Punto Final, Nº 750 – Desde el 6 al 19 de enero de 2012
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Pablo Ramírez Mancilla, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María:

Chile quiere cambiar

No tiene militancia, aunque sus afectos están vinculados a la DC, por su visión cristiana de la vida y por lo que ese partido fue alguna vez. Su actual compromiso está muy alejado de las prácticas de esa orgánica: “Ahí ni los militantes se sienten representados por sus dirigentes”, comenta.
Pablo Ramírez Mancilla (24), presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María, curicano, estudia ingeniería civil electrónica. Practica fútbol y gusta de la computación, la ciencia, el contacto con las personas y de la política. “Soy una persona de bajo perfil, algo tímido y en la Confech asumí el rol de trabajar en la formulación de propuestas”, dice.

PF lo entrevistó al día siguiente de la elección en que ganó, con sus mismas ideas, su compañero y amigo Jorge Brito, con 52% de los votos. Pablo Ramírez cree que el desafío para su sucesor será consolidar el movimiento estudiantil pujante de 2011 y asumir esta nueva visión que los estudiantes tienen de la Federación de la UTFSM. Recuerda que la organización era un espacio sin fuerza, poco conocido por los estudiantes. “Aprendimos sobre la marcha. Nos costó un poco adecuarnos a la gran movilización estudiantil, pero cuando lo logramos, la comunicación fue automática. Antes publicábamos una hoja informativa una vez al mes y eso bastaba. Ahora nos piden información al día por todos los canales posibles. Todos quieren saber qué están haciendo sus representantes”.

 

La Universidad Santa María ha sido siempre muy enclaustrada. ¿Eso ha cambiado?
“La nuestra es una universidad absorbente en lo académico y casi exclusivamente enfocada a la ingeniería y las ciencias. Por nuestra formación, carecemos de ‘habilidades blandas’, como las que se refieren a la comunicación o trabajar en equipo. Pero en las asambleas surgió la necesidad de ir a la comunidad, más allá del objetivo de sacar adelante nuestras carreras. Comenzamos a trabajar en el cerro Placeres de Valparaíso, dónde existe una desigualdad social tremenda. Formamos comisiones y estamos trabajado varios proyectos con sindicatos y organizaciones sociales y ciudadanas. Esta tarea no es sólo de la directiva. Es de todos nuestros compañeros, que están desarrollando una vocación de servicio en relación con los pobladores de los cerros de Valparaíso.
Luego de permanecer seis meses en paro, nos hemos involucrado en una discusión nacional de la que siempre nos habíamos restado. El hecho que en la reciente elección de la Federación se hayan presentado cinco listas, demostró el interés de participar y contribuir a la construcción de un país distinto”.
¿Qué viene este 2012?
“Tenemos que hacer una reflexión profunda sobre lo que hicimos y no hicimos el año pasado. Evaluar cuáles fueron nuestros errores y aciertos, cuáles las necesidades y metas que tenemos que lograr. Analizar cómo se comportó el gobierno, descubrir nuevas maneras de presionar y conseguir triunfos. En 2011 no logramos mucho porque el gobierno fue intransigente. Nuestro deber es seguir creando poder en la ciudadanía. Estoy confiado en que podemos avanzar mucho este año”.

Las asambleas estudiantiles

¿Cuál fue el mayor logro?
“Haber roto con la concepción de que la federación estudiantil es un centro de eventos o un nicho de captación para los partidos políticos. Ahora es el lugar en que se canalizan los deseos de participación de la mayoría de los estudiantes para trabajar por sí mismos y por los demás. Existe un ambiente politizado, con grupos de estudiantes que trabajan, realizan propuestas y debaten en asambleas muy concurridas. Cuando comenzamos había siete centros de alumnos, ahora hay quince. Sabemos por qué estamos luchando.
Nuestra Federación jugó un papel importante en levantar demandas ciudadanas que nos acercaran al sentido común de la población. Cuando en una manifestación se quemó un auto, juntamos la plata para reponerlo a su dueña. Propusimos también que ingresara la Universidad Central a la Confech, porque consideramos que no hay diferencias sustantivas entre los problemas de las universidades tradicionales y las privadas. La Universidad Central no tiene más diferencia con la Santa María que su fecha de fundación.
Nuestra universidad también es privada, pero su administración es de servicio público y apunta a romper con la desigualdad existente. Lo que tenemos que hacer es una diferenciación clara con las universidades que no están cumpliendo su rol. Si quieren recibir recursos del Estado, las privadas deben hacer investigación y servir a la comunidad con carreras que aporten al país, abriendo espacios para recibir a estudiantes de escasos recursos”.
¿La universidad son sólo los estudiantes o también los académicos?
“Académicos y funcionarios ayudaron en nuestra movilización. Tenemos una gran sintonía con ellos. En conjunto logramos congelar los aranceles y borrar las cláusulas abusivas de un contrato que afectaba a nuestros compañeros mechones. Se hizo un claustro de profesores al que por primera vez fuimos invitados los estudiantes”.
Algunos piensan que 2012 será un año complicado para el movimiento estudiantil…
“Es probable. No hay acción sin reacción, pero la experiencia vivida nos ayuda a entender que los costos hay que asumirlos. Así como tomamos la decisión de ser críticos e impulsar propuestas, tenemos que afrontar sus consecuencias. En 2012 las universidades van a estar complicadas y esperamos que las autoridades tomen buenas decisiones. También seguiremos trabajando para eliminar este sistema que está siendo improductivo para nuestras necesidades como país. Es completamente desigual y tiene incentivos perversos por dónde se le mire”.
¿Qué esperan de sus padres, de los trabajadores, de los pobladores, de la sociedad?
“Me ha sorprendido ver cómo la gente se ha plegado a nuestras demandas y ha hecho suyo este movimiento, ante un gobierno empecinado en dañar nuestra imagen y en dividirnos. En los próximos años, los estudiantes tenemos que establecer una especie de contrato social con los trabajadores, con las dueñas de casa, funcionarios, profesores, con nuestros padres, para cambiar este sistema injusto. Lo haremos debatiendo de cara a la ciudadanía la mejor forma de resolver los problemas del país”.

Educación pública gratuita

¿Cómo debiera ser la movilización de este año?
“La gente ya conoce nuestro mensaje, sabe lo que estamos demandando: que la educación está en crisis y que esto se tiene que resolver. Es el momento de lograr que la movilización sea más efectiva y consiga expresarse en formas de poder popular”.
¿Es posible la educación pública gratuita y de calidad sin tocar el modelo neoliberal?
“En Chile, cada vez que alguien plantea modificar el modelo, se habla de caos. Es un mito que queremos derribar. Para lograr desarrollo real necesitamos una educación pública de calidad y el Estado tiene que gastar en educación para revertir la desigualdad existente.
Tener educación gratuita es tocar el modelo económico, porque éste privatiza servicios públicos y sabemos que para conseguir la gratuidad, tenemos que chocar con ese modelo. Hay países que tienen educación gratuita y de calidad; y esto no produce grandes alteraciones en el sistema de vida de sus habitantes ni en sus economías”.
El presidente Piñera ha dicho que las demandas estudiantiles son justas, ¿le cree?
“El tiene un conflicto en su gobierno, que está marcado por las presiones que ejercen los grupos que lo apoyan. Hay gente con mucho poder que se aferra a sus privilegios. Cuando se dice que no habrá educación gratuita porque esto no lo tolera un 2% del país, es cierto”.
¿Cómo está representado ese 2% en el Congreso Nacional?
“La mayoría del Congreso Nacional pertenece a ese 2% . Nuestro sistema político también está en crisis, por la forma como son elegidos los parlamentarios. La gente común y corriente está excluida de la posibilidad de ejercer cargos de elección popular. Aprobaron el voto voluntario, pero con letra chica porque aumentaron también los gastos de los partidos para las campañas, lo que introduce más desigualdad para los candidatos o candidatas que carecen de recursos económicos”.

Año electoral

Este año será un año electoral: la “desmunicipalización” será un tema. ¿Qué piensa?
“Los candidatos tendrán que decirle a la gente cuál es su visión sobre educación pública. El que esté buscando un cargo tendrá que hacerse eco de lo que estamos planteando los estudiantes. Ojalá los políticos empiecen a entender que estas cosas van a ser consideradas por los electores al momento de emitir su voto. En esto hemos avanzado mucho más allá de nuestras demandas gremiales”.
¿Qué es para usted la política?
“Es la actividad que permite mejorar nuestra calidad de vida de manera colectiva y con el mejor beneficio mutuo. La política debe relacionarse con las decisiones correctas. Para eso tiene que haber muchas propuestas, mucha creatividad. La política es el mecanismo por el cual resolvemos del mejor modo los problemas de la sociedad”.
¿Se siente representado por los partidos políticos existentes?
“No. Pero no es la política lo que nos tiene cansados: es la gente que hace la política. Sin embargo, el movimiento universitario ha dado valor a la política. Dirigentes como Giorgio Jackson han contribuido a eso”.

El modelo no representa al país

¿Y qué pasa con la ciudadanía?
“Si me hubieran formulado esta pregunta hace un año, habría respondido de manera muy pesimista. En 2012 puedo decir que la gente tiene ganas de involucrarse y la política sigue encendiendo las pasiones de nuestro pueblo. Lo que tiene que cambiar es la orientación y el cómo se toman las decisiones, más cerca de una ciudadanía que está demandando cosas diferentes.
Los gobiernos están llamados a resolver los problemas y su responsabilidad es buscar soluciones, no reprimir las movilizaciones. El apoyo al movimiento estudiantil no sería tan grande si no existiera otro problema que afecta a la gente: el endeudamiento. Son pocas las familias que pueden pagar los aranceles universitarios. La sociedad está evolucionando y comienza a comprender los extremos a los que nos lleva este modelo económico, que se expresa en todas las esferas de la sociedad. La gente ha descubierto que vive en un sistema que no la representa. Es necesario que nos pongamos a trabajar en asambleas ciudadanas para conocer nuestras necesidades, articular nuestras demandas y actuar de mejor manera en la solución del problema global”.
Algunos siguen buscando oportunidades puramente individuales. ¿Cómo piensan llegar a los jóvenes no organizados?
“No hay nada malo en la búsqueda de bienestar personal o familiar. Pero tenemos que apuntar a una mayor participación organizada para mejorar la calidad de vida de la sociedad. Muchos abusos ocurren por falta de organización de los trabajadores y de la sociedad en general.
Conciencia cívica y responsabilidad social son conceptos que nos permitirían ser más sensibles respecto a la sociedad en que vivimos. Si alguien es gerente de una empresa, debe entender que sus decisiones tienen implicancias para muchas personas. Los egresados de las universidades tenemos que comprender que nuestra responsabilidad es mayor, porque la educación es financiada en gran parte con el esfuerzo de la comunidad”.
¿Cree que de este movimiento pueden surgir opciones políticas transformadoras?
“Las decisiones que toman las asambleas de estudiantes distan mucho de lo que hacen los partidos. Me gustaría que hubiese un cambio total en la manera de hacer política. Los partidos tradicionales extraviaron su ideología y ahora sólo quedan en ellos los grupos de poder, los caudillos, gente que administra cargos o espacios de poder. Eso no nos interesa como jóvenes. El surgimiento de una nueva organización política es lo mejor que podría ocurrir para romper este sistema social y económico que hace tanto daño al país. Ojalá desde la ciudadanía se exprese el poder popular y nos unamos en torno a una visión común de un país mucho mejor y más justo”.

RUBEN ANDINO MALDONADO

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 750, 6 de enero, 2012.
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