corporaciones
para disfrazar su control de ellas; alteró los nombres
de sus cuentas personales para encubrir su propiedad; transfirió
US$ 1,6 millones desde Londres, mientras el señor Pinochet
estaba detenido y sometido a una orden judicial para embargar
sus cuentas corrientes; llevó a cabo transacciones
a través de las propias cuentas del Riggs para ocultar
la participación de Pinochet en algunas operaciones
en efectivo; y le entregó en Chile más de US$
1,9 millones en cheques de caja, permitiéndole obtener
considerables pagos en efectivo de bancos de ese país...”.
TRAICION AL LIBERALISMO
Su traición al liberalismo es clara.
Una de las características de su dictadura fue la contradictoria
imposición -por la fuerza- de un modelo neoliberal
a ultranza, el de la escuela neoclásica de Milton Friedman
y los Chicago boys, cuyo ideal -teórico mas no histórico-
es un Estado jibarizado y ajeno a la libre concurrencia, y
por ende un mercado desprotegido (apertura al exterior), desregulado
(liberalizado) y desestatizado (privatizado). Una teoría
que supone que los operadores del mercado poseen toda la información
(mercado transparente) y que se relacionan libremente y sin
interferencias en razón de sus intereses individuales.
No habría barreras de acceso para producir, vender
o comprar, y el valor de las mercancías dependería
sólo de la oferta y la demanda. Sin embargo, durante
su dictadura, más que la mano invisible del mercado,
pregonada por el escocés Adam Smith en el siglo XVIII
para explicar “la riqueza de las naciones” (....)
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