Punto Final, Nº775 – Desde el 25 de enero al 7 de marzo de 2013.
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Héctor Llaitul desde la prisión:

Un pueblo oprimido tiene derecho a la rebelión

 

HECTOR Llaitul en el tribunal de Cañete. El líder de la CAM cumple más de 70 días en huelga de hambre.

Punto Final hizo llegar un cuestionario al líder de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul Carrillanca, prisionero en la cárcel El Manzano, de Concepción. Esta es una síntesis de las repuestas del dirigente mapuche que junto con Ramón Llanquileo Pilquimán (en la cárcel de Angol) cumple más de 70 días en huelga de hambre.

¿Por qué la CAM ha sido tan enfática al condenar el atentado incendiario de Vilcún con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay?
“Por una cuestión política y ética; sin embargo, he leído el comunicado al que hace referencia y no se refiere a la situación particular de la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, más bien da cuenta de una situación general.
En esos términos, y respecto de una cantidad de hechos que han involucrado la muerte de personas, así como quemas de galpones y viviendas de campesinos chilenos y escuelas que han ocurrido en zonas de conflicto, las hemos rechazado categóricamente, principalmente por una cuestión política. La posición de la CAM ha sido muy clara. Efectivamente, podría tratarse de hechos comunes, y esperamos que así sea; lo claro es que la mayoría han sido adjudicados intencionadamente a la CAM, desde el incendio de Carahue a principios del 2012.
En el caso de Vilcún, existen otras características, por tratarse de una familia de descendientes de colonos en conflicto con las comunidades del sector. Algunos de ellos son grandes latifundistas y otros sólo parceleros. Por esta razón lo lógico era esperar alguna declaración que aclarara los hechos.
Cuando las acciones no son adjudicadas y explicadas, o al contrario tampoco son rechazadas y sólo reina el silencio, queda un manto de dudas y confusión. Para eso estamos los dirigentes, para dar la cara, para argumentar, lo que no significa declararse culpables. Si nadie se las adjudica, podemos suponer que son autoatentados, que fue un delito común, que hay infiltrados, etc. Le doy un ejemplo, cuando ocurrieron los hechos en Choque, se hablaba de una ‘emboscada a un fiscal’ lo que confundió a las comunidades del sector y por temor guardaron silencio. Pero cuando fui detenido lo primero que hice fue asumir dicha acción y explicarla como lo que realmente era, un enfrentamiento; algunos familiares de los presos y parte de la comunidad se indignaron conmigo, pero luego lo entendieron pues era lo que había que hacer y el tiempo nos dio la razón. No estamos para engañar a nuestro pueblo.
Como CAM creemos en la autodefensa y nos ha costado años legitimarla como una forma de acción política; pero hay hechos que echan por la borda todo el camino recorrido y afectan a nuestro pueblo en su conjunto. La CAM ha sido la primera organización mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con argumentos políticos prácticamente irrefutables, desde la perspectiva de un pueblo ocupado y oprimido, violencia reconocida inclusive en el ámbito internacional como el derecho a la rebelión y que ha obtenido la simpatía de amplios sectores. Sumado a lo anterior, el actual Estado capitalista globalizado o neoliberal, es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos”.
En su libro Weichan, usted habla de una ética de la acción política, ¿podría referirse con más detalle a este punto?
“Lo primero que podemos decir es que la existencia de una ética de la acción política está en correlación directa con un proyecto de liberación propio, por tanto, con los lineamientos políticos estratégicos que en sus distintas aristas conllevan una conducta, un quehacer, una actitud para materializar la línea.
En lo referido al ámbito de las acciones de resistencia, éstas deben tener un fuerte componente valórico, que además de instalar el derecho a la violencia de los oprimidos, se sobreentienda la necesidad de lograr cambios para el logro de justicia y dignidad. Desde esta perspectiva, partimos del hecho de reconocernos mapuches, como un pueblo que antaño forjó una sólida cultura cosmovisionaria basada en lo espiritual, en donde el respeto por la vida es la esencia, no sólo por la vida de las personas, sino de todos los demás seres de la naturaleza y de las distintas fuerzas espirituales en los diversos estadios del mundo mapuche. De hecho, partimos creyendo que un ser no muere en su totalidad, sino que seguirá existiendo y en articulación con la vida en el aquí y ahora; por eso, cuando nuestros viejos -aún hoy- cortan un árbol, deben enseguida plantar un brote y cuidar su crecimiento. Es una relación con todo. Es el respeto por el ser humano, por la mapu y la biodiversidad toda nuestra inspiración. Al momento del quehacer en la lucha actuamos en concordancia.
De partida, no utilizaríamos la violencia si no existiera opresión e injusticia, y cuando se hace, se trata de respetar al máximo los principios, partiendo por identificar claramente al enemigo estructural: el poder económico y la oligarquía comprometida con el despojo”.
¿Siempre los Organos de Resistencia Territorial (ORT) de la CAM reivindican sus acciones?
“No siempre las reivindicaban, pues era la CAM la única organización que realizaba acciones de dicho tipo, por lo que muchas se explicaban por sí solas, aunque siempre el discurso oficial y los medios trataban de desvirtuarlas. Sin embargo, ahora, es prácticamente una obligación reivindicarlas, para diferenciarlas de otros hechos. Pero en el último tiempo se me ha señalado que estos comunicados no son difundidos por los medios de comunicación con el objeto de invisibilizar la confrontación real con el sistema capitalista planteada por la CAM.
Son los ORT los únicos encargados de reivindicar sus acciones, entregando en lo posible los componentes y argumentos de sus expresiones. En muy contadas ocasiones es la dirección de la CAM o su vocería la que se pronuncia al respecto”.
Cuando en el comunicado en el que deslinda su responsabilidad por el incendio con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, la CAM se refiere a “acciones erráticas” de grupos “ajenos a nuestra organización”, ¿se refieren a esos grupos ex CAM, “desprendidos” de Ercilla, Vilcún y LleuLleu que también mencionan en el comunicado, o se refieren a grupos cuya real identificación usted y la CAM desconocen?
“Como vocero de la CAM debo asumir dicho comunicado, aunque pienso que le faltó claridad y se prestó para confusión e interpretaciones mal intencionadas, razón por la cual se elaboró uno más claro. Una cosa es descartar responsabilidades en el hecho de Vilcún y otra fue expresar una realidad objetiva que sufrió la organización en un momento dado.
La CAM, al manifestar su descarte y señalar que a partir del año 2011 no tiene presencia orgánica en algunas zonas, no deslinda responsabilidades en alguna comunidad o sector en particular. Por lo demás, el gobierno y sus servicios conocen perfectamente esta situación y se sabe también a través de algunas páginas mapuche.
Respondiendo a su pregunta, cuando se habla de esta serie de ‘acciones erráticas’ ocurridas en zonas en conflicto, claramente dice el comunicado que nos referimos a grupos ‘ajenos a nuestra organización’, es decir, a grupos cuya real identificación la CAM desconoce, por una razón obvia: ya no tenemos presencia orgánica en dichas zonas.
La CAM ha definido afrontar la realidad y hacer los esfuerzos posibles por llamar a la rectificación, emplazando si es necesario, pues en esta lucha estamos muchos comprometidos, sobre todo aquellos que con mucho esfuerzo, hasta el sacrificio, se han jugado por instalar las legítimas expresiones de resistencia y autodefensa de nuestro pueblo para avanzar hacia la liberación nacional”.
Cuando hablan en el comunicado de “la tesis de la infiltración derechista”, ¿qué pruebas pueden exhibir además de la evidente funcionalidad del hecho a los intereses de la derecha? ¿Pueden tener que ver con las Junta de Vigilancia Rural que promueve, organiza y asesora el gobierno regional a través de Carabineros? ¿Con los comandos paramilitares autollamados “Trizano”? ¿Con organismos de inteligencia?
“Nos referimos a estos últimos, y también a quienes, desde el empresariado, latifundistas y la derecha, a través de dinero y la cooptación, reclutan gente en grupos cercanos o incluso al interior del movimiento mapuche en calidad de ‘colaboradores’ que actúan solapadamente, y les podrían permitir azuzar acciones sin discriminación de objetivos y consecuencias. Esta realidad ha quedado develada en variados juicios; son una constante desde hace años.
Creemos que el gobierno y sus organismos, o el empresariado y oligarquía, están comprometidos con este tipo de acciones, ya sea por infiltración u omisión, en espera que algo ocurra para crear montajes que tienen una direccionalidad, la CAM”.
¿Cree posible que más que acciones erráticas o de infiltrados derechistas existan algunos grupos radicalizados de jóvenes weichafe con menos experiencia política, cuyo interés sea polarizar el conflicto al incentivar la violencia por ambas partes y cerrar cualquier opción de diálogo?
“Efectivamente, puede que existan grupos radicalizados de jóvenes mapuches. Esta situación es posible porque en nuestra juventud existen muchos factores de injusticia, discriminación, racismo y abusos que favorecen el desapego y las reacciones emocionales. No sólo se trata de que estos grupos tengan poca experiencia política o estén influenciados externamente, sino también que en sus comunidades no han existido procesos de maduración de elementos ideológicos y culturales que fortalezcan el trabajo y lucha en pos de nuestros derechos, lo que es responsabilidad de los lonkos y dirigentes. Hemos observado que producto de estas insuficiencias muchas de las manifestaciones radicales terminan en negociaciones con el Estado, inclusive con la derecha económica y política.
En la CAM conocemos estas realidades, ya que provenimos de comunidades y nos hemos pasado décadas construyendo desde ahí. Por eso fuimos muy enfáticos y categóricos en construir un referente político propiamente mapuche, que recoja el legado de lo mejor de nuestros antepasados, tratando siempre de evitar la infiltración y/o la intervención de agentes externos, así como la influencia de organizaciones y partidos de la orientación que sea, porque las consideramos no mapuches, de tipo occidental, impropias para nuestra reconstrucción y lucha.
Nosotros creemos que esto sólo se puede contrarrestar con un proceso de autoafirmación en lo ideológico político pero, principalmente, en lo cultural y valórico, para evitar que el enemigo y otros intereses nos desvíen del proceso de lucha propio. Esto implica seguir aumentando la capacidad ideológica, estudiando, debatiendo, organizándose. Nosotros decimos: escuela ideológica, trawun, llellipun, newen, kimun, feyentun”.
¿Considerando la diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, ¿cuáles cree usted que son las partes reales en pugna hoy y los intereses que están defendiendo en el llamado conflicto mapuche? ¿Cree que puede haber una salida en que los intereses de todas las partes en pugna sean satisfechos total o parcialmente? ¿Cuál es a su juicio una salida realista y política a la situación que hoy se vive en el Wallmapu?
“Efectivamente existe una diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, lo cual es normal y legítimo que así suceda, eso si lo que nosotros definimos y agrupamos como agrupaciones activas reciben la denominación de Movimiento Mapuche Autónomo. Nosotros somos una expresión más dentro de este abanico de posiciones. Ahora bien, hay que diferenciar entre las expresiones que tienen un constructo ideológico y político como para levantar una propuesta y/o un proyecto de lucha y las diversas otras expresiones autodenominadas autónomas, que aún no están bien definidas; también es evidente que en el último tiempo estas expresiones han aparecido con mayor fuerza y más radicalizadas, pero que deben entrar también al debate, a la construcción ideológica.
Respecto a una salida realista y política para la actual situación: en el corto plazo no veo una salida realista y política a la situación que se vive en el Wallmapu. Hay un problema estructural con fuertes intereses económicos territoriales. Es una confrontación entre nuestro Pueblo Nación y un Estado capitalista. Entonces, al observar las últimas iniciativas de parte de este gobierno, estamos nuevamente en presencia de líneas absolutamente desacertadas, que de seguro no son por desconocimiento sino orientadas e intencionadas para volver a engañar a nuestro pueblo y a la ciudadanía, que también clama por justicia para los mapuches.
Por tanto, como no existe la voluntad de parte del Estado de resolver los temas de fondo que para nosotros son de territorialidad y autonomía para la nación mapuche, a nuestra expresión y organización no nos queda más que seguir en la senda de la resistencia y en el quehacer político ideológico para lograr la acumulación de fuerzas necesarias y así instalar las bases para la liberación, siempre sustentados en nuestros derechos históricos y políticos que son finalmente territoriales. Estamos por la reconstrucción nacional mapuche y por la liberación definitiva de las estructuras de dominación, razón por la cual prevemos un largo proceso de lucha, la que por cierto debe ser eminentemente política y estratégica, cuidando lo que más se pueda aspectos centrales de nuestra propuesta autonomista, anticapitalista y revolucionaria, siendo también una tarea cuidar los contenidos de las propuestas, esfuerzo que debe ser en conjunto con las demás fuerzas que están por la reconstrucción nacional.
Cuando nuestro pueblo haya recuperado suficiente territorio y tengamos la fuerza necesaria para su defensa, se darán las condiciones para una mayor tratativa con el Estado, que será en el terreno político”.
¿De qué manera la huelga de hambre en que usted y Ramón Llanquileo están empeñados aporta a la solución del conflicto?
“La verdad es que las huelgas de hambre en las que nos hemos involucrado como CAM no buscan precisamente la solución del conflicto, más bien obedecen a denunciar situaciones extremadamente graves en cuanto a la violación de nuestros derechos como presos políticos, que se refieren a la forma injusta en que hemos sido procesados, a las irregularidades y a la persecución de que hemos sido objeto permanentemente por parte del Estado.
Solo para graficar. Podemos señalar que fuimos procesados y condenados con la Ley Antiterrorista, fuimos objeto de doble procesamiento, violación del principio non bis in idem. Seguimos bajo la amenaza de nuevos procesamientos, con la obsesiva intención de vincularnos a ‘ciertos hechos’, lo que nos arroja la probabilidad de montajes y operaciones de inteligencia para el efecto. En este momento soy objeto de un traslado ilegal, forzado a otro recinto penal para aislarme de las comunidades y sectores que solidarizan con nuestra situación. Existe la idea del castigo, por ser sostenedor de las ideas y planteamientos de nuestra organización y cada vez que el conflicto se agudiza, determinan medidas que a nuestro juicio son claramente una forma de persecución política. El aislamiento, la separación, la restricción de visitas, el monitoreo constante, los castigos, son expresiones de persecución política impuesta por el Estado. En definitiva, es la suma de las irregularidades y vulneración de mis derechos lo que ha obligado a permanecer constantemente en largos periodos de huelga de hambre; es mi forma de seguir luchando desde las cárceles del Estado chileno. Ahora bien, también se debe entender que las huelgas de hambre se inscriben en lo que al proceso se refiere, ya que siempre están vinculadas con las luchas de las comunidades y por los derechos políticos y territoriales de nuestro pueblo”.
 ¿Por qué la CAM es perseguida política y judicialmente?
“Es por nuestros planteamientos políticos e ideológicos, los que están claramente plasmados en el proyecto político y estratégico elaborado hace ya catorce años. Ahora bien, remitirse a ese documento y su análisis da una explicación de la postura de la CAM, de sus líneas de acción, y es más, de los principios que inspira a su militancia. Hay ideas fuerza, matrices que como variables estratégicas son aplicables para la expresión de lucha política e ideológica, de la cual lo que más se desprende es la definición anticapitalista del quehacer y la organización para luchar por los derechos históricos de nuestro pueblo.
Pero es bueno aclarar que de todas las expresiones de la CAM, las cuales también son transversales al movimiento mapuche, pareciera que el sello CAM son las acciones de resistencia. Es cierto que está en el imaginario de la gente común que la CAM sólo hace resistencia de esta forma, lo cual no es así. De hecho, ha sido el Estado con su discurso oficial y los medios de prensa al servicio del poder quienes han instalado esta idea y percepción. Más aún, también se ha instalado la criminalización con este sentido, presentándonos como delincuentes y terroristas.
Es, en definitiva, por la propuesta y puesta en práctica del control territorial que somos perseguidos.Es por el control territorial que somos definidos como enemigos internos del Estado capitalista, es por la disputa territorial al capital nacional y transnacional. Porque, efectivamente, hemos estado presentes y sosteniendo recuperaciones de territorio a los empresarios forestales. Cuando pasan a manos mapuches se vuelve práctica el control territorial para reconstruir nuestro mundo, autoafirmación, identidad, dignidad, valores y cultura propia, las bases para la reconstrucción nacional mapuche y para asentar las verdaderas bases para una propuesta de liberación nacional”.

Juan Jorge Faundes

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 775, 25 de enero, 2013)

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