25 de junio de 1999

Crónicas del rock chileno

Música


EL grupo chileno de rock Los Miserables.

El rock sigue vigente porque los problemas que refleja siguen siendo los mismos; aun cuando se pase de una sociedad industrial a un mundo informático, la desigualdad seguirá en pie. ¿Quién manejará la información? ¿Quién tendrá los datos más importantes? La injusticia de la distribución de bienes se trasladará a la distribución de la información" (Carlos "Indio" Solari, integrante de la banda argentina Patricio Rey y los Redonditos de Ricota)

Como todas las manifestaciones artísticas, el rock no puede abstraerse del entorno en que está inserto y confirma el viejo dicho: "el arte es hijo de su tiempo y de su espacio". Así, el rock muchas veces se convierte en el reflejo del lugar donde se desenvuelve. Es decir, adopta un carácter cronístico, lo que de alguna manera lo convierte en una versión no oficial de la historia, con todo lo que ello representa. Por ejemplo, se transforma en una mirada espontánea situada fuera de los organismos oficiales de transformación de la información (léase periodismo obsecuente o departamentos de prensa de los partidos políticos).

Podemos ver que situaciones como los conflictos de los pueblos indígenas, la proliferación de pandillas juveniles en las grandes ciudades, el malestar por la no aprobación de la ley de divorcio, los abusos de la policía uniformada en contra de -especialmente- los jóvenes (que finalmente desembocó en la abolición de la detención por sospecha), el malestar por la mantención del Servicio Militar Obligatorio, la actitud sumisa del poder frente a la ausencia de justicia en el tema de los detenidos desaparecidos, etc., han sido temáticas abordadas por distintas bandas nacionales de rock cuyos integrantes poseen cierto grado de conciencia social que vierten en las letras de sus canciones.

 

LAS LETRAS DEL ROCK

Una temática que tapizó todos los noticieros de los distintos medios de comunicación fue la construcción de centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Bío-Bío. A comienzos la central que hizo noticia fue Pangue. Luego de las infructuosas manifestaciones y de que los rápidos del Bío-Bío fueran apaciguados (restringiéndolos en una represa), el turno fue de la central Ralco. Uno de los grupos que se hizo eco del malestar de los ecologistas y del pueblo mapuche respecto al río Bío-Bío y la construcción de esta central, fue Fiskales Ad-Hok a través de la canción "Río abajo":

"Cómo podría dormir tranquilo/ sabiendo que el poder de nuestro sur estás hundiendo/ pisas lo más bello que tenemos/ nuestra tierra, nuestra fértil tierra.../ Quiero ver fluir salvajes nuestros ríos sureños/ no pongas tus cristianas manos en lo más sagrado que tenemos/ si sigues dando la espalda al mapuche/ ya verás que el poder que te ampara eterno no será...".

Explícita y furiosa es la postura de esta banda frente a lo que sucede en Ralco.

La banda penquista Machuca, por su parte, da cuenta del ambiente que gira en torno a las pandillas, describiendo descarnadamente un sector que muchos desconocen y al cual el desarrollo no ha tocado aún sus puertas:

"Masticando chicle ya sin sabor/ espero una micro que me lleve a mi población/ para bien o para mal poco ha cambiado/ todavía pelean en los callejones./ Los chicos gastan más plata que antes en copete y marihuana/ quisiera saber si esto está bien...".

El grupo Los Miserables también aborda el tema de las pandillas y la violencia callejera. El tema "Gritos de violencia" es gráfico:

"Gritos de violencia/ en una noche negra/ en un barrio marginal dejado al olvido/ redadas de sangre rodean el lugar, rodean el lugar..."

En lo referente a la zarandeada ley de divorcio, Los Morton ironizan sobre la teórica indisolubilidad del matrimonio y hacen notar lo insoportable que se tornan las relaciones de pareja cuando el matrimonio ha ingresado a una etapa de desgaste irrecuperable:

"Lo nuestro no es una simple relación/ hasta que la muerte nos separe es la cuestión/ sin duda es lo que va a suceder/ tú donde siempre, yo ya no volveré/ déjame, suéltame, suéltame, déjame...".

La letra alude a la imposibilidad de divorciarse cuando se está inserto en una relación insostenible. Sintomático, además, es el primer verso, pues alude a una costumbre finisecular característica: el hecho de no comprometerse afectivamente; de no profundizar una relación de pareja más allá de una convivencia esporádica sin la rigidez moral de un matrimonio.

En cuanto al acoso y abuso policial, la banda Fiskales Ad-Hok nuevamente lanza sus venenosos dardos sobre el acontecer social:

"Y me embrutezco al recordar/ esa estúpida presión que día a día yo debo aguantar/ lo que mis drogas y mi vida quieren controlar/ y mi manera de ser y mi manera de actuar/ y yo le digo escúchame imbécil: no seas policía ni seas capellán/ escúchanos señor te rogamos/ no te metas en lo mío/ no quiero tener que bailar/ el mal precio de vivir y de morir/ en libertad vigilada..." .

Los Fiskales Ad-Hok describen en esta canción una vida que remite a la asfixiante sociedad antiutópica proyectada por George Orwell en su novela "1984", situación que en algunos aspectos también encontramos en el tema "Policía", de Los Miserables.

"La policía te golpea sin parar/ descargan sus frustaciones sin cesar/ estamos hartos de la represión/ y de su abuso del poder/ la policía te golpea sin parar/ lo ves a diario en la calle de tu ciudad/ ¡¡No puede ser, no puede ser: es el abuso del poder!!/ la policía en realidad se cree dueña de la verdad/ y si te atreves a desafiar/ a duros golpes te harán cambiar/ y ni siquiera tienes derecho/ a reclamar por lo que te han hecho/ pues la poli, en realidad, es la dueña de tu libertad/ ¡¡No puede ser...!!".

De más está el comentar la explícita letra de esta banda, salvo señalar que gracias a estas expresiones de descontento ("el que calla otorga") algo se avanzó en materia de derechos juveniles: en 1998 se determinó dejar sin efecto la odiosa detención por sospecha. Más allá de su real efectividad, se dio un paso.

Los BBS Paranoicos, por su parte, dirigen sus dardos contra la omnivigilancia propiciada por los grupos de poder a través de ocultos ojos blindados. El tema "Sudor y política" es patente:

"Desde sus puestos lo controlan todo/ ojos digitales nos espían desde arriba/ la policía existe sólo para protegerles/ sus intereses, su riqueza y su poder".

Otra canción de esta banda que aborda la ausencia de privacidad, la frágil libertad de expresión y la constante coerción social, es "Libertad vigilada":

"Crees que caminas con entera libertad/ crees que te mueves por tu propia voluntad.../ pero buen amigo, equivocado es tu pensar/ vivimos atrapados en nuestra falsa libertad/ presos de sus normas, reglamentos y demás.../ lo que digas va en tu contra, no te atrevas a mentir/ mejor la boca cerrada porque preso puedes ir.../ ¡¡no hay libertad!!".

 

BOTAS LOCAS

Otra temática que se ha posicionado en el primer plano de la polémica es el Servicio Militar Obligatorio. Informaciones sobre maltratos, deserciones y muertes han llenado las páginas de nuestra prensa. El rock, no ajeno al acontecer social, se ha hecho eco del malestar juvenil frente a este tema. Los Miserables, Los Tres y los Fiskales Ad-Hok son sólo algunas de las bandas que han manifestado un abierto rechazo al SMO. En el tema "Mata al enemigo", Los Miserables describen el embrutecedor ambiente que se vive en un regimiento y que el Servicio Nacional de Movilización resalta a través de la propaganda como "Tu oportunidad de crecer". Qué risible.

"Levantarse en madrugada/ mojarse con agua helada/ ponerse el uniforme/ y salir a correr en la fila con las armas/ con la vista hacia el frente/ escuchando al que manda/ con la frente muy lavada/ '¡¡mata al enemigo!!': '¡¡Sí señor!!'".

Los Tres, a través del tema "La espada y la pared" y utilizando dos certeros versos, también dan en el blanco:

"Servicio militar/ muerte cerebral".

Otra canción que alude al SMO la encontramos en la banda Fiskales Ad-Hok. El tema se llama "El perro del regimiento":

"Con qué amargura miras el calendario/ se acerca el puto día, el menos esperado, el día en que alguien parte en dos tu juventud/ y no es ley divina: es una maldición legal/ 'Qué injusticia', dice el perro, 'no quiero ir, quiero ladrar por siempre mi propia ley, mis vientos de calle no los cambio por un fusil...'/ Marchando sin ganas, marchando verdes como ranas/ más que el peso de las armas, es el peso de tu orgullo pisoteado y roto en el barro a gritos y patadas/ muy temprano a gritos y patadas, muy temprano en la mañana/ en la última salida el alma de este perro se resistió al encierro y se alejó ladrando... calle tras calle".

En cuanto al tema de los detenidos desaparecidos y a la imposibilidad de juzgar a los culpables no hay otra solución que escribir algo así como una canción abierta a los torturadores y asesinos apelando a sus remordimientos (¿los tienen?). La canción "Asesino", de Los Miserables, aborda esta temática:

"¿Puedes tú dormir después de acribillar con el fusil?/ sembraste mierda, pides clemencia/ pero ahora tu enemigo es tu conciencia/ que te grita: ¡a-se-sino!.../ dime si por las noches puedes cerrar los ojos/ dime si oyes los gritos de los muertos.../ ¿puedes tú dormir después de acribillarme con tu fusil?/ estaré en tu mente para siempre: ¡Asesino!...".

Estos fragmentos de letras de distintas bandas ponen de manifiesto que, lejos de abordar un discurso obsecuente y de resignación frente a las muchas veces opresiva realidad, el rock sigue manteniendo el carácter contestatario de sus inicios; y hoy, cuando el siglo arroja sus últimos estertores, se erige como un legítimo vehículo que encauza no sólo el descontento social, como queda demostrado, sino también diferentes y potenciales discursos utópicos que aunque se mantengan en estado larvario, pueden cristalizarse con el advenimiento de generaciones más comprometidas que posean un sentido de transformación social más desarrollado que nuestro momentáneo pero evanescente estupor finisecular

 

YERKO BOCIC MERCADO

 

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