Punto Final, Nº 745 – Desde el 28 de octubre al 10 de noviembre de 2011.
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20 años de BBS Paranoicos

Así se hace
rock en Chile

Autor: ARNALDO PEREZ GUERRA

BBS Paranoicos celebró veinte años de punk y hardcore melódico, toda una vida de rock and roll. En junio pasado repletaron el teatro Caupolicán. En el tributo estuvieron Fiskales Ad Hok, Machuca, Cirrosis, Devil Presley, Pegotes, Nosindependencia, Intenta Detenerme y En mi Defensa… Y el 9 de octubre cumplieron uno de sus sueños: tocar con la mítica banda californiana Bad Religion, que ellos escuchaban a fines de los 80 cuando eran estudiantes de liceo. La característica de estos primeros veinte años de BBS es tener siempre un plan, algo en mente. Sus canciones denuncian, desde una perspectiva existencialista, a la sociedad en que vivimos, su inconciencia y ahora están grabando temas y haciendo un split -disco compartido- con otro grande del rock: White Flag. Es su mejor momento, plenamente vigentes, recompensados por su incansable trabajo.
BBS es una de las bandas chilenas con mayor trayectoria. Una decena de discos los avala y el que hayan tocado con íconos del rock como Green Day, The Misfits, Dead Kennedys, ALL, Millencolin, Circle Jerks, No Use for a Name, Lagwagon, MxPx, Fun People, No Fun At All, 2 Minutos, Cadena Perpetua, Siniestro Total, Reincidentes, La Banda del Cuervo Muerto, Loquero, Flema, Animal y Massacre, entre otros. Sus canciones y videos están en Myspace, Youtube y su web oficial Bbsparanoicos.cl.
Sus actuales integrantes son Carlos, conocido como “Oso” (bajo y voz), Pedro (guitarra), Juan (batería) y Omar (guitarra y voz). Incierto Final, su primer disco, apareció en 1993 en el Sello Alerce. Dos años después ya eran conocidos en América y Europa, y realizaron su primera gira por Argentina, tocando junto a La Banda del Cuervo Muerto. En 1996 crearon un sello propio -que irónicamente llamaron Ta ke sale! Records-. En 1996 eran seis integrantes y graba-ron Hardcore para señoritas, editado por Deifer Records. En 1999, fue el turno de Collage, y en 2001, de Algo no anda, editado por Discos Suicidas (compañía independiente vasca, que edita a bandas como Eskorbuto, Reincidentes, El Ultimo que Zierre y Piperrak, entre otras).
Nacieron en 1991 y a los pocos meses ya estaban grabando su primer demo, Dulces Bebés Paranoicos. No eran novatos, venían de otras bandas punk como Toque de Queda, KK Urbana y Los Indeseables. Varios compilados incluyen sus canciones: el Tonträger Schwarze 7, de Alemania; el Sello Hannibal Records, en Suiza; el CD Indigenista -a beneficio de las comunidades pehuenches-, y otros. En Europa lanzaron un disco recopilatorio The history of BBS Paranoicos. En 2005 se fueron de gira por Brasil, tocando con bandas como Dead Fish. Y en 2007, hicieron una gira por Chile -El Regreso-, que los llevó de Arica a Puerto Montt.
En sus inicios sonaban más punk y rockabilly. Con el tiempo derivaron a un hardcore melódico con el que se consolidaron. Hoy están dispuestos a tocar con músicos de otros estilos: “Es más enriquecedor”, dicen. En sus tocatas hay chicos de 15 años, que nacieron cuando el grupo ya existía. Dos décadas de rock hacen que tengan un público fiel, a los que suman nuevas generaciones. Sus bandas referentes fueron las de hardcore melódico californiano y punk español. Trataron de conciliar estilos y emularlos, pero alcanzaron uno propio, aprendiendo, mutando y mejorando. Han tenido la suerte de compartir escenario con íconos del punk. En 2009 los medios ya no pudieron ignorarlos. Lanzaron La Victoria del Perdedor, un disco en vivo, que sumó la edición en DVD del show más la reedición de discos antiguos. Trabajaron por un material de lujo: un DVD con muchas cámaras y en HD. Luego vino el video clip del single ‘Irreparable’.
Poseen un largo historial como teloneros de los grandes del rock internacional. Una de sus últimas presentaciones, para el Bicentenario, fue junto a Green Day, con un público que los escogió por Internet para que estuvieran allí. Cuentan que su primer cover fue una canción de Bad Religion que tocaron en su primera tocata. En dos décadas han visto morir generaciones enteras de fans y decenas de grupos. Se trata de renovarse e incorporar generaciones, encantando a chicos de 15 y más años, que no saben nada de los 80 y 90. Un estímulo ha sido engancharse con bandas internacionales. Tienen postura política crítica, pero no se cuelgan de lo que ocurre: “Punk es hacer lo que uno quiere, no andar con el pelo parado. Es luchar por alcanzar tus metas y dar la pelea con fundamentos”, dice Oso. “Somos más existencialistas que políticos. Todavía sentimos cosas, y si hay algo que no nos gusta, lo decimos. Pero siempre bajo un prisma más existencialista. No nos limitamos, y estamos tratando de tocar mejor para tener más armas con qué decir lo que queremos”, agrega Pedro.

Dulces Bebés Paranoicos

“Tenemos veinte años ininterrumpidos, sin recesos. Vivíamos cerca en el barrio; éramos vecinos de Lo Errázuriz, 5 de Abril, Las Rejas… la frontera entre Estación Central, Maipú y Cerri-llos. En vez de jugar a la pelota nos juntábamos a tocar… Eramos malos para la pelota… y malos para tocar. No teníamos instrumentos. Juan le pegaba a un cajón de metal con los palos de una silla. Un bidón servía de bombo. Pedro y yo teníamos instrumentos hechizos. No había plata para los de verdad… Enchufábamos en un parlante de radio y el cantante se ponía un jarro en la boca para amplificar la voz. Ensayábamos en el dormitorio de mi casa. Queríamos tocar la música que nos gustaba, divertirnos y tomar un pisco. Ese era nuestro carrete. No nos interesaba mucho otra gueá y no veíamos mayor proyección. Componíamos nuestros propios temas. Tuvimos la suerte, a los pocos meses, de grabar. Eso nos hizo cambiar switch. La plata la puso un compañero del Instituto Nacional. Meses después, grabamos trece canciones en el estudio Horizonte Master. Durante más de un año nos conseguimos tocatas. Como antes era de KK Urbana, llegaba diciendo: ‘Oye, yo tocaba en los KK. Tengo otro grupo. Déjennos tocar, por favor’. Y nos dejaban. Nos autoinvitábamos…
El nombre salió de la novela del estadounidense William Burroughs, El almuerzo desnudo, de la generación beat, donde un drogadicto cuenta sus alucinaciones y cómo varios ‘seres’ lo acosaban. De todos esos seres armamos ‘Dulces Bebés Paranoicos’. Después, sacamos ‘Dulces’ y las ‘e’ de Bebés y quedó BBS Paranoicos. El grupo empezó a hacerse conocido. Salimos en un programa de radio underground: ‘Próceres Sudacas’, de radio Usach y radio Umbral. Nos empezaron a dar difusión. Al poco tiempo se dio la oportunidad de grabar lo que estábamos editando por el Sello Alerce. Fue una de las primeras grabaciones del punk chileno que aparecieron por Alerce”, dice Oso.
Incierto Final fue su primer disco. ¿Qué idea tenían del futuro? Ninguna. “Para nosotros es emocionante ver que veinte años después, la gente sigue a full con lo que hacemos, les gusta nuestra música, identifican las letras y nos creen”, dicen. Hoy los medios les dan espacio, pero hace tres o cuatro años los ignoraban. Pedro, el guita-rrista, dice: “Cuando partimos teníamos distintas vertientes. Yo escuchaba punk español; a Oso le gustó siempre el punk californiano. De una u otra forma tratamos de juntar esas influencias y definir un sonido propio. Nos inclinamos por una música más melancólica, menos ruidosa, más armónica que estridente. Una mezcla de punk con rock and roll clásico y otros ritmos más transversales o latinos. Escuchamos a Descendents o Lagwagon, pero también a Los Golpes y el bolero. Decidimos tener un sello distintivo entre lo que nos gustaba y queríamos, y terminamos haciendo una música que no sé si a esta altura es clasificable. Punk es una actitud de vida, tu canal de expresión. No sé si somos tan contestatarios. Es una terapia decir lo que no nos gusta, hacerlo patente porque queremos… En términos de hacer las cosas patentes sólo hago música. No vivo de la música. Trabajo el sistema de bibliotecas públicas. Soy profesor de historia del Pedagógico. Prefiero la música y no rendirle cuentas a nadie”.

Un punk llorón

Juan, el baterista, en los años que se alejó del grupo formó parte de las bandas Alguien Miente y Sabotaje. “Me sumé a los BBS a los tres meses de existencia. Después hubo una laguna de años. Me reincorporé en 2009. La vida nos llevó donde queríamos estar, aunque por distintos caminos, y nos encontramos en un mismo punto… Creo mucho en la actitud punk. Pasarse por la raja todo y hacer lo que quieres. Nuestra motivación es componer, compartir, tocar música, desarrollar la creatividad, entregar un mensaje. Por muchos años la composición fue colectiva. Actualmente, Omar tomó las riendas. Pero Oso y Pedro hacen canciones y letras. Nuestra música es un punk bastante llorón, estilo introspectivo: te duele el corazón por amor o por la sociedad. Al principio, porque los tiempos lo ameritaban, éramos más panfleteros. No nos vamos a subir al carro de los movimientos sociales para vender, como otros hacen. Apoyamos cien por ciento al movimiento social, pero no queremos que se ensucie con malas actitudes o instrumentali-zación: la lucha mapuche y estudiantil, de los funcionarios de la salud y la clase trabajadora que vive con su sueldo mínimo de mierda. Somos parte, las luchas son justas… Se refleja en algunas letras de forma indirecta”.
En el punk chileno hay tres bandas emblemá-ticas: Fiskales Ad Hok, Los Miserables -que se disolvieron- y BBS Paranoicos. Otros señalan que son cuatro e incluyen a Machuca. Hay poca renovación. ¿En otros estilos pasa lo mismo? “Sí, ahí están Los Tres, La Ley, Lucybell, Chancho en Piedra. Pareciera que sólo tocan bandas con trayectoria. Pero hay muchas, y nula difusión en la mayoría de los medios. Aunque hoy, con Internet y redes sociales, la música llega a cualquiera. Antes de 500 bandas, destacaban 20... Y son las mismas que hoy tienen público. Las 480 restantes pelean por un poco de difusión y consideración”, dicen. De la escena nacional les llaman la atención Intenta Detenerme, SubRadical, Rey de 6, Nada Nuevo y Sin Remedio.
Omar -quien últimamente compone-, está en el grupo desde 1996. Y se dedica cien por ciento a la música y a administrar una sala de ensayo en el barrio Matta. Otros miembros de BBS fueron Daniel -baterista-, “Memo” -de los Fiskales Ad Hok-, “Boyle” (baterista); Cedric (guitarrista); y Alex (voz) -que hoy está en Cirrosis-. BBS ensaya tres o cuatro veces a la semana y mucho más cuando tienen que grabar. Hoy están componiendo con la idea de editar sus canciones: “Si es un disco, singles u otro formato, lo veremos después. Primero haremos splits con la mítica banda californiana White Flag”, dice Oso.

Lucha de los estudiantes

Pedro dice que de una u otra forma, todos estamos “insertos en un asunto, no sé si llamarlo sistema, que es poco amable con la gente. Son muchas las cosas que hay que cambiar. Quienes tienen (...)

 

Este artículo se publicó completo en “Punto Final”, edición Nº 745, 28 de octubre, 2011
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