Punto Final, Nº 894 – Edición del 9 de marzo de 2018.
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Bolivia: el litio en manos del Estado

 

Salar de Uyuni

 

En la actualidad se habla mucho sobre el litio que, industrializado, se utiliza en casi todo el planeta de manera cotidiana, pero en medio de este océano de información de sólo cinco centímetros de profundidad, aún hay mucho por descubrir.
No cabe duda que el Salar de Uyuni es el más grande del mundo, con una extensión de 10.582 km², sin embargo, es una falacia decir que Bolivia, gracias a este desierto blanco, posee la mayor reserva de litio del mundo.

TRIANGULO DEL LITIO
Según estudios geológicos, el gran salar boliviano comparte el liderazgo con dos naciones vecinas: Argentina -donde se encuentran Salinas Grandes, de 6.000 km²; el Salar del Hombre Muerto, de alrededor de 600 km², y la Salina del Gualicho, de 700 km², por mencionar algunas-, y Chile, que posee el Salar de Atacama, de 3.000 km².
Este triángulo del litio es el que concentra alrededor del 85% de las reservas de este recurso estratégico, con un total de 25 millones de toneladas métricas entre las tres naciones. Sin embargo, esas estimaciones varían según los institutos y países que las haga, y no se debe tomar como una cifra rígida.
Los últimos cálculos del Servicio Geológico de Estados Unidos, el mismo instituto que hace algunos años reveló que Bolivia poseía la mayor reserva de litio del mundo, señalan que Argentina alcanzó a Bolivia con reservas estimadas en nueve millones de toneladas métricas, seguidos ambos por Chile, que tiene 7,5 millones de toneladas métricas.

NEOLIBERALISMO VS. POLITICA DE ESTADO
En los últimos tiempos se han instalado varios discursos con razonamientos erróneos, que vislumbran escenarios favorables sin analizar la situación de fondo, ya que con una distribución de las reservas de litio como la que existe en la actualidad no se puede decir que un sólo país puede imponer el precio internacional, y menos plantear la supremacía. Se trata de un tema ideológico-discursivo y de modelo económico-social más que productivo.
El gerente ejecutivo de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), el ingeniero Juan Carlos Montenegro, considera que su país lidera el proceso de industrialización de ese recurso en la región, aunque en realidad los números señalan que es Argentina quien encabeza actualmente la producción con dos grandes emprendimientos, que sumados representan alrededor de 40 mil toneladas al año, con previsiones que auguran subir hasta 130 mil toneladas, en el caso de concretarse una serie de negociaciones para realizar nuevas inversiones.
Los mencionados emprendimientos son Olaroz de Sales, de Jujuy, que produce 17.500 toneladas, y Salar del Hombre Muerto, de la minera FMC, en Catamarca, del que se extraen 22.500 toneladas. Esto representa a más ni menos que el 16% del litio extraído a nivel mundial, materia prima utilizada para fabricar baterías, medicamentos, vidrios, arcilla y diferentes aleaciones.
Al respecto, Montenegro desestimó esos datos al decir que sólo se trata de proyectos de empresas transnacionales que explotan los recursos naturales como materia prima pero que no hay industrialización. “Se habla de millones de inversiones y miles de toneladas de producción, ¿pero es de los argentinos? Con el gobierno de Mauricio Macri se dieron todas las facilidades a la inversión extranjera en minería, ¿pero qué participación tiene el Estado en dicha industria?”, remarcó.
Por su parte, el secretario de Minería de Argentina, Daniel Meilán, con una visión más neoliberal y completamente alejada de la concepción de un Estado emprendedor, le apuntó duro a sus dos competidores en la región, al decir que “Bolivia ahuyentó a las empresas mineras con sus exigencias” y que Chile se vio envuelto en un “conflicto” con la minera Soquimich y, además, que varios problemas de financiamiento frenaron su producción de litio.
Desde su perspectiva económico social, Meilán justificó la falta de política productiva y desarrollo de la industria del litio a nivel local, algo que el vicepresidente y director mundial de negocios de la minera FMC Lithium, Tom Schneberger, explicó sin rodeos: “Hoy la experiencia existe en Asia. Además, hay un complejo camino de distintos productores hasta llegar al producto final”, una capacidad que, según el empresario, Argentina aún no posee.
Asimismo, Schneberger explicó que “Argentina puede llegar a convertirse en el primer exportador mundial de litio”, claro que siempre en términos de extracción de materia prima y no a nivel industrial ni de generación de valor agregado.
Algo similar pasa con Chile, que ya planea políticas para incrementar las exportaciones de litio a China, según reconoció en un viaje a Pekín el senador Andrés Zaldívar, sin siquiera plantear la mínima inquietud por desarrollar el área productiva en torno al recurso, algo que en términos sociales generaría empleo y en el área económica favorecería un mayor crecimiento del país.
Es importante destacar que no todos los chilenos están en la misma sintonía, ya que el vicepresidente de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), Eduardo Bitran, anunció con cierto optimismo que la compañía Elon Musk está negociando la instalación de una planta de Tesla para procesar litio en el país, iniciativa conjunta con la compañía Sociedad Química y Minera de Chile (SQM).

LA CLARIDAD FRENTE A LOS DESAFIOS
El CEO de Neolitium, Waldo Pérez, cuya compañía tiene una iniciativa en Tres Quebradas, Catamarca, aseguró que el litio ha vuelto a ser un boom en los últimos siete años gracias a la irrupción de los Smartphones y posteriormente de los automóviles híbridos y eléctricos. Esto hizo que se disparara la exploración de este mineral. Y las previsiones son que crezca aún más.
Frente a este panorama, el vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Alvaro García Linera, en varias oportunidades se ha referido al inminente reto de industrializar el país y puso al litio en el centro de la estrategia para lograrlo. “El destino de Bolivia está en el litio”, señaló el número dos del Estado boliviano el ser consultado sobre el tema y, como era de esperar, el salar más grande del mundo es su as bajo la manga: “Uyuni es nuestro banco del siglo XXI, ahí está nuestro destino”, afirmó.
“Uno de los grandes sueños de Bolivia es el litio. Su explotación e industrialización va a modificar la composición y la estructura económica del país, porque se inserta en una cadena mundial en ascenso y la inserción pasa desde la materia prima y toda la cadena de producción, hasta las baterías”, expresó García Línera al respecto.
Además añadió que “hay cuatro industrias colaterales a la producción del litio y Bolivia tiene la intención de desarrollarlas”. También sostuvo que se hace un seguimiento diario a las negociaciones y que entre 2018 y 2019 se van a ver los frutos de esos nuevos proyectos. “La inversión en litio para nosotros es de carácter estratégico. Permitirá a Bolivia producir baterías de litio, cloruro de potasio para la agricultura y será el combustible del siglo XXI, el tritio, para generar energía eléctrica por fusión de átomos”, detalló García Linera.
El vicepresidente maneja datos que varían según los últimos estudios geológicos, ya que asegura que su país cuenta con el 40% de la reserva mundial de litio, pero esta discrepancia se desdibuja cuando el tamaño y la cantidad pierden importancia y el tema cualitativo ocupa el eje central de su estrategia: la producción.

LAS METAS EN EL CORTO PLAZO
El titular de YLB aseguró que a las empresas que explotan el mineral no les interesa generar valor agregado en la misma región de la que se extrae. El “triángulo del litio” sólo pretenden llevarse la materia prima, por eso los procesos de industrialización chileno y argentino no lograron los avances alcanzados en territorio boliviano.
“En Bolivia estamos encarando toda la cadena productiva del litio, desde la producción de materia prima, carbonato de litio, su industrialización, conversión en cátodos, y el ensamblado de baterías de litio, el producto final, todo en escala piloto”, explicó Montenegro y, lo más relevante, que el Estado prevé poner esto en marcha este mismo 2018.
Cabe mencionar que para la planta de carbonato de litio, en su fase industrial, YLB evalúa a diez proponentes. En noviembre, según estiman, se firmará el contrato con la compañía que se hará cargo de la construcción, montaje y puesta en marcha, con una capacidad de 15.000 toneladas/año.
La empresa estatal también reveló que hay más de veinte firmas internacionales, de la más “alta calificación”, interesadas en construir la planta industrial de carbonato de litio. “Siete empresas chinas, dos de Inglaterra, cinco empresas de Bolivia asociadas con empresas extranjeras, una coreana, una estadounidense, una rusa, tres españolas, una mexicana, una peruana y tres alemanas”, indicó.
Ante el escenario que se presenta para este 2018, García Linera afirmó que en el corto plazo Bolivia tiene que tener un papel monopólico en la producción de litio y baterías de litio, y a pesar de que la tarea parece monumental frente al desarrollo de Argentina y Chile en otras áreas, las economías neoliberales de estos países hacen que la política de Estado impulsada por Bolivia encare con mayor claridad los retos que plantea el futuro

ESTEBAN DIOTALLEVI
En La Paz


Claves de la industria del litio en Bolivia

• El litio es un metal alcalino entre cuyas cualidades destaca su utilidad para aleaciones conductoras de calor por medio de baterías eléctricas.
• Las baterías de litio son utilizadas en dispositivos electrónicos portátiles (celulares, computadoras, autos, entre otros), y absorben una alta demanda del mercado mundial.
• Otras utilidades derivadas del mineral son: uso para fertilizantes y uso con fines medicinales para el tratamiento de enfermedades mentales.
• Según el Servicio Geológico de EE.UU., en Bolivia se hayan nueve millones de toneladas métricas del mineral, equivalentes al 19.18% de las reservas mundiales identificadas. Por su parte, las cifras del gobierno boliviano elevan esa cifra a 100 millones de toneladas métricas.
• Asimismo, el 54% de las reservas mundiales de este mineral se concentra en el Salar de Uyuni, Bolivia, Salar de Olaroz, Argentina, y Salar de Atacama, Chile.
• Para la explotación e industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni el gobierno creó, en 2008, la Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos, a cargo de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).
• Entre 2013 y 2016 se han inaugurado y puesto en marcha la planta semi-industrial de cloruro de potasio, la planta piloto de carbonato de litio, la planta piloto de ensamblado de baterías de litio y la planta industrial de sales de potasio.
• Para encarar la etapa superior de la industrialización del litio, el pasado año se ha creado a la empresa estatal Yacimientos de Litio Boliviano (YLB), que pasará a la categoría de corporación en los próximos meses.
• Entre las tareas primordiales de YLB está la construcción de la planta industrial de carbonato de litio en el Salar de Uyuni para la producción de baterías de litio, para lo cual se asociará con una empresa extranjera especializada en la materia, entre las cuales concursan dos firmas españolas, dos chinas y una multinacional.
• Los montos de inversión inicial para la etapa industrializadora serán del orden de 1.000 millones de dólares

Fuente: Yacimientos de Litio Bolivianos y Corporación Minera de Bolivia.

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 894, 9 de marzo 2018).

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