Punto Final, Nº780 – Desde el 3 al 16 de mayo de 2013.
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El País de la Mañana Calma

 


Según la leyenda, el “País de la Mañana Calma” -Choson, Corea- habría sido fundada por Tangun, hijo de una osa que se había transformado en mujer y de su esposo, Hang-ung. En dicho reino, en contacto con la cultura china, un guerrero de ese origen -Kija- fundó una dinastía un siglo antes de Cristo. Tres reinos rivales, Koguryo, Silla y Paeckche se establecerán en la península hasta el siglo X. Unos y otros tendrán relaciones con el vecino chino. El primero de éstos dio su nombre, vía un Estado del norte, Koryo, a Corea, en 918.
En el siglo XIII Corea sufrió una invasión mongola y en el siglo siguiente la dinastía Li adoptó el confucianismo. Desde el siglo XVII Corea fue un Estado vasallo de la dinastía china de los Qing. La dominación e influencia del Imperio del Medio fue disputada durante siglos por una potencia de allende el mar: el Imperio del Sol Naciente, que en el siglo XVI había tratado de asentarse en la península coreana, pero los japoneses fueron repelidos por coreanos y chinos. Japón y China estarán presentes a lo largo de la historia coreana y en el siglo XIX los occidentales comenzaron a interesarse en ella, particularmente Francia, Gran Bretaña y EE.UU. En 1882, Washington firmó un tratado con Corea, aceptado por China, para contrarrestar al pujante imperio japonés, pero éste, victorioso en la guerra contra China (1895) y Rusia (1905) anexó Corea en 1910.

LA GUERRA DE COREA
En la conferencia de El Cairo (25/11/1943), durante la segunda guerra mundial, Roosevelt, Churchill y Chiang Kai Chek declararon solemnemente que “conscientes de la sumisión a la que ha estado sometido el pueblo coreano, estamos determinados a que Corea sea libre e independiente”. Stalin, ausente debido al pacto de neutralidad firmado con Japón en 1941, se pondrá de acuerdo con Washington en 1945, una vez declarada la guerra a Japón, para ocupar Corea y establecer dos zonas de ocupación, al norte y al sur del paralelo 38.
Uno y otro instalaron a gobiernos amigos: la URSS a Kim il Sung, en Pyongyang, ex combatiente comunista antinipón en Manchuria, y EE.UU. a Syngman Rhee, en Seúl, nacionalista exiliado en Hawai. Este último fue designado presidente y proclamó la República de Corea en agosto de 1948. Diez días después, Kim il Sung, al frente del Partido del Trabajo de Corea, fundó la República Popular Democrática de Corea. En el contexto de la guerra fría las premisas del futuro conflicto estaban así planteadas. La guerra se inició en 1950 y duró tres años, arrojando más de dos millones de víctimas.
EE.UU. y Corea del Sur, con el apoyo de tropas francesas, sudafricanas, australianas, belgas, canadienses, danesas, griegas, italianas, noruegas, holandesas, filipinas, turcas, tailandesas y colombianas (único país latinoamericano que envió tropas), teniendo como cobertura la azulada bandera de la ONU, revirtieron una inicial situación militar desesperada que los había tenido en duros aprietos en la región de Pusán, y el general estadounidense Douglas Mac Arthur desembarcó por la retaguardia, en Inchón (suroeste de Seúl) logrando cortar en dos a las tropas norcoreanas que contaban con el concurso de miles de soldados chinos y pertrechos militares soviéticos. El alto al fuego fue concluido el 27 de julio de 1953 y el armisticio hizo volver a los beligerantes a la situación de antes, esto es, a la división norte/sur del paralelo 38, franja de 249 km de este a oeste de 4 km de ancho. Este ha sido desde entonces uno de los puntos álgidos de confrontación durante sesenta años entre EE.UU. y sus aliados y Corea del Norte y los suyos.

TERRITORIO DIVIDIDO
Corea del Norte conservó 120.000 km² en la península y Corea del Sur 99.000 km². Hoy los norcoreanos son 24 millones y los surcoreanos 48 millones. Corea del Sur dispone de 700.000 hombres en armas y cuatro millones de reservistas, a los que habría que agregar las tropas estadounidenses estacionadas, y gracias a la industrialización y riqueza de Seúl (12° en el Indice de Desarrollo Humano de la ONU) dispone de armamento sofisticado y la protección nuclear de Washington. Frente a ellos, hay más de un millón de soldados norcoreanos que pueden constituir varios millones si en caso de emergencia se movilizan las “milicias obrero-campesinas”. Según el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos de Londres, IISS, gran parte del material militar convencional norcoreano, de origen chino o soviético, estaría obsoleto.
Washington estableció desde los años cincuenta bases militares y misiles dotados de más de 900 ojivas nucleares, que sólo comenzaron a desmantelarse bajo los mandatos de Carter y Bush, padre. Es esta amenaza una de las razones invocadas por Pyongyang para desarrollar su armamento nuclear y la balística necesaria para los vectores portadores. Corea del Norte mantiene una estrecha alianza estratégica con China, de la cual depende en casi todos los ámbitos. Sin embargo, tiene un grado de autonomía frente a Beijing que muchas veces ha tenido que tragarse los desplantes de Pyongyang. Por otra parte, su historia común milenaria aboga por una colaboración “fraternal”.
Sin embargo, fue bajo la dirección de Kim il Sung que nació una “nueva ideología revolucionaria”. El líder coreano habría “percibido los límites históricos del marxismo leninismo”, fundando así el Zuche, una vía hacia un comunismo coreano autóctono, celoso de su soberanía, con una sociedad sin clases, con independencia política, autosuficiencia económica y, sobre todo, autonomía militar.
Ki Jong-il, hijo y sucesor del fundador de la RPDC acentuó, desde 1994, esta línea reforzando al EPC (Ejército Popular de Corea) y lanzó el famoso “Songun Chong-chi”, (“primero el Ejército”), es decir, la preponderancia del ejército en la RPDC, que sigue vigente hasta nuestros días y tiene un carácter estratégico.
La prioridad dada al ejército en la construcción del socialismo coreano reposa sobre la idea que “la capacidad de defensa es la garantía militar de independencia política nacional y de economía sustentable”. El servicio militar dura diez años, pero los soldados son en parte utilizados en actividades socioeconómicas (agricultura e industria), por eso hay que relativizar la idea de que el ejército constituiría un fardo. Aunque el actual líder norcoreano Kim Jong-un, nieto e hijo de los precedentes, en el poder desde 2012, llamó en un discurso en TV, en 2013, a “cesar la confrontación entre el Norte y el Sur” y anunció un cambio radical con el objetivo de construir una “potencia económica”, ha proseguido por la vía del “Songun Chongchi”, y dijo en un acto militar que la doctrina militar de la RPDC se fundaba en la “ofensiva”.

DE CRISIS EN CRISIS
La actual crisis no es la primera y seguramente no será la última. Innumerables incidentes y escaramuzas han jalonado las relaciones entre la RPDC y sus enemigos desde el armisticio de 1953: captura de naves surcoreanas, del buque espía norteamericano Pueblo, fuego contra aeronaves de EE.UU., bombardeo de islas surcoreanas y numerosos incidentes en la zona desmilitarizada. Pero la tensión se ha acentuado desde febrero de 2005, cuando Corea declaró que disponía de armas nucleares.
La RPDC había adherido al Tratado de No Proliferación Nuclear, TNP, en 1985 y en 1993 la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA, denunció que Pyongyang desarrollaba actividades destinadas a producir combustible nuclear con fines militares. El Consejo de Seguridad de la ONU obtuvo entablar negociaciones, y la seguridad que Pyongyang siguiera un programa nuclear civil a cambio de ayuda internacional. En 1998, la RPDC lanzó un misil de largo alcance (1.500 km) y en 2003 expulsó a los inspectores de la AIEA y anunció su retiro del TNP. Las grandes potencias se alarmaron y se constituyó el “grupo de los seis” (China, Rusia, EE.UU., Japón, Corea del Sur y la RPDC), pero esta última prosiguió su programa y en julio de 2006 lanzó dos misiles de un alcance de 6.000 km en el Mar del Este (que Tokio llama Mar de Japón) y en octubre de ese año anunció haber efectuado un ensayo nuclear subterráneo.(1)
En abril y mayo de 2009 la RPDC lanzó otro misil y procedió a un nuevo ensayo atómico. Desde 2006 la ONU ha adoptado varias resoluciones imponiendo y reforzando las sanciones a la RPDC. Algunas de estas sanciones han contado con la condescendencia de Rusia y China, aliados de Pyongyang pero exasperados por su indocilidad. Tanto Beijing como Moscú no desean ir más allá acentuando las sanciones, y China no desea darle motivos a EE.UU. para intensificar su presencia en la región, luego de la demostración de fuerza efectuada por Washington y Seúl con las maniobras navales “Espíritu invencible”. Rusia considera, según su ministro de relaciones exteriores Serguei Lavrov, que “no hay que aislar sino tender lazos hacia Pyongyang”, diciendo que Moscú se oponía a sanciones económicas contra la RPDC. Hace tiempo, Rusia propuso la construcción de un gasoducto transcoreano para suministrar gas a las dos Coreas, pero en la situación actual dicho proyecto no tiene visos de realización.

APOYO A CHINA
La reciente gira del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, tenía como objeto convencer al presidente chino, Xi Jinping, de usar toda su influencia para poner término a las amenazas de Pyongyang contra Seúl, Tokio y Washington y de paso, tranquilizar a sus aliados asiáticos. Al respecto se impone una conclusión: desde hace quince años las tentativas de EE.UU. por poner coto al asunto de los misiles y del armamento atómico coreano han fracasado. Aun disponiendo de sólo algunas bombas,(2) Pyongyang podría causar daños irreparables a los aliados de EE.UU., Seúl y Japón. Más aún, Washington está lejos de las declaraciones proferidas por Clinton, Bush y sus secretarios de Defensa que amenazaban con intervención militar y bombardeo si la RPDC no suspendía su programa nuclear. Ahora debe tener en cuenta la cada día más desarrollada multilateralidad, y solicitar los buenos oficios de Beijing.
China, por su parte, no abandonará nunca a Pyongyang y a diferencia de los occidentales, no hace cálculos de corto plazo en las relaciones internacionales sino a largo plazo, basándose en la metáfora china de la mariposa que gracias al frotamiento de sus alas contra las montañas es capaz de desgastarlas y derribarlas al cabo de varios milenios… China es hoy más que nunca el mediador ineludible, pero también el rival de EE.UU. en la región. De ahí que el Pacífico sea la zona militar más importante para Washington, es ahí donde ha desplegado el grueso de sus fuerzas desde hace unos diez años, pero una intervención militar sería arriesgada y costosa. El IISS estima que debería movilizar más de 800.000 hombres y que, difícilmente, podría evitar miles de víctimas entre sus aliados, con el riesgo de una extensión incontrolable del conflicto y con China acechando ad portas.
Los norcoreanos saben todo esto. Ahora bien, ¿cuál es la racionalidad de los dirigentes de la RPDC que si lanzan un ataque nuclear contra Seúl, Tokio y EE.UU., recibirían una represalia de la cual les sería imposible levantarse? El arma nuclear se ha inventado para no ser utilizada -salvo en Hiroshima y Nagasaki, donde fue utilizada por la gran democracia estadounidense que, a su vez, la prohibe a quienes no considera como amigos- y sigue siendo un instrumento de disuasión, que ha garantizado hasta ahora un “equilibrio catastrófico” no exento de conflictos, pero exento sí de una guerra atómica generalizada. Algunos Estados se han auto otorgado el derecho a fabricarlas y poseerlas. Ello “inmuniza” sus territorios y es lo que tal vez quiere obtener la RPDC, desde su fundación bajo la amenaza de invasión o ataque nuclear por parte de EE.UU. y Seúl. La voluntad de autonomía militar es el fundamento de la política de Pyongyang que a muchos parece irracional e incomprensible, pero que explicaría sus recientes acciones.
A pesar de las reprimendas y/o de los buenos oficios de Beijing en orden a lograr distender el tenso ambiente en la región, no se puede excluir que el “País de la Mañana Calma” se despierte un día en medio de un borrascoso amanecer…

PACO PEÑA
En París

Notas
(1) Según el Instituto Internacional para Estudios Estratégico, de Londes, (IISS), la RPDC dispondría de 50 misiles KN-02, de un alcance de 120 km (Seul); 150 Scud B con un alcance de 300 km (Seúl y gran parte de Corea; 300 Scud C (500 km, Corea, costa de Japón); 350 Scud D (800 km, Corea, Japón); 350 Nodong (1.300 km, Corea, Japón); Taepodong 1 (no se conoce cantidad de misiles, 1.500 a 2.500 km., Australia, Japón, bases de EE.UU.); Taepodong 2 (n.s.c.c.d.m., 6.000 km, bases EE.UU., Filipinas, Hawai, Alaska).
(2) Según el IISS de Londres la RPDC dispondría de ocho a diez bombas operacionales.

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 780, 3 de mayo, 2013)


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