Punto Final, Nº777 – Desde el 22 de marzo al 4 de abril de 2013.
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Giorgio Jackson

El salto a la política

En su nuevo rol de candidato a diputado, el ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson Drago, y su movimiento Revolución Democrática, intentan insertarse en la vida política sin perder la credibilidad ganada durante las movilizaciones estudiantiles.
¿Cuál es su balance del movimiento estudiantil?
“En 2011 nos tocó asumir una responsabilidad cuando la situación era explosiva, luego de procesos previos que confluyeron en una fuerza que desbordó la situación política. Se abrió una caja de Pandora y cambió el paradigma desde el cual se observan el modelo educativo y los derechos sociales.
Los desafíos que vienen ahora son más complejos. Los que hegemonizan el poder han construido una respuesta ante esta demanda transformadora. Eso nos obliga a asumir el futuro con una mejor articulación. Es fácil oponerse, pero construir una alternativa es un desafío mayor. Esa realidad es la que enfrentan ahora el movimiento estudiantil y otros movimientos sociales. Una de las tareas principales de 2013 será presionar para que en los próximos cuatro años el gobierno y el Congreso tengan una agenda explícita respecto a las transformaciones necesarias para terminar con las injusticias”.
Hay distintas visiones sobre los logros alcanzados por el movimiento estudiantil...
“Desde el punto de vista de las políticas públicas, la situación educativa es hoy la misma de 2010. Se corrigieron algunos abusos: la banca ya no está metida dentro del sistema educacional, los defensores del lucro están sumergidos y la carga crediticia ha disminuido; pero las medidas son aspirinas, parches con alguna dosis de penicilina. Lo que sigue faltando es cirugía mayor.
También tenemos que considerar la victoria cultural, asociada al relato de una lucha que es intergeneracional, que se relaciona con los derechos sociales, el Estado y el mercado. Es decir, cómo esos derechos sociales deben garantizarse en una sociedad democrática para que existan reales oportunidades para todos.
La historia está marcada por explosiones sociales y la conquista de los derechos no ha sido un regalo, sino el fruto de muchos esfuerzos colectivos desde los orígenes del movimiento obrero hasta las nuevas reivindicaciones por la preservación de los recursos naturales, el desarrollo autónomo de las regiones o los derechos de la mujer. Esas y otras conquistas han sido resultado de muchas luchas y ahora se están encendiendo nuevas alertas para hacer sustentable la producción o generar riqueza sin destruir los recursos naturales y el medioambiente”.

DE LA UNIVERSIDAD A LA POLITICA
¿Ha sido complicada su transición de la política universitaria a la política nacional?
“Es un salto difícil, pero gracias a la inteligencia colectiva y a la fuerza que está detrás de mi candidatura ha sido posible. Los dirigentes estudiantiles tuvimos un aprendizaje gigantesco, con una experiencia corta e intensa, que nos habilita para asumir responsabilidades de representación popular. No me siento menos que otros candidatos y sé que represento una alternativa viable y cercana a gente que hoy tiene rabia, desconfianza y desesperanza frente a la situación política”.
¿Qué marca la diferencia entre lo que ustedes hacen y lo que antes hicieron otros?
“En una primera fase estamos enfocados a generar lazos con las organizaciones sociales e inscribir voluntarios en el distrito de Santiago. Estamos recorriendo algunas ferias libres y luego comenzaremos a construir ejes programáticos en conjunto con la comunidad y los voluntarios.
Nuestro interés está centrado en cambiar la realidad. No queremos el poder por el poder, sino contribuir a una transformación. Nuestra práctica tendrá que ver con transparencia, con la no permanencia indefinida en cargos y con el cumplimiento de los ejes programáticos. El trabajo de campaña no estará basado en el dinero sino en el compromiso de los voluntarios, sin una presencia invasiva de propaganda en la calle. Trabajaremos en los barrios, persona a persona, casa a casa”.
¿Qué le dice la gente con la que ha conversado?
“La opinión mayoritaria sobre nuestra candidatura es positiva. Nos dicen ‘es bueno que los jóvenes entren a cambiar las cosas’. Mencionan el tema de ser joven, y creo que es un valor, pero se necesita además la férrea voluntad de cambiar y de ejercer nuevas prácticas políticas.
Hay personas que a pesar de ver con buenos ojos al movimiento estudiantil, les cuesta entender este paso a la actividad política. Tenemos que cargar con el costo de la desconfianza que existe hacia los políticos en general. Ese cambio de apreciación no se dará de un día para otro, es un proceso que nos permitirá ganar con hechos la confianza de los electores. Yo mismo he sentido desconfianza y precisamente me estoy postulando porque quiero dejar de ser un espectador. Quiero ser un constructor de una realidad distinta. Pido una oportunidad para que los electores se abran a este camino de construcción de confianzas; para que tengan un canal para ser representados.
Junto a otros y otras compañeras fundamos Revolución Democrática (RD) y me siento parte de lo que hizo nacer este movimiento. Nuestra candidatura nace de un impulso local, de la organización territorial de RD en Santiago, pero es mucho más; constituye una invitación a ciudadanos y ciudadanas que no pertenecen a movimientos políticos, gente de a pie, para que participen en esta experiencia”.

OPOSICION AL GOBIERNO
El sistema político impone restricciones a la democracia, que obligan a acuerdos, pactos y subpactos. Ustedes están conversando con la Concertación, el Partido Comunista y otros sectores. ¿Cómo piensan entablar esa relación sin ser asociados a la “clase política”?
“Nos asumimos como parte de una oposición al gobierno de Piñera que tiene muchas expresiones. Hay partidos, hay colectivos, hay movimientos. Hemos conversado con todos los bloques dentro y fuera de la Concertación. Colectivos pequeños, grupos universitarios, expresiones locales y regionalistas. En ese contexto optamos por disputar espacios en el marco de primarias opositoras. Hay actores que toman otras estrategias, todas son respetables; la nuestra es intentar los doblajes posibles, para terminar con el sistema electoral que hoy impide una democracia plena en Chile. Queremos derribar el binominal. Eso implica generar primarias amplias en distritos y circunscripciones”.
Este pacto electoral, que incluye a la Concertación, ¿lesiona su pretensión de representar lo nuevo?
“Tengo 26 años y carezco de experiencia política más allá del movimiento social. Entrar a la política tiene costos y si ese costo está asociado a conseguir un espacio para llegar al Congreso, estamos dispuestos a pagarlo. Esta es para nosotros una manera de asumir las demandas ciudadanas y no significa que nos supeditemos a lo que digan otros. Más bien estamos instalando una alternativa que quiere disputar un espacio dentro de un pacto electoral parlamentario para construir una mayoría que termine con el actual modelo político”.
¿Comparte una sensibilidad común con otros candidatos jóvenes?
“Mantengo muy buenas relaciones con otros jóvenes que están optando por ingresar a la política y espero que a todos nos vaya bien. El tema generacional está condicionado por historias de vida. Las personas que tenemos menos de 35 años no fuimos marcados, como las generaciones previas, con el trauma de la dictadura y lo que significó vivir ese periodo. Se dice que somos una generación sin miedo y creo que efectivamente lo somos. Una muestra de eso fue el movimiento estudiantil de 2011. Tenemos otros horizontes que no están limitados a ‘la medida de lo posible”’.

DESPUES DE LAS ELECCIONES
¿Qué hará RD en materia presidencial, considerando que lo más popular de la Concertación es su candidata?
“Tenemos cercanía con militantes de base de la Concertación. Son gente que también quiere cambios, porque no hay espacio en sus partidos para actuar. En el congreso de RD se decidió no discutir el tema presidencial hasta que no estuvieron todos los elementos sobre la mesa. Es decir, al menos los programas de todos los candidatos. Cuando Michelle Bachelet sea candidata y tenga un programa, nosotros nos pronunciaremos; pero más allá del candidato o candidata, pensamos que el Poder Ejecutivo y el Legislativo se deben comunicar y realizar funciones recíprocas. Uno sin el otro no pueden funcionar y nos gustaría que ambos enarbolaran agendas similares para cambiar lo que existe. El tema presidencial no debe ser una piedra de tope para discutir las candidaturas parlamentarias, si el objetivo común es terminar con el sistema electoral existente”.
¿Cómo se proyectan después de las elecciones?
“Nos llamamos Revolución Democrática porque no basta con reformas. Tenemos que partir de cero con una nueva Constitución generada mediante un proceso participativo que es una Asamblea Constituyente. Eso significa apostar a que exista un nuevo proceso político, social y económico en Chile, que requiere una reflexión profunda de toda la ciudadanía para ponerse de acuerdo en las normas que nos regirán en democracia; porque lo que ahora existe es una Constitución heredada de la dictadura. No habiendo sido partícipes de un proceso previo, queremos crear nuevas reglas que normen el juego político de aquí en adelante. En el horizonte está una institucionalidad participativa, que garantice derechos básicos a aquellos que están expuestos al abuso del mercado y al abandono ante situaciones de injusticia.
La dinámica del periodo que viene es menos de estructuras jerárquicas partidistas y más de un movimiento social líquido, en el que las demandas se irán expresando a través de grupos de presión sin estructuras muy fijas y generadores de empatía ciudadana, que no adquieren necesariamente expresión política concreta. Representar a esos movimientos es uno de los propósitos de RD, entendiendo que la sociedad se está moviendo de una manera distinta. La gente está empezando a empoderarse y el actor social está muy presente; pero no tiene clara vocación de poder. Quienes tenemos esa vocación debemos asumir esta nueva lógica, que nos exige estar en constante vínculo con estas nuevas formas de organización social.
Hoy estamos mal porque existe un sistema político social y económico neoliberal que es un organismo vivo e interconectado, que constituye la base de los abusos a los que me he referido. Antes de plantearse grandes objetivos, RD está empeñada en poner la lupa sobre los abusos que existen, para generar una conciencia mayoritaria en la ciudadanía sobre estos problemas. Una vez que logremos este objetivo inicial, buscaremos que en Chile se suscriba un nuevo contrato social, originado de una manera participativa. Seguramente la derecha se va a oponer, pero la mayoría está de acuerdo en terminar con esos abusos.
Hoy estos derechos se asocian con reivindicaciones de la Izquierda, pero Chile está muy corrido hacia la derecha y en realidad estas demandas pertenecen a toda la sociedad. Después que resolvamos estos problemas básicos, habrá espacio para que cada sector de esta diversidad mayoritaria ocupe su posición, desde la Izquierda a concepciones más socialdemócratas o centristas. La propia derecha podría también diversificarse entonces en expresiones más liberales o más conservadoras. Lo que vemos hoy es una discusión polarizada entre una derecha muy neoliberal en lo económico y conservadora en lo social, y una tibia opción de centro, que ni siquiera se asemeja a la socialdemocracia europea”.
¿Qué esperan ustedes del próximo presidente o presidenta de Chile?
“Esperamos tener muchos puntos de encuentro en un eventual gobierno de Bachelet, para que podamos avanzar en una agenda común sustentada en una mayoría parlamentaria comprometida con la transformación del país. Apostamos a que las opiniones diversas se respeten y a que se entienda el punto de vista de RD. Pondremos empeño en que la gente no vote solo por una cara o por un nombre; que presione y fiscalice para que los compromisos se cumplan. Eso vale para nuestra candidatura y para todas las demás”.

RUBEN ANDINO MALDONADO


(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 777, 22 de marzo, 2013)

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