26 de noviembre 1999 

El voto útil a la izquierda

Tribuna presidencial - OSCAR AZOCAR dirigente de la candidatura de Gladys Marín

Manipular conciencias es un quehacer permanente del sistema neoliberal, y está obviamente muy presente en esta campaña electoral, ya que el gran descontento popular por la crisis y desocupación actuales, junto con el crecimiento de la influencia de la Izquierda, obligan a las fuerzas políticas del sistema y a sus candidaturas a exacerbar el uso de la demagogia y el populismo, prometiendo todo tipo de cambios a pesar que han sido los campeones del statu quo. Lavín esconde que fue funcionario de la dictadura y que es candidato del pinochetismo, y Lagos su calidad de participante protagónico en las políticas neoliberales de los dos gobiernos de la Concertación, y ahora su calidad de candidato continuista.

Se recurre una vez más a las campañas del terror para intentar distorsionar la decisión de voto. La candidatura de Ricardo Lagos chantajea y llama al "voto útil" para "evitar que gane Lavín", en su afán de detener el apoyo a la candidata de la Izquierda, Gladys Marín. Se muestra así intolerante frente a la expresión plural y diversa de voto de los chilenos, y da por supuesto que representa una opción distinta a Lavín.

El desafío que hoy tienen los chilenos es ser capaces de rechazar la manipulación y las campañas del terror, y de reconocer la verdadera alternativa. La Izquierda por su parte debe jugarse en esta última etapa de la campaña para conversar con los chilenos, y desmontar argumentadamente tales fabricaciones.

 

Parecidos e iguales

 

Lo que dice la candidatura de Lagos es mentira de principio a fin. Su fuga de votos es consecuencia de las promesas no cumplidas de la Concertación, del apoyo a Pinochet, y del desempleo y la crisis resultantes de las políticas aplicadas estos años de conjunto con la derecha. No es ninguna falsedad que Lagos y Lavín sean en esencia lo mismo, ni tampoco ha sido necesario esforzarse para instalar esa idea. La Concertación ha hecho todo el trabajo, es la única responsable de que se genere esa conclusión. Durante diez años ha gobernado junto con la derecha y aplicado sus políticas. En el panel televisivo binominal entre Lavín y Lagos estuvo ausente el debate no sólo porque se excluyó a las demás candidaturas, sino porque ambos mostraron su coincidencia programática en las cuestiones fundamentales: la mantención del modelo económico, la impunidad y la falta de democracia. Esa fue también la conclusión de los empresarios en ENADE.

Es difícil ubicar a Lagos dentro de una "tercera vía socialdemócrata", ya que a pesar que estuvo presente a fines de 1997 junto a un grupo de políticos latinoamericanos en una reunión que dio a conocer un documento titulado "La Centro Izquierda busca una salida para Latinoamérica", más conocido como Consenso de Buenos Aires, varios de esos planteamientos son contradictorios con la política de los dos gobiernos de la Concertación, los cuales han contado con Lagos como protagonista. Ese documento declaraba como objetivo la búsqueda de un nuevo modelo alternativo al neoliberalismo, rechazando "el fundamentalismo de mercado imperante...", aspiraba a "democratizar la economía de mercado" aceptando al mismo tiempo las privatizaciones, se planteaba realizar un gasto público no inferior al 30 % del PIB, y buscar "una alianza del centro con la Izquierda" en vez de la alianza con la derecha.

El único dato congruente con la experiencia chilena bajo la Concertación es la aceptación de las privatizaciones, que no sólo no fueron revisadas como decía el programa original de esta coalición, sino que fueron extendidas a nuevas empresas estatales. En lo demás, el documento es contradictorio con las políticas neoliberales aplicadas en los últimos diez años. El Presupuesto Nacional es bastante menor al 30% del PIB, y en un período de crisis y desocupación aguda como el que vivimos, ha sido disminuido aún más en los hechos. Aunque se declara el rechazo a la alianza con la derecha, los dos gobiernos de la Concertación han cogobernado con la derecha, facilitando su recuperación y crecimiento.

El gobierno de la Concertación no tenía por qué defender a Pinochet y suplicar por su regreso, pero lo ha hecho, y Lagos lo ha apoyado. Lagos ha mostrado hasta el cansancio que está por preservar el rol determinante del capital transnacional y sus asociados. Respaldó la privatización del agua potable, promueve la de CODELCO, se pronuncia por el regreso de Pinochet. En la mina Los Pelambres, y en compañía de un Luksic, ha dicho que no descarta la privatización de la fundición de ENAMI. También ha reiterado que el tramo de Ferrocarriles de Santiago a Chillán será entregado en concesión al capital privado.

Estas no son "apariencias" ni "debilidades" intrascendentes de la Concertación, sino esencias relativas a aspectos de fondo, en que la Concertación ha opinado y opina, y actuado y actúa de manera igual a la derecha. Los chilenos hoy se preguntan cómo la Concertación, que estafó al país durante dos gobiernos, podría hacer algo distinto en un tercero. ¿Por qué vamos a seguir votando entonces por la derecha y la Concertación?

 

Lo principal: elevar

la votacion de la Izquierda el 12

 

Ante esto, nuestra conclusión no es que da lo mismo votar por uno u otro, sino que hay que saber reconocer la alternativa de Izquierda. El único voto útil de la gente honesta que quiere cambios, es a la candidatura de la izquierda, Gladys Marín. Esta candidatura no es testimonial, y ya ha conquistado importantes victorias. Ha contribuido a dinamizar la lucha social y el avance de la justicia, ha vigorizado la idea de transformaciones, y se ha logrado instalar como la tercera fuerza política. Tenemos una presencia determinante en el mundo social. Hemos ganado por quinta vez consecutiva la FECH, aumentando la votación a un 52%, lo que refleja el rechazo a la Concertación en un sector juvenil vinculado a la intelectualidad y a la cultura, y prueba que en una elección sin sistema binominal, y sin manipulación comunicacional y del poder del dinero, la gente da su confianza a quienes levantan una alternativa a las políticas neoliberales. Estos avances son resultado de la lucha consecuente de estos años, y de la resistencia a la embestida neoliberal y las crisis sin renunciar a los principios.

El voto a la Izquierda servirá para avanzar en conformar un movimiento nacional capaz de generar rupturas democráticas, romper los candados dictatoriales e imponer los cambios democráticos. Hay que democratizar el Estado, recuperar las funciones sociales del Estado y su rol protagónico en la economía, industrializar el país y terminar con los privilegios de las transnacionales, redistribuir el ingreso, enfrentar la desocupación creando nuevos empleos. Si se aplicara nuestro programa democrático y de justicia social, varias de cuyas medidas fueron parte del programa original de la Concertación, se podría resolver la crisis en beneficio del país y del pueblo.

Las victorias en la CUT y en la FECH muestran un viraje hacia la Izquierda. Mucha gente siente que una Izquierda fuerte es necesaria para empujar los cambios, proteger al pueblo, atender sus problemas, y hablar por todos los excluidos y discriminados. La verdad es que sólo con una Izquierda fuerte habrá cambio real. Históricamente, la influencia de la Izquierda siempre ha sido decisiva para ello, así pasó con la Reforma Agraria, con la salud y educación públicas, con la Reforma Universitaria.

Si se analizan las cifras, se puede concluir que Lavín no ganará. Aún si ganara, no sería de ninguna manera un terremoto político, pues ya pasó la época en que la derecha y el militarismo podían hacer y deshacer. Además, siempre habría una segunda vuelta. Pero si la derecha crece, no será porque la Izquierda vote por él, sino porque una parte de la Concertación habrá votado por ella. Será responsabilidad de la Concertación que cogobernó con ella en base a la política de los consensos -y continuará haciéndolo después del 12 de diciembre- y traicionó su programa profundizando el modelo construido por la dictadura. La Izquierda en cambio ha sido y es la más consecuente y decidida luchadora contra el pinochetismo y la derecha. Fue Gladys Marín quien interpuso la primera querella criminal contra Pinochet, y se la ha jugado siempre valientemente por la democracia.

Es muy probable que haya una segunda vuelta, lo cual será muy positivo al romper el esquema binominal actual. Pero más importante que haya o no segunda vuelta o que gane uno u otro candidato, lo principal es que la Izquierda eleve su votación. Es de esta manera que se acelerará la construcción de una alternativa real de cambios, y se consolidará una tercera fuerza alternativa que influirá positivamente en el futuro del país. Ese es nuestro llamado. Ese es el objetivo por el cual la Izquierda debe jugarse. Después del 12 de diciembre haremos lo más adecuado para consolidar y acrecentar esta fuerza independiente, que no está para negociaciones o acuerdos contrarios al respaldo a una política alternativa al sistema y a una actitud moral de consecuencia y lealtad con el pueblo, sino para entendimientos que fortalezcan una fuerza alternativa, y vayan gestando un amplio frente antineoliberal.

OSCAR AZOCAR

Director del ICAL y dirigente de la candidatura de Gladys Marín

 

 

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