25 de junio 1999 

Izquierda y militares en el mismo bote

Habla José Vicente Rangel, canciller de Venezuela


JOSE Vicente Rangel fue candidato presidencial de la Izquierda en tres oportunidades. Ahora es canciller del gobierno del presidente Hugo Chávez.
El periodista José Vicente Rangel Vale fue candidato presidencial de la Izquierda venezolana en tres oportunidades (1973-78-83). Hoy es ministro de Relaciones Exteriores del presidente Hugo Chávez y una de las figuras más importantes del gobierno venezolano. A los 70 años (que cumple el 10 de julio), goza de mucho prestigio. Se le respeta por su consecuente trayectoria de lucha democrática, su permanente defensa de los derechos humanos y su implacable denuncia de la corrupción. A José Vicente, a secas, como se le conoce, los opositores del gobierno lo consideran garantía de apego a las normas democráticas de un régimen que aspira a refundar la institucionalidad del país. Tanto por la amistad personal que tuvo con Allende como por su persistente trabajo en favor de la unidad de la Izquierda y de las fuerzas progresistas de Venezuela, a José Vicente Rangel suelen compararlo con el presidente chileno. Desde luego tuvo destacado papel en la solidaridad con Chile durante la dictadura, apoyando la actividad de los numerosos exiliados que recibieron asilo en Venezuela.

Militante de Izquierda desde los 16 años (en el partido Unión Republicana Democrática (URD) fundada por Jóvito Villalba), Rangel fue detenido y expulsado del país por la dictadura militar que derrocó al presidente- escritor Rómulo Gallegos. Como muchos venezolanos encontró refugio en Chile y aquí prosiguió sus estudios de leyes (se graduó más tarde en España) y se casó con Ana Avalos. Cuando fue derrocada la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, regresó a Venezuela y fue elegido concejal por Caracas. Luego fue diputado (reelecto en cinco períodos consecutivos). Se retiró para dedicarse al periodismo, que es su verdadera pasión. Ha sido director y columnista de diarios y revistas, moderador de un popular programa de TV, y en dos oportunidades ha recibido el Premio Nacional de Periodismo. Es autor de varios libros, entre ellos "Socialismo y democracia", y como candidato presidencial representó al Movimiento al Socialismo (MAS), al Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y al Partido Comunista que hoy participan en el Polo Patriótico, coalición de gobierno. Su esposa chilena, Ana Avalos, es productora de televisión, escultora y ceramista, autora de una estatua del presidente Allende que se levanta en la puerta principal de la Ciudad Universitaria de Caracas, donde comienza la Avenida Salvador Allende. Tienen dos hijos, Gisela, notaria pública, y José Vicente, elegido diputado con la primera mayoría por el Estado Miranda ("tiene mucho arrastre con las mujeres", nos comentó sonriendo el presidente Chávez), y dos nietos: Nelson Alberto y José Vicente.


PRESIDENTE Hugo Chávez Frías: la Izquierda venezolana participa en su gobierno.
Viejo y buen amigo de PF y su director, José Vicente Rangel nos recibió en su despacho en el segundo piso de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería, frente a la Plaza Bolívar, en el casco histórico de la ciudad. La Casa Amarilla, el Concejo Municipal, la Gobernación del Distrito Federal y la Catedral flanquean las cuatro esquinas de la plaza. Al centro, la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar; numerosas sillas de plástico ocupadas por conversadores sin prisa; más nerviosas, ardillas negras suben y bajan de los árboles que sombrean la plaza; los fotógrafos esperan clientes, en su mayoría provincianos, que se retratan junto a Bolívar; grupos en las esquinas discuten a viva voz de política, el tema es la próxima Asamblea Constituyente; unos carritos venden sabrosos dulces artesanales de frutas tropicales, tan antiguos como la historia de Caracas; las campanas del reloj de la Catedral marcan los cuartos, las medias y las horas completas. La antigua plaza mayor es el rincón amable de Caracas, ciudad trastornada por miles de vehículos, autopistas, altos edificios "inteligentes" y un número infinito de celulares, más parecida a Miami -hacia la que hay 18 vuelos diarios para señoras que van a hacer las compras de la semana- que a la sobriedad del origen español. En esta misma plaza, un jueves santo -el 19 de abril de 1810- un canónigo nacido en Chile, José Cortés Madariaga, ayudó a poner fin al dominio colonial. Pero la historia actual de Venezuela la está escribiendo un gobierno que pretende hacer una revolución democrática. El canciller José Vicente Rangel tiene confianza en ese proceso. Este fue el diálogo con él:

¿Existen diferencias entre la política exterior del presidente Hugo Chávez y la que seguían anteriores gobiernos venezolanos?

"Obviamente que las hay. Las definiciones de los gobiernos en la época actual pasan por sus políticas exteriores. Ese dato es ahora fundamental, entre otras cosas por la globalización. Anteriormente la política exterior de un gobierno no tenía la significación actual. Pero uno debe juzgar ahora a un gobierno más que por su política interna por su política exterior. Quizás parece una desproporción pero yo lo percibo así. ¿Qué rasgos distinguen lo que estamos haciendo de lo que hicieron anteriores gobiernos? Ante todo, hay una reivindicación plena, absoluta, de nuestra soberanía nacional. Esto es básico pero no quiero decir -porque no deseo entrar en polémica y porque trabajo para el futuro y no para el pasado-, que los gobiernos anteriores hayan sido traidores, entreguistas o algo por el estilo. Sin embargo, el dato de la soberanía, esencial en el sello de una política exterior, guía hoy el trabajo de la Cancillería. Lo estamos demostrando todos los días. Ejemplo de esto fue la votación sobre derechos humanos en Ginebra. Adoptamos una política distinta a la que había observado Venezuela. El país venía condenando en la ONU a algunos países por razones que no obedecían a intereses propiamente venezolanos. El caso más conocido es el de Cuba. Unas veces Venezuela votaba en contra, otras se abstenía. Esta vez no secundamos la propuesta para condenar a Cuba, China e Irán. Y no votamos así porque seamos pro fidelistas, pro chinos o pro iraníes. Lo hicimos porque somos pro venezolanos. Quisimos afirmar una posición de principios porque no aceptamos la manipulación del tema de los derechos humanos. Votamos de esa manera por razones de Estado, las del Estado venezolano. A Venezuela le conviene mantener excelentes relaciones con Cuba por lo que ese país representa en el Caribe, zona que es fundamental para nosotros. A favor de China votamos debido a las relaciones cordiales y estrechas que tenemos con ese país y por las posibilidades que nos abre ese gran mercado. Y votamos a favor de Irán por razones estratégicas: es un país de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, N. de PF), y en conjunto estamos elaborando una política petrolera. Estas son las razones del Estado venezolano que nos hicieron votar en esa forma. Lo mismo que llevó a EE.UU. a ser el único país que votó a favor de Israel. Resulta de una hipocresía absoluta que se diga que no estuvimos por la defensa de los derechos humanos. Esos derechos son un tema fundamental de nuestra política exterior, y en particular de quien habla. Tengo 40 años defendiendo los derechos humanos en Venezuela y en América Latina.

La actual política exterior venezolana, nos permite también una conducta soberana en materia de integración regional: integrarnos con quien nos dé la gana, de acuerdo con los intereses del país.Tenemos un escenario de integración en la Comunidad Andina de Naciones (CAN), pero al mismo tiempo efectuamos una apertura hacia el Mercosur. Estamos llevando una relación extraordinaria con Brasil, independientemente que se produzca un acuerdo Mercosur-CAN. Si se da, muy bien; en el pensamiento del presidente Chávez y de su gobierno está la meta integracionista como una cuestión fundamental. No sólo aspiramos a una relación económica y social con los países hermanos, sino también política. Estamos enfrentados a la visión unipolar de este momento: tenemos una visión pluripolar. Para que exista pluralidad se necesitan referencias sólidas, como la Unión Europea. Necesitamos la Unión Latinoamericana y trabajamos en esa dirección: la unidad de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, la Comunidad Andina y el Caribe. El presidente Chávez, en ejercicio de esta política soberana, participó en Jamaica en la reunión del Grupo de los 15; y en la reunión de la Comunidad del Caribe en Santo Domingo, donde jugó un papel muy importante. Allí se discutió cómo beneficiar con el Pacto de San José a otras naciones del Caribe. Trabajamos, asimismo, para incorporar a Cuba a la política de comercialización de nuestro petróleo, terminando con la triangulación que existía. Llevamos adelante -por otra parte- una relación de apertura franca con México. Esto no lo estamos planteando para enfrentar al 'imperialismo norteamericano'. No se trata de eso. No trabajamos con clichés ni manipulamos conceptos que, en este momento, no tienen sentido. Estamos, eso sí, manejando soberanamente los intereses de Venezuela. Si conviene intensificar relaciones con Europa, lo hacemos. Si nos conviene con Asia, así lo hacemos, tal como ocurrirá próximamente con una gira asiática del presidente de Venezuela a Malasia, India, China, Japón, Singapur, Corea y Filipinas. Chávez también irá a Alemania, Inglaterra e Italia. A esto se suma el trabajo que hacemos en la región latinoamericana. El signo de la política exterior de Venezuela, en resumen, es el pleno ejercicio de la soberanía nacional. Esta Cancillería la manejamos los venezolanos, que nadie se equivoque. Cuando ocurrió el episodio de Ginebra, EE.UU. intentó presionarnos y lo rechazamos públicamente. Dijimos que no aceptábamos ninguna presión, de nadie. Esa reivindicación de nuestra soberanía fue determinante. Estoy convencido que ahora nos ven de otra manera, como un país dispuesto a tener buenas relaciones con Estados Unidos pero a no dejarse avasallar".

 

TENSIONES CON EE.UU.

 

¿Cómo encara la Cancillería venezolana el traslado de las bases militares norteamericanas de Panamá a las islas de Curazao y Aruba, frente a sus costas?

"Con los mismos principios mencionados. La instalación de las bases anti narcóticos en Aruba y Curazao, nos preocupa enormemente. Involucra el aspecto quizás más sensible de la política exterior del país: su seguridad nacional, entendida por supuesto dentro de una concepción democrática. ¿En qué consiste este problema? Al tener que abandonar la base Howard en Panamá, EE.UU. considera que se produce un desbalance de poder en la región, sobre todo por lo que ocurre en Colombia -por las características del movimiento guerrillero colombiano- y también por el problema del narcotráfico. Venezuela se ha planteado combatir en forma drástica, como ni siquiera lo hace EE.UU., el problema del narcotráfico. Enfrentamos ese problema sin la hipocresía anglosajona. Lo estamos haciendo con una temeridad que, incluso, puede provocar confrontaciones similares a las que se han dado en Colombia, en el sentido que puede haber víctimas en el liderazgo que lucha contra la droga. En nuestro país, desafortunadamente, por la omisión de las anteriores autoridades y por la corrupción, la droga ha cobrado mucha fuerza. No somos un país productor ni tampoco gran consumidor. Pero Venezuela es un puente fundamental del narcotráfico. En la geopolítica de la droga, cumple un papel determinante. Se estima que el año pasado pasaron por Venezuela más o menos cien mil toneladas de droga hacia los mercados europeo y norteamericano. Estamos enfrentando este problema con mucha decisión y coraje. Sin embargo, no estamos dispuestos a dejar que el tema se politice y se convierta en una nueva bandera de lucha ideológica para sustituir la lucha anticomunista por la lucha contra el narcotráfico. Pienso que hay sectores en EE.UU. que acarician solapadamente esa intención. Quieren hacer de la lucha al narcotráfico un caballo de Troya para debilitar la seguridad de nuestras naciones. Al aproximarse el fin del Tratado del Canal de Panamá, EE.UU. se ha dado a la tarea de buscar otros puntos donde ubicar sus bases. Con Ecuador logró -a través de un acuerdo que no sé qué respaldo nacional puede tener porque he visto algunas críticas-, la instalación de una base en Manta. Junto con el gobierno holandés ha planteado la instalación de dos bases -a Estados Unidos no le gusta que las llamen así- en Curazao y Aruba. Esta propuesta nos fue comunicada oficialmente por los embajadores de Estados Unidos y de los Países Bajos y la estamos considerando con mucha seriedad..."

¿Es una consulta que Estados Unidos y Holanda hacen a Venezuela?

"Sí".

Pero se trata de islas caribeñas bajo potestad holandesa...

"Sí. Holanda y EE.UU. firmaron un acuerdo para instalar las bases y consultan a Venezuela para que aviones militares norteamericanos puedan surcar el cielo venezolano. Igual consulta han hecho a Colombia porque la idea es que los aviones salgan de Curazao y Aruba hacia Manta, en Ecuador. El mecanismo que se utilizaría es que cuando los aviones sobrevuelen Venezuela, el observador colombiano estará en una cabina donde no mirará el territorio venezolano; y cuando el avión vuele sobre Colombia, ocurrirá lo mismo con el observador venezolano. Pero, en ambos casos, el observador norteamericano sí puede mirar lo que quiera..."

(Risas de entrevistador y entrevistado)

"Esto da risa, pero es así, así se ha planteado. No estamos prejuzgando sobre la certeza o no de que se trata de una actividad referida exclusivamente a la lucha contra la droga. Pero somos muy celosos de la defensa de nuestra soberanía. Por consiguiente, estamos estudiando la propuesta. Lo más seguro es que prime el interés nacional y no otorguemos el permiso que nos piden. A través de su historia Venezuela ha sido muy cuidadosa respecto a la instalación de bases en nuestras proximidades. En el gobierno del general Isaías Medina Angarita, en la década del 40, con motivo de la II Guerra Mundial, cuando Holanda fue ocupada por los alemanes, EE.UU. ocupó Curazao y Aruba. En una entrevista que el presidente Medina -que fue derrocado por Acción Democrática en 1945- sostuvo con Franklin D. Roosevelt en Washington, planteó el problema de la presencia norteamericana en esas islas. Le dijo a Roosevelt que si EE.UU. pretendía seguir allí, Venezuela reivindicaría su soberanía sobre Curazao y Aruba. La preocupación que tuvo el gobierno de Medina Angarita, que ahora tenemos nosotros, fue que las bases en Curazao y Aruba -cualquiera sea el pretexto que se invoque-, pueden afectar la seguridad de Venezuela. Esta manera de asumir la defensa de la soberanía nacional, sólo puede hacerla un gobierno verdaderamente soberano en el ejercicio de su política internacional". (La autorización solicitada por Estados Unidos fue finalmente denegada por Venezuela. Ver entrevista al presidente Chávez en PF 447. N. de PF).

 

LA IZQUIERDA JUNTO A CHAVEZ

 

¿Qué explica que un hombre como usted, que ha sido candidato presidencial de la Izquierda venezolana, conocido en Chile como amigo del presidente Salvador Allende, sea hoy canciller del presidente Chávez , un militar que en 1992 intentó un golpe de Estado?

"Se explica por los cambios que han ocurrido en Venezuela. Esos cambios eran impensables hace unos años, lo cual confirma que los procesos sociales y políticos se dan con una velocidad que muchas veces deja sin aliento a sus propios protagonistas. La crisis económica y social que venía desarrollándose, provocó un cambio en la actitud política de los venezolanos. Hizo posible que muchos planteamientos y consignas de la Izquierda en la década del 60 y parte del 70, fueran asumidos por el pueblo. Lo que aparentemente había fracasado como propuesta, y que produjo muchas víctimas y derrotas aplastantes, por ese proceso de maduración a que fue llevado el pueblo debido por la crisis económica y social, facilitó el cambio que la gente estaba esperando".

¿Lo que está ocurriendo en Venezuela es una revolución en el sentido que anhelaba la Izquierda?

"No me atrevo a encasillar este proceso en el marco de las consignas de la Izquierda. Soy una persona que no renuncia a lo que ha sido y que reivindica su condición de Izquierda. Sobre todo ahora que estoy al frente de la Cancillería. Fui, soy y seré un hombre de Izquierda. Como tal estoy aquí y como tal me escogió como canciller el presidente Chávez. No estoy engañando a Chávez ni Chávez engaña a nadie. Una ventaja de este proceso es su transparencia. Todos estamos jugando limpio. Cada uno de los que participamos en este proceso, representamos algo de lo que ha sido la lucha política y social y de lo que es país. Cada quien cumple su rol. El presidente Chávez es la persona que ha venido ordenando este proceso debido al peso de su liderazgo. Yo me siento identificado con este proceso no sólo porque las cosas que pensaba que se podían hacer en Venezuela ahora se están haciendo. Por ejemplo, una Cancillería democrática y soberana era una de mis grandes aspiraciones, incluso en honor de ese gran venezolano que estuvo en este mismo puesto, Ignacio Luis Arcaya (canciller venezolano de la década del 60, N. de PF). Otra razón por la que estoy con este proceso es porque no he visto a ningún dirigente venezolano, mucho menos a alguien que haya estado en el Palacio de Miraflores (la presidencia de la República, N. de PF) con mayor sentido social, a quien le duela más la pobreza, que asuma -no en términos retóricos o literarios- con tanta fuerza el tema de la pobreza como Hugo Chávez. Esa connotación de carácter social anidada en el corazón de un hombre que lo siente -como yo he visto que lo siente-es para mí una garantía extraordinaria. Puede que este proceso fracase pero realmente Hugo Chávez es un hombre que está haciendo un inmenso esfuerzo a favor del 80% de la población venezolana que vive en la pobreza. Los presidentes en Venezuela llegaban a Miraflores con el voto de la población pobre y marginal y al día siguiente se ponían a gobernar para los ricos y poderosos. En cambio, Chávez llegó en hombros de ese 80% de venezolanos pobres y está gobernando para esa mayoría.

En cuanto a la mención que hiciste de Allende, si de alguna amistad me siento honrado es de la amistad que cultivé con Salvador Allende. Creo que, independientemente de consideraciones de carácter personal, político o ideológico que se puedan hacer de Salvador Allende, lo más importante es la fidelidad a una causa que él encarnó. Esa inmensa capacidad para unir la palabra a la acción que lo condujo finalmente al sacrificio personal. Yo creo que los demócratas del mundo están en mora con la figura del presidente Allende. No puede ser un mito, tiene que ser algo más. Debe recibir el reconocimiento de que hay maneras de hacer la politica decentemente, llegando incluso al sacrificio de la vida. En la medida que se puedan rescatar para las nuevas generaciones figuras de la calidad de Ignacio Luis Arcaya en Venezuela o de Salvador Allende en Chile, las nuevas generaciones entenderán lo que es el sentido de la dignidad humana, el valor y el coraje en la acción política".

 

LA ORGANIZACION POPULAR

 

Se sostiene que una debilidad del proceso venezolano es la ausencia de un partido u organización bien estructurada que sustente al gobierno. ¿Qué opina de esa afirmación?

"Mira, eso es discutible. Si apelamos a la tradición partidista latinoamericana, es así. Pero si nos ubicamos en el contexto de la realidad venezolana, no lo es. Se ha mitologizado demasiado sobre la importancia de la estructura partidaria. Quizás ésa sea la explicación de muchos fracasos. Pienso en estructuras partidarias que a la hora de la verdad no contribuyen mayormente al desarrollo de un proceso de cambios. O que en la hora de la confrontación se deshacen como castillos de arena. No desprecio la organización política, pero evidentemente tiene que tener una mayor fluidez, no puede quedarse en la simple concepción del aparato orgánico, eso la desvincula del contexto del pueblo. Con Chávez se está dando un fenómeno muy interesante: hay una especie de organización clandestina, soterrada, del pueblo. Ha venido perfeccionándose a lo largo del proceso. Una cosa que me llamaba la atención en la campaña electoral era que, acostumbrados como estábamos a la tradición político-partidista, creíamos que para organizar un acto de masas había que hacer gran publicidad y pasar semanas y semanas preparándolo. Teníamos que contar con una logística de autobuses para el transporte, afiches, avisos en la prensa y radio, etc. En la campaña de Chávez no había nada de eso. Yo me angustiaba porque se anunciaba un acto en Caracas, pasaba el tiempo y no salía ninguna propaganda, no se veía nada. Pero de súbito, como por arte de magia, aparecía un millón de personas en la manifestación. Lo mismo ocurría en todas las grandes ciudades. Eso lo logra un pueblo organizado de manera distinta a la tradicional. Se trata de un fenómeno que sigue repitiéndose. Lo demuestran los resultados electorales, el referéndum para convocar la Asamblea Constituyente, etc. ¿Dónde está la organización? Es una organización invisible. Se materializa en cómo funcionan las comunidades vecinales, en el trabajo de los dirigentes sindicales nuevos, en la integración de FF.AA. y sociedad civil en los planes que se están implementando. Hay un renacer de la organización del pueblo, ajena a la partidocracia. Hay que ubicarse en esta nueva realidad. El liderazgo de Chávez ha logrado desatar fuerzas y capacidades en la participación de la gente. Como fenómeno político, Chávez ha aportado dos hechos muy importantes a la realidad actual. Ha reconciliado al pueblo con la política; esto es vital porque cuando el pueblo da la espalda a la política, se abre el camino a los aventureros y a las posiciones de ultra derecha. La política no ofrecía en Venezuela ningún interés al ciudadano común. Al contrario, la veía como algo podrido y pérfido. Chávez hizo el milagro de darle un nuevo sentido. La gente se sintió identificada con un mensaje y una figura, no con un aparato partidario. El segundo aporte es que reivindicó el discurso político. Ese discurso acartonado, esclerosado, a base de ripios y lugares comunes de los políticos tradicionales, fue innovado por un hombre sin experiencia política anterior que rescató la esencia del diálogo popular. En el discurso de Chávez hay una serie de claves que llegan directamente al ciudadano. Se expresa a través del diálogo, chistes y cortes abruptos para abordar otros temas. Son largos discursos con un sentido pedagógico, algo así como una conversación, que ahora, desde el gobierno, tienen un efecto multiplicador..."

Se compara la oratoria de Chávez con la de Fidel...

"Exacto, son discursos extensos. Pero los de Chávez tienen la ventaja de que son más chistosos, más anecdóticos, más elementales, a nivel de pueblo. Estos elementos de la nueva realidad venezolana están determinando la política. Chávez tiene la iniciativa política absoluta. Todo gira en torno a lo que plantea el presidente de la República. Eso pudiera ser a la larga perjudicial, sin embargo por ahora es un elemento de organización y movilización. Ocurre en un país que estaba totalmente desmovilizado porque la partidocracia, inteligentemente al principio, torpemente después, concibió que la desmovilización era el gran subterfugio para consolidarse en el poder. Lo logró por casi 40 años pero luego ese proceso revirtió negativamente. Hoy está planteado todo lo contrario: la movilización de la gente. Sin embargo, hay personas angustiadas porque hablan en términos abstractos y retóricos a favor de la democracia, pero en realidad les da pavor cuando no son ellos los que manejan esa democracia sino los que están abajo. Ejercer la democracia es algo que los tranquiliza. Pero cuando el pueblo raso, el común de la gente, la empieza a ejercer y no se les cae a plomo por sus movilizaciones, eso asusta a estas personas. En las recientes invasiones de tierras (tomas de terrenos por los sin casa, N. de PF), que comprometieron a quince mil personas, ¿cuál fue el clamor de la oposición? Que Chávez sacara las tropas a la calle. En la vieja concepción del orden público, una invasión de tierras por doscientos o trescientos pobres diablos que buscan un pedazo de tierra para levantar una vivienda, motivaba la represión con la Guardia Nacional. Se les caía a planazos (golpes con el reverso de los machetes, N. de PF) y si no los podían dominar, les caían a tiros. Mataban dos o tres pobladores, esa era la tradición. Pero esta vez Chávez se opuso y dio una orden terminante por televisión: el ejército no va a masacrar al pueblo, no repetirá la historia del 27 de febrero de 1989. Jamás, dijo, permitiré que un soldado ametralle al pueblo. Esto despertó gran escándalo de los hipócritas. Los mismos que acusaban a Chávez de autoritario y de que Venezuela iba hacia la dictadura, presionaron a Chávez para que sacara las tropas y masacrara a la gente. La nueva concepción del orden público es que la última ratio es la utilización de la fuerza. Lo contrario de la famosa frase de Rómulo Betancourt, el 'demócrata', que ordenaba disparar primero y averiguar después".

 

FUERZAS ARMADAS DIFERENTES

 

En Chile hay mucho interés por saber cuál es el grado de apoyo de las FF.AA. al gobierno de Chávez...

"Lo comprendo, es muy importante. Sobre todo para los chilenos que vienen de una experiencia tan traumática. En general para toda la gente del sur. Les cuesta entender lo que ha pasado en Venezuela. Hay muchos prejuicios, justificados por lo demás. En el Cono Sur hay mucho antimilitarismo, lo cual es explicable por la experiencia vivida. Quizás no podamos ponernos de acuerdo de buenas a primeras. Pero como lo que cuentan son los hechos en nuestra historia, prefiero quedarme con Isaías Medina Angarita, un militar, más que con Rómulo Betancourt, un civil. En Perú muchos preferirán quedarse con el general Juan Velasco Alvarado que con algunos mandatarios oligárquicos de ese país. Y en Chile, supongo, ocurrirá lo mismo con generales como Carlos Prats o René Schneider. Lo mismo con Líber Seregni en Uruguay, etc. Bueno, ésa es la situación en Venezuela. Hay que entender que las FF.AA. venezolanas vivieron un proceso muy importante de formación y preparación profesional. Se implementó el Plan Andrés Bello que permitió a los oficiales -entre ellos a Chávez- ingresar a las universidades y capacitarse en diversos conocimientos. Como fruto de ese plan tenemos oficiales que poseen alta calidad científica y técnica y que, además, están muy vinculados a la sociedad civil. Por allí empezó esta historia. Se produjo un desajuste entre la cúpula militar y otros niveles en las FF.AA. Fruto de la relación que esos sectores alcanzaron con la sociedad civil y sus problemas y aspiraciones. La manera en que se ha cerrado la brecha que existía en Venezuela entre militares y civiles, es ejemplar. Hoy existe una relación sumamente estrecha, una identificación mutua. Sin embargo, no hay un 'partido militar', entre otras cosas porque los militares no tienen interés en convertirse en partido, simplemente son Fuerzas Armadas. Por otra parte, no hay un discurso de derecha o reaccionario al interior de las FF.AA. En ese sentido es importante analizar en qué contexto se produjo el movimiento militar que Chávez encabezó el 4 de febrero de 1992. Fue el primer golpe militar contra el Fondo Monetario Internacional y el primer golpe contra la corrupción en América Latina. Si uno examina los contenidos de los discursos de Chávez y del joven liderazgo militar que encabezó tanto ese movimiento como el del 27 de noviembre del mismo año, no encontrará huellas de una posición antipopular, pro militarista, reaccionaria o autoritaria. Nada de eso, por el contrario, lo que hay es una reivindicación de carácter social, de rescate de la soberanía del país, de afirmación de la democracia en términos de participación real. Entonces, el dato militar en Venezuela hay que manejarlo de manera diferente a como se trata en los países del sur del continente..."

¿Tiene que ver también el origen social de los oficiales venezolanos?

"En efecto, el ejército venezolano es de origen humilde, popular. No sólo en el caso de Chávez sino también de casi todos los generales a lo largo de la historia. Hay una expresión militar que se corresponde más con la sociedad venezolana que con los viejos esquemas militaristas latinoamericanos. Aquí no hay doctrina de Seguridad Nacional, no hay reivindicación de la vieja noción del orden público, el ejército no se siente el 'gendarme necesario', nada por el estilo. Se trata de un ejército democrático que participa en un proceso de cambio y se identifica con ese proceso. Esto no significa que dentro de las FF.AA. no haya oficiales que no acompañen totalmente el proceso. Esto se da, incluso, en los partidos políticos que son la madre del conservadurismo, de la defensa del statu quo, de todas las injusticias, perversiones y focos de corrupción en Venezuela. No se puede seguir jugando maniqueamente con el problema militar. No porque una persona vista uniforme representa a la dictadura. Como tampoco que una persona sea civil garantiza que sea un demócrata"

MANUEL CABIESES DONOSO

Fotos: ANDRES LEIGHTON ESPEJO

En Caracas

 
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