Punto Final, Nº 742 – Desde el 16 al 29 de septiembre de 2011.
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El paréntesis de
la tragedia
aérea

El trágico accidente aéreo ocurrido en el archipiélago Juan Fernández, a 620 kilómetros del continente, que cobró la vida de 21 personas, algunas de ellas de gran connotación pública, capturó casi por completo la atención mediática nacional y desplazó de la agenda informativa al movimiento estudiantil, que había conseguido arrinconar al gobierno con una serie de demandas y reivindicaciones compartidas por casi el 80 por ciento de la ciudadanía.
La muerte de Felipe Camiroaga, exitosa figura de Televisión Nacional de Chile, y de varios integrantes del equipo realizador del muy visto programa matinal Buenos días a todos, así como la pérdida de Felipe Cubillos, considerado un “emprendedor” ejemplar, admirado por el empresariado y la derecha, se transformaron en el eje que dominó sin contrapeso los contenidos de los medios de comunicación en las dos primeras semanas de septiembre.
El frontis del edificio de TVN, en los faldeos del cerro San Cristóbal, se convirtió en un lugar de peregrinación al que acudieron miles de personas llorosas para depositar flores, velas, globos, escritos, dibujos y cuanto objeto representara el dolor por la pérdida de Camiroaga y sus colegas. Para esos dolientes, los rostros de las figuras desaparecidas eran tan cercanos como un familiar o un amigo al que se le ve diariamente, todas las mañanas, a través de la pantalla. La pérdida estremeció también al ámbito televisivo y los canales volcaron toda su cobertura hacia el seguimiento de los pormenores de la tragedia y al recuerdo de las víctimas, que incluyó también a miembros de la institución Desafío Levantemos Chile, del Ministerio de la Cultura y de la Fuerza Aérea de Chile.
En las últimas horas del viernes 2, el día del accidente, tanto en el gobierno como en las dirigencias estudiantiles, en los partidos y en las esferas más informadas del país, se percibió con nitidez que la tragedia aérea transformaría el escenario político y otorgaría a La Moneda la posibilidad de recuperar la iniciativa perdida que la mantenía en una caída constante en las encuestas de aprobación ciudadana.
El presidente Sebastián Piñera instruyó al ministro de Defensa, Andrés Allamand, para que se pusiera al frente de las labores de búsqueda y salvataje, proveyéndolo de la autoridad para que recurriese a todos los recursos que hicieran falta, en un gesto similar al ya experimentado en el rescate de los 33 mineros aprisionados en el fondo de un pique el año pasado en la Tercera Región.
Allamand, golpeado personalmente por el accidente pues Felipe Cubillos era hermano de su pareja, la ex diputada de la UDI Marcela Cubillos, puso en marcha la operación naval y aérea de rescate más grande en la historia del país, concentrando en Juan Fernández a cinco buques de la Armada, aviones, helicópteros y civiles que se ofrecieron para las labores de búsqueda. En total, el ministro de Defensa dirigió a cerca de 800 personas en labores permanentes las 24 horas del día. Los medios de prensa enviaron a sus mejores periodistas a Juan Fernández y distribuyeron vastos equipos de reporteros en el seguimiento permanente de todos los detalles que rodeaban el accidente. Así, al igual que en el caso del rescate de los mineros, la tragedia concentró la atención de los chilenos.

Las “odiosidades”

Andrés Allamand definió nítidamente sus dos tareas principales en un extenso relato hecho a Héctor Soto, periodista, amigo personal suyo y columnista del diario La Tercera: “…mientras esté aquí (en Juan Fernández), mi prioridad es sacar adelante la pega, inspirar confianza y mostrar credibilidad, liderazgo y una resuelta capacidad de mando”. Y añadió: “El accidente se produjo luego de muchas semanas de encono, confrontación, pequeñeces y odiosidades…”.
Sin quererlo, quizás, el ministro de Defensa reveló los énfasis principales de su labor: robustecer su liderazgo en el gobierno y ante las Fuerzas Armadas, y remarcar un antes y un después de la tragedia aérea en el país, donde el antes era la confrontación -encarnada en el movimiento estudiantil- y el después la unidad para el rescate de las víctimas. Ese mismo discurso lo asumieron el presidente Sebastián Piñera, sus ministros, los parlamentarios oficialistas y los partidarios del gobierno.
Allamand, pese a que su tarea no terminó felizmente como lo fue el rescate de los mineros, saldrá fortalecido de esta experiencia y muy probablemente repuntará significativamente en las encuestas de popularidad, desplazando holgadamente a Rodrigo Hinzpeter y amagando al hasta ahora incombustible ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne. El experimentado ex líder de la “Patrulla Juvenil” de Renovación Nacional recibió en ausencia una estruendosa ovación en el consejo general de su partido efectuado el sábado 10 en Valparaíso, donde incluso se escuchó corear el ya conocido “Se siente, se siente….”.
Golborne, hasta ahora sin militancia, podría transformarse en un candidato presidencial de consenso en la derecha, si la Unión Demócrata Independiente decide insistir con la postulación del ahora alicaído Joaquín Lavín para enfrentar a un repotenciado Allamand. En cualquier caso, ya se sabe que las competencias entre los dos socios de la Alianza por el Cambio suelen ser de una rudeza que nunca termina de sorprender. Por lo demás, les falta medirse en las próximas elecciones municipales, trámite cuyos resultados serán claves para la designación del próximo presidenciable del sector.

Amenazas y tensiones

Ante la magnitud mediática que significó el accidente del avión Casa 212 en Juan Fernández, los dirigentes de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) intentaron postergar la reunión que tenían prevista con Piñera para el sábado 3, pero el gobierno no dio espacio para eso. La cita en La Moneda culminó con la entrega de un cronograma por parte del gobierno para abocarse, conjuntamente con los estudiantes, al análisis de sus demandas. El lunes 5, el ministro de Educación, Felipe Bulnes, les dio a los dirigentes universitarios un plazo perentorio para concluir las movilizaciones el 7 de octubre; en caso contrario, se rescindiría el otorgamiento de becas y créditos para el segundo semestre y se pondría en riesgo la posibilidad de postular a estos beneficios para 2012. Por otro lado, se informó que en septiembre y octubre a lo menos ocho universidades del Consejo de Rectores enfrentarán serios problemas para pagar los sueldos de profesores y funcionarios.
El jueves 7 los dirigentes de la Confech, reunidos en Talca por más de diez horas, acordaron no validar el cronograma de trabajo propuesto por el gobierno y optaron por presentar una contrapropuesta el lunes 12. En ella pidieron que se transparenten las conversaciones entre ambas instancias, que se anule el plazo del 7 de octubre para terminar las movilizaciones y que se suspenda la tramitación de proyectos de ley sobre educación en el Parlamento. También solicitaron que, de acordarse iniciar el diálogo, en la primera reunión se ponga en tabla la discusión para poner fin al lucro y la gratuidad de la enseñanza. Otros temas prioritarios para los estudiantes son la democratización de las organizaciones estudiantiles, la desmunicipalización de los liceos y el término del financiamiento compartido, pilar de los colegios particulares subvencionados.
Al cierre de esta edición de PF, todo indicaba que el diálogo entre el gobierno y los estudiantes se iniciaría luego de Fiestas Patrias. Mientras tanto, en La Moneda como en el movimiento estudiantil se afinaban las estrategias para las siguientes semanas.
En el gobierno, de cara a la preparación del presupuesto para 2012, se está imponiendo la idea de bajar el impuesto a la renta de las personas, aumentar el de las empresas y reducir gradualmente los impuestos a los combustibles. También se considera incrementar distintos ítems de los fondos destinados a salud, educación, vivienda y reconstrucción, además de transferir competencia a las regiones para administrar y resolver el destino de los recursos sectoriales. El oficialismo considera que entre lo que resta de septiembre y el mes de octubre debería recuperar la iniciativa política y comenzar a remontar en las encuestas de popularidad.
Entre los universitarios, en tanto, se empezó a imponer la idea de establecer alianzas estratégicas con los trabajadores de la salud y otras entidades gremiales y sociales para ampliar sus bases de apoyo y encaminarse hacia la conformación de una especie de frente amplio ciudadano que recoja las múltiples demandas de la gente. La Concertación, por su parte, muy afectada por el escaso apoyo que muestran las encuestas, acordó ponerse como plazo el 5 de octubre para definir la posible ampliación del referente y la eventual incorporación de otros partidos y movimientos sociales. Se menciona al Partido Comunista y al MAS del senador Navarro. Al respecto, en la derecha, en particular en algunos sectores del piñerismo, ha vuelto a surgir el interés por atraer a sectores de la Democracia Cristiana para incorporarlos a una posible nueva alianza de gobierno con miras a los comicios de 2013.

El lucro

Una de las más sentidas aspiraciones del movimiento estudiantil es terminar con el lucro en la educación, pero en la medida en que aumenta el apoyo ciudadano a sus demandas, crece también la expectativa de que se ponga fin -o al menos se regule- el lucro desmedido en otros sectores de la economía. El anhelo ha adquirido mayor fuerza luego de conocerse las ganancias alcanzados por algunos rubros empresariales.
Así, por ejemplo, la mayor cadena supermercadista de Chile, Walmart Chile (ex D&S), controlada en un 74,55% por la estadounidense Walmart, ganó 53.149 millones durante el primer semestre de 2011, cifra que superó en 1.163% lo logrado durante igual período de 2010, cuando obtuvo ganancias por 4.207 millones. (Las ganancias de las Isapres, los bancos y las AFP, están consignadas en la página 3 de esta edición). Esto, mientras 407 mil chilenos que viven en la pobreza, es decir, que subsisten con menos de 64 mil pesos al mes, están en su mayoría endeudados fuertemente con casas comerciales y/o cajas previsionales, lo que les impide incluso alimentarse adecuadamente.
El movimiento estudiantil y los grupos sociales que se le han sumado, constituyen una creciente amenaza no sólo para el oficialismo sino también para la Concertación. Sus gobiernos fueron incapaces de efectuar las reformas que prometieron desde el retorno de la democracia en 1990. Ahora, cientos de miles de jóvenes, cada vez más organizados y conscientes, podrían decidir acudir a las urnas y romper definitivamente con el modelo de desarrollo económico y social de las últimas tres décadas.
El drama ocasionado por el lamentable accidente aéreo de Juan Fernández desaparecerá de los medios de comunicación en pocos días más. Sólo quedará pendiente establecer las razones de la caída del avión de la Fach, institución cada vez más cuestionada por representantes de la aviación civil, cuyos pilotos han puesto en evidencia la inseguridad de algunos protocolos de vuelo de la entidad uniformada. Uno de ellos, el más controvertido, es la incapacidad de algunos de sus aviones, entre ellos el modelo Casa 212, de regresar al continente -por falta de combustible- ante la imposibilidad de aterrizar en el aeródromo de la isla. Lo sorprendente es que en un vuelo similar viajó el presidente Piñera hace algunos meses, según el mismo lo reconoció en un programa de televisión.

MANUEL SALAZAR SALVO

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 742, 16 de septiembre, 2011
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