Punto Final, Nº776 – Desde el 8 al 21 de marzo de 2013.
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Diálogo con Aníbal Carrillo, candidato presidencial del Frente Guasú

Paraguay, una democracia entre rejas

 

 

El 21 de abril se realizarán elecciones en Paraguay. Las primeras, después del golpe parlamentario que derrocó -el 22 de junio de 2012- al presidente legítimo, Fernando Lugo, que ahora es candidato a senador.
La Izquierda va dividida en tres listas: el Frente Guasú(1), que lleva la candidatura del médico pediatra Aníbal Carrillo para la presidencia del país y de Fernando Lugo como senador, es la mayoritaria de estas propuestas. Está conformado por las agrupaciones País Solidario, Tekojoja, Movimiento Patriótico Popular, Frente Amplio, Partido Comunista Paraguayo, Partido de la Unidad Popular, Convergencia Popular Socialista y Participación Ciudadana. Otra lista, que lleva la candidatura de Mario Ferreiro a la presidencia, es la alianza Avanza País -una escisión del Frente Guasú-, integrada por el Partido Movimiento al Socialismo, Revolucionario Febrerista, Demócrata Cristiano, Paraguay Tekopyahu, y el Movimiento Político 20 de Abril. Se presenta también el partido Kuñá Pyrendá (Plataforma de Mujeres, en guaraní), que promueve a dos mujeres para el gobierno, la ex ministra Lilian Soto como presidenta y la dirigente campesina Magui Balbuena, como vicepresidenta.
Punto Final dialogó con el candidato presidencial por el Frente Guasú, el médico pediatra Aníbal Carrillo, sobre la coyuntura política frente a las nuevas elecciones. La charla se realizó antes de la muerte en condiciones extremadamente dudosas del general retirado Lino Oviedo, un jerarca de la política paraguaya que participó en el derrocamiento de Stroessner y fue jefe del ejército hasta 1996, cuando fue acusado del asesinato del entonces vicepresidente Luis María Argaña. Oviedo también estaba acusado de la muerte de civiles durante el “Marzo Paraguayo” en 1999, y de otro intento de golpe de Estado.
La política del Paraguay sigue así atravesada por altos niveles de corrupción, mensajes mafiosos, y dominio de la violencia.
Con la candidatura de Carrillo se lanza el Frente Guasú en un intento para revertir el fuerte impacto que provocó el golpe (concretado a través de un juicio político sumarísimo realizado por el Parlamento), que concluyó con la destitución de Lugo acusado de “mal desempeño de sus funciones”. En una farsa sin precedentes, el Parlamento golpista otorgó dos horas al presidente Lugo para ejercer su defensa. Terminaba de esa manera el episodio abierto el 17 de junio, con la masacre de Curuguaty. En esos confusos -y todavía no esclarecidos episodios-, diecisiete personas (entre campesinos y policías) perdieron la vida. El Parlamento utilizó esa acción desestabilizadora para “ejecutar” al presidente, y colocar en su lugar al vicepresidente Federico Franco(2).
Punto Final dialogó en Asunción con Aníbal Carrillo, quien estuvo acompañado por Fernando Lugo y otros líderes del Frente.
¿Qué espera aportar con su candidatura a este proceso político?
“Yo soy optimista. Creo que Paraguay ha avanzado mucho en los últimos años. Los movimientos sociales tienden a crecer, la conciencia política y ciudadana igualmente. Nuestra organización se ha desarrollado. Hemos pasado por una experiencia de gobierno muy rica, muy fructífera y educativa. Tenemos un contexto latinoamericano y mundial de un capitalismo si no agonizante, cada día más incapacitado de orientar y dirigir a las sociedades. Es un modelo agotado que debe dar lugar a nuevas formas de organización social. En Paraguay estamos avanzando, y entendiendo que el proceso electoral es una etapa, un momento político. Me considero producto de un proceso paraguayo y latinoamericano que se abrirá paso, porque tenemos el futuro mejor pensado que los que hoy dominan. Con todos estos elementos, creo que mi contribución puede ser positiva si sirve para unir y avanzar en la construcción del Frente Guasú, para avanzar en la conciencia del pueblo, en la batalla de las ideas, para que podamos tener esa mayoría transformadora, única garantía de cambio”.

SANGRE Y CONSPIRACION
¿Cuál es la situación a ocho meses del golpe parlamentario?
“El pueblo tiene que recuperar su protagonismo, mantener un estado de movilización, y se tiene que expresar también en el proceso electoral. La sociedad paraguaya está dividida como nunca antes, entre la amplia sociedad democrática que ha ido avanzando, que se ha ido consolidando y un gobierno golpista que tiene su base política en el Partido Colorado, el Partido Liberal y Patria Querida -los partidos cómplices fundamentales de esta ruptura democrática-. El gobierno de Lugo era un gobierno de cambio. Ha dado derechos, ha hablado de universalidad de derechos, de la sanación de la administración pública; ha confrontado al Poder Judicial entendiendo que es hoy un sistema corrupto. Fue un gobierno que tuvo la hostilidad y el enfrentamiento permanente del Parlamento en todo lo que hace a leyes sociales y presupuesto. Estos son los elementos que han permitido madurar a nuestra sociedad, en el sentido de que tenemos que unir fuerzas para llevar adelante un proceso que establezca la disputa política en mejores condiciones. Tenemos que abrirnos hacia la comunidad regional y hacia el proceso de integración latinoamericana, que además de un proceso económico, político y cultural debe encontrar a los pueblos unidos en defensa de sus intereses, coordinando un proceso de emancipación social”.
¿Cuál era la situación política previa a la masacre de Curuguaty?
“El contexto político previo era de un gobierno que seguía mejorando en términos de gestión, que había rechazado una ampliación presupuestaria aprobada por el Parlamento y que contaba con gran rechazo del pueblo. El Poder Judicial era cuestionado por gran parte de la sociedad, especialmente a los miembros del Tribunal Superior de la Justicia Electoral. Por otro lado, un ascenso de la lucha campesina tuvo expresión cuando cuatro mil campesinos organizados se confrontaron con los terratenientes.
Hay que recordar que la base económica de nuestro país está en la renta de la tierra de los grandes terratenientes. Los campesinos luchan por legalidad de sus tierras y reclamo de tierras públicas. Ni siquiera se está hablando de confiscación o nacionalización de la tierra. Están hablando de la tenencia legal de la tierra y recuperar las tierras malhabidas. Eso fue el detonante de una enorme movilización campesina, y de un acompañamiento del gobierno, que por primera vez se planteaba la mensura de una tenencia de la tierra de dudoso origen. Luego vino el caso emblemático y trágico de la masacre de Curuguaty.
Un conjunto de compatriotas, 50 campesinos en lucha, decididos a tener una fuente de trabajo y de ingresos, ocupan tierras fiscales ilegalmente adjudicadas a un propietario. Ahí se despliega un episodio en el cual francotiradores emboscados realizan una matanza de policías. Se desencadena una situación confusa, provocando un enfrentamiento entre campesinos y policías. Tiene un segundo capítulo, que es una masacre campesina, donde muchos son ejecutados en forma brutal por las fuerzas represivas. Ese episodio se utiliza para justificar el juicio político a Fernando Lugo en el Congreso. Hoy tenemos claro que esa situación fue perfectamente calculada. Fue un elemento destinado a choquear a la opinión pública con varios objetivos: interrumpir el proceso democrático, destituir a un presidente electo, disminuir sus fuerzas para llegar a las elecciones de un gobierno de cambio. También fue un golpe a la integración regional.
No tenemos que perder de vista el objetivo del imperialismo, de romper un proceso en el que América Latina reivindica sus banderas democráticas y la soberanía sobre sus riquezas. Es más, se plantea explotarlas en beneficio común de los pueblos latinoamericanos. Es una situación nueva. Frente a la correlación que siempre hemos tenido de un Norte agresivo extrayendo las riquezas del Sur, aquí se va dando una nueva situación de pueblos latinoamericanos unidos para hacerse dueños de su destino”.

AMEDRENTANDO AL PUEBLO
¿El objetivo del golpe fue detener este proceso de cambio?
“Toda esa acción para detener el cambio está sintetizada en un episodio sangriento como Curuguaty, y en un hecho político de trascendencia, la destitución del presidente Lugo. Todos estos elementos están jugando un papel, y están representados hoy en un gobierno golpista, que pretende un retroceso de la administración de gobierno, de las políticas sociales y la imposición brutal de un modelo económico que excluye a la población en beneficio del capital, de las rentas y de los grandes latifundistas. Es un gobierno que aleja a Paraguay de la integración latinoamericana y pretende dejarlo al costado de la historia, fuera de este proceso que es irreversible para América Latina”.
La realización de elecciones puede ser utilizada como legitimación del golpe, y al mismo tiempo, no se descarta el fraude. ¿Cómo se ubica el Frente Guasú ante estos hechos?
“En primer lugar, las elecciones no dejan de lado que ha habido un juicio político irregular, la destitución irregular del presidente, un golpe político contrario a la Constitución y al espíritu democrático. 
Acá se ha roto el Estado de derecho, las posibilidades de competencia en iguales condiciones. A esto se suma el Tribunal Supremo de Justicia Electoral como brazo de sectores oligárquicos, que pretenden dar un golpe y luego blanquearse en un proceso electoral. Yo tengo mucha confianza en que la ciudadanía democrática es mayoría en nuestro país, de que las voluntades democráticas han crecido, y que esas voluntades se pueden traducir en una avalancha electoral. Pero sin dudas existen voluntades políticas que deben ser evaluadas a fin de que el Frente Guasú pueda organizar al pueblo, avanzar en su conciencia, e identificar claramente a estos enemigos de la democracia que hoy gobiernan y darles un golpe definitivo a los sectores oligárquicos y antidemocráticos.
Es muy importante en este contexto la solidaridad internacional, porque América Latina debe avanzar en democracia, y aquellos que salgan de la democracia deben ser aislados y extirpados de la región. Es fundamental la coherencia latinoamericana, mantenerse unidos en defensa de la democracia. En Paraguay se ha roto un sistema democrático, y por lo tanto, la solidaridad continental es fundamental. Si las condiciones para que el pueblo paraguayo se exprese en esta competencia electoral son las adecuadas, adelante. Pero si las mismas no lo son, no podemos llevar a una falsa consulta popular cuando no rige el Estado de derecho, cuando las instituciones están secuestradas, cuando tienen el monopolio del poder, y cuando un elemento fundamental, que es el control sobre el proceso electoral, está vedado”.
No será sencilla la acción organizada del movimiento popular ante la eventual necesidad de deslegitimar un proceso fraudulento del que se participó.
“La resistencia al golpe realmente fue menor de lo que fue el sentimiento de rechazo del pueblo. Hubo un sentimiento de profunda indignación, pero -eso tenemos que asumirlo, la responsabilidad ha sido parte de la conducción política-, no hemos sabido encauzar con fuerza lo que fue ese estado de indignación ciudadana. Confío que con el Frente Guasú mejor estructurado, mejor organizado, con una dirección política más adecuada, podamos hacer frente a este proceso electoral con un sentido movilizador, reivindicador, democrático, y con profundo respeto por la autonomía del pueblo. Si las condiciones políticas y de respeto a los derechos humanos son las correctas para que el pueblo se exprese con libertad y con garantías, desde luego que llegaremos a las elecciones. Pero en caso contrario, no seremos tan ingenuos de blanquear al sistema con elecciones viciadas en procedimientos y sin igualdad de condiciones para todos los ciudadanos”.

CLAUDIA KOROL
En Asunción, Paraguay

(1) Frente Guasú (Guasú, en guaraní, significa Grande), es una alianza de partidos de Izquierda y centroizquierda de Paraguay, formada en marzo de 2010 a partir del acuerdo entre la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), concertación socialdemócrata que había impulsado la candidatura de Fernando Lugo en el 2008 -presidente de Paraguay hasta junio del 2012 cuando fue destituido por la vía de un golpe parlamentario-, y el Espacio Unitario-Congreso Popular, conformado por varios colectivos y agrupaciones de Izquierda. El Frente Guasú es liderado actualmente por Fernando Lugo.
(2) Federico Franco, vicepresidente del Paraguay en el gobierno de Fernando Lugo. Pertenece al Partido Liberal Radical Auténtico, que estableció una alianza con los sectores que impulsaron la candidatura de Lugo con el objetivo de terminar con la larga hegemonía del Partido Colorado. Desde el comienzo de su gestión conspiró contra el gobierno de Lugo.

 

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 776, 8 de marzo, 2013)

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