Punto Final, Nº 868 – Desde el 6 hasta el 19 de enero de 2017.
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Osvaldo Bayer

Silencio sobre las masacres


MAURICIO Hernández Norambuena, ex dirigente del FPMR.

A sus noventa años, Osvaldo Bayer (Santa Fe, Argentina, 1927), periodista, historiador y escritor anarquista, es una leyenda viviente en Latinoamérica. Autor del libro Patagonia rebelde (cuatro tomos), posee una hermosa trayectoria como luchador social que le ha costado persecuciones y exilio. Su obra cumbre es conocida también como Patagonia trágica, y relata la lucha de los trabajadores anarcosindicalistas en Santa Cruz, Patagonia argentina, a principio de los años veinte del siglo pasado.
Osvaldo Bayer prácticamente no abandona su residencia, aunque se le pudo ver asistiendo a la embajada de Chile en Buenos Aires para solidarizar con la machi Francisca Linconao Huircapán, prisionera en la cárcel de Temuco, acusada de “terrorismo” y por la cual agrupaciones de derechos humanos exigen su libertad.
Gracias a la gestión del historiador José Luis Alonso Marchante y Gustavo Gzain, tomamos contacto con Bayer.
Su libro “La Patagonia rebelde”, sigue captando lectores después de 40 años. ¿A qué lo atribuye?
“Creo que a algo muy simple. A que es la verdad histórica sobre un tema que nunca había sido tratado por nadie. Es el único libro sobre ese hecho, sobre la represión contra los huelguistas en la Patagonia en 1921. Lo ocurrido fue ordenado por un presidente elegido por el pueblo. Los fusilamientos los ordenó el presidente de aquella época, Hipólito Yrigoyen, y eso se callaba”.
La historia de la Patagonia y el exterminio de los indígenas que la habitaron aún no es asumido por el Estado en Argentina y Chile. ¿Qué opinión le merece?
“Nunca lo han asumido ni creo que lo asuman, lo que habla de la cobardía civil de quienes han gobernado Argentina. En Chile parece ser lo mismo, aunque la excepción fue Salvador Allende”. 
En muchas ciudades hay calles con los nombres de los criminales, incluso estatuas. ¿Cree que esto cambiará alguna vez, que cesará la manipulación de la historia?
“Tengo confianza en que alguna vez se aclarará todo. De hecho se ha logrado que en algunas ciudades se saque el nombre, por ejemplo, de Julio Roca, militar que masacró miles de indígenas.
La justicia histórica se logra enseñando la verdad histórica. Para eso debemos invitar al debate histórico”.
Sus luchas políticas, históricas e ideológicas le costaron persecuciones y exilio. ¿Sigue manteniendo los ideales del anarquismo?
“Por supuesto, han sido mis ideales y los continuaré manteniendo siempre. Terminaré mis días como anarquista. Considero que son las ideas correctas para gobernar un país. Libertad en igualdad, donde todo se resuelve en asambleas populares”.
Con la elección de gobiernos de centroizquierda o progresistas en Latinoamérica parecía abrirse un espacio para que por fin el pueblo pudiera acceder a la justicia social. Pero eso cambió, y la derecha se impone nuevamente. ¿Qué pasó?
“Los gobiernos de Izquierda no fueron capaces de mantener sus ideas. Le dejaron abierto el espacio a la derecha mostrando incapacidad de mantener un sistema justo. En esto influyeron mucho los medios de comunicación, por ejemplo, que en manos de la derecha manejaron astutamente a la opinión pública. Tampoco se hicieron las modificaciones necesarias para cambiar el sistema, que podría haber comenzado por modificar el sistema electoral”.
¿Considera que la elección de Macri es lo más nefasto que ha pasado a la Argentina tras el fin de la dictadura?
“Sin ninguna duda. Es lo peor. Mire usted las decisiones que ha tomado recién asumido el mando. Los hechos hablan por sí solos”.
Con la experiencia que da su larga vida como luchador social, ¿cómo vislumbra el futuro de Latinoamérica?
Es imposible predecir nada. Siempre la derecha tiene armas para imponer su mando, así que es muy difícil decir cuál será el futuro de Latinoamérica. Pero hay que tener fe en el cambio y seguir luchando por ese cambio”.

ALEJANDRO LAVQUEN

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 868, 6 de enero 2017).

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