23 de diciembre de 1999 

Desde la Selva baja la revolución

Colombia


EL comandante "Fernando" de las FARC-EP (izquierda) conversa con PF a la luz de una vela. La "caleta" de un comandante es tan rústica como la de un guerrillero raso. En las FARC-EP no hay diferencias entre oficiales y soldados.

 Cuando hay luna-luna llena/ ellos caminan

Cuando hay luna-luna llena/ ellos caminan

y se duermen con el Sol/ que es comunista

y se duermen con el Sol/ nacionalista

Baja una mula del monte/ viene montando Ramón

Baja una mula del monte/ viene montando Ramón

Mula revolucionaria/ baja la revolución

Mula revolucionaria/ baja la revolución

(Pablus Gallinazus, compositor colombiano)

El ruido de los grillos e insectos nocturnos acompaña el crujir de la hierba que se aplasta y el chapotear de las botas de goma en el barro. La luna se asoma por entre nubarrones que dejan ver racimos de estrellas como enormes luceros. A las seis y media de la tarde ya es de noche en aquellos parajes cercanos a San Vicente del Caguán, en el preamazónico suroriente colombiano. Al caer la noche, la caminata hacia el campamento continúa por la misma trocha de barro pero ahora con linternas a medio metro del suelo y enfocadas siempre hacia abajo. Es una precaución de las marchas guerrilleras que jamás se abandona. Siempre la sombra es tu aliada, la luz te delata ante el enemigo.

Una poderosa camioneta Toyota nos ha dejado a media hora de caminata lerda. El comandante Fernando y tres escoltas son los anfitriones de PF en esta visita. Las estrellas desaparecen bruscamente cuando el grupo ingresa a un bosque. A poco andar, unos susurros y las linternas se apagan.

"Los aviones, los aviones", dicen algunas voces. Pienso en el santo y seña, pero de nuestro lado no hay respuesta. Quedamos quietos como uno más de los árboles invisibles que nos rodean.

 

Actividades de campamento

 

Entonces se hace patente un zumbido en el cielo. Minutos después el zumbido desaparece en la lejanía y se enciende a nuestra izquierda una ampolleta amarillenta. Bajo un techo de plástico negro con caída en dos aguas, aparece una treintena de jóvenes guerrilleros, hombres y mujeres, sentados en unos tablones a modo de bancas, con sus fusiles entre las piernas apuntando hacia arriba. La acción bruscamente interrumpida, ahora continúa. Frente a ellos, el comandante Mauricio prosigue en voz alta la lectura de un artículo de la revista "Cambio". Se trata de una entrevista a Alfonso Cano, uno de los más importantes comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), después de Pedro Marín, alias Manuel Marulanda, alias Tirofijo, el legendario líder de esta poderosa organización guerrillera.

El campamento se encuentra en horario de "actividad cultural". El comandante Mauricio lee un párrafo, lo explica, hace preguntas, alguien de entre el público comenta. Súbitamente de nuevo el zumbido en el cielo y todo vuelve a quedar en silencio y a oscuras.

A poco de irse el ruido y volver la luz, el comandante Mauricio anuncia que ya es hora de las noticias e interrumpe su lectura de la revista para encender un televisor portátil monocromático. Escuchar y comentar las noticias es otra de las actividades habituales de la vida de campamento.

Este noticiero está dedicado a las reacciones tras el estallido esa mañana de un autobomba en una avenida residencial del norte de Bogotá. "Esos fueron los narcotraficantes, por las extradiciones", dice el comandante Mauricio.

A los pocos segundos, como si lo hubiera escuchado, la presentadora repite la misma idea. Las noticias terminan rápido. Hay un zapeo. Luego vienen deportes, actividades de las candidatas a reinados de belleza. El comandante Mauricio apaga el aparato y la lectura sigue hasta las ocho. A esa hora el grupo forma para el conteo. Luego deben irse a la cama. A las ocho y veinte tienen que estar en silencio y durmiendo, salvo los centinelas. A las cuatro de la madrugada será la levantada.

 

Tertulia nocturna

 

PF conversa con los comandantes Fernando y Mauricio hasta las diez y treinta a la luz de una vela que unas dos veces más debió ser apagada al paso de aviones. Una de las probabilidades es que se trate de algún avión espía estadounidense. A comienzos de año uno altamente tecnificado se estrelló en las selvas del Putumayo, al sur del país.

La conversación, al calor de una botella de ron Viejo de Caldas llevada de obsequio y de cigarrillos Camel comprados en un aeropuerto, se desarrolla en la "caleta" (tienda de campaña) del comandante Fernando que no se diferencia en nada a la del resto de la tropa. Un plástico negro tendido a un metro y medio de altura entre dos árboles, más abajo un mosquitero y por cama unos tablones montados sobre troncos. Una rústica mesa hecha de ramas y palos completa el amoblado.

La cama de tablas y la mesa se deben que se trata de un campamento estable que durará una semana o poco más en ese mismo sitio, porque está en la zona despejada para facilitar las negociaciones de paz. Lo normal en zonas de guerra es que los campamentos se armen al caer la tarde, después de un día de marcha, y que se levanten a las tres de la mañana. Una guerrilla móvil jamás amanece en el mismo sitio en que durmió. Esa es una de las claves del éxito militar de las FARC-EP que, después de treinta y cinco años de guerra tienen en jaque al gobierno colombiano y lo obligaron hace un año, en noviembre de 1998, a entregarles un territorio de 42.000 kilómetros cuadrados (la "zona de despeje"), donde cabe Suiza o algún otro país de regular tamaño.

En los campamentos de una guerrilla móvil la cama no es de tablas sino una hamaca "guindada" (tendida) entre dos árboles. Un guerrillero raso nos cuenta que están entrenados para armar y desarmar su caleta en dos minutos. La conversación gira aquella noche en torno a la estructura y estrategia de las FARC-EP. En el pasado los analistas los consideraban una guerrilla "prosoviética", pero ellos dicen que en realidad han aprovechado lo mejor de todas las experiencias. "Del Che incorporamos la moral revolucionaria, el concepto de un hombre integral; del ejército rojo, el centralismo democrático; de la revolución china, la guerra popular prolongada; de la revolución cubana, la guerra de guerrillas móviles. Podemos controlar una zona, pero siempre estamos en movimiento, nunca en el mismo sitio. De Bolívar, el pensamiento bolivariano de un ejército de nuevo tipo; de Klausewitz , el arte de la guerra. De los vietnamitas, las rutas y túneles. Hemos tomado de todo un poco, a la colombiana, porque el colombiano es así, multicultural. Nosotros no hemos teorizado tanto, no tenemos un acopio de citas, somos marxistas-leninistas, pero aplicamos más que teorizamos, y la estrategia político-militar la vamos haciendo nosotros mismos".

 

estructura de las FARC-EP

 


HOMBRES y mujeres muy jóvenes participan de una actividad cultural nocturna. El comandante "Fernando" observa con atención. En las FARC-EP las diarias actividades culturales equivalen a clases de una universidad en armas.
Las FARC-EP son una organización político-militar, un partido en armas: en lo militar son centralistas, la jerarquía es vertical, y los mandos son designados por los respectivos estados mayores (estado mayor de frente, de bloque, central); pero en lo político, son democráticos, funcionan sobre la base de asambleas (de escuadra, que también opera como célula, hacia arriba) que eligen a sus dirigentes o "secretariado". En una escuadra-célula el secretariado lo componen tres integrantes elegidos por la asamblea de la célula. Los mandos militares no tienen derecho a ser elegidos en los secretariados, con excepción de los comandantes de unidades, desde frente hacia arriba, que son responsables de lo político y de lo militar. La unidad básica de las FARC-EP en lo militar es la escuadra (doce hombres o mujeres, incluidos dos mandos: comandante y reemplazante). Luego vienen los niveles de guerrilla (dos escuadras más dos mandos, en total, 26 personas), compañía (dos guerrillas más dos mandos, en total, 54), columna (dos compañías más dos mandos, en total, 110). Después, cualquier unidad superior a 110 combatientes, es un frente. Y hay frentes de hasta mil guerrilleros.

En total las FARC-EP aseguran tener más de sesenta frentes, pero guardan muy en reserva el número total de frentes y de combatientes. La cifra de estos últimos puede variar entre 18 mil (promedio de 300 guerrilleros por frente) hasta 30 mil (promedio de 500 por frente). Dada la alta cantidad de guerrilleros con un año y hasta seis meses de haber sido reclutados que observó PF, es bastante probable una cifra más cercana a los 25 mil. Y ello puede afirmarse si se considera además su alta presencia en la totalidad de los más de mil municipios del país y su control militar de cerca del 40 por ciento del territorio rural colombiano por medio de siete bloques de frentes, que equivalen a las divisiones de un ejército regular. Los bloques son el Oriental, Occidental, Sur, Central, Magdalena Medio, Caribe y José María Córdoba.

En la jerarquía, después de los bloques sigue el Estado Mayor Central (25 comandantes, 23 principales y dos suplentes) y el Secretariado del Estado Mayor Central, compuesto de siete comandantes (elegidos de entre los 23, cinco principales y dos suplentes). En la cúspide de la pirámide, está el comandante en jefe, Manuel Marulanda Vélez. Los restantes miembros del secretariado son (todos nombres de guerra) Alfonso Cano, Raúl Reyes, Iván Márquez, Timoleón Jiménez, Jorge Briceño y Efraín Guzmán. Por sobre toda la estructura político-militar, está la Conferencia Nacional, un congreso que se reúne cada cuatro años aproximadamente, a la que asisten delegados elegidos por las asambleas de todos los frentes. La última Conferencia Nacional (la Octava) fue en 1993, en la que se aprobó la Plataforma de Diez Puntos para la Reconciliación y Reconstrucción Nacional, que actualmente enmarca las negociaciones con el gobierno de Andrés Pastrana.

 

Accionar militar e insurrecciOn

 

El objetivo final de las FARC-EP es la construcción del socialismo "a la colombiana" y, en lo inmediato, una Colombia nueva y democrática, conforme a los diez puntos acordados en la Octava Conferencia. Entre ellos, "la reestructuración de las fuerzas militares". Es decir, reemplazar a la oficialidad formada por los Estados Unidos en la doctrina de la seguridad nacional, por los comandantes guerrilleros y militares profesionales, para implantar la doctrina bolivariana: un ejército nacional dedicado a la defensa de las fronteras y no a los asuntos internos. Dos grandes ejes convergen en la estrategia de las FARC-EP para la conquista del poder: el accionar militar y la insurrección popular. Esta última, a cargo de las Milicias Bolivarianas y del clandestino Movimiento Bolivariano, un movimiento amplio que está siendo construido después de la fatal experiencia de la Unión Patriótica, exterminada por los paramilitares (más de tres mil dirigentes y militantes de la UP, que eran ex guerrilleros de las FARC-EP y civiles vinculados al Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda, fueron asesinados entre fines de la década de los 80 y comienzos de los 90). "Es un movimiento político, civil, clandestino, no armado", explica el comandante Fernando. "Es un movimiento más amplio que las FARC-EP, que incorpora a otros sectores ideológicos o políticos..." Las Milicias Bolivarianas son miembros de la población civil, rural o urbana, "compañeros de la población civil que ejercen control del área donde opera la guerrilla. Visten de civil, son clandestinos, responden al frente y dependen del frente".

El alma de toda la estrategia es el Partido Comunista Armado (diferente del Partido Comunista colombiano), estructurado en base a células que se identifican con las escuadras de las FARC-EP. Al regresar, la sensación que queda es que a pesar de las profecías catastrofistas y el desencanto que parece anidar en los corazones de las mayorías chilena y latinoamericanas ante la ofensiva neoliberal de las últimas décadas, cuando los pueblos se organizan y luchan a partir de sus propias realidades y recursos, la revolución "a la colombiana" o "a la chilena" o "a la latinoamericana" todavía es posible

JUAN JORGE FAUNDES

En San Vicente del Caguán, Colombia

(Texto y fotos)

 

 

 

"Nuestro objetivo es el socialismo"

 


"Iván Ríos", comandante que integra la mesa negociadora de las FARC-EP con el gobierno: "Nuestra meta final es el socialismo" dijo a PF.
El comandante Iván Ríos es el coordinador por las FARC-EP para el Comité Temático en la mesa de negociaciones que se desarrolla con el gobierno. El comandante Marcos Calarcá, trabaja con él en el mismo comité. A continuación algunos párrafos destacados de sus conversaciones con PF:

"Nosotros tenemos un planteamiento estratégico muy claro y es la necesidad de un nuevo Estado, de un nuevo poder en nuestro país. Nuestro planteamiento es el socialismo. La construcción de una sociedad en la cual las grandes mayorías en Colombia sean las que tomen las decisiones más importantes y sean las que tengan los resortes de la conducción económica. Pensamos que para eso es necesario que todo, o la mayoría del pueblo colombiano, tome una actitud de cambio definitivo. Es decir, que el pueblo se levante en una lucha para eliminar este estado que nos ha llevado a una crisis de todos los valores y de toda la sociedad colombiana. Y eso, en las condiciones de nuestro país, tendremos que hacerlo con toda la gente y sin copiar modelos de ninguna clase, ni los que funcionan ni los que no funcionaron. Seguramente la experiencia internacional será valiosa para analizarla, pero no para copiarla. Lo que queremos es una sociedad socialista, construida en el estilo que los colombianos queramos, con los contenidos que los colombianos definamos. Mientras, nosotros tenemos un planteamiento para el momento. Le decimos a la oligarquía: sí estamos dispuestos a democratizar este país y que la lucha por ese poder pueda ser en condiciones distintas, bueno, le apostamos a una salida política a lo que hay ahora, a la guerra, a la confrontación, a la crisis en nuestro país. Apostamos a eso y por eso también tenemos una plataforma, para ahora, y que se llama Plataforma para un Gobierno de Reconciliación y de Reconstrucción Nacional..."

Pero existe la sensación en las ciudades, en Bogotá, que mucha gente le tiene miedo a las FARC, se siente secuestrable, hay una mala imagen que hace pensar que es difícil el apoyo popular.

"Es la desinformación de los grandes medios de comunicación que responden a los intereses de los grupos económicos. Esa realidad se compagina también con el terrorismo de Estado, que se viene desarrollando como política oficial. Y hace que la gente no manifieste sus opiniones. Porque, aquí en Colombia, a pesar de que se viene desarrollando este proceso de diálogo, sigue el terrorismo de Estado, siguen funcionando los grupos paramilitares como una verdadera extensión de guerra sucia de las fuerzas armadas oficiales. Y entonces la gente que opina diferente se convierte en objetivo militar. Quieren colocar como el principal problema en Colombia el secuestro. Realmente nosotros como FARC-Ejército del Pueblo, no secuestramos. Nosotros cobramos unos impuestos, y a los que no pagan los presionamos para que paguen. Es decir, como que los metemos en la cárcel. No es un secuestro porque no es para beneficio personal. Por lo tanto, en ese esquema, en esa política, el cobro de impuestos es a los que tienen un capital superior al millón de dólares y a los que de una u otra manera financian la guerra sucia. En esa política, pues la mayoría de los colombianos no está incluida, el problema en Colombia no es el secuestro, sino la desigualdad desde el punto de vista económico, desde el punto de vista político y desde el punto de vista social. Esos son los problemas de Colombia. Ni siquiera el narcotráfico es el principal problema de Colombia".

¿Qué responden a la acusación de narco-guerrilla?

"Eso hace parte de una campaña internacional de desprestigio y es la forma como los Estados Unidos quiere asegurar su injerencia no sólo en Colombia sino en muchos pueblos del mundo. Cuando se acaba supuestamente el comunismo, ellos tienen que buscar otro enemigo a combatir. Tienen que buscar una justificación a su injerencia. Y la encuentran en el fenómeno del narcotráfico. Es muy claro, sobre eso hemos escrito mucho explicando nuestra posición. Como FARC-Ejército del Pueblo no tenemos ninguna vinculación ni con el narcotráfico ni con los narcotraficantes. Lo que ocurre es que tenemos presencia nacional y estamos en las zonas cocaleras. Pero para nosotros esos campesinos que producen coca no son narcotraficantes ni nosotros vamos a cumplir con el papel de policías de acabar con esos cultivos porque es muy claro que los campesinos cultivan eso porque no tienen ninguna otra posibilidad de subsistencia. Incluso son muy claras las aseveraciones del presidente Andrés Pastrana planteando que nosotros no tenemos absolutamente nada que ver con el narcotráfico... Y ahora tenemos en la mesa de negociación la propuesta de hacer un plan piloto en el municipio de Cartagena del Chairá para demostrar que en la medida que se resuelvan las necesidades de los campesinos que están ahora obligados por las circunstancias cultivando productos ilícitos, en la medida que ellos puedan vivir dignamente de su trabajo, cultivando cualquier otro producto, necesariamente lo harán y se podrán erradicar cultivos. Pero eso necesita resolver problemas de tenencia de la tierra y realizar estudios de producción, se necesita resolver problemas financieros, de mercadeo, de vías de comunicación. Sólo en esa medida se puede hablar de que se pueden cambiar los cultivos... Tenemos claro que es un problema grave, pero también que es un problema de soluciones integrales".

Volviendo al tema del socialismo como objetivo estratégico y de la plataforma de diez puntos como propuesta inmediata, ¿cómo se garantiza eso? ¿Se supone que las FARC-EP no se desmovilizan?

"El tema de la desmovilización y de la entrega de armas no está en discusión. En eso hemos sido muy claros, como en todos nuestros planteamientos. No llamamos a engaño. En declaraciones de Manuel Marulanda Vélez, nuestro comandante en jefe, en forma muy clara se dice que lo único que puede garantizar la firma y cumplimiento de acuerdos es la fuerza de las armas. Y cuando esos acuerdos estén cumplidos, entonces las armas perderán su vigencia, pero estarán ahí en manos de las organizaciones populares. Nunca se entregarán. Siempre estarán a disposición del pueblo".

¿Y qué pasa con el peligro de una invasión de una fuerza multinacional azuzada por los Estados Unidos?

"El planteamiento de nosotros se complementa con lo que hemos llamado una solución diferente a la guerra, que es el proceso que estamos desarrollando, para abrir el espacio democrático como solución a la guerra. Pero además como organización político-militar pretendemos la lucha revolucionaria por la toma del poder y la construcción del socialismo. Nadie ha dicho que primero es una cosa y después la otra. Eso depende del desarrollo de las condiciones. Estados Unidos está invirtiendo más de un millón de dólares diarios en Colombia, en ayuda militar, en supuesta ayuda contra el narcotráfico, que es realmente una lucha contrainsurgente"

 

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