Punto Final, Nº 745
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Patricia Bravo
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El fallo de la Fiscalia

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Patricia Bravo

 

A los 62 años, víctima de un cáncer de pulmón, falleció la periodista Patricia Bravo Berli, redactora de Punto Final desde los años 70.
Prácticamente hasta su fallecimiento -el 22 de octubre-, y a pesar de su grave enfermedad, Patricia trabajó para PF y para la Red de Acción en Plaguicidas (Rap-Al), donde editaba la revista trimestral Enlace.
En el periodismo, destacó en el arte de la entrevista, que realizaba con suma destreza y estricto respeto por las posiciones ideológicas de sus entrevistados. Precisamente su último trabajo para PF fue entrevistar al Premio Nacional de Periodismo 2011, Sergio Campos (PF 743, 30 de septiembre).
Patricia Bravo estudió en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Se inició como reportera en Radio Nacional, cuando esa emisora (hoy desaparecida) fue adquirida por el MIR. En 1973 comenzó a escribir en Punto Final. Se incorporó a un equipo en que ya destacaban mujeres periodistas como Lucía Sepúlveda, Gladys Díaz y María Eugenia Saul. En PF 190 (14 de agosto de 1973), se publicó una entrevista suya a la pobladora Isabel Hernández, del Campamento Playa Girón de la comuna de Barrancas. Fue el último trabajo de Patricia en PF antes del golpe militar.
Después del derrocamiento del gobierno del presidente Allende, Patricia -y su compañero, Leopoldo Pulgar, también periodista- se incorporaron a la lucha clandestina contra la dictadura. Trabajaron en la estructura de propaganda del MIR y Patricia Bravo se encargó -con otras compañeras y compañeros- de la edición del periódico clandestino El Rebelde. En esas funciones, que significaban correr grandes riesgos, se le incorporó al comité central del MIR.
Cuando la dictadura se aproximaba a su fin, las actividades clandestinas de Patricia y su compañero fueron detectadas por la CNI. La dirección del MIR tomó la decisión que se exiliaran, junto con su pequeño hijo, David, para salvar sus vidas. La familia residió algún tiempo en Argentina, donde ambos continuaron desempeñando tareas de retaguardia de la Resistencia Popular chilena.
A su regreso, Patricia Bravo trabajó en diferentes ONGs vinculadas al tema medioambiental y de género, asimismo en el diario La Tercera y en otros medios, retomando su trabajo en PF. Participó en la actividad gremial del Colegio y del Círculo de Periodistas. Tomó parte en la redacción del libro colectivo Morir es la noticia, editado por Ernesto Carmona en 1997, que relata la historia de periodistas, estudiantes y trabajadores de la comunicación asesinados y/o desaparecidos durante la dictadura militar. En 2001 asistió al Encuentro de Periodistas Latinoamericanos y del Caribe, en La Habana. Uno de sus últimos trabajos fue corregir los originales de la biografía de Violeta Parra que escribió junto con Patricia Stambuck. En su forma original éste fue un trabajo de tesis de ambas para la Escuela de Periodismo, que no pudieron terminar por el golpe de Estado.
Su muerte causó profundo dolor en quienes la conocieron en las distintas facetas de su vida. A Punto Final llegaron decenas de mensajes de condolencia de todo el país y desde Venezuela, España y Francia. Al compañero de Patricia, Leopoldo Pulgar Ibarra, y a su hijo David, que también pertenecen al equipo de la revista, hacemos llegar nuestra fraternal condolencia.

 


 

La Coordinadora Arauco Malleco lamenta el sensible fallecimiento de Patricia Bravo Berli, periodista progresista de destacada trayectoria profesional y colaboradora de Punto Final.
Como mapuche, reconocemos en ella una persona que desde su labor profesional actuó con objetividad y sin discriminación, demostrando con ello su compromiso con las luchas justas. La conocimos hace seis años, cuando viajó al Wallmapu para realizar una entrevista a dirigentes de la CAM en clandestinidad, acusados de “asociación ilícita terrorista” y otras causas, publicada en Punto Final.
Nos adherimos al dolor de la familia, de la revista Punto Final, amigos (as) y todos aquellos que la conocieron, con quienes compartimos ideales de justicia y libertad.
HÉCTOR LLAITUL CARRILLANCA
Vocero CAM
(Preso político mapuche)

Mis más sentidas condolencias a los compañeros de la revista Punto Final, y por su intermedio a los familiares de Patricia Bravo. No tuve la suerte de conocerla personalmente, sólo por sus escritos y el testimonio de quienes tuvieron la suerte de conocerla y compartir su vida, que fue un ejemplo de lucha y consecuencia.
EDUARDO CUEVAS
er.cuevas@hotmail.com

Nunca nos hemos sentido más próximos a Patricia Bravo que en esos años de clandestinidad, cuando no nos conocíamos. Esperábamos atentos la llegada del enlace con los barretines que transportaban escondidos los facsímiles enrollados con prolijidad, protegiendo su misión para llegar a manos de imprentas, también clandestinas, que los sacaban en rojo y negro en cantidades discretas para ser distribuidos a través de nuestras redes partidarias y de ayudistas, hasta que fueran tomados por el lector o lectora confiable y comprometido. A esas manos llegaba la gráfica y los textos en líneas de hacer política y resistencia de El Rebelde y El Miliciano.
Cuántas veces, las familias sorprendidas recibían el inicial chicharreo de su aparato de televisión, y la siguiente irrupción de cantos libertarios con las consignas y llamados a resistir de la Radio Liberación. En cada acción de difusión, en cada acción de propaganda, llegaba en su silencioso e impecable recorrido, el trabajo y la función de Patricia Bravo. Así, como fue su alma militante siempre: confiada en sus compañeros, con la calidez de su palabra y la serenidad de su mirada. Allí siempre te recibimos como te despedimos hoy, abiertos a nuevos caminos de esperanzas.
CARLOS TATO AYRESS
Casa Memorial Salvador Allende
La Habana, Cuba

Queridos David y Leopoldo, y todos los compañeros de la gran familia Punto Final:
No es el momento de hacer grandes palabras que muchas veces no dicen nada. Sólo quiero estar con ustedes, y si no puede ser físicamente, será en el pensamiento y en la oración, tal como nosotros la entendemos.
Es el momento de dar profundamente gracias por la Patricia, por lo que sigue siendo ella en su memoria, como mamá y como esposa. Y para todos nosotros seguirá siendo un gran ejemplo, valioso y valiente de lo que significa el periodismo en este tiempo. Ella hizo de su oficio algo sagrado, un servicio a la verdad, la dignidad, la vida. Y este texto que ella redactó, escribió y literalmente “tejió” en su vida y en su trabajo, perdurará y lucirá cada vez más en sus múltiples colores.
A ustedes les deseo mucha fuerza, confianza y serenidad en estos días. Siempre sentirán a esta gran mujer cerca, siempre, especialmente en los momentos cuando hace más falta, en la vida personal y en nuestra sociedad, en nuestro pueblo. Con mi cariño un fuerte abrazo,
LEO WETLI
Arica

Es muy lamentable que gente generosa y que aporta tanto a este mundo nos deje tan anticipadamente. Sé que el equipo estará muy afectado, una vez más se nos va un hermano/a, y como parte de este equipo, me duele y me compromete a seguir este caminito.
Un abrazo a todos, y a David y a Leopoldo en especial, les mando mis respetos.
ADOLFO GONZÁLEZ (GOVAR).

Hago llegar mis más sentidas condolencias al apreciado director y a toda la familia de Punto Final, por el muy sensible fallecimiento de la colega Patricia Bravo Berli, cuya trayectoria profesional estuvo unida en forma primordial, permanente y valiosamente comprometida, con la revista. Su lucha inclaudicable contra la dictadura poniendo en riesgo la propia vida e integridad personal, así como sus iluminadoras denuncias contra las lacras economicosociales heredadas de ese ominoso período y aún persistentes, constituyen un paradigma para las nuevas generaciones periodísticas y mueven a lamentar profundamente su deceso. Ante él, reciban ustedes el abrazo solidario de pesar de un sincero amigo.
ALFREDO BARAHONA ZULETA
Periodista

Estimados compañeros y familiares:
A la distancia les envío mis recuerdos y mi tristeza. Se echará de menos su calidad profesional y se echará en falta su calidez humana. Sepan que estaremos pensando con mi familia en Patricia este domingo. Un abrazo,
ÁLVARO RAMIS
En Valencia, España

Querido compatriota:
No es mucho lo que puedo decir, en estos instantes recuerdo el fraternal almuerzo junto a los compañeros de Punto Final donde compartí con Patricia, como siempre sin tener conciencia de quién era. Digo como siempre, porque todo lo referido a Punto Final, a Chile, al MIR, siempre ha llegado a mí para abofetear mi ignorancia, pero también para fortalecer mi compromiso.
Hoy, más consciente, hago llegar mis lágrimas silenciosas hasta usted compatriota mayor, y nuestra tácita compañía.
ROBERTO CARLOS PALACIOS
Director de “Debate Socialista”
Caracas

Hago llegar mis condolencias a la familia de Punto Final por el fallecimiento de Patricia, mujer valiente, noble y de envidiable seriedad profesional. Creo que los seres humanos, que en un momento dado entramos a la corriente de la vida, podemos desaparecer bajo las arenas como los ríos del norte y reaparecemos después para entrar al mar definitivamente. Un mar que mi fe me asegura son los brazos de quien nos creó. Te ruego participar mis sentimientos a la familia de Patricia.
AGUSTIN CABRÉ RUFFAT

Estimad@s compañer@s:
En esos momentos dolorosos, cuando se nos va una compañera de lucha por la verdad, la justicia y la dignidad, reciban un saludo caluroso y rebelde desde el otro lado del gran charco.
Los jóvenes que combaten hoy, y de manera ejemplar para todos nosotros, en contra del modelo heredado de Pinochet, en contra de una derecha represiva y reaccionaria, por una educación gratuita, pública y de calidad, por una Asamblea Constituyente y muchos otros mundos posibles, tod@s son -de una manera u otra- hij@s de Patricia, de su valentía e incansable labor periodística crítica, de su pluma que iba a contracorriente de la dominación del hombre por el hombre, del imperialismo y de la destrucción de nuestro medioambiente por el capital. Abrazos,
FRANCK GAUDICHAUD
(Colectivo editorial de Rebelion.org)

Siento un dolor tremendo al enterarme de la muerte de Patricia Bravo Berli. Perdemos a una mujer bella, valerosa, periodista de brillante trayectoria que se dedicó por sobre todo a defender los intereses de Chile, a luchar por los derechos de los trabajadores, en especial de las mujeres, del pueblo mapuche, de los más explotados y desvalidos. Se caracterizó por la tremenda claridad de su escritura, mediante la cual fue la portavoz de los entrevistados, de quienes denunciaban injusticias tremendas, sin pretender jamás ocupar rol protagónico.
Envío mi abrazo fraterno a su hijo David y a su esposo Leopoldo.
VIRGINIA VIDAL

Estimado Manuel, David y compañeros de la revista:
Comparto con ustedes y con todos quienes trabajamos en este equipo mis condolencias por el fallecimiento de nuestra compañera y colega Patricia, que Chao Ngünechen y la Ñuke Mapu ya la tengan gozando de la felicidad del Wenumapu. Un abrazo a todos,
JUAN JORGE FAUNDES M.

Me siento consternada por la muerte de Patricia Bravo. Ella me ayudó mucho en los últimos meses para contactarme con gente en Chile. Por favor mis más sinceras condolencias en nombre mío y de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires.
LIDIA FAGALE
Presidenta de la UTPBA

Queridos compañeros: Me enteré hace poco de la muerte de Patricia y no lo puedo creer. No sabía que estaba enferma, pero se me vienen a la mente en este momento de impacto su dulzura, su claridad, su sencillez y su enorme compromiso y corazón solidario, al que tuve la suerte de conocer y sentir.
Abrazos y fuerza, mucha fuerza, como la de esa flaca de ojos verdes, inolvidable.
PAULA CHAHÍN
En Buenos Aires

Compañeras y compañeros del equipo de Punto Final:
Me ha estremecido la partida de nuestra colega y compañera Patricia Bravo. No la conocí personalmente, pero leí muchos de sus artículos y desde el primer párrafo suyo que recorrí, me pareció una excelente periodista, cuya seriedad, brillo y rigor en el tratamiento de los artículos me indujo a ver en su labor un modelo. Presumo que somos muchos los que podemos decir lo mismo. A través de sus textos se podía apreciar su calidad de ser humano al ofrecernos su enfoque y manera de decir comprometiéndose con el lector.
Convencido de la necesidad de rendirle tributo, es que me sumo al compromiso de no permitir que su luz se extinga y que por el contrario, siga brillando, sumando con más fuerza, en este Chile que le queda en deuda y la requiere más para estos tiempos que empezaron a nacer, con el remolón despertar del pueblo. Les abraza fraternalmente,
RAÚL BLANCHET MUÑOZ

Mis más sentidas condolencias a la revista Punto Final y a la familia y amigos de Patricia Bravo. No tuve el privilegio de conocerla personalmente, pero me doy cuenta por los testimonios el gran ejemplo de vida que ella fue y seguirá siendo. Respecto a la revista, valoro el inmenso aporte que representaban sus escritos, en lo político y social, lo que hace que su pérdida sea irreparable. Con cariño y respeto
MARGARITA LEBLANC C.

Mis sentidas condolencias a Leopoldo y David, a quienes hago llegar en estos tristes momentos un abrazo solidario y mi recuerdo lleno del afecto y admiración por Patricia, construido a través de los esfuerzos que compartimos en el MIR y en el movimiento de mujeres, en el cual fue una comprometida y reconocida luchadora. Gracias Patricia por tu ejemplo de vida. Hasta siempre,
MARISA MATAMALA

Triste noticia. Tuve la suerte de compartir el trabajo político con Patricia y Leopoldo a finales de los años 70. Grandes compañeros y amigos que engrandecieron mi vida con su compañía y amistad. Discutimos mucho, sin detener la construcción de partido en esos oscuros días. Doy testimonio de su sentido de unidad en la lucha. Nunca dejamos de conversar de los hijos, de nuestras vidas, en medio de las dificultades. Reímos, bromeamos y nos cuidamos. Sólo lamento el no haberla visto en estos días. Lloro su partida, pero “así es la vida”, como dijera Leo en medio de una dificilísima circunstancia. No sé qué más decir, sufro su partida.
CRISTIÁN COTTET

Un abrazo a Leo y David, en momentos de tan profunda tristeza... La profesional, la compañera, la maestra, la amiga que ha partido es parte imprescindible de nuestra historia.
Paty, ya nos haces falta... Desde Bruselas con profunda desolación.
PATRICIA PARGA

Tengo gran pesar por la precoz muerte de mi colega Paty. Ella fue inmensamente solidaria conmigo en momentos laborales difíciles. Un abrazo a Leo.
PATRICIA COLLYER


Mi amiga Patricia Bravo

Nuestra amistad nació un día de 1969 en que hacíamos cola para matricularnos en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Desde entonces, y hasta el fin de la carrera, pasamos muchas noches en vela reflexionando, discutiendo, leyendo, consumiendo botellas de whisky que yo traía desde Punta Arenas y cigarrillos que conseguíamos de cualquier forma. Por ese tiempo compartimos la realización de la investigación sobre la vida de Violeta Parra, a cinco años de su muerte, haciendo entrevistas a diestra y siniestra, hurgando en cada detalle de la vida de la folklorista y creadora. Fue para ambas un trabajo revelador y apasionante. Disfrutamos tecleando en las noches y en los fines de semana, transcribiendo las entrevistas, redactándolas, como si fuera nuestro mejor panorama.
Me encantaba su buen humor. Reía con facilidad de cosas cotidianas. Nuestra amistad y el libro se interrumpieron con el golpe de Estado de 1973, cuando ella tuvo que seguir otros caminos. Me impresionó su coherencia, su consecuencia, cuando supe en una comunicación ocasional que ella trabajaba en una fábrica porque no estaba dispuesta a hacer periodismo en dictadura.
Si bien por décadas Patricia dejó correr esta falacia autoral de nuestro libro sobre Violeta, en abril o mayo acordamos dar la pequeña-gran batalla de recuperar ese visionario trabajo de investigación que habíamos hecho por el año 71, 72. Y no sólo aceptó la idea de buscar caminos legales, sino que se embarcó con entusiasmo en su revisión, correcciones y nuevos aportes. Fue un reencuentro que quizás esperábamos por mucho tiempo, una búsqueda de justicia en un ámbito menor que ella había postergado, teniendo como norte, siempre, otras búsquedas de justicia en ámbitos mayores.
El libro había sido publicado en numerosas ediciones en el exterior sin nuestro permiso y con otros autores. Más empecinada y molesta que ella, yo había logrado incorporar mi nombre en una de las últimas ediciones en Chile. Esta semana, justamente, el libro entró a imprenta y pronto estará en librerías.
Aunque yo era testigo de la resistencia de Patricia a morir -porque en verdad dio la batalla en medio de un mal muy avanzado al momento de descubrirlo- tenía la triste intuición de que no alcanzaríamos a sacar la obra a tiempo. Conspiró en nuestra contra el que nos objetaran una y otra vez su registro; que la fundación Violeta Parra exigía permisos, que los entrevistados, que los diarios citados…
No creo que sea exceso de cariño, o de amistad, pero no encuentro un solo aspecto frágil o negativo de su personalidad. Tenía una inteligencia serena; del tipo de inteligencia que no necesita aspavientos o grandilocuencias para ser advertida. Reflexiva, racional, pero también muy emotiva. ¿Eres buena abuela?, le pregunté hace poco cuando nació Vicente, su primer y único nieto. Y me dijo con su sencillez y dulzura habitual: “Me gusta darle besitos”.
Su natural delicadeza se extendía a todos los planos. Resistía ayudas materiales, aunque parecieran tan necesarias. Me dijo: “No pienso gastar una fortuna en tratamientos que solo me van a prolongar la vida por unos meses y no me van a sanar”. Sin duda tenía razón, pero hay que ser valiente, clara y serena para tomar decisiones de ese tipo cuando a uno se le va la vida.
El complejo estado de salud de Patricia en nada interfirió para que mi querida amiga, con su clara inteligencia y su prolijidad habitual, hiciera su parte del trabajo a lo largo de este 2011, con una minuciosa revisión del texto y nuevos aportes a la obra. Tal como hace cuatro décadas, cada palabra, frase y párrafo fueron revisados, comentados, consensuados. Siempre con un sentido generoso y respetuoso de equipo. Estábamos entusiasmadas y felices del encuentro y de hacer esta “corrección” diferida.
Cuando llegó la hora de resolver un nuevo título para nuestra obra -ya que no habíamos elegido aquel con el que fue publicado-, y después de varias opciones, ella asomó a último momento con el definitivo: Violeta Parra. El canto de todos. “¿Qué te parece?” No había más que decir. Era un reflejo de lo que ella misma quiso ser en su vida: el canto de todos.
Hace unos días, al regresar de un viaje, la llamé por teléfono. Respiraba mal, se había resfriado. Le pedí que nos comunicáramos por mail, pero prefirió continuar la charla por unos minutos. Quería saber cómo me había ido, qué había hecho.
Haber retomado esta obra este año con Patricia Bravo ha sido un regalo único y a la vez doloroso, porque hubiera querido estar con ella en el momento en que saliera al fin de imprenta nuestro libro, con nuestros nombres. Pero ella, dulcemente determinada como era, ha puesto su propio punto final.

PATRICIA STAMBUCK


Publicado en “Punto Final”, edición Nº 746, 11 de noviembre, 2011
revistapuntofinal@movistar.cl
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www.pf-memoriahistorica.org

 

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